Nuevo documental revela imágenes de 1966 y reaviva la controversia sobre la falsificación del video de Bigfoot
La producción “Capturing Bigfoot” presenta un rollo de película hallado tras décadas en el que se aprecia un supuesto ensayo previo a la célebre filmación de Patterson-Gimlin de 1967.
Por Luis Moreno
Un nuevo documental estrenado en 2026 ha vuelto a situar en el centro de la atención mediática e internacional una de las grabaciones más icónicas y debatidas de la cultura popular: la filmación del supuesto Bigfoot o Pie Grande. La producción, titulada Capturing Bigfoot y dirigida por el cineasta Marq Evans, presenta material audiovisual inédito y testimonios clave que refuerzan la hipótesis de que la célebre secuencia grabada en 1967 no capturó a una criatura desconocida, sino que se trató de una escena meticulosamente ensayada y montada.
El origen de la controversia se remonta al 20 de octubre de 1967 en Bluff Creek, en el norte de California, cuando Roger Patterson y Robert “Bob” Gimlin filmaron una secuencia de aproximadamente un minuto. En el metraje de 16 milímetros se observa a una figura bípeda de gran tamaño, cubierta de pelo, caminando entre la vegetación antes de girar brevemente la cabeza hacia la cámara y desaparecer en el bosque. Durante casi seis décadas, dicha cinta —conocida como el video de Patterson-Gimlin— fue defendida por entusiastas del fenómeno criptozoológico como una prueba irrefutable de la existencia de la criatura, mientras que escépticos y críticos argumentaron de forma reiterada que se trataba de un hombre portando un traje.
El pilar central del documental revelado por People y Variety es el hallazgo de un rollo de película de 16 milímetros que permaneció guardado durante décadas en una caja fuerte familiar. El material fue localizado por Teresa Brooks, hija de Norm Johnson, un antiguo empleado del laboratorio cinematográfico de Boeing que mantuvo vínculos con personas involucradas en la grabación original. La cinta, de unos 40 segundos de duración, muestra a una figura simiesca caminando en un entorno boscoso en una secuencia casi idéntica a la filmada un año después. De acuerdo con el director Marq Evans, las imágenes corresponden a 1966 y habrían funcionado como una prueba de cámara o ensayo general previo al rodaje oficial.
Aunado al material fílmico, la producción reúne testimonios directos de personas cercanas al caso. Entre ellos destaca el de Bob Heironimus, un antiguo colaborador de Patterson que desde hace años afirma haber sido la persona que vistió el disfraz de simio dentro de la toma. Asimismo, el documental incluye declaraciones de Clint Patterson, hijo de Roger Patterson, quien reveló que su madre le confesó en vida que la famosa grabación había sido minuciosamente preparada y que su padre formó parte activa del montaje.
Pese a las contundentes revelaciones de la producción cinematográfica, especialistas y observadores independientes señalan que la procedencia y autenticidad técnica del metraje de 1966 requieren aún de peritajes externos para certificar la fecha exacta de su manufactura y su vinculación directa con el filme original. No obstante, Capturing Bigfoot ofrece un detallado análisis histórico sobre cómo Patterson —quien ya en 1966 había publicado un libro ilustrado sobre el tema— logró transformar una escena fabricada en un fenómeno mediático global que perduró en el imaginario colectivo por casi 60 años.

