Opinión

¿El control del agua para extranjeros o para comunidades indígenas?  (Primera parte)

Por María Eugenia Mora

Entre más información comparten algunas organizaciones sociales, medios informativos y las propias autoridades, nos percatamos que los gobiernos de los tres niveles se encuentran en una disyuntiva: obedecer al poder fáctico del capital y seguir otorgándoles concesiones, o apoyar a las mayorías que habitan en las comunidades indígenas para beneficiarlas con el control del abastecimiento del agua.

Y es que el recurso vital del que nadie puede prescindir, es oro transparente, ya que su comercialización y los miles de clientes cautivos, han vuelto al agua, una industria millonaria que cotiza en dólares en la bolsa mexicana.

El control cuasi-monopólico de un recurso y el establecimiento de una relación fluida –diría de contubernio-  con representantes del estado, son las herramientas de funcionarios y empresarios de muy alto nivel para seguir socavando la correlación de fuerzas con las autoridades gubernamentales para evitar o al menos equilibrar el saqueo del agua en Puebla y nuestro país.

Como simples ciudadanos, no podemos imaginar hasta donde llegan los intereses económicos de muchas empresas extranjeras –en este caso las judías- para administrar este recurso natural.

Por ejemplo, el Periódico Revueltas señaló en una recopilación que:

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) pagó un aproximado de 358 millones 141 mil pesos a entidades sionistas, de los cuales $50 millones 444 mil fueron para Mekorot, en 2014; $30 millones para la Universidad de Tel Aviv, en 2015 y $277 millones 697 mil para Netafim, en 2023”. En este renglón quiero precisar que Netafim (y su matriz Orbia) mantiene una relación activa de proveeduría y colaboración con los distintos niveles del gobierno actual en México, principalmente enfocada en proyectos de sustentabilidad, manejo del agua y tecnificación del campo.     

“Los contratos celebrados con las entidades sionistas, tanto en el sexenio de Peña Nieto, como en el de AMLO, tienen que ver, aparentemente, con cuestiones “técnicas”. Sin embargo, dichas entidades, en tanto partícipes del genocidio contra el pueblo palestino, actúan bajo una racionalidad caracterizada por el despojo, la cual trasciende lo estrictamente técnico”. https://periodicorevueltas.com/2026/06/15/la-sombra-del-sionismo-en-la-conagua-358-mdp-para-entidades-israelies/

Si usted hace una búsqueda rápida de la empresa Mekorot, puede leerse que es la compañía nacional de agua de Israel, fundada en 1937. Es reconocida mundialmente por su tecnología y eficiencia en la gestión de recursos hídricos, pero también enfrenta fuertes críticas internacionales por su rol en el control del agua en territorios palestinos.

Pero esta empresa ligada a capitales israelíes, no sólo tienen relación con el gobierno federal; en 2023, el gobierno de Chihuahua firmó un nuevo acuerdo de colaboración con Mekorot para implementar tecnología hídrica frente a la sequía. Este convenio estatal también fue cuestionado por activistas locales.

Sonora: En el estado gobernado por Alfonso Durazo, el gobierno local y federal apoyaron la apertura de su planta en Hermosillo para acelerar la modernización del campo sonorense.

Hidalgo: Su tecnología se utiliza en programas estatales de parcelas demostrativas para el ahorro de agua en regiones clave como el Valle del Mezquital.

Netafim figura en los registros oficiales de compras y contrataciones gubernamentales bajo su nombre fiscal Netafim Manufacturing México, S. de R.L. de C.V., ha sido proveedora recurrente de dependencias como la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y centros de investigación agrícola del Estado desde administraciones pasadas, una inercia comercial que continúa debido a su monopolio técnico en sistemas de gran escala.

Cabe destacar que aunque la tecnología original es de origen israelí, Netafim pertenece mayoritariamente (80%) a la multinacional mexicana Orbia Advance Corporation (antes Mexichem), controlada por la familia mexicana Del Valle. Esto le facilita operar jurídicamente como una corporación nacional al momento de concursar en licitaciones públicas o recibir incentivos para el desarrollo industrial.

En el caso de Puebla, la lucha de cientos de activistas nos ha permitido saber que la empresa filipina Manila Water Company, tiene acciones en el agua de los poblanos y quiere hacerse con el control, en un 75 por ciento.

Y es que la guerra por el agua” no es un asunto menor: lo que muchos consideran la teoría de la conspiración, tal vez ya no lo es, debido a que con hechos y no solo en la mente de las personas existe el control por el manejo del vital líquido. En la siguiente entrega hablaremos de lo que sucede en el estado.

@marumora7

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