«La bondad de pocos puede vencer el miedo de muchos»: El Papa León XIV se reúne con la comunidad de Madrid en el Bernabéu
Ante miles de fieles en el recinto deportivo, el Pontífice llamó a recuperar «el arte espiritual de ser cordiales» y defendió la sinodalidad frente a la burocracia eclesial.
Por Luis Moreno
MADRID, España.— En un masivo y emotivo encuentro, el Papa León XIV se reunió la tarde de este lunes con la comunidad diocesana de Madrid en las instalaciones del Estadio Santiago Bernabéu. Ante representantes de las diversas realidades de la Iglesia particular madrileña, el Sumo Pontífice ofreció un mensaje de aliento centrado en la unidad, la empatía urbana y la urgencia de humanizar la evangelización en las grandes metrópolis.
Durante su alocución, reportada oficialmente por los medios vaticanos, el Santo Padre enfatizó que las estadísticas y las estructuras carecen de valor si no logran consolidar un sentido real de comunidad. El líder de la Iglesia católica exhortó a los fieles a romper con la frialdad social y el aislamiento a través de testimonios de vida coherentes y solidarios.
“La bondad, aunque sea de unos pocos, puede vencer el miedo de muchos. Sed, para todos, como una Biblia abierta: que en vuestros rostros y en vuestra vida se pueda encontrar la Palabra de Dios. El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa”, manifestó el Pontífice.
El arte de la polifonía y el valor del Bautismo
Tras escuchar los testimonios de los integrantes de la diócesis —entre ellos el de una familia migrante procedente del Perú—, el Papa León XIV celebró la diversidad que compone a la Iglesia actual, comparando la comunión de visiones con una composición musical. Aseguró que la pluralidad no debe ser motivo de temor ni de uniformidad forzada, señalando que el sacramento del Bautismo transforma los dones individuales para ponerlos al servicio del bien común y no del beneficio propio.
Haciendo referencia a su Encíclica Magnifica humanitas, el Obispo de Roma contrapuso el modelo de la Torre de Babel —al que calificó como un proyecto totalitario y meramente humano que anuló el entendimiento del prójimo— con la figura bíblica de Nehemías, quien unió a los ciudadanos para reconstruir Jerusalén.
«Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones existe una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común», apuntó.
Desafíos en las grandes urbes: «Evangelizar sin mapas»
El Papa León XIV analizó de forma particular el rol de la fe en las metrópolis contemporáneas como Madrid, advirtiendo que en las culturas urbanas en constante evolución suele parecer que «ya no se tienen los mapas para moverse con seguridad». Ante este panorama de desorientación generalizada, instó a la Iglesia a adentrarse en los núcleos profundos donde se gestan los nuevos relatos sociales.
Para lograrlo, fijó como condición indispensable el trato humano y cercano en el ejercicio ministerial, previniendo sobre los riesgos de mecanizar la doctrina.
«Hay que volver a aprender el arte espiritual de ser cordiales, sin el cual incluso el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal y, al perder eficacia, deja espacio a la frustración y la desconfianza”, alertó.
El discernimiento contra la burocracia
En el tramo final de su discurso, el Santo Padre hizo un llamado enérgico a los sacerdotes y laicos a no reducir los consejos parroquiales y diocesanos a «meros trámites burocráticos». Definió estos organismos como espacios esenciales de escucha recíproca y discernimiento comunitario, indispensables para interpretar las tensiones sociales y los cambios culturales de los barrios a la luz del Evangelio.
León XIV concluyó invitando a la comunidad a no asustarse por las discusiones o la agitación que el Espíritu Santo provoca al buscar nuevos equilibrios pastorales, animándolos a abrazar los nuevos comienzos con alegría y a mantener vivo «el ritmo contagioso del Evangelio».

