La “política ficción” anhela ruptura entre AMLO y la presidenta.
Por María Eugenia Mora
Los analistas que apuestan por una ruptura entre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por el caso Rocha Moya, se olvidan que una amistad basada en principios (aunque cueste trabajo creerlo) desmentirá dicha hipótesis.
Y aunque eso es lo que quisieran los militantes e ideólogos de la derecha, la propia mandataria nacional refirió que “la política ficción está a la orden del día”, en relación a este tema.
Los odiadores profesionales sostienen que la crisis en Sinaloa es el punto de partida del distanciamiento entre ambos. Nada más fuera de la realidad.
La lógica del poder no es la misma actualmente y si bien es cierto, que la mezcla de jugadores de diferentes ideologías en la política, es evidente, lo cierto es que quien manda y toma las decisiones importantes es precisamente la mandataria nacional.
Es un hecho que en algún momento se dará un punto de quiebre en MORENA y entre los grupos, pero este no ocurrirá en el futuro inmediato. Basta remitirnos a la historia reciente. La presidenta Claudia Sheinbaum es una mujer inteligente que ha sabido generar equilibrios en la política interna y externa del país.
El presidente López Obrador eligió bien a quien lo iba a reemplazar, una lectura certera que mantiene estable el proyecto de la 4T.
El tiempo ha dado la razón a quienes hacen referencia y han evidenciado las mentiras en torno a esta amistad que va más allá del ejercicio político.
A López Obrador se le ha acusado innumerables ocasiones de enriquecimiento ilícito, de nexos con el narcotráfico, lo cual no es nuevo, son décadas de calumnias e injurias que han caído al pasar del tiempo.
Un régimen panista quiso borrarlo del mapa político, destruirlo para seguir con el saqueo del país, y los ataques continúan debido a que López Obrador sigue siendo un referente para quienes han luchado por un cambio sustancial en México.
Él sabía a todo lo que iba a enfrentarse cuando dejara el poder, que continuarían los ataques, porque esa es la naturaleza en la lucha por el poder.
En este sentido, vale la pena recordar una frase célebre del expresidente López Obrador, pronunciada a finales de su mandato y en referencia a los políticos que operan para los grupos delictivos y también a éstos: “Yo soy fresa al lado de Claudia”.
Estudioso y conocedor de la política en nuestro país, AMLO sabía lo que le esperaba a la Presidenta, a lo que tendría que enfrentarse, no sólo con los grupos políticos vinculados con el crimen organizado, sino en todo el contexto nacional, con los grupos internos de MORENA -al haber dado cabida a toda clase de políticos provenientes de diferentes partidos: PRI, PAN y PRD- ahora viene la depuración, incluso para los de casa.
Claudia Sheinbaum ya mostró el músculo y quien no lo entienda dentro de las fuerzas de poder nacional y local, puede llevarse una gran sorpresa, ya lo dijo recientemente en una entrevista Omar García Harfuch, respecto de las detenciones recientes de alcaldes en varios estados, y que no importa a que partido pertenezcan, si existen vínculos con grupos criminales se les aplicará la ley, incluyendo a los de MORENA.
Así, quienes apuestan por esa ruptura entre Andrés Manuel y Claudia, están equivocados: lo que existe es un ejercicio absoluto del poder, y no creo que a López Obrador eso le incomode, por el contrario, sabe que la fuerza de Claudia Sheinbaum es su propia fuerza.
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