Tasa bajó a 6.5%.
Banxico señala fin del actual ciclo de recortes.
Por Ricardo Caballero de la Rosa
El Banco de México (Banxico) aplicó el pasado jueves el que sería el último recorte a la tasa de interés de 2026, en un contexto en el que la inflación en México desaceleró durante abril, una señal que el banco central consideró congruente con la valoración del actual panorama inflacionario expuesto en su más reciente comunicado de política monetaria. La Junta de Gobierno decidió disminuir en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día, con lo que el referencial quedó en 6.50 por ciento.
La decisión volvió a dividir al órgano de gobierno del banco central. Los subgobernadores Jonathan Heath y Galia Borja votaron por mantener la tasa en 6.75 por ciento, argumentando cautela frente a los riesgos inflacionarios aún presentes en el entorno global y local. En contraste, la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, junto con José Gabriel Cuadra y Omar Mejía, respaldaron el recorte de un cuarto de punto porcentual.
Con ello, la tasa de interés de Banxico quedó en 6.50 por ciento y, en apariencia, concluyó el ciclo de relajamiento monetario que la Junta de Gobierno inició hace más de dos años, en marzo de 2024, cuando comenzó a reducir gradualmente el nivel restrictivo de la política monetaria tras el largo periodo de endurecimiento aplicado para contener la inflación.
En su comunicado, el banco central señaló que la desaceleración observada en la inflación durante abril respaldó la decisión de realizar un ajuste adicional. La inflación general anual se ubicó en 4.45 por ciento, mientras que la subyacente descendió a 4.26 por ciento, aunque ambas permanecen por encima del objetivo permanente de 3 por ciento. Aun así, Banxico consideró que el panorama inflacionario muestra una trayectoria compatible con la convergencia hacia la meta en el mediano plazo.
La autoridad monetaria también reconoció que persisten riesgos al alza para la inflación, entre ellos las tensiones geopolíticas internacionales, los posibles choques en energéticos y los efectos derivados de conflictos en Medio Oriente, factores que habían sido señalados previamente por Heath y Borja en las minutas recientes.
Pese a ello, la mayoría de la Junta consideró que el grado de restricción monetaria sigue siendo consistente con el proceso desinflacionario y con una economía mexicana que ha mostrado señales de debilidad en los últimos meses.
El banco central dejó entrever que este movimiento marca el cierre del actual ciclo de recortes, luego de más de dos años de ajustes graduales que llevaron la tasa desde niveles máximos de 11.25 por ciento hasta el actual 6.50 por ciento.
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