No están enfermas: Científicos descubren por qué las ballenas francas australes flotan «boca arriba»
Por Luis Moreno
El avistamiento de una enorme ballena flotando completamente boca arriba en las costas de Australia solía ser un motivo de profunda preocupación para turistas y biólogos marinos, quienes frecuentemente asumían que el ejemplar se encontraba enfermo, herido o agonizando. Sin embargo, un nuevo estudio científico ha desmentido esta creencia: las ballenas no están muriendo, solo son madres exhaustas que necesitan un descanso urgente de la crianza.
La investigación, liderada por las biólogas marinas Kate Sprogis y Renae van Noort de la Universidad de Western Australia, junto con Fredrik Christiansen de la Universidad de Aarhus en Dinamarca, analizó el comportamiento de la ballena franca austral (Eubalaena australis) mediante el uso de drones aéreos. Los resultados de este monitoreo fueron publicados recientemente en la revista científica Mammalian Biology.
Un descanso exclusivo para mamás ballena
Tras registrar y analizar minuciosamente a 59 parejas de madres y crías, los investigadores descubrieron un patrón contundente: esta peculiar posición invertida es realizada de manera exclusiva por madres con ballenatos recién nacidos (y en un caso, por una hembra en etapa avanzada de embarazo). De acuerdo con los datos recabados, aproximadamente el 25% de las madres observadas mostró este comportamiento, manteniendo la posición boca arriba durante casi la quinta parte del tiempo en que fueron filmadas.
“Hasta donde sabemos, no se había registrado a ninguna otra especie de gran ballena descansando de esta manera”, explicaron los autores del estudio en una columna para The Conversation.
Las dificultades de la maternidad en el océano
Las ballenas francas australes enfrentan una de las travesías más demandantes del reino animal. Migran alrededor de 6 mil kilómetros entre la Antártida —donde se alimentan masivamente de krill— y las costas más cálidas de Australia para dar a luz. Durante toda la temporada de crianza, las madres no se alimentan; sobreviven y producen leche exclusivamente gracias a la energía almacenada en su capa de grasa. A medida que el ballenato crece y exige más leche, la condición física de la madre se deteriora drásticamente.
Bajo este contexto de agotamiento extremo, los científicos sugieren dos razones principales por las cuales las ballenas se colocan boca arriba:
- Poner límites a la cría: Al girar sobre su lomo, la madre bloquea el acceso de la cría a sus hendiduras mamarias, impidiendo temporalmente que siga amamantándose y permitiéndole tener un momento de sueño reparador.
- Regular su temperatura: Las ballenas francas australes carecen de aleta dorsal, una estructura que otros mamíferos marinos usan para enfriar su cuerpo. Al flotar boca arriba, exponen su vientre y sus aletas pectorales a la brisa marina y al agua superficial fría, funcionando de manera similar a cuando un humano introduce los pies en una piscina en un día caluroso.


Un llamado a respetar su espacio
A pesar de que esta posición les brinda alivio, también las coloca en una situación de alta vulnerabilidad. Para un animal que puede pesar más de 40 toneladas, girar de vuelta para nadar no es una tarea rápida ni sencilla. Si una embarcación se aproxima a gran velocidad, la ballena difícilmente podrá esquivarla a tiempo.
Dado que las poblaciones de esta especie aún luchan por recuperarse por completo de los estragos de la caza histórica de ballenas, el equipo de científicos hizo un llamado internacional a la prudencia: si se detecta a una ballena flotando boca arriba en el océano, no hay que intentar rescatarla ni acercarse; simplemente está disfrutando de un merecido e indispensable descanso.

