Monseñor Víctor Sánchez Espinosa celebra 50 años de ministerio sacerdotal y llama a ser constructores de paz
En el Santuario Guadalupano, el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, celebró la Eucaristía con motivo de su Jubileo Sacerdotal, al cumplir 50 años de servicio pastoral, acompañado por fieles católicos, sacerdotes, religiosas y seminaristas.
Durante la celebración religiosa, el prelado estuvo acompañado por el nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri, así como por representantes de la Iglesia y la comunidad católica poblana.
En su homilía, Monseñor Sánchez Espinosa destacó que, en medio de las dificultades que enfrentan las familias poblanas, muchas de ellas marcadas por necesidades y sufrimiento, permanece viva la fe y la esperanza. Señaló que ha sido un privilegio ser testigo de la gracia de Dios reflejada en quienes luchan diariamente por sacar adelante a sus familias.
“En cada uno de ustedes he visto el rostro de Cristo. Vivimos tiempos difíciles en Puebla, en México y en el mundo; tiempos marcados por la polarización, las ideologías que atentan contra la dignidad de la persona humana, la familia y el respeto a la vida. A veces pareciera que el mal avanza con fuerza, pero tenemos la certeza de la promesa de Cristo: Él estará con nosotros hasta el fin del mundo”, expresó.
En el marco de su jubileo sacerdotal, hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad; funcionarios públicos, actores políticos, empresarios, académicos, rectores de universidades, comunicadores, periodistas, y familias a trabajar unidos desde sus respectivos ámbitos para construir la paz a través del diálogo, la reconciliación, la formación en valores y una comunicación auténtica.
“Estamos llamados a ser constructores de paz y peregrinos de esperanza”, subrayó.
De manera especial, dirigió un mensaje a los jóvenes, a quienes exhortó a no dejarse seducir por lo pasajero ni permitir que el ruido, la superficialidad o el uso excesivo de la tecnología les robe la capacidad de escuchar la voz de Dios.
“Cristo es el tesoro por el que vale la pena dejarlo todo. No tengan miedo de abrirle el corazón”, recordó, citando a San Juan Pablo II.
Asimismo, invitó a quienes sienten el llamado al sacerdocio o a la vida consagrada a no apagar esa voz, destacando que la Iglesia necesita jóvenes generosos, valientes y comprometidos con la justicia y la paz.
Al finalizar, agradeció a todos los que lo han acompañado a lo largo de estos 50 años con sus oraciones, apoyo y cercanía, tanto en los momentos de alegría como en las pruebas.
Encomendó su ministerio a la Virgen de Guadalupe, Reina de México, y a Nuestra Señora de Ocotlán, patrona de la Arquidiócesis de Puebla.
A esta significativa celebración asistieron autoridades estatales y municipales, entre ellas el presidente municipal de Puebla, José Chedraui Budib, así como cientos de fieles católicos que se unieron para conmemorar los 50 años de vida sacerdotal del arzobispo poblano.
Mencionar que el gobernador Alejandro Armenta no asistio a la celebración religiosa, sin embargo acudio a la comida privada que se ofreció en el Seminario Palafoxiano para celebrar a Monseñor Sánchez Espinosa.

