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“Somos el equipo más oprimido de la historia”: DT de Irán estalla contra la organización del Mundial 2026

  • Tras empatar 2-2 con Nueva Zelanda en Los Ángeles, la delegación iraní acusó que fue obligada a desalojar territorio estadounidense de manera inmediata sin tiempo de recuperación.
  • Tensiones geopolíticas, visas negadas a directivos y el retiro del 8% de los boletos para su afición hunden en el caos la participación de los «Príncipes de Persia».
  • El estratega Amir Ghalenoei agradeció el respaldo de México y de la ciudad de Tijuana, donde mantienen su campamento base.

Por Luis Moreno

Lo que debía ser una fiesta deportiva se ha transformado en un auténtico polvorín geopolítico. El debut de la Selección de Irán en la Copa del Mundo 2026, que saldó con un vibrante empate 2-2 ante Nueva Zelanda en el SoFi Stadium de California, quedó completamente eclipsado por las severas denuncias de su director técnico, Amir Ghalenoei, quien afirmó que su escuadra es víctima de “injusticia y opresión”, catalogándola como “el equipo más perjudicado en la historia de las diferentes ediciones de la Copa del Mundo”.

La polémica estalló apenas concluyó el encuentro de este 15 de junio. Ghalenoei reveló en conferencia de prensa que las autoridades locales les ordenaron evacuar territorio estadounidense de manera inmediata para regresar a su base de entrenamiento en Tijuana, México, cancelando el plan original que contemplaba pasar la noche en Los Ángeles para la dosificación física de los futbolistas.

“Las decisiones y planificación de nuestro equipo se toman en otro lugar. Se suponía que íbamos a venir a Los Ángeles dos noches antes de este partido, pero no nos lo permitieron. También planeábamos quedarnos aquí esta noche, recuperarnos y regresar mañana al mediodía, pero nuevamente no nos dieron permiso y desconozco la razón. No nos dieron ni siquiera tiempo para recuperarnos”, sentenció visiblemente molesto el estratega.

Un Mundial cuesta arriba y un entorno hostil

La participación de Irán en esta justa veraniega se encuentra bajo el fuego cruzado del conflicto bélico que sostiene con Estados Unidos e Israel desde el pasado 28 de febrero. A pesar de la guerra, el combinado asiático optó por competir, aun cuando la FIFA rechazó categóricamente su solicitud de mudar sus encuentros de la fase de grupos fuera de la Unión Americana.

Las fricciones logísticas han convertido el torneo en un calvario para los iraníes. De acuerdo con reportes de la cadena internacional CNN y denuncias de la propia Federación de Fútbol de Irán (FFIRI), el Gobierno de EE. UU. negó las visas de entrada a miembros clave de la delegación, incluyendo al presidente de la federación, asistentes técnicos y oficiales de medios.

A esto se suma la polémica decisión de revocar el derecho legal del 8% de la boletería correspondiente a la afición de Irán y las severas restricciones de viaje impuestas a sus seguidores. La tensión también se vivió en las tribunas del SoFi Stadium —zona con una alta densidad de expatriados iraníes—, donde grupos de la diáspora protestaron fuera del inmueble, mientras que dentro del estadio, parte de la grada abucheó y dio la espalda durante la entonación del himno nacional, aunque posteriormente respaldaron a los jugadores en la cancha.

Contradicciones oficiales y el contraste con México

Frente a los reclamos del timonel, un portavoz del Departamento de Seguridad de los Estados Unidos declaró a CNN que el plan de retorno inmediato a Tijuana tras el cotejo había sido aceptado y aprobado por la propia selección iraní desde el inicio de las negociaciones, una postura que contrasta de forma directa con los testimonios del cuerpo técnico y los jugadores. Al respecto, el capitán del equipo, Mehdi Taremi, respaldó a su entrenador: “Tenemos que salir de Los Ángeles justo ahora y no es algo bueno para nosotros. Pienso que la FIFA tiene que ayudarnos más… Todo es un desastre”.

Por el contrario, el seleccionador Amir Ghalenoei desvió los reflectores para emitir un profundo agradecimiento a las autoridades y la afición mexicana, quienes han cobijado al equipo luego de que tuvieran que mudar su campamento original de Tucson, Arizona, hacia la frontera de Baja California por motivos de seguridad.

“El gobierno mexicano, el pueblo mexicano y la gente de Tijuana nos han hecho sentir en casa. No teníamos nostalgia, porque nos han hecho sentir en casa de verdad”, externó conmovido el timonel, haciendo eco de las palabras del embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, quien confirmó que debido a las restricciones políticas, la escuadra deberá mantener un esquema de “entrada y salida fugaz” el mismo día de sus partidos en EE. UU.

En el plano estrictamente deportivo, las anotaciones de Ramin Rezaeian y Mohebbi rescataron el empate para los apodados ‘Guepardos Persas’ ante el cuadro neozelandés comandado por Elijah Just. Irán se prepara ahora para volver a cruzar la frontera y encarar su segundo compromiso del Grupo el próximo domingo 21 de junio ante Bélgica en Los Ángeles, para posteriormente cerrar la primera fase contra Egipto en Seattle el 26 de junio, todo esto a las puertas de que Washington y Teherán firmen un acuerdo de cese al fuego esta misma semana.

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