Diario filológico. Un estudio sobre la literatura griega en la vida escolar y popular
Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz
Exordio
Τίμιός ἐστιν ὁ χρυσὸς καὶ ὁ ἄργυρος, τιμιωτέρα δὲ ἡ συμβουλία τοῦ φίλου καὶ οἱ ἔπαινοι τῶν ἀνθρώπων, τιμιωτάτη δὲ ἁπάντων ἐστὶν ἡ σοφία.
El oro y la plata son valiosos, pero el consejo de un amigo y las alabanzas de los hombres son más valiosos, y aún más, la sabiduría es lo más valioso de todas las cosas.
Fuente: Antología griega del Bachiller, Luis Penagos, Editorial Sal Terrae, Santander España, 1960, p. 25.
Advertencia
Este día deseo compartir con los lectores de El Comunicador Puebla un artículo de interés cultural y personal, al que he titulado Diario filológico. Un estudio sobre la literatura griega en la vida escolar y popular, el cual tiene semejanza con otro de mis artículos, al que también he titulado Diario filológico. Un estudio sobre la literatura latina y sobre la cultura general. (Véase Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 22 de diciembre de 2025).
Esta disertación es una parte sugerente de una materia de humanidades, de ciencias sociales o de pedagogía, donde hay que dar las indicaciones didácticas del curso. Allí donde es necesario proporcionar los objetivos o propósitos, unidades temáticas, actividades de enseñanza y aprendizaje, recursos didácticos y evaluación. Tal vez este trabajo podría vincularse o integrarse dentro de los recursos didácticos, donde el profesor puede promover entre sus alumnos un Diario personal de cualquier asignatura, o como lo he sugerido, un diario filológico, como refiere Pedro Gasparotto, cuando sugiere entre los estudiantes de filosofía, “un diario con pensamientos propios y ajenos, breves y bien documentados y posiblemente comentados brevemente”.
Dije un diario filológico, esto es, un pensamiento cotidiano que estudia la lengua, la literatura y cultura. Puede ser un pensamiento personal o de un autor serio para que este trabajo sea bien documentado y comentado. Se puede hacer con una temática variada o especial. Algunas personas todavía tienen la costumbre o la manía de escribir un diario personal, donde escriben algunos fragmentos de su vida, apuntan lo más granado de los acontecimientos de la vida, de su vida cotidiana. Aquí puede correrse el riesgo de que alguien lo pueda leer y molestar a la persona de por vida. En cambio, el Diario filológico, es para el público, para que pueda leerse cotidianamente y cultivar el espíritu del hombre.
Si es una sentencia o un pensamiento por día, al final resultará un manual o un libro, tal como lo hemos hecho algunos investigadores. Seguramente así resultó el voluminoso libro Diccionario de citas, de Cesáreo Goicochea Romano. Al final de la jornada cotidiana resultó un trabajo bien documentado, como lo dice el mismo autor al inicio de la introducción, “es un trabajo de verdades y semiverdades, axiomas y paradojas, flores del genio y del ingenio de los grandes pensadores, escritores y hombres célebres de todos los tiempos, compilados en 8500 frases y ordenados según materias”.
Otro ejemplo, lo hace José Rubén Sanabria Tapia, el filósofo existencialista mexicano (1920-2001), en su libro Filosofía del hombre. En tal investigación hay una parte que ha titulado: “Hacia una definición del hombre”, allí ha reunido 55 definiciones o nociones del hombre que ha encontrado a través de la historia del pensamiento de 26 siglos. Al final también incluye dos pensamientos propios, y dice así: “vamos a mencionar algunas definiciones del hombre. Pero es curioso advertir que la mayor parte de tales definiciones consideran al hombre como un animal al que añaden algún calificativo”.
Podría citar una cantidad considerable de autores que han hecho manuales, antologías, florilegios, breviarios, epítomes y muchos más. Pues en el contenido de su trabajo hay una selección de frases célebres, pensamientos y textos amplios. Algo semejante he venido realizando en mis manuales de filosofía y filología, a lo que he llamado Método ecléctico analógico de griego, latín y humanidades. Recientemente publiqué un artículo extenso para explicar y comentar este aspecto metodológico. (El método ecléctico analógico a la luz de la hermenéutica analógica. Homenaje al doctor Mauricio Beuchot Puente. El Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 24 de marzo de 2025).
Así pues, en este trabajo presento un ejemplo del Diario filológico, con diez sentencias de autores diferentes y cinco textos, sino de los mejores, sí, de los más divertidos del griego antiguo, y con algunos comentarios personales, tomados de mis clases de griego, de latín y de filosofía, de los cuales he podido echar mano para publicar numerosos artículos y conferencias, bien documentadas. Ojalá este trabajo sea un motivo de otros trabajos futuros de colegas, que también promuevan la investigación cultural, tanto en el Comunicador Puebla, como en otros medios de comunicación.
Que disfruten esta disertación…
a). Sentencias y sintaxis oracional
1). Ἐν τῇ φιλοσοφίᾳ ἡ ἐπιστήμη οὐκ ἔστιν ὁμοῖα τῇ δόξῃ.
En filosofía el conocimiento no es igual a la opinión.
Comentario:
Esta hermosa sentencia se presenta como una guía de lectura para saber algo de la filosofía, y especialmente la diferencia entre el conocimiento y la opinión, entre los tipos de conocimiento jerárquicamente, destacando el conocimiento vulgar y el filosófico, y científico. Una buena introducción a la filosofía nos puede llevar de la mano a los grandes autores del pensamiento filosófico; mejor aún, nos puede llevar al mejor conocimiento de la filosofía. (Véase mi artículo La pregunta por la filosofía y la vocación del filósofo. El Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 28 de octubre de 2024).
Como alguna vez escribí: “Muchos que hemos estudiado filosofía nos hemos introducido a esta ciencia a través de un libro. Personalmente mi historia fue a través de la Introducción a la filosofía de Paolo Dezza. Fue a través de la asignatura Introducción a la filosofía en el Seminario Palafoxiano de Puebla con mi maestro el padre y doctor Rubén Ávila Gutiérrez, sacerdote de la Orden de San Agustín. Tanto la clase como el libro eran muy interesantes, y eso hizo que no sólo yo, sino también muchas generaciones de estudiantes de filosofía, tuviéramos el gusto y la pasión por la filosofía”. (Véase Introducción a la filosofía. Paolo Dezza. Traducción del italiano de Antonio Ibargüengoitia Chico. Editorial Porrúa, México, 1981, 245 pp; igualmente, véase mi artículo La etimología y el lenguaje culto. La fuerza y la trascendencia del docente en el aula. El Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 31 de agosto de 2026).
2). Ἄνθρωπος πολιτικὸν ζῷον. Aristóteles. Política, I, 2, 1253 a4.
El hombre es un animal político.
Comentario:
Esta hermosa cita del filósofo Aristóteles puede emplearse de muchas maneras y en distintas disciplinas. La he visto en teoría del conocimiento, en antropología filosófica, en ética, axiología, en pedagogía, ciencias políticas y ciencias de la comunicación. Defiende frente a otras tesis que el hombre tiende naturalmente a vivir en compañía y más ampliamente en una sociedad. Pues todo intento de investigación lleva a esta teoría aristotélica. Porque el hombre al ser definido tiene que pasar por un proceso de conocimiento, tanto de sí mismo, como del otro, lo que puede llamarse un proceso de autoconocimiento, de autodeterminación, de comunicación y de realización.
3), Ταῖς Χάρισι ὀνόματα ἦν Ἀγλαίη καὶ Εὐφροσύνη καὶ Θάλεια.
Aglaía, Eufrosine y Thalía eran los nombres de las tres Gracias.
Comentario cultural:
Estos nombres suelen usarse en todas partes y en los cinco continentes, quién de nosotros no ha escuchado al menos uno de los tres nombres. Pues su origen está en la mitología griega, donde Las Gracias eran hijas Júpiter y de Venus, acompañaban a su madre y presidían su tocado. Eran tres y sus nombres, los cuales son: Aglaía, Eufrosine y Thalía. Los atractivos de que los dotó la naturaleza eran tales que sentían satisfacción de ser como eran. Se les representa desnudas, cogidas de la mano a título de buenas hermanas. De talla más bien pequeña, su aire riente y su vivaz fisonomía las hacían ganar todos los corazones. (Más detalles véase Mitología grecorromana. Editorial Azor Marconi. México, 1968, p. 113).
4). Τὴν τῶν ἀρχόντων φρόνησιν ὀρθῶς θαυμάζομεν.
Admiramos acertadamente la prudencia de los gobernantes.
Comentario etimológico:
Aquí puede prestarse la oportunidad de proporcionar la etimología de la palabra arcontado, cuyo origen viene del sustantivo ἄρχων–ἄρχοντος–ὁ: magistrado, arconte, gobernante. En la historia fue una forma de gobierno que en Atenas sustituyó a la monarquía a mediados del siglo VII a. C; y en la cual, tras varias vicisitudes, el poder supremo residía en nueve jefes, llamados arcontes, que cambiaban todos los años. Después de la muerte del rey Codro comenzó a usarse el nombre arconte, sólo se le llamó a un gran personaje digno de la democracia.
5). Ὁ ῥήτωρ λέγει τοὺς νόμους εἶναι τὴν ἰσχὺν τῆς πόλεως.
El orador dice que las leyes son la fuerza de la ciudad.
Comentario:
A propósito de esta hermosa sentencia puedo compartir dos comentarios, uno sobre la sintaxis de la sentencia aludida, y otro la etimología y diacronía de la retórica.
a). Aquí figura la oración completiva de infinitivo; lleva un verbo de lengua y un complemento directo con infinitivo y acusativo, lo que algunos llaman oración de ACI, o simplemente oración de infinitivo.
b). También figura el sustantivo ῥήτορ–ῥήτορος–ὁ: orador, retórico; de donde igualmente se usa la misma raíz en la palabra retórica, ῥητορική–ῆς–ἡ, la cual pasó al latín rhetorica, dicendi ars: retórica, arte de bien hablar o decir. Desde Platón, Alejandría, Roma, la Edad Media, el Renacimiento, La Nueva España y la Latinidad de los Seminarios a partir del Concilio de Trento pasó a formar parte de las artes liberales en el Trivium y Quatrivium. En la primera se hallan la gramática, la dialéctica y la retórica; en la segunda las siguientes disciplinas: música, aritmética, astronomía y geometría.
6). τὸ Προμηθέως δῶρον, τουτέστι τὸ πῦρ, τοῖς ἀνθρώποις χρήσιμόν ἐστι.
El regalo de Prometeo, esto es, el fuego es útil para los hombres.
Comentario:
Aquí puedo conceder tres comentarios del modo siguiente:
a). En primer lugar, figura el concepto de aposición, es decir, un sustantivo que explica a otro sustantivo en el mismo caso. Por ejemplo: τὸ Προμηθέως δῶρον, τουτέστι τὸ πῦρ: el regalo de Prometeo, es decir, el fuego.
b). También figura el complemento indirecto de verbo sustantivo, el cual definimos así: “Estructura, función o sintagma que recibe indirectamente el daño o el provecho de la acción verbal”.
c). En la mitología griega Prometeo fue un titán, hijo de Jápeto y Temis (hija de Oceano). Se le considera el campeón del género humano contra la enemistad de los dioses. Cuando Zeus, que no amaba a los hombres, les privó del fuego, Prometeo robó una chispa del cielo y se lo llevó a los hombres en un tronco de férula. Les enseñó, además, toda clase de artes, y de ciencias, mejorando así sus vidas embrutecidas.
7). Ἡ παιδεία ἐν μὲν ταῖς εὐτυχίαις κόσμος ἐστίν ἐν δὲ ταῖς ἀτυχίαις καταφυγή.
Por una parte, la paidéia es un orden en la prosperidad, y por otra parte, es un refugio en la adversidad.
Comentario:
Aquí conviene relacionar la palabra paidéia con la humanitas de los romanos y la palabra humanismo. Pues en el fondo es el humanismo, esto es, una palabra tan añeja en contenido como el mismo hombre: clásica, medieval, renacentista, moderna y posmoderna; griega, latina, europea, latinoamericana, prehispánica, mexicana y popular. Es una palabra mundial, cotidiana, rica en significado, en vida, propuestas, valores, conocimientos, instituciones, pueblos y naciones. Es una palabra culta, y desde aquí comienza el lenguaje aludido en esta disertación. (Para tener al frente la pluralidad de vertientes humanistas de la historia, véase los siguientes artículos: La humanitas en Roma, Patricia Villeseñor Cuspinera, en Nova Tellus, Anuario del Centro de Estudios Clásicos, número doble 9-10. Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1991-1992, pp. 302-314; El conflicto actual de los humanismos, Auguste Etcheverry. Ediciones Península, Madrid, 1966, 343 pp. Aquí describe el autor las principales corrientes del humanismo moderno: racionalista, existencialista, marxista, optimista, pesimista, estructuralista, ateo y humanismo cristiano. Y quien expone el valor y la deficiencia del humanismo ateo es Henri de Lubac en El drama del humanismo ateo. Ediciones Encuentro, Madrid, 1967, 277 pp).
Una cosa es el humanismo como contenido, estructura, metodología y perspectiva, y otra cosa, es el humanismo como cronología. Pues la palabra humanismo no existió en toda la tradición, ni siquiera en el Renacimiento, allí hubo humanistas muy destacados, pero el humanismo es un término más moderno. Casi todos los estudiosos escriben que el creador del término humanismo es F. J. Niethammer a finales del siglo XVIII, en 1784. La palabra humanismo es un latinismo, humanismus, como pietismus, imitando el latín pietas. También los Padres de la Iglesia usaron la palabra hellenismus. La palabra más cercana al humanismo es la palabra latina humanitas, y ésta es más cercana a la palabra griega paidéia. Patricia Villaseñor Cuspinera escribe al respecto: “En las dos versiones del Pro Archia de Cicerón que ha sido publicada en la UNAM, la palabra humanitas se traduce por humanismo. Si la equivalencia entre esos dos términos, el latino y el español, fuera total, no tendría sentido el desarrollo del tema que se me ha encomendado. Sin embargo, y aquí se ha hablado ya de lo difícil y peligroso que resulta la traducción exacta, humanitas y humanismo son palabras enraizadas en culturas determinadas; cargadas ambas, además, quizá más que otras palabras de ideología y de prejuicios; humanitas y humanismo representan conceptos siempre discutidos, siempre actuales, siempre cambiantes”. (La humanitas en Roma, Patricia Villaseñor Cuspinera en Nova Tellus, Anuario del Centro de Estudios Clásicos, número doble 9-10. Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1991-1992, pp. 302-314).
8). Ἀρχὴ σοφίας φόβος Θεοῦ, σύνεσις δὲ ἀγαθὴ πᾶσι τοῖς ποιοῦσιν αὐτὴν· εὐσέβεια δὲ εἰς θεὸν ἀρχὴ αἰσθήσεως, σοφίαν δὲ καὶ παιδείαν ἀσεβεῖς ἐξουθενήσουσιν. Prov.1, 7.
El principio de sabiduría es el temor a Dios, pero la sabiduría es buena para todos los que la practican. El principio de sabiduría es el temor a Dios, pero los soberbios desprecian la sabiduría y la educación.
Comentario:
a). Figura en este ejercicio el genitivo objetivo. Se llama así, al genitivo que determina a un sustantivo que determina a un sustantivo derivado de verbo. Por ejemplo: φόβος Θεοῦ: temor a Dios. En lugar de traducirse: el temor de Dios, traducimos: el temor a Dios.
b). También figura la oración sustantiva con verbo elidido y un complemento indirecto de verbo sustantivo. Se pone en dativo sin preposición.
c). Es necesario clasificar los tiempos del hebreo, griego, latín y español para poder entender el futuro del texto griego y adaptarlo al presente del español. Por ejemplo: ἐξουθενήσουσιν. En hebreo hay dos tiempos: imperfecto y perfecto. El imperfecto como en latín se ajusta a los tiempos imperfectos: presente, imperfecto y futuro imperfecto, es decir, a uno de los tres. Pensando que el texto se tradujo de hebreo a griego, y luego de griego a español. En latín los tiempos los tiempos perfectos o compuestos son: pretérito perfecto, pretérito pluscuamperfecto y futuro perfecto. En griego los tiempos son primarios y secundarios. Los primeros son: presente, futuro y perfecto. Los segundos son: imperfecto, aoristo y pluscuamperfecto. Así que traducimos el verbo el futuro ἐξουθενήσουσιν en presente: desprecian.
d). El objeto o complemento directo se declina con artículo o sin artículo, pero en el griego poético suele ponerse sin artículo y los prosistas lo ponen indiferentemente. Por ejemplo, la oración siguiente: σοφίαν δὲ καὶ παιδείαν ἀσεβεῖς ἐξουθενήσουσιν.
e). En necesario subrayar la jerarquía morfológica para construir un predicado nominal y un sujeto. El predicado nominal debe ponerse en el siguiente orden: adjetivo, pronombre, sustantivo con adjetivo o sustantivo con pronombre. En cambio, el sujeto se pone: sustantivo propio, sustantivo común, pronombre y adjetivo sustantivado.
9). Οὔτε συμπόσιον χωρὶς ὁμιλίας, οὔτε πλοῦτος χωρὶς ἀρετῆς ἡδονὴν ἔχει. Un simposio.
Ni un banquete sin conversación, ni una riqueza sin virtud producen placer.
Comentario:
Sobre el origen de la palabra simposio, se compuso del verbo πίνω–πινῶ (πίομαι)-ἔπιον–πέπωκα: beber, sorber, absorber. De este verbo se componen las palabras: propinar, propina, y especialmente la palabra simposio; συμπόσιον–ου–τὸ: simposio, banquete, festín. Palabra compuesta de la preposición σύν: con (de modo y compañía) y el verbo πίνω: beber en conjunto, beber en compañía. El doctor Jesús Manuel Araiza Martínez al hacer una explicación de la palabra simposio, comenta: “la palabra convite [La palabra convite viene del latín medieval convitare, que significa «convidar»]. En cambio, el término “banquete” procede del francés banquet, y este lo toma del italiano banchetto, diminutivo de banco, ‘banco pequeño’; en su origen se refería a una comida o comilona, donde la gente se sentaba en bancos (sin respaldo) puestos alrededor de una mesa, en lugar de sillas individuales. [=festín, comilona] (donde naturalmente no puede faltar el vino tinto)”. (ntrevista con el doctor Jesús Manuel Araiza Martínez. 14 de noviembre de 2024).
Originalmente comenzó siendo un festín o banquete entre los grandes señores grecorromanos, donde se disfrutaba la bebida y la comida. Suele llamarse banquete o simposio a uno de los escritos principales de Platón, del año 384 a. C. El diálogo tuvo lugar en un banquete celebrado en Atenas en casa del poeta trágico Agatón, quien estaba celebrando su primera victoria en las competiciones de tragedias de las Leneas del 416 a. C. El diálogo es narrado por un amigo de Sócrates, Apolodoro de Falero, que no está presente (era demasiado joven), pero obtuvo el relato de un testigo ocular y admirador de Sócrates, Aristodemo. Cada uno de los invitados pronuncia un discurso en honor al amor, Fedro desde un punto de vista mítico, Pausanias desde el de un sofista, Agatón el de un trágico, y así sucesivamente. Aristófanes lleva el diálogo hacia la comedia. Cada discurso es una hábil parodia de Platón del estilo del orador en cuestión. Sócrates lleva la discusión a un plano más elevado, pues ha escuchado de Diotima, la sacerdotisa de Mantinea, que el amor puede tener un aspecto más noble. Hay una nota interesante sobre el nombre Simposio en la Editorial Gredos. Decimos banque, pero en realidad los acontecimientos que relata este diálogo tienen un lugar después de la comida, en el momento justo de la bebida o simposio propiamente dicho. Sypósion es el título griego que figura para este diálogo y que adoptan también algunos traductores modernos, especialmente anglosajones, que nosotros hemos preferido evitar por sus connotaciones actuales. Por lo demás, el propio Platón habla de synousía: reunión, deínon: comida y syneídon: convite, pero nunca de sympósion. (Más detalles, véase la introducción al banquete, en Obras Completas de Platón, Editorial Gredos, III volumen, Traducción M. Martínez Hernández y Emilio Lledó Iñigo, Madrid, 2008, p. 146).
10). Sátira sobre Platón. Diógenes, el Cínico. Citado por Luis Penagos. Antología griega del bachiller. Editorial Sal Terrae. Santander, 1960, p. 37.
Πλάτων ὡρίζετο ἄνθρωπον, λέγων ὅτι ἄνθρωπός ἐστι ζῶον δίπουν καὶ ἄπτερον. Διὰ τοῦτο πάντες εὐδοκίμησαν τὸν Πλάτωνα. Ἀλλὰ Διογένης ἔτιλε ἀλεκτρύονα, καὶ ἔνεγκεν εἰς τὴν σχολὴν τοῦ Πλάτωνος, καὶ εἶπε πρὸς πάντων∙ Οὗτος ἀλεκτρύων ἐστὶ ἄνθρωπος∙ δύο γὰρ πόδας ἔχει καὶ ἄπτερός ἐστι.
Platón definió al hombre diciendo que: “el hombre es un animal bípedo y sin plumas”. Por eso todos admiraron a Platón. Sin embargo, Diógenes desplumó a un gallo y lo llevó a la escuela de Platón y dijo a todos: “este gallo es un hombre, porque tiene dos pies y no tiene plumas.”
Comentario:
1). Platón. (427-347) Filósofo griego, fue discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. En el Campo Academos o Academia inauguró una escuela científico-religiosa-filosófica. Autor de los Diálogos, La República y las Cartas. Creador de una teoría filosófica: el idealismo objetivo.
2). Diógenes, el cínico. (427-323) filósofo griego, discípulo de Antístenes, contemporáneo de Platón. Fundador de la escuela Cínica. De él se cuentan anécdotas muy originales, entre las cuales se encuentran la del Candil, la de haber vivido mucho tiempo en un tonel y las entrevistas con Alejandro Magno.
b). Selecta de textos del Método ecléctico analógico
1). Un soldado y un estudiante. Elementary Greek Translation. Hillard–Botting, Duckworth, 1982, p. 13.
Στρατιώτης· Διὰ τί, ὦ νεανία, τῇ Ἀθήνῃ οὐ θύεις; οἱ γὰρ πολῖται πανταχοῦ θύουσι τῇ θεᾷ διὰ τὴν νίκην. Μαθητής· Ἀλλ’ οὐ διὰ τὴν θεὰν ἐν μάχῃ ἰσχύουσιν οἱ πολῖται, ἀλλὰ διὰ τὴν τῶν στρατιωτῶν ἀνδρείαν· ἰσχύουσι δὲ κατὰ θάλατταν διὰ τὴν τῶν ναυτῶν ἀνδρείαν, οὐ διὰ τὸν τῆς θαλάττης δεσπότην. Θύουσι δ’ ὅτι τιμὴν οὕτως ἔχουσι διὰ τὴν τῆς εὐσεβείας δόξαν. Τῇ μὲν οὖν Ἀθήνῃ οὐ θύω, τῆς δὲ σοφίας μαθητής εἰμι. Στρατιώτης· Διὰ δὲ τί τὴν σοφίαν θηρεύεις; ὅτι διὰ τὴν τῆς σοφίας δόξαν τιμὴν ἔχεις ἐν τοῖς πολίταις; Μαθητής· Oὐ δῆτα, ἀλλ’ ὅτι οὕτω καὶ τὴν ἀρετὴν θερεύω. Στρατιώτης· Θύουσι δ’ οἱ πολῖται ὦ τῆς σοφίας μαθήτα, οὐχ ὅτι τιμὴν ἔχουσι διὰ τὴν δόξαν, ἀλλ’ ὅτι τὴν ἀρετὴν οὕτω μάλιστα θηρεύουσιν.
El soldado dice: muchacho, ¿por qué no te sacrificas por Atenea? Pues los ciudadanos en todas partes se sacrifican por la diosa gracias a la victoria. El discípulo dice: Pero los ciudadanos no son fuertes en la guerra por la diosa, sino por la valentía de los soldados. También son fuertes en el mar por la valentía de los marineros, y no por el señor del mar; además se sacrifican, porque tienen tanto honor por la gloria de la piedad. Así pues, no me sacrifico por Atenea, pero soy un estudiante de la sabiduría. El soldado dice: ¿pero por qué buscas con afán la sabiduría? ¿Porque gracias a la gloria de la sabiduría tienes honor entre los ciudadanos? El alumno dice: no es verdad, sino porque también así busco con afán la virtud. El soldado dice: también los ciudadanos, oh alumno de la sabiduría, se sacrifican, no porque tienen honor por la gloria, sino porque de este modo buscan muchísimo con afán la virtud.
Comentario:
a). Sobre el vocabulario y la sintaxis
El texto lleva consigo un vocabulario selecto de la primera declinación, tanto femenino como masculino. Desde el punto de vista sintáctico figuran oraciones bimembres, sustantivas, transitivas e intransitivas. Por las conjunciones, que figuran hay oraciones coordinadas y subordinadas. Es un texto regular que sirve para practicar la gramática en sus tres partes fundamentales: ortología, morfología y sintaxis. Con los textos amplios puede notarse un mejoramiento de la escritura, lectura, ortografía, prosodia, flexiología, etimología y semántica. Este texto es abundante para practicar la conjugación verbal en presente indicativo. Lo más notable en sintaxis es que se encuentran dos oraciones subordinadas circunstanciales con la conjunción ὅτι. Igualmente figura un complemento determinativo que puede analizarse de dos modos: ὦ τῆς σοφίας μαθήτα. Puede ser complemento determinativo de asunto por el tema que se está tratando. Y tomando en cuenta la cantidad de sabiduría, puede tomarse sólo una parte, cuyo nombre es genitivo partitivo, esto es, “el genitivo que indica el todo del que se toma una parte. La parte está expresada por el sustantivo del que depende el genitivo. Indica masa, cantidad y medida. Para expresar que se trata de un genitivo partitivo, tomamos en cuenta la cantidad de conocimiento, pensando que se trata de un discípulo del trivium o quadrivium.
b). Sobre la cultura.
Culturalmente es un diálogo entre un militar y un estudiante sobre el tema de la virtud. El diálogo se presenta en el contexto de Grecia Antigua, porque es común este acontecimiento. De las épocas de Grecia Antigua prefiero hablar de Grecia clásica en los siglos V y IV a. C; porque el servicio militar era obligatorio para todos los ciudadanos varones, y desde los 18 a los 20 años se sometían a un entrenamiento militar como reclutas. Eran clasificados por categorías según el sistema de clases sociales basado en la propiedad, instituido por el gobernador Solón; así la caballería, servicio que acarreaba grandes gastos, estaba compuesta principalmente por los hippeis, caballeros (siempre escasos en Grecia, excepto en Tesalia y Macedonia). El cuerpo de los hoplitas se nutría de la clase de los zeugitai (y también de los metecos más ricos), es decir, aquellos que podían sufragar todas las armas personales, pero no el mantenimiento de los caballos. Los thetes servían en la infantería ligera o en la flota. No tenían equipamiento fijo y su eficacia militar era escasa. Entre las edades de 20 y 49 años un ateniense varón formaba parte del ejército activo. Atenas contaba aproximadamente con un ejército de unos 10,000 hoplitas, el más indicado para el enfrentamiento en el campo de la batalla. La caballería (unos 1000 jinetes después del año 446) se organizaba en 10 escuadrones; los hoplitas, en 10 regimientos (taxeis) basados en las diez tribus. Cada regimiento se dividía en batallones (lochoi) y estaba dirigido por un taxiarco.
El hoplita recibía por su servicio una paga de dos óbolos al día, unas dietas en la misma proporción (en la caballería la pensión era de una dracma). Los oficiales del ejército, estrategos, taxiarcos, etcétera. Eran elegidos anualmente (no escogidos por sorteo), pero a diferencia de la mayoría de los funcionarios civiles podían ser reelegidos indefinidamente.
Por el lenguaje del militar y por su forma de argumentar al dialogar con el joven estudiante, se trata de un soldado de caballería, pues tenía mayor formación que un hoplita y menor formación que un general, tenía entre 20 y 49 años. Un caballero habla de honor, de piedad, de sacrificio, pero sobre todo, de virtud.
En cambio, el μαθητής, es un estudiante joven, muchacho, juvenil, audaz, activo, entre los 12 y los 18 años. Si era de la clase alta estudiaba en la palestra, donde había tres niveles de estudio: grammatístes, kitarístes y paidotríbes, algo así como la primaria, secundaria y preparatoria de nuestro tiempo, por supuesto aquella con mayor disciplina y estudio. El tipo de conocimiento que se estudiaba, se representaba con la palabra σοφία.
La edad que le calculo al estudiante está entre 15 y 18 años. El siguiente fragmento nos aclara más detalles: “Los tres grandes asuntos de todo ateniense eran la prosperidad de su hogar, la castidad de su hija y la educación de su hijo: la escolarización empezaba con un profesor conocido como grammatístes, que enseñaba al niño matemáticas básicas, lo que probablemente significaba poco más que aprender a contar con un ábaco, con los dedos o con guijarros. Los grammatístes también enseñaban a leer y sobre todo, a escribir (así como a recitar de memoria) pasajes de los poemas épicos de la Iliada y la Odisea.
La importancia cultural de estas dos obras maestras de Homero (llenas de historias apasionantes y héroes modélicos) también quedaba reflejada en las lecciones de un segundo profesor, el kitarístes, o tocador de lira. Este maestro enseñaba a los niños a cantar y a tocar música, haciendo uso de la poesía de Homero, que se cantaba acompañada de la lira. Se creía que entrenando la mente a través de la literatura y la música, el alma del joven sufría una mejora y éste se convertía en un recto ciudadano.
De la educación física del niño se encargaba un tercer profesor, el paidotríbes, quien desarrollaba cuerpos fuertes y saludables. Al final de la educación formal, las tres disciplinas habían logrado transformar al joven en un kaloskagathós, literalmente, un hombre bello y bueno, el tipo de caballero del que Atenas podía enorgullecerse”.
Al final del diálogo, el militar le dice al estudiante refiriéndose a la sabiduría, esto es, al estudio: “por lo tanto, los ciudadanos, oh estudioso de la sabiduría, no se sacrifican porque tienen honor por la gloria, sino porque así buscan más la virtud”.
c). Sobre la etimología del vocabulario. Una de las palabras que más han figurado en el texto es la palabra μάχη–ης–ἡ: guerra, batalla, pugna, polémica, concurso, competencia, juego, certamen. Así, pues, de esta palabra podemos derivar nuevas palabras, por ejemplo: Andrómaca. Nombre propio de mujer, de ἀνήρ–ἀνδρός–ὁ: hombre, varón; de donde significa: mujer que combate contra hombres. Bratracomiomaquia, de βάτραχος–ου–ὁ: rana, y μῦς μυός–ὁ: ratón, músculo. Significa lucha de ranas y ratones. Título de un célebre poema épico burlesco. Calímaco, nombre propio, compuesto del adjetivo καλός–ή–όν. Adjetivo de primera clase: bello, hermoso, pulcro. Excelente luchador. Gatomaquia. De latín Catus-i (m): gato, gato (máquina militar), combate de gatos. Título de un poema burlesco de Lope de Vega. Logomaquia. De λόγος–οῦ–ὁ: palabra, pensamiento, estudio, reflexión. Se refiere al juego de palabras que suele usarse al estudiar una lengua. Naumaquia. De ναῦς–νεώς–ἡ: nave, buque, navío, barco, combate naval. Tauromaquia, de ταῦρος–ου–ὁ: toro: arte de lidiar toros. Telémaco, nombre propio de varón. Τηλέμαχος–ου–ὁ, del adverbio τῆλε y τηλοῦ: lejos: el que combate de lejos con armas arrojadizas.
2). La Atenea. Iniciación al griego. Método teórico-práctico. Lourdes Rojas Álvarez. Tercera edición. UNAM, 2006, p. 373.
Μεγάλην εἶχε τιμὴν Ἀθήνησιν ἡ Ἀθηνᾶ, ἣ καὶ τὸ ὄνομα ἔδωκε τῇ πόλει, εἶπον δὲ ὅτι ἐκ τῆς κεφαλῆς τοῦ πατρὸς αὐτῆς, τοῦ Διός, ἐξῆλθε. Καὶ ὡς πρὸς τὸν πόλεμον δόρυ ἔφερεν ἡ Ἀθηνᾶ ἐν τῇ δεξιᾷ, ἐν δὲ τῇ ἀριστερᾷ ἀσπίδα· ἐπὶ δὲ τοῦ κράνους ἐκάθητο γλαῦξ· σημεῖον δ’ αὕτη ἡ ὄρνις τῆς σοφίας, θεὸς δὲ σοφίας ἡ Ἀθηνᾶ. Τῶν δ’ ἀνθρώπων φίλτατος τῇ Ἀθηνᾷ ὁ Ὀδυσσεύς, ὡς εὑρεῖν πάρεστιν ἐν τῇ Ὀδυσσείᾳ τοῦ Ὁμήρου.
Atenea, quien también dio su nombre a la ciudad, tenía mucho respeto en Atenas. Pues se decía que ella nació de la cabeza de su padre Zeus. Atenea, así como portaba una lanza en la mano derecha para la guerra, igualmente llevaba un escudo en la mano izquierda. Y sobre su yelmo posaba una lechuza, pues esta ave era el símbolo de la sabiduría, y Atenea era la diosa de la sabiduría. Para ella, Odiseo era el más querido de todos los hombres, tal como suele encontrarse en la Odisea de Homero.
Comentario cultural sobre la Atenea:
Este texto es apto para seguir entrenándose en el arte de la traducción. Por su labor gramatical tiene un poco de dificultades. En el texto figuran nombres de las tres declinaciones, adjetivos de las tres clases; en los verbos se encuentran los tiempos primarios y secundarios; de éstos últimos, figura el aoristo, especialmente el aoristo segundo. De las oraciones destacan las coordinadas y subordinadas, sustantivas, intransitivas y transitivas.
El último fragmento de este texto es muy hermoso para comentar su sintaxis: es una oración compuesta, la principal es una oración sustantiva con verbo elidido ἦν, sus dos nominativos son ὁ Ὀδυσσεύς y φίλτατος; también lleva un complemento determinativo de relación o de superlativo, debido al adjetivo en grado superlativo, tal como figura en la oración siguiente: Τῶν δ’ ἀνθρώπων φίλτατος τῇ Ἀθηνᾷ ὁ Ὀδυσσεύς. La oración subordinada es circunstancial comparativa, precedida de la conjunción ὡς y con una perífrasis verbal, es decir, ὡς εὑρεῖν πάρεστιν ἐν τῇ Ὀδυσσείᾳ τοῦ Ὁμήρου.
Culturalmente el texto presenta temas de diversos géneros: biografía, mitología, historia, etimología, filología, filosofía, hermenéutica, lingüística y teología.
En este texto figuran varios personajes claves de la literatura antigua: Zeus, Atenea, Odiseo y Homero. Zeus es el más grande de los dioses del Panteón helénico. Es esencialmente el dios de la luz, del cielo sereno y del rayo; es hermano de Poseidón y de Hades. Es el centro de la religión olímpica que aparece desde Homero en el siglo IX a. C. Desde el punto de vista didáctico, Zeus es el centro de todos los dioses, por ejemplo: Hera (Juno), Poseidón (Neptuno), Deméter (Demétra), Apolo (Apolo), Artemisa (Diana), Efesto (Vulcano), Afrodita (Venus), Atenea (Minerva o Pallas), Ares (Marte), Dioniso (Baco).
Estos dioses colaboran con Zeus en el gobierno del mundo: cosa que parecía muy racional, siendo el mundo tan grande. Están lejanos de la vida de los hombres, es un deísmo. Los actos de culto oficial son generalmente sin interioridad; puro ritualismo exterior (excepto los grandes santuarios).
Con demasiada facilidad y poco estudio, se atribuían a los dioses vicios indignos y groseros, provocando incredulidad y ateísmo (sobre todo en Homero y sus poemas) (antropomorfismo). En Roma varios de estos dioses son asimilados a los dioses de la religión astral y aplicados a los planetas, quedando hasta hoy como nombres de astros y como nombres de los días de la semana. Ya en el poeta Hesiodo los dioses están presentados con más respeto: Zeus es padre de la justicia, que tiene orden en el mundo, y la religión es la base del vivir moral.
Hay muchas noticias sobre mitos y tradiciones religiosas en los poetas antiguos (llamados más tarde “teólogos” por Porfirio), líricos y trágicos: sobre todo, Esquilo y Píndaro en Grecia, y Ovidio en Roma. En Esquilo y Píndaro la religión va unida a una alta moral individual y social: fuente de nobleza y de ἀρετή: virtud + valor + resistencia + habilidad + nobleza moral, es decir, una sinergia de valores.
El motivo “místico”, es decir, el deseo de unión íntima con la divinidad, está presente en el teatro de Sófocles y Esquilo; Eurípides ya lo critica. Pero vuelve insistentemente en los grandes filósofos: Sócrates, Platón, Plutarco, Plotino y en todas las grandes corrientes helenísticas. Buenas informaciones sobre muchos mitos y cultos en los historiadores: Heródoto, Ecato, Stesímbroto… pero queda muy poco. En los filósofos hay frecuentes alusiones a mitos, ritos y misterios, pero con poca profundización. Más detalles véase Introducción a la cultura y a la filosofía de Grecia antigua, Pedro Gasparotto, Universidad Pontificia de México, 1991, pp. 30-34. El texto que presentamos trata de una de las hijas de Zeus, Atenea, quien también es hija de Metis. Ésta se hallaba en cinta y a punto de dar a luz una hija, cuando Zeus se la tragó. Lo hizo por consejo de Urano y Gea, quienes le revelaron que si Metis tenía una hija, inmediatamente arrebataría a Zeus el imperio del cielo. Desde entonces comenzó a dolerle la cabeza a Zeus, y al llegar la hora del parto, Hefesto por mandato de Zeus le partió la cabeza, y de ésta salió una joven completamente armada: era Atenea. De allí la tradición de la diosa guerrera, armada con una lanza, una coraza de piel de cabra y un yelmo en la cabeza. En la Ilíada, Homero la pinta favoreciendo a los Aqueos. Sus favoritos contra troya son: Diómedes, Aquiles, Menelao y Odiseo, también a Herácles. Lo más hermoso en la Odisea, es que Atenea ayuda a Odiseo a regresar a la isla de Itaca. Atenea con frecuencia dirige ruegos a su padre Zeus para favorecer al héroe. El prestigio que Atenea tiene en la ciudad que lleva su nombre es, que se trata de la diosa que usa la razón, por eso preside las artes y la literatura, función en la que tiende a suplantar a las musas. Sin embargo, mantiene una relación más estrecha con la filosofía que con la poesía y la música. También protege las artes inferiores: hilanderas, tejedoras, bordadoras, etcétera.
Varios la consideran la inventora del carro de guerra, la invención del aceite de oliva y la introducción del mismo olivo en Atenas. Atenea contaba con templos en Esparta, Mégara, Argos, Atenas, etcétera. Ella permaneció virgen, de ahí que la llamaron ΠΑΡΘΕΝΟΣ: virgen, doncella. En Atenas la inmortalizaron en un templo llamado ΠΑΡΘΕΝΩΝ: templo de la virgen. Hay un mito que narra que Atenea tuvo un hijo, fruto de la inesperada persecución de Hefesto, el cual en su deseo mojó la pierna de la diosa, la cual, asqueada se secó con lana y tiró la inmundicia al suelo. De la tierra así fecunda nació Erictonio, a quién Atenea consideró hijo suyo, lo educó y quiso hacerlo inmortal. Lo encerró en un cofre, guardado por una serpiente y lo confió a las hijas del rey de Atenas (Aglauro).
Los atributos de Atenea eran la lanza, el casco y la égida. La égida era un bien del que participaba en común con Zeus. En su escudo fijó la cabeza de la Gorgona, que le había dado Perseo y que tenía la virtud de trocar en piedra a quien la mirara. Su ave favorita era la lechuza, su planta el olivo. Era alta de rasgos serenos, más majestuosa que bella, es tradicionalmente descrita como la diosa de los ojos garzos, la amante de las letras, la consentida del Olimpo. El cristianismo a través de su contacto con Roma Occidental y Oriental asimiló esta tradición y el nombre que le dio a María es “la virgen”, es decir, ἡ παρθένος, aunque con el contenido de la religión judeocristiana.
3). La pregunta de Amasis. Fuente: Manual de iniciación al griego. Vol. I, Lourdes Rojas Álvarez, UNAM, 2005, p. 196.
Κελεύει ὁ Ἄμασις τὸν τῶν Αἰθιόπων βασιλέα λέγειν τὸ πρεσβύτατον καὶ τὸ κάλλιστον καὶ τὸ μέγιστον καὶ τὸ σοφώτατον καὶ τὸ κοινότατον καὶ τὸ ὠφελιμώτατον καὶ τὸ βλαβερώτατον καὶ τὸ ἰσχυρότατον καὶ τὸ ῥᾷστον. Ὁ δὲ Αἰθιόπων βασιλεὺς ἀποκρίνει· Πρεσβύτατος χρόνος, μέγιστος κόσμος, σοφωτάτη ἀλήθεια, κάλλιστον φῶς, κοινότατος θάνατος, ὠφελιμώτατος θεός, βλαβερώτατος ὁ τοῦ κακοῦ δαίμων, ἰσχυροτάτη τύχη, ῥᾷστη ἡδονή.
Amasis exhorta al rey de los etíopes que diga: qué es lo más viejo, lo más hermoso, lo más grande, lo más sabio, lo más común, lo más valioso, lo más dañino, lo más fuerte y lo más fácil. Entonces el rey de los etíopes responde: lo más viejo es el tiempo, lo más grande es el universo, lo más sabio es la verdad, lo más hermoso es la luz, lo más común es la muerte, lo más valioso es Dios, lo más dañino es el espíritu del mal, lo más fuerte es el dinero y lo más fácil es el placer.
Comentario:
a). Este texto es muy hermoso por su fonética, prosodia y por su contenido. Presenta una jerarquía de valores todavía actual. Es una paráfrasis de un fragmento de Tales de Mileto.
b). Gramaticalmente tiene oraciones sustantivas copulativas con un verbo elidido. Al inicio del texto tiene una oración completiva de infinitivo con el verbo κελεύει y el infinitivo presente λέγειν.
c). Desde el punto de vista etimológico se pueden derivar muchas palabras del ámbito de las humanidades. Por ejemplo: cosmología, actualmente filosofía del mundo físico, teología (teología sobrenatural y teología natural o teodicea), koinonía, basílica, caquistocracia, cronología, tanatología, radiología, radiodifusora, hedonismo, entre otras.
d). Culturalmente se menciona a dos personajes. Uno con nombre y otro sin nombre. Sin nombre es el rey de los etíopes. Con nombre es Amasis II, quien reinó en Egipto entre 570 y 526 a. C, de la vigésimo sexta dinastía de Egipto, sucesor de Apries en Sais. Fue el último gran gobernante de Egipto antes de la conquista persa. La mayor parte de la información que tenemos sobre él se deriva de Heródoto (2.161ff), y sólo puede verificarse de forma imperfecta mediante evidencia monumental. según el historiador griego, tenía orígenes comunes. Originalmente era un oficial del ejército egipcio. Su lugar de nacimiento fue Siuph en Saïs. Participó en una campaña general del faraón Psamético II en 592 a. C. en Nubia .
Una revuelta que estalló entre los soldados egipcios nativos le dio la oportunidad de apoderarse del trono. Estas tropas, que regresaban a casa después de una desastrosa expedición militar a Cirene , en Libia, sospecharon que habían sido traicionadas para que Apries , el rey reinante, pudiera gobernar de manera más absoluta por medio de sus mercenarios griegos ; muchos egipcios simpatizaban plenamente con ellos. El general Amasis, enviado a su encuentro y sofocar la revuelta, fue proclamado rey por los rebeldes, y Apries, que entonces tuvo que depender completamente de sus mercenarios, fue derrotado (aunque se sugiere que Apries tenía más apoyo nativo del que describen las fuentes clásicas). Apries huyó entonces a una «isla» (posiblemente una base elevada o aislada de Apries dentro de Egipto) y fue asesinado mientras montaba una insurrección final contra Amasis en 567 a. C. con la ayuda de una fuerza embarcada (probablemente griega y tal vez caria), mientras los babilonios también invadieron Egipto el mismo año. Una inscripción confirma la lucha entre los soldados egipcios nativos y los extranjeros, y prueba que Apries fue asesinado y enterrado honorablemente en el cuarto año de Amasis (c. 567 a. C.). La revuelta de Amasis contra Apries también se alude en Jeremías 44:30 . Amasis luego se casó con Khedebneithirbinet II, una de las hijas de su predecesor Apries , para legitimar su reinado.
Se conocen algunos datos sobre los orígenes familiares de Amasis: su madre era una tal Tashereniset, como lo demuestra un busto de ella, hoy ubicado en el Museo Británico. Un bloque de piedra de Mehallet el-Kubra también establece que su abuela materna, la madre de Tashereniset, era una tal Tjenmutetj.
Su corte es relativamente conocida. El jefe del guardia de la puerta Ahmose-sa-Neith aparece en numerosos monumentos, incluido el lugar donde se encuentra su sarcófago. Fue mencionado en monumentos de la Dinastía XXX y aparentemente tuvo un significado especial en su época. Wahibre era ‘Líder de los extranjeros del sur’ y ‘Jefe de las puertas de los extranjeros’, por lo que era el funcionario de mayor rango en materia de seguridad fronteriza. Bajo Amasis comenzó la carrera del médico Udjahorresnet, que fue de particular importancia para los persas . Se conocen varios «jefes de la flota». Psamtek Meryneit y Pasherientaihet / Padineith son los únicos visires conocidos.
Heródoto describe cómo Amasis II acabaría provocando un enfrentamiento con los ejércitos persas. Según Heródoto, Cambises II o Ciro el Grande le pidieron a Amasis un oftalmólogo egipcio en buenos términos. Amasis parece haber accedido obligando a un médico egipcio a realizar trabajos forzados, lo que le obligó a dejar a su familia en Egipto y a trasladarse a Persia en un exilio forzado. En un intento de vengarse por esto, el médico se hizo muy amigo de Cambises y le sugirió que le pidiera a Amasis una hija en matrimonio para consolidar sus vínculos con los egipcios. Cambises accedió y solicitó una hija de Amasis para casarse.
Amasis, preocupado de que su hija fuera concubina del rey persa, se negó a entregar a su descendencia; Amasis tampoco estaba dispuesto a enfrentarse al imperio persa, por lo que inventó un engaño en el que obligó a la hija del ex faraón Apries , de quien Heródoto confirma explícitamente que fue asesinado por Amasis, a ir a Persia en lugar de su propia descendencia.
Esta hija de Apries no era otra que Nitetis , que era, según el relato de Heródoto, «alta y hermosa». Nitetis, naturalmente, traicionó a Amasis y, al ser recibida por el rey persa, le explicó el engaño de Amasis y su verdadero origen. Esto enfureció a Cambises y juró vengarse por ello. Amasis murió antes de que Cambises llegara hasta él, pero su heredero e hijo Psamético III fue derrotado por los persas.
Heródoto también describe cómo, al igual que su predecesor, Amasis dependía de mercenarios y consejeros griegos. Una de esas figuras fue Fanes de Halicarnaso, que más tarde abandonaría Amasis, por razones que Heródoto no conoce claramente, pero sospecha que eran personales entre los dos personajes. Amasis envió a uno de sus eunucos para capturar a Fanes, pero el eunuco fue vencido por el sabio consejero y Fanes huyó a Persia, donde se reunió con Cambises y le brindó asesoramiento para su invasión de Egipto. Egipto finalmente fue perdido ante los persas durante la batalla de Pelusio en 525 a. C.
Amasis acercó a Egipto a Grecia como nunca antes. Heródoto relata, que bajo su prudente administración, Egipto alcanzó un nuevo nivel de riqueza; Amasis adornó los templos del Bajo Egipto , especialmente con espléndidos santuarios monolíticos y otros monumentos (su actividad en este ámbito está probada por los restos existentes). Por ejemplo, un santuario construido por él fue excavado en Tell Nebesha .
Amasis fue descrito por Heródoto como un filoheleno, asignó la colonia comercial de Naucratis en la rama canópica del Nilo a los griegos, y cuando el templo de Delfos fue incendiado, contribuyó con 1.000 talentos para la reconstrucción. También se casó con una princesa griega llamada Ládice, hija del rey Batto III , e hizo alianzas con Polícrates de Samos y Creso de Lidia. Montaigne cita la historia de Heródoto de que Ládice curó a Amasis de su impotencia rezando a Afrodita.
Bajo el reinado de Amasis, la economía egipcia, basada en la agricultura, alcanzó su apogeo. Heródoto, que visitó Egipto menos de un siglo después de la muerte de Amasis II, escribe que:
Se dice que fue durante el reinado de Ahmosis II (Amasis) que Egipto alcanzó su nivel más alto de prosperidad tanto en lo que respecta a lo que el río daba a la tierra como en lo que la tierra rendía a los hombres y que el número de ciudades habitadas en ese momento alcanzó en total 20.000.
Su reino consistía probablemente sólo en Egipto, hasta la Primera Catarata , pero a esto añadió Chipre , y su influencia fue grande en Cirene, Libia . En su cuarto año (c. 567 a. C.), Egipto fue invadido por los babilonios, bajo el liderazgo de Nabucodonosor II . Se cree que Amasis logró repeler esta invasión, obligando a Nabucodonosor II a retirar los planes de conquistar su reino. (Sin embargo, algunos han sugerido que Nabucodonosor vino a derrotar a Apries, las fuerzas combinadas de Amasis y Nabucodonosor lograron matarlo, asegurando el trono de Amasis, aunque como rey vasallo.) Amasis se enfrentó más tarde a otro enemigo formidable con el ascenso de Persia bajo Ciro, que ascendió al trono en 559 a. C.; Sus últimos años estuvieron preocupados por la amenaza del inminente ataque persa contra Egipto. Con gran habilidad estratégica, Ciro había destruido Lidia en 546 a. C. y finalmente derrotó a los babilonios en 538 a. C., lo que dejó a Amasis sin aliados importantes en el Cercano Oriente para contrarrestar el creciente poder militar de Persia. Amasis reaccionó cultivando lazos más estrechos con los estados griegos para contrarrestar la futura invasión persa a Egipto, pero murió en 526 a. C. poco antes de que los persas atacaran. El asalto final, en cambio, recayó sobre su hijo Psamético III , a quien los persas derrotaron en 525 a. C. después de haber reinado solo seis meses.
Amasis II murió en el año 526 a. C. Fue enterrado en la necrópolis real de Sais, dentro del recinto del templo de Neith, y aunque su tumba no ha sido redescubierta, Heródoto nos la describe así: es un gran edificio claustral de piedra, decorado con columnas talladas a imitación de palmeras y otros adornos costosos. Dentro del claustro hay una cámara con puertas dobles, y detrás de las puertas se encuentra el sepulcro. Heródoto también relata la profanación de la momia de Amasis cuando el rey persa Cambises conquistó Egipto y así puso fin a la 26ª Dinastía (Saíta):
Tan pronto como [Cambises] entró en el palacio de Amasis, dio órdenes de que sacaran su cuerpo [el de Amasis] de la tumba donde yacía. Una vez hecho esto, procedió a tratarlo con todas las indignidades posibles, como golpearlo con látigos, aguijonearlo y arrancarle los pelos… Como el cuerpo había sido embalsamado y no se desmoronaba bajo los golpes, Cambises lo hizo quemar.
Desde el siglo V a. C., hay evidencia de historias circulando sobre Amasis, en fuentes egipcias (incluido un papiro demótico del siglo III a. C.), Heródoto , Hellanikos y el Convivium Septem Sapientium de Plutarco . ‘En esos cuentos, Amasis era presentado como un faraón no convencional, que se comportaba de maneras impropias de un rey pero dotado de sabiduría práctica y astucia, un embaucador en el trono o una especie de Salomón egipcio cómico ‘.
Por ejemplo, Heródoto relata que, cuando los egipcios le faltaron el respeto a Amasis por haber nacido plebeyo, éste hizo fundir su pediluvio de oro ( ποδανιπτήρ ), lo convirtió en una estatua de un dios y lo colocó en el centro de la ciudad, donde la gente lo adoraba. Después de que la gente de esa ciudad lo adorara y «le hiciera gran reverencia», Amasis los reunió y les declaró que la imagen de oro que ahora adoraban había sido una vez un pediluvio donde la gente vomitaba, orinaba y se lavaba los pies. Afirmó que, del mismo modo, aunque una vez fue un hombre del pueblo, ahora era su rey y debían respetarlo como corresponde.
En otra ocasión, Heródoto cuenta que los amigos de Amasis le amonestaron por dedicar su tiempo a la frivolidad en lugar de dedicarse a gobernar el país. Él les respondió que los arqueros tensan sus arcos sólo cuando es necesario, porque si los tuvieran constantemente tensos, se romperían. “Así es también el estado del hombre: si siempre fuera serio y no se relajara para el juego en el momento oportuno, o bien se volvería loco o sufriría un estupor antes de darse cuenta; y sabiendo esto bien, yo distribuyo una parte del tiempo entre cada una de las dos formas de vida”.
4). Aristóteles. Met. Libro I, 980 a.
Πάντες ἄνθρωποι τοῦ εἰδέναι ὀρέγονται φύσει. Σημεῖον δ’ ἡ τῶν αἰσθήσεων ἀγάπησις. Καὶ γὰρ χωρὶς τῆς χρείας ἀγαπῶνται δι’ αὑτάς, καὶ μάλιστα τῶν ἄλλων ἡ διὰ τῶν ὀμμάτων. Οὐ γὰρ μόνον ἵνα πράττωμεν ἀλλὰ καὶ μηδὲν μέλλοντες πράττειν τὸ ὁρᾶν αἱρούμεθα ἀντὶ πάντων ὡς εἰπεῖν τῶν ἄλλων. Αἰτίον δ’ ὅτι μάλιστα ποιεῖ γνωρίζειν ἡμᾶς αὕτη τῶν αἰσθήσεων καὶ πολλὰς δηλοῖ διαφοράς. Φύσει μὲν οὖν αἴσθησιν ἔχοντα γίγνεται τὰ ζῶα, ἐκ δὲ ταύτης τοῖς μὲν αὐτῶν οὐκ ἐγγίγνεται μνήμη, τοῖς δ’ ἐγγίγνεται.
Todos los hombres desean saber por naturaleza. Por eso, el amor a los sentidos es la prueba. Y en efecto, independientemente de su utilidad son amados a causa de sí mismos, pero el más importante de los otros es el sentido de la vista. Pues no sólo cuando realizamos algo, sino también cuando no queremos hacer nada, preferimos la vista, en lugar de todos, es decir, de los otros sentidos. En verdad, esta es la causa que nos hace conocer más que los otros sentidos, aunque demuestra muchas disputaciones. Realmente los animales nacen dotados de sentidos por naturaleza, pero de este, algunos de ellos, no tienen memoria, otros si tienen.
Comentario:
Presento el texto bilingüe, por un lado, para aplicar la analogía en la traducción y para practicar la traducción misma, pues como se sabe, la mejor forma de comprobar la teoría de la traducción y hacerla arte, es traduciendo. Pero, por otro lado, pongo este texto para mostrar mayormente la apreciación del texto mismo, y de este modo, el lector pueda divertirse y alimentar sus propios ojos como apuntó el poeta romano Publio Ovidio Nasón Desde el punto de vista lúdico y didáctico remitimos a este ejemplar poeta para deleitar los ojos de cada uno. Se trata de un texto donde un joven patricio anda cotejando a una doncella interesada y la cita es en el anfiteatro romano. Y dice así: Non ego nobilium sedeo studiosus equorum; cui tamen ipsa faves vincat ut ille precor. Ut loquerer tecum veni tecumque sederem, ne tibi non notus quem facis esset amor. Tu cursus spectas, ego te – spectemus uterque quod iuvat, atque oculos pascat uterque suos. Yo no me considero un experto de finos caballos, pero ojalá aquel auriga derrote al que tú misma favoreces. He venido para hablar contigo y sentarme junto a ti, no sea que no conozcas el amor que me despierta. Tú contemplas las carreras y yo a ti, observemos ambos lo que nos deleita y cada uno que alimente sus propios ojos. Ovidio, Amores. III. 2.
Aristóteles, filósofo griego, considerado uno de los pensadores más importantes de la historia. Oriundo de Estagira, Macedonia. Nació en el año 384 a. C; llegó a Atenas siendo un adolescente con el propósito de completar su formación en la Academia de Platón, su maestro más cercano. En el año 335 funda su propia escuela filosófica, a la cual llamó Liceo. Tuvo un singular amor a la sabiduría. En su obra puede hallarse una pluralidad de temas desde la medicina, filosofía, ética, lógica, zoología, política, física, y sobre todo, lo hace distinto a través sus escritos sobre metafísica. Con él termina la filosofía clásica, muere en el año 322 a. C. A su muerte siguió su obra el filósofo Teofrasto (370-287 a. C), el cual heredó la Biblioteca de su maestro.
El texto que ahora presento es un ejercicio para examinar la sintaxis fundamental del griego clásico. Aquí se encuentran oraciones simples y compuestas. Nos enseña la estructura de un periodo, oraciones bimembres y unimembres; oraciones transitivas, intrasitivas y sustantivas; también oración subordinada, circunstancial, completiva de infinitivo y la oración final con el verbo en modo subjuntivo. Igualmente nos enseña a utilizar las oraciones coordinadas correlativas, la oración con dativo posesivo y más. Es uno de los textos más hermosos de la filosofía clásica. Ha sido tomado de la metafísica, uno de los principales trabajos del filósofo griego. Trata de las principales tesis de la filosofía sistemática, tanto por el lado del conocimiento, del pensamiento, de la naturaleza y de la relación del hombre consigo mismo, con los demás seres, incluso con el absoluto. Plantea el lugar que ocupan los sentidos en la relación del conocimiento y su jerarquía frente a todos los sentidos. Por esto, los grandes maestros a través de la historia han extraído los principales contenidos de las disciplinas filosóficas, tales como: lógica, epistemología, ontología, filosofía del mundo físico, metafísica, ética, axiología y filosofía del absoluto. Así, pues, nos encontramos frente al texto más traducido, interpretado, comentado y aplicado a diversas disciplinas del conocimiento hasta nuestros días.
5). El león y la rana. Esopo. Hélade, Jaime Berenger Amenós. Editorial Bosch, S. A. 28ª edición. Barcelona, 1999, p. 67.
Λέων ἀκούσας ποτὲ βατράχου μέγα βοῶντος, ἐπεστράφη πρὸς τὴν φωνήν, οἰόμενος μέγα τι ζῷον εἶναι. Προσμένων δὲ μικρόν, ὡς εἶδεν αὐτὸν ἔξω τῆς λίμνης, αὐτὸν κατεπάτησεν. Ὁ λόγος δηλοῖ ὅτι οὐ δεῖ πρὸ τῆς ὄψεος διὰ ἀκοῆς μόνης ταράττεσθαι.
Un día un león habiendo escuchado a una rana que croaba fuertemente y suponiendo que era un animal grande, se dirigió hacia el ruido. Y quedándose cerca de ella por un momento, al verla afuera del lago la pisoteó. Esta fábula enseña que no es necesario alborotarse por el solo oído, antes de haber visto.
Comentario:
Hay muchas notas sobre Esopo por autores actuales. Jaime Berenguer Amenós escribe lo siguiente: Esopo vivió en la primera mitad del siglo VI a. C. Fue contemporáneo de Solón, uno de los siete sabios de Grecia y legislador de Atenas. Aunque no puede decirse que sea el inventor de la fábula, sin embargo, la perfeccionó, dándole un carácter moral y educativo. Bajo su nombre conservamos una colección de 436 fábulas, redactadas en prosa en época muy posterior a la de su autor, muchas de las cuales fueron versificadas por Babrio, fabulista griego de la época romana, e imitadas por el latino Fedro y, a través de éste, por todos los fabulistas modernos. Hélade, Jaime Berenger Amenós. Ibidem, p. 66.
Alocución.
Más que una conclusión, y movido por la emoción de compartir algunos textos, de los más de dos mil, que he podido reunir a lo largo de treinta años de docencia y de investigación, comparto un hermoso texto, como alocución, es decir, agrego algo, a lo que ya he hablado a lo largo de estas páginas. Un bello texto titulado Las dos alforjas. Esopo. Citado en griego por Luis Penagos, Antología griega del Bachiller, Editorial Sal Terrae, Santander, España, 1960, pp. 41-42.
Ἀνθρώπων ἕκαστος δύο πήρας φέρει, τὴν μὲν ἔμπροσθεν, τὴν δὲ ὄπισθεν. Γέμει δὲ κακῶν ἑκάτερα∙ ἀλλ’ ἡ μὲν ἔμπροσθεν ἀλλοτρίων, ἡ δὲ ὄπισθεν τῶν αὐτοῦ τοῦ φέροντος. Καὶ διὰ τοῦτο οἱ ἄνθρωποι τὰ μὲν ἐξ αὐτῶν κακὰ οὐχ ὁρῶσι, τὰ δὲ ἀλλότρια πάνυ ἀκριβῶς θεῶνται. Τούτῳ τῷ λόγῳ χρήσαιτο ἄν τις πρὸς ἄνδρα πολυπράγμονα, ὃς ἐν τοῖς ἑαυτοῦ πράγμασι τυφλώττων τῶν μηδὲν προσηκόντων κήδεται.
Cada uno de los hombres lleva dos alforjas, una la lleva adelante y la otra, la lleva en la espalda. Cada una de ellas está llena de males. La de adelante está llena de los males ajenos, la de atrás, está llena de los males del mismo que la lleva. Y por esto, los hombres no ven los males de ellos mismos, pero ven perfectamente los males ajenos. Alguien podría aplicar esta fábula a un hombre entrometido que, siendo ciego en sus propios asuntos, se aflige de los que no le conciernen.
En esta conferencia no podía faltar uno de los textos más hermosos de la literatura clásica, uno que nos muestra otro rostro diferente, frente a los que solamente critican todo el tiempo, y no hacen más que criticar despectivamente. Quienes critican despectivamente son como expresa la sabiduría popular a través de la refranería, los proverbios y la sabiduría del pueblo, es decir, aquellos que sólo buscan el punto negro en la hoja blanca. (Sobre este tema, véase mi artículo, La sabiduría popular y la sabiduría clásica. La formación humana a través de las fuentes originales. El comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 1º de septiembre de 2025. Todos los artículos que he publicado en El Comunicador Puebla, están compartidos en mi página de Facebook, cuyo nombre es: Curiosidades del humanismo clásico. Uno cada ocho días, desde el 21 de octubre de 2024 hasta los más recientes de octubre 2026).
En el contenido de Las dos alforjas hay semejanza y diferencia con la parábola de la viga de Lc. 6, 41-42. ¿Por qué te fijas en las basuritas que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te permites decirle a tu hermano: hermano, déjame que te saque la basurita del ojo, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, entonces, verás claro y podrás sacar la basurita del ojo de tu hermano. (De Esopo, véase mi artículo Sobre la filosofía práctica y la fábula: dos recursos didácticos para la formación humanista de nuestro tiempo. El Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 15 de septiembre de 2025).
En la voluminosa colección de Gredos se ha publicado un libro, donde se han reunido 273 fábulas de Esopo, de las 350 fábulas atribuidas a su autoría. En ese mismo libro figura un estudio sobre Esopo y sobre otras fábulas atribuidas a él. Traducción y notas de P. Bádenas de la Peña y J. López Facal. Introducción de Marina Martos Fornieles. Allí la fábula que estoy citando es el número 266, y veo que mi traducción es muy semejante, salvo algunos fragmentos del inicio, debido a la versión diferente del texto griego. He aquí la traducción: “Prometeo cuando modeló antaño a los hombres les colgó dos alforjas, una con los defectos ajenos y otra con los propios; la de los ajenos la puso adelante y la otra la colgó detrás. Desde entonces ocurrió que los hombres ven de entrada los defectos de los demás, mientras que no distinguen los suyos propios. Podría aplicarse esta fábula al hombre impertinente que, ciego en sus propios asuntos, se cuida de los que en nada le conciernen”.

