Crecen las remesas hacia México.
Menos poder de compra.
Por Ricardo Caballero de la Rosa
Las remesas enviadas a México volvieron a mostrar en julio una señal positiva, aunque el dato requiere una lectura más cuidadosa de la que sugiere el crecimiento nominal. El Banco de México (Banxico) informó que durante el séptimo mes del año ingresaron al país 5,570.6 millones de dólares, un incremento de 3% respecto de julio de 2025. Con ello, las remesas ligaron seis meses consecutivos de crecimiento anual y acumularon 36,349 millones de dólares entre enero y julio, 3.1% más que en el mismo periodo del año anterior.
El resultado confirma que el flujo de recursos procedente principalmente de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos mantiene una trayectoria de recuperación. En julio se registraron alrededor de 13.1 millones de operaciones y el monto promedio por envío alcanzó 426 dólares, el nivel mensual más elevado desde que Banxico inició esta serie en 1995. Además, julio representó el tercer mes consecutivo con ingresos superiores a 5,000 millones de dólares, después de mayo y junio.
Sin embargo, el dato relevante para los hogares receptores no está solamente en cuántos dólares llegan, sino en cuánto pueden comprar esos dólares una vez convertidos a pesos. Y en este punto el panorama cambia. De acuerdo con los análisis difundidos tras el reporte de Banxico, las remesas registraron una caída de alrededor de 6.6% anual en términos reales al medirse en moneda nacional. La razón principal se encuentra en la apreciación del peso frente al dólar, a la que se suma el efecto de la inflación sobre los precios internos.
Esta diferencia entre el crecimiento nominal y la pérdida de poder adquisitivo es fundamental. Una remesa puede aumentar en dólares y, al mismo tiempo, representar menos capacidad de consumo para una familia mexicana. El fenómeno muestra que el volumen de divisas no es suficiente para evaluar su impacto económico y social: es necesario observar su valor real, es decir, su capacidad efectiva para adquirir bienes y servicios.
La situación tampoco puede interpretarse como una expansión extraordinaria del flujo. Aunque el acumulado de enero a julio supera al registrado en 2025, todavía se encuentra por debajo de los 37,025 millones de dólares alcanzados en los primeros siete meses de 2024. La recuperación, por tanto, es todavía parcial y debe observarse en un contexto en el que el mercado laboral estadounidense, las condiciones migratorias y el tipo de cambio pueden modificar la trayectoria de estos recursos.
Las remesas continúan siendo un soporte esencial para millones de hogares y una fuente relevante de divisas para México. Pero el dato de julio introduce una advertencia: recibir más dólares no significa necesariamente disponer de más bienestar. Mientras el peso conserve su fortaleza y los precios internos continúen determinando el costo de vida, una parte del crecimiento observado en términos nominales seguirá perdiéndose al llegar al consumo de las familias domésticas.
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