Opinión

Expectativas económicas 2026.

Inflación resistente, menor crecimiento y peso fortalecido.

Por Ricardo Caballero de la Rosa 

La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado correspondiente a mayo de 2026, publicada por el Banco de México el 1 de junio, muestra un panorama económico caracterizado por tres rasgos centrales: una inflación que continúa por encima de la meta de Banxico, una revisión significativa a la baja del crecimiento económico y una expectativa de fortalecimiento relativo del peso frente al dólar.  

En materia de inflación, los especialistas mantuvieron prácticamente sin cambios sus previsiones para el cierre de 2026. La expectativa promedio de inflación general pasó de 4.37% a 4.36%, mientras que la mediana descendió de 4.38% a 4.35%. Aunque el ajuste es marginalmente favorable, el dato sigue ubicándose muy por encima del objetivo permanente de 3% establecido por el Banco de México.

Más aún, la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles y suele reflejar presiones más persistentes— aumentó de 4.21% a 4.22%, lo que sugiere que los factores inflacionarios de fondo continúan presentes en la economía mexicana. Para 2027, incluso las expectativas de inflación general y subyacente mostraron ligeros incrementos, reflejando cautela entre los analistas respecto a la velocidad con que los precios convergerán hacia la meta oficial.  

El aspecto más preocupante de la encuesta se encuentra en las perspectivas de crecimiento económico. Los especialistas redujeron nuevamente su pronóstico para el Producto Interno Bruto (PIB) de 2026, ubicándolo en alrededor de 1.1%, frente al 1.38% estimado en abril. Se trata de una revisión importante que confirma el deterioro de las expectativas de actividad económica observado durante los últimos meses. La corrección coincide con el reciente ajuste realizado por el propio Banco de México, que redujo su previsión de crecimiento a 1.1% ante la debilidad de la inversión, el menor dinamismo del consumo privado y la incertidumbre asociada al entorno internacional y a la futura revisión del T-MEC.  

Respecto al tipo de cambio, la encuesta reporta una disminución en las expectativas para los cierres de 2026 y 2027. Los especialistas anticipan un peso más fuerte de lo que preveían un mes antes, resultado consistente con la apreciación observada durante los primeros meses del año. Esta expectativa refleja la percepción de que México seguirá ofreciendo condiciones financieras relativamente atractivas y que el diferencial de tasas de interés continuará favoreciendo a la moneda nacional. Sin embargo, un peso apreciado también implica desafíos para las exportaciones y para la recepción de remesas en términos de poder adquisitivo.

En conjunto, la encuesta de mayo dibuja una economía que mantiene estabilidad financiera y cambiaria, pero que enfrenta un crecimiento débil y una inflación aún resistente. El principal desafío para la segunda mitad de 2026 será lograr que la desaceleración inflacionaria continúe sin comprometer aún más el dinamismo de la actividad económica.  

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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