Mitología y fábula. Dos modos de ser de la sabiduría clásica, viva en la escuela de todos los tiempos
Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz
1.Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεὸν, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος. 2.Οὗτος ἦν ἐν ἀρχῇ πρὸς τὸν θεόν. 3. Πάντα δι҆ αὐτοῦ ἐγένετο, καὶ χωρὶς αὐτοῦ ἐγένετο οὐδὲ ὃ γέγονεν. En el principio estaba la palabra, y la palabra estaba con Dios, y Dios era la palabra. Ella estaba en el principio con Dios. Todo llegó a ser a través de ella, y sin ella nada llegó a ser de lo que se ha hecho. Jn.1, 1-3.
Advertencia
Esta ocasión escribo un artículo interesante al que he titulado: Mitología y fábula. Dos modos de ser de la sabiduría clásica, viva en la escuela de todos los tiempos. Se trata de un tema polisémico que puede integrarse al Plan de Estudios del Sistema Nacional de Educación; es un tema que permite reflexionar con harta pasión desde distintos ángulos y desde diversos momentos de la historia de la humanidad. El mito y la fábula comparten la misma raíz, el λόγος, una palabra que tiene numerosos significados, desde Homero, Hesiodo, Héraclito, San Juan, San Justino. De todos los significados de esta palabra, le tocará al lector elegir uno de ellos y explicarlo con una metodología, con un objetivo específico, y con una potentosa bibliografía. He aquí los significados de la palabra λόγος: palabra, dicho, revelación divina, máxima, sentencia, ejemplo, decisión, resolución, condición, promesa, pretexto, argumento, orden, mención, noticia que recorre, conversación, relato, materia de estudio o conversación, razón, inteligencia, sentido común, la razón de una cosa, motivo, juicio, opinión, estima, valor que se da a una cosa, justificación, explicación, razón divina, pensamiento, reflexión, estudio, tratado, discurso, opúsculo, oración.
Así, pues, en lo que sigue, trataré dos aspectos y una conclusión, como sigue: Etimología y exegesis de las palabras mitología y fábula, Contenido, pensamiento y sabiduría de las palabras mitología y fábula. En la conclusión hago una valoración del mito y de la fábula, y termino con un fragmento de José Rubén Sanabria al integrar el mito y la filosofía, dos realidades, para algunos, dos mitos que relacionan y se buscan de una maneral intencional al estilo de la fenomenología husserliana: “Me queda la satisfacción de saber que el mito no es el fin de la razón, sino el comienzo. Así concluye José Rubén Sanabria ese capítulo interesante Filosofía y mito, y que hago mío: “el mito propone, la razón dispone. El mito sugiere, la razón selecciona. El mito impulsa, la razón controla. El mito es consciente-quizá mejor- supraconsciente, la razón es reflexiva. El mito repite el pasado, la razón descubre el futuro”. (Ibidem, p. 67).
Sólo me resta decir: gracias por leer mis notas. Ojalá esta reflexión sea una guía de lectura y al mismo tiempo sea un intento de promover y provocar otros trabajos, donde el mío llegue a ser, sólo un trabajo preliminar…
1). Etimología y exegesis de las palabras mitología y fábula
Las palabras mitología y fábula forman parte del lenguaje culto que se ha conservado a través de muchos siglos. Se siguen empleando en los géneros literarios más interesantes de la humanidad, por ejemplo, en filosofía es muy común hablar del pensamiento prefilosófico, aún dentro del plan de estudios. (Me refiero, al Plan de Estudios de la carrera de filosofía, generalmente allí ponen alguna asignatura, donde se relacione el mito con la religión, algunos la llaman Mito y mundo prefilosófico; otros más, al hablar de Filosofía y otras formas de conocimiento, incluyen la siguiente temática: filosofía y mito, filosofía y religión, y filosofía teología, filosofía y ciencia, y filosofía e ideología).
Los grandes filósofos han usado el mito y la mitología para expresar la sabiduría, como una realidad aumentada o mitificada. En nuestro tiempo la hermenéutica es la ciencia más estudiada en diversos campos del conocimiento. Los autores de estudio son Platón y Aristóteles, y atrás de ellos, los creadores de los géneros más antiguos, como Homero, Hesiodo, Teócrito, Virgilio, Ovidio, Lucrecio, Catulo, y muchos de los llamados filósofos presocráticos. Los estudiosos de la hermenéutica contemporánea son Hans Georg Gadamer y Paul Ricoeur, y junto con ellos, numerosos y potentosos pensadores del ámbito de las humanidades y ciencias afines, por ejemplo, Gianni Vattimo, Maurizio Ferraris, Humberto Eco, Jean Grondin, Luis Alonso Schökel, Mauricio Beuchot, Carlos Díaz, Giorgio Colli, entre muchos otros.
Todos ellos al estudiar el mito, la mitología y las ciencias hacen un estudio de la palabra griega logos, la cual lleva consigo un estudio interdisciplinario, ya que entran varias disciplinas para su estudio, por ejemplo, la morfología, etimología, semántica, pragmática, hermenéutica, heurística, filología, exegética, poesía, filosofía, teología, entre otras. Muchas de las ciencias y de los autores toman un significado, de los tantos que tiene la palabra λόγος–ου–ὁ, por ejemplo: palabra, dicho, revelación divina, máxima, sentencia, ejemplo, decisión, resolución, condición, promesa, pretexto, argumento, orden, mención, noticia que recorre, conversación, relato, materia de estudio o conversación, razón, inteligencia, sentido común, la razón de una cosa, motivo, juicio, opinión, estima, valor que se da a una cosa, justificación, explicación, razón divina, pensamiento, reflexión, estudio, tratado, discurso, opúsculo, oración.
La palabra mitología tiene la palabra λόγος en su composición, como sufijo o pseudosufijo con el significado de estudio o tratado, más la raíz μῦθος–ου–ὁ: palabra, discurso, acción de recitar, de decir un discurso, rumor, anuncio, mensaje, diálogo, conversación, consejo, orden, prescripción, resolución, proyecto, leyenda, cuento fabuloso, fábula, apólogo y mito.
Como puede verse, en este juego de palabras en la composición y descomposición de palabras hay un trabajo interdisciplinario. Aquí debe darse importancia a la semántica, junto con todas sus partes a saber: monosemia, polisemia, sinonimia, antonimia, metáfora, metonimia, paronimia, homonimia y pragmática.
Etimológicamente la palabra mitología tiene que ser polisémica, y no precisamente debe hallarse un solo significado. Hay quien describe a la mitología del modo siguiente: “historia y explicación de la fábula, tomando su nombre, precisamente, de dos palabras griegas, que reunidas, significan textualmente, discurso sobre la fábula”. (Mitología grecorromana, José Jurado Morales, Editorial Azor, México, 1968, p. 7).
Desde este criterio la mitología describe la realidad, integrándola con la fantasía, la leyenda, el cuento, la narración, la filosofía, la política y más tarde con la novela, un tema que también considera la fábula como un género literario, la cual desde el punto de vista etimológico también esgrima el pseudosufijo λόγος; en Esopo esta misma palabra es empleada como fábula, cuando se refiere al final de cada una ellas, esto es, a la moraleja, por ejemplo, veamos el final de la fábula El viejo y la muerte: “Ὁ λóγος δηλοῖ ὅτι πᾶς ἄνθρωπος φιλόζωος ἐν τῷ βίῳ, κἂν δυστυχῇ: esta fábula enseña que todo hombre es amante de la vida en el curso de la existencia, aun cuando sea desdichado”. (Véase el texto griego en Gramática griega, Blas Goñi. Editorial Aramburu, decimotercera edición, Barcelona, 1955, p. 266).
Igualmente figura la palabra λόγος al final de la fábula del León y la rama, como sigue: “Ὁ λόγος δηλοῖ ὅτι οὐ δεῖ πρὸ τῆς ὄψεος διὰ ἀκοῆς μόνης ταράττεσθαι. Esta fábula enseña que no es necesario alborotarse por el solo oído, antes de haber visto”. (Hélade, Jaime Berenger Amenós. Editorial Bosch, S. A. 28ª edición. Barcelona 1999, p. 67).
Hay muchas notas sobre Esopo y sus fábulas por autores actuales. Jaime Berenguer Amenós escribe al respecto lo siguiente: “Esopo vivió en la primera mitad del siglo VI a. C. Fue contemporáneo de Solón, uno de los siete sabios de Grecia y legislador de Atenas. Aunque no puede decirse que sea el inventor de la fábula, sin embargo, la perfeccionó, dándole un carácter moral y educativo. Bajo su nombre conservamos una colección de 436 fábulas, redactadas en prosa en época muy posterior a la de su autor, muchas de las cuales fueron versificadas por Babrio, fabulista griego de la época romana, e imitadas por el latino Fedro y, a través de éste, por todos los fabulistas modernos”. (Hélade, Jaime Berenger Amenós. Ibidem, p. 66).
Sin embargo, la palabra fabula, tal como la hemos recibido en las lenguas modernas viene del latín, del sustantivo fabula-ae (f): conversación popular, objeto de conversación común, historia contada, narración, fabula, rumor, hablilla, obra teatral, cuento. Su origen es el verbo fabulor-fabularis-fabulari-fabulatus sum: hablar, decir, conversar, decir, narrar de memoria. Originalmente esta palabra se refiere a cualquier cosa que se cuenta, que se habla sobre historias fantásticas o ficticias.
Hay un texto reciente que se refiere a la historia de Alejandro Magno y Diógenes el Cínico, donde se refiere a la historia como fábula, algo narrado de memoria, o algo narrado con algunas imprecisiones. He aquí el texto bilingüe en latín y español: “Ab auctoribus veteribus multa de Alexandro narrantur. Inter ea est fabula de Alexandro et Diogene, qua etiam nos delectamur: Alexander, postquam multas nationes Graecas vicit, copias Corinthum ducere decreverat, quia Diogenem philosophum in ea urbe vivere sciebat. Alexander enim libellos sapiens, quos Diogenes conscripserat, per Aristotelem, magistrum suum, iam cognoverat. Diogenes autem non dives, sed pauper erat: In dolio vivebat, pelle tantum tegi voluit. Alexander, postquam Diogenem adiit, eum interrogavit: “O maxime omnium philosophorum! Iam diu vocibus tuis moveor. Sed cur vivere cogeris ut canis»? Dic mihi: Quid desideras? A me accipies omnia, quae vis. Diogenes regi respondit: “Certe sic vivere non cogor. Neque vos Macedones cum populis aliis contendere cogimini. Quid a me desideratur? Cede mihi de sole! Nam umbram mihi facis ut arbor.» Alexander statim de sole cessit – et cognovit a sapienti nihil desiderari”.
“Muchas cosas sobre Alejandro son contadas por algunos autores antiguos. Entre éstas se encuantra la historia de Alejandro y Diógenes, en la cual también nos delitamos. Alenjandro, despues de que venció a muchos pueblos griegos, había decidido llevar sus tropas a Corinto, porque sabía que el filóofo Diógenes vivía en esa ciudad. Ciertamente Alejandro, sabiendo de los libritos que Diógenes había escrito, ya los había conocido a través de su maestro Aristóteles. Pero Diógenes no era rico, sino pobre: él vivía en un barril y sólo quería ser tapado por una piel. Alejandro, después que se acercó a Diógenes, le interrogó: “¡el más importante de todos los filósofos! Ya durante mucho tiempo me he conmovido con tus palabras. ¿Pero por qué te obligas a vivir como un perro? Dime: ¿Qué deseas? Pues de mi parte recibirás todo lo que quieras, Entonces Diógenes respondió al rey: “Verdaderamente yo no me obligo a vivir así, tampoco ustedes los macedonios son obligados a pelear contra otros pueblos. ¿Qué cosa deseas de mi parte? ¡Retírate de mi sol! Pues me hace sombra, como un árbol”. Al instante Alejandro se apartó del sol. Y de este modo se dio cuenta de que nada puede ser anhelado por un sabio”. (Alexander et Diogenes. Campus neu. Gesamtkurs Latein (Curso general de latín). Herausgegeben von Clement Utz und Andrea Kammerer et alt. Ausgabe C Band 2. C.C. Buchner Verlag, Bamberg, 2019, p. 17).
2). Contenido, pensamiento y sabiduría de las palabras mitología y fábula
El mito y la fábula son géneros literarios, tienen su propia historia, autores, estructura, pensamiento y vinculación con otros géneros, mejor aún, tienen una sabiduría secreta, de donde es necesario echar mano de otras disciplinas y de otras piezas metodológicas. En la mitología hay personajes que siguen siendo inmortales, tal como lo muestran sus autores a través de la historia, por ejemplo, Homero, Hesiodo, Teócrito, Estrabón, Apolodoro de Atenas, Luciano de Samosata, Virgilio, Ovidio y Diógenes Laercio. En muchos géneros literarios sigue vigente la mitología, y siempre con nuevas elucubraciones, tal como puede verse en la historia, geografía, biografía, geopolítica, historiografía, filosofía, teología, política, economía, pedagogía y hermenéutica. Igualmente, la fábula sigue siendo actual, especialmente en la educación, la ética, la deontología y la axiología.
Actualmente en la vida de los grandes personajes se hallan elementos de mitología que vienen desde la antigüedad, y muchas veces los citamos, como si no fueran ciertos, y si lo fueran, muchos de esos datos están reconstruidos por grandes personajes dignos de mención, por ejemplo, el caso de Alejandro Magno, un tema tan controvertido en la historia de veintitrés siglos de existencia. Pues como es sabido, representa toda una época, la época helenística. Primero, rey de Macedonia, hijo de Filipo y de Olimpia de Epiro. Fue educado por Aristóteles, el cual fue discípulo de Platón y fundador del Liceo, una de las escuelas de Atenas más destacadas. A los treinta años de edad conquistó el mundo más grande hasta entonces: Grecia, Egipto, Persia y Babilonia. Tuvo buena formación tanto filosófica y política, tenía visión para administrar el poder, el cual aprendió desde muy temprano, a los 16 años. Su nombre lleva consigo uno de los símbolos más importantes de la historia. Pues todos los grandes personajes, que se llevan consigo el nombre de Alejandro, lo llevan por ese otro, Gran Alejandro. Alejandría también se llama de tal manera por Alejandro el Grande, igualmente “La biblioteca de Alejandría” y la famosa escuela de Alejandría de la época imperial. Así, pues, Alejandro Magno nació en el año 356 y murió en el 323 a. C; y en medio de estas fechas hubo acontecimientos, conectados unos con otros, así como es la historia de un pueblo y la historia de un personaje.
No obstante, Alejandro no llevó a la mano un historiador en todas sus conquistas, se le compara con Aquiles (Homero), o con Octavio César Augusto (Virgilio). Esto es lo triste, fue un gran hombre con visión que vino a cambiar el mundo en poco tiempo. Sin embargo, como ya lo apunté arriba, no llevó consigo un intelectual que haya sido capaz de escribir la Gloria de Alejandro. Sin duda, hay muchos escritos sobre su personalidad, entre los cuales se cuentan: Anábasis de Arriano, Historia de Alejandro (incompleta) de Quinto Curcio, La vida de Alejandro en “Las vidas paralelas de Plutarco”; El relato de Clitarco, conocido gracias a Díodoro Sículo; pero ninguno de ellos se compara con Homero y con Virgilio, y la verdad, sí lo merecía. Con todo, Alejandro Magno ha sido el general más respetado y comentado de la antigüedad. Fue el modelo de Cayo Julio César y más tardes ambos fueron el modelo y la figura de Napoleón Bonaparte. (Hay una hermosa biografía de Alejandro Magno en el libro Grandes figuras de la humanidad. Ediciones Danae, Barcelona, 1965, pp. 51-61).
En el “Diálogo de los muertos” de Luciano de Samosata figuran los personajes más importantes de la vida de Alejandro: sus padres: Filipo el Grande, Olimpia, su madre, sus generales más cercanos, como Pérdicas, Tolomeo, Clito y Calístenes. Su maestro Aristóteles, sus dioses favoritos: Zeus, Amón, Anubis y Osiris. Luciano de Samosata le da otro giro al género literario, inaugurado por Platón – Diálogos – Generalmente Luciano expone los rasgos positivos y negativos de los grandes autores, los critica y lo satiriza; aprovecha la figura de Diógenes para cuestionar al filósofo más importante de la antigüedad-Aristóteles, al cual llama sabio o erudito σοφός– y da pie para que Alejandro lo repudie tal como dice en uno de los últimos versos: “Aristóteles es un charlatán y un artista”(γόης, ὦ Διόγενες, ἅνθρωπος καὶ τεχνίτης).
Diógenes el Cínico que gustaba mucho de estudiar la felicidad y la autosuficiencia del hombre, porque le permitía vivir conforme a la naturaleza, a través del desprecio por las convenciones sociales, destaca la felicidad, subrayando y enumerando los bienes de Alejandro. Al verlo, le pregunta, si no extraña toda esa –εὐδαιμονία, es decir: guardaespaldas, escuderos, sátrapas, tanto oro, pueblos vencidos, Babilonia, Bactres, fieras grandes, honor, fama, el ser un hombre insigne, el ser centro de todas las vistas y bien vestido.
No obstante, al final del texto lo manda a embriagarse para olvidar todas las penurias. Así termina el texto: “así que tú lárgate a otro lugar, bebe muchos tragos”. En síntesis, este diálogo nos da muchas enseñanzas. Primero a escribir correcta y elegantemente, a usar la sátira y la burla con estricta sintaxis y estilística, a utilizar las diversas partes de la semántica, como las siguientes: polisemia, metonimia, paronimia, pero, sobre todo, la variedad de la sintaxis simple y compuesta, tal como puede verse en todo el diálogo. Veamos dos fragmentos: uno sobre Diógenes el Cínico y otro, sobre Alejandro en Luciano de Samosata, Diálogo de los muertos, XIII.
a). ΔΙΟΓΕΝΗΣ· Τί γὰρ ἄλλο ἢ ἀνεμνήσθην οἷα ἐποίει ἡ Ἑλλάς, ἄρτι σε παρειληφότα τὴν ἀρχὴν κολακεύοντες καὶ προστάτην αἱρούμενοι καὶ στρατηγὸν ἐπὶ τοὺς βαρβάρους, ἔνιοι δὲ καὶ τοῖς δώδεκα θεοῖς προστιθέντες καὶ οἰκοδομοῦντές σοι νεὼς καὶ θύοντες ὡς δράκοντος υἱῷ. Ἀλλ᾽ εἰπέ μοι, ποῦ σε οἱ Μακεδόνες ἔθαψαν;
Diógenes dice: pues de qué otra cosa, que me acordé de lo que hacían los griegos, adulándote después de que habían tomado el poder, habiendo elegido un comandante y un general contra los bárbaros, y habiéndote colocado junto a algunos de los doce dioses, construyendo templos para ti, y haciendo sacrificios, como si fueras hijo de una serpiente ¿Pero dime dónde te sepultaron los macedonios?
ΑΛΕΞΑΝΔΡΟΣ· Ἔτι ἐν Βαβυλῶνι κεῖμαι τριακοστὴν ταύτην ἡμέραν, ὑπισχνεῖται δὲ Πτολεμαῖος ὁ ὑπασπιστής, ἤν ποτε ἀγάγῃ σχολὴν ἀπὸ τῶν θορύβων τῶν ἐν ποσίν, ἐς Αἴγυπτον ἀπαγαγὼν θάψειν ἐκεῖ, ὡς γενοίμην εἷς τῶν Αἰγυπτίων θεῶν.
Alejandro dice: Todavía descanso en Babilonia en el trigésimo día, pero Tolomeo, mi guardia de escolta me tiene prometido, que tan pronto tenga un tiempo libre de los problemas que van saliendo paso a paso, me va a trasladar a Egipto, y allí me va a honrar con ritos fúnebres para que yo me convierta en uno de los dioses egipcios.
Hay un tema vivo en la tradición que se emplea desde hace más de veinte siglos, es el famoso Talón de Aquiles. Se disfruta en la filosofía, en la historia, en la teología, aún en el habla sigue teniendo éxito. Se esgrima siempre como la debilidad de un personaje o de una época. El tema viene desde Homero en la Iliada, en Virgilio en la Eneida y de una forma sintética, didáctica y magistral desde Apolodoro de Atenas, donde Aquiles es hijo de Peleo y Thetis, héroe legendario de Las guerras de Troya, y principalmente se explica la razón de la debilidad de Aquiles, de donde viene el origen de la locución, El Talón de Aquiles. (Véase La infancia de Aquiles, Apolodoro, Biblioteca III 13, 6; más detalles, véase mi artículo La infancia de Aquiles y la perspectiva de Apolodoro de Atenas. En Biblioteca III, 13, 6. El Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 12 de abril de 2026).
He aquí el texto bilingüe de Apolodoro de Atenas:
“Ἐγέννησε Θέτις ἐκ Πηλέως Ἀχιλλέα. Ἀθάνατον δὲ θέλουσα ποιῆσαι αὐτόν, κρύφα Πηλέως εἰς τὸ πῦρ ἐγκρύπτουσα τῆς νυκτός, ἔφθειρεν ὃ ἦν αὐτῷ πατρῶον, μεθ’ ἡμέραν δ’ ἔχριεν ἀμβροσίᾳ. Πηλεὺς δὲ, ἐπιτηρήσας καὶ ἀσπαίροντα τὸν παῖδα ἰδὼν ἐπὶ τοῦ πυρός, ἐβόησε∙ Καὶ Θέτις, κωλυθεῖσα τὴν προαίρεσιν τελειῶσαι, νήπιον τὸν παῖδα ἀπολιποῦσα, πρὸς τὰς Νηρείδας ᾤχετο. Κομίζει δὲ τὸν παῖδα πρὸς Χείρωνα τὸν Κένταυρον Πηλεὺς. ὁ δὲ λαβὼν αὐτὸν ἔτρεφε σπλάγχνοις λεόντων καὶ συὼν ἀγρίων καὶ ἄρκτων μυελοῖς. Ὡς δὲ ἦν ἐνναετὴς ὁ Ἀχιλλεύς, Κάλχαντος λέγοντος οὔποτε χωρὶς αὐτοῦ Τροίαν κατασκαφήσεσθαι, Θέτις προιδοῦσα ὅτι ἔδει αὐτὸν στρατευόμενον διαφθαρῆναι, κρύψασα ἐσθῆτι γυναικείᾳ, ὥσπερ παρθένος, ἀπέστειλε παρὰ Λυκομέδη ἐν Σκύρῳ τῇ νήσῳ. Ὀδυσσεὺς δὲ εὗρεν αὐτόν, καὶ τοῦτον τὸν τρόπον Ἀχιλλεὺς εἰς Τροίαν ἦλθε.
Tetis dio a luz a Aquiles de Peleo y queriéndolo hacer inmortal a escondidas de Peleo, lo sumergió al fuego durante la noche, destruyendo lo que él tenía de su padre, y durante el día lo ungió con un ungüento. Y Peleo al observar y al contemplar que el niño se agitaba convulsivamente sobre el fuego, gritó. Por su parte Tetis al ser impedida para terminar su plan, abandonó al pobre niño y se fue al lugar de las otras Nereidas. Luego Peleo llevó a su hijo a la casa de Quirón, el Centauro. Y éste, habiéndolo recibido, lo alimentó con vísceras de leones y cerdos salvajes, y con médulas de osos. Así, pues, cuando Aquiles tenía nueve años de edad, y diciéndolo Calcas, que sin él, Troya jamás sería destruida. Por su parte Tetis habiendo previsto que era necesario que él fuera a la guerra a destruir completamente, lo ocultó con el vestido propio de una mujer, y así lo envió como si fuera una doncella a la casa de Licomedes en la isla de Esciro. Finalmente, Odiseo lo encontró, y de este modo Aquiles se fue a Troya.
Junto con el mito, he insistido en la fábula, en la cual también hay una sabiduría viva, una filosofía práctica, repartida en máximas y preceptos morales o de buen vivir; el sello de lo popular es evidente en este género, y es curioso que el hombre se complazca en tomar por maestros a los animales, a las cosas mismas y a los seres humanos. La estructura de cada fábula es de extremada sencillez. Lo esencial es casi un esquema, una narración breve del hecho acaecido entre dos animales, o entre animales y el hombre, sin detalles de descripción, sin amplificaciones para provocar el interés, sin observación minuciosa de las costumbres de los animales.
La forma es una prosa elemental sin complicaciones sintácticas ni estilísticas. Al final llevan una moraleja por comparación que generalmente se introduce con las palabras λόγος y μῦθος; por contraste, por educación algo lejana en forma de epifonema, es decir, una exclamación que se hace después de referir o comprobar alguna cosa, del griego ἐπί y el verbo φονέω.
Dentro de esta sencillez hay algo inmortal, pues muchas de las fábulas de Esopo pertenecen por igual a toda la humanidad, muchas se han hecho populares en toda la cultura occidental. Gran parte de ellas han sido imitadas y enriquecidas por poetas eruditos, sobre todo Lafontaine. La colección de Pantchantra es posterior.
El método y el contenido de la fábula son sencillos, desde Esopo quedaron establecidos, lo que viene después son amplificaciones. Entre los latinos lo imitó y lo tradujo Fedro, el liberto del emperador Octavio César Augusto, con la diferencia de que éste vertió las fabulas en verso y con un latín más elegante de la época clásica.
Fedro fue un esclavo liberto de la corte del primer emperador de Roma. Sus fábulas le causaron varias tribulaciones en vida, pero le dieron una fama eterna. Su mérito principal está en haber aclimatado en versos latinos las sencillísimas fábulas de Esopo. De él recoge los asuntos, pero los expone con más arte; desde el punto de vista de la estilística le pone ritmo, hipérbaton y una excelente musicalidad. Por el lado del contenido, las costumbres de los animales se describen con más amplitud, aunque no siempre con exactitud.
Lo que en Esopo era pura prosa, en Fedro es verso yámbico senario de buena calidad. El estilo ingenuo del griego se ha convertido en un estilo sencillo y cuidado. Mantiene la brevedad y el interés, conserva el acierto en la expresión sentenciosa de la moraleja. Por haber dado vida más artística a la fábula, se le puede considerar como el modelo de todos los fabulistas que le han seguido en las literaturas posteriores.
Algunas de las fábulas de Esopo son; El león y la rana, la alondra, El cuervo, Las liebres, La zorra y la máscara, Los caracoles, El viejo y la muerte, La comadreja, La tortuga, El asno y la zorra, La gallina y la golondrina, Las moscas, La cigarra y las hormigas, El perro y el carnicero, La gallina de los huevos de oro, El cuervo y las palomas, El cuervo y la culebra, El lobo y la culebra, El lobo y la grulla, La cierva y la vid, El perro y el gallo, El león, el asno y la zorra, El hombre mordido por un perro, El carbonero y el lavandero, El granado y el manzano, El mosquito y el león, El perro y el lobo y otras más.
Por su parte, Cayo Fedro fue un esclavo tracio y letrado, maestro del primer emperador romano, y con justa razón es conocido como liberto de Octavio César Augusto. Era versado en griego y latín. De tal modo que conocía perfectamente las fábulas de Esopo, las cuales estaban escritas en prosa, y por gusto de su discípulo, las puso en verso y en lengua latina. Nació en el año 30 antes de J.C, y murió de edad avanzada en el año 44 después de Jesucristo.
De él conservamos cinco libros de fábulas en verso, cuyos asuntos están tomados casi enteramente del griego Esopo y constituyen una dura crítica de las costumbres de su tiempo. Sus autores favoritos eran Esopo, Sócrates y Menandro. En estos autores el fabulista expresa algunas respuestas en contra de sus retractores. Sus fábulas están escritas en verso, en senario yámbico, y persiguen el doble objetivo de aconsejar y entretener, pero también de intrigar. Por lo general son de carácter grave y satírico con referencias a las injusticias de la vida y a los males sociales y políticos, aun cuando en ocasiones resultan más ligeras y divertidas. En Fedro, el moralista supera al poeta. Brevedad, sencillez y claridad son las características de su estilo, a veces seco y frío. Las fábulas de Esopo han servido de inspiración a Jean de La Fontaine, Iriarte, Samaniego, muchos fabulistas de la Edad Media y otros más de nuestro tiempo.
Para terminar esta parte de la disertación, comparto cuatro fábulas: dos en griego y español, de Esopo, y dos en latín y español, de Fedro.
a). El viejo y la muerte. Esopo. Antología griega, Luis Penago, Volumen primero. Sal Terrae, Santander, 1947, p. 106.
Γέρων ποτὲ ξύλα κόψας καὶ ταῦτα φέρων πολλὴν ὁδὸν ἐβάδιζε. Διὰ δὲ τὸν κόπον τῆς ὁδοῦ ἀποθέμενος ἐπεκαλεῖτο. Τοῦ δὲ Θανάτου φανέντος καὶ πυθομένου δι’ ἣν αἰτίαν αὐτὸν παρακαλεῖται, ὁ γέρων ἔφη· “ἵνα τὸ φορτίον αἴρῃς. Ὁ λóγος δηλοῖ ὅτι πᾶς ἄνθρωπος φιλόζωος ἐν τῷ βίῳ, κἂν δυστυχῇ.
Cierto día, un viejo habiendo cortado un tercio de leña y habiéndola cargado, caminaba a una gran distancia. Y habiendo colocado la carga en el suelo, debido al cansancio de la jornada, invocó a la muerte. Y presentándose la muerte, le preguntó por la causa que la invocaba; entonces el viejo exclamó: “para que cargues mi leña”. Esta fábula enseña que todo hombre es amante de la vida en el curso de la existencia, aun cuando uno sea desdichado.
b). El león y el mosquito. Esopo. Antología griega, Luis Penago, ibidem, p. 101.
Κώνωψ πρὸς λέοντα ἐλθὼν εἶπεν· “οὔτε φοβοῦμαί σε, οὔτε δυνατώτερός μου εἶ. Eἰ δὲ μή, τίς σοί ἐστιν ἡ δύναμις; ὅτι ξύεις τοῖς ὄνυξι καὶ δάκνεις τοῖς ὀδοῦσι; τοῦτο καὶ γυνὴ τῷ ἀνδρὶ μαχομένη ποιεῖ. Ἐγὼ δὲ ὑπάρχω ἰσχυρότερός σου. Εἰ δὲ θέλεις, ἔλθωμεν καὶ εἰς πόλεμον”. Καὶ σαλπίσας ὁ κώνωψ, ἐνεπήγετο δάκνων τὰ περὶ τὰς ῥίνας αὐτοῦ ἄτριχα πρόσωπα. Ὁ δὲ λέων τοῖς ἰδίοις ὄνυξι κατέλυεν ἑαυτόν, ἕως οὗ ἠγανύκτησεν. Ὁ κώνωψ δὲ νικήσας τὸν λέοντα, σαλπίσας καὶ ἐπινίκιον ᾆσας, ἔπτατο.Ἔπειτα ἐνεπλάκη δεσμῷ ἀράχνης, καὶ ἐσθιόμενος ἀπωδύρετο, ὅτι μεγίστοις πολεμῶν, ὑπὸ εὐτελοῦς ζώου, τῆς ἀράχνης, κατεφθίθην.
Un día un mosquito acercándose a un león le dijo: “no te tengo miedo, ni eres más fuerte que yo. Y sino, dime: ¿dónde radica tu fuerza? Porque, ¿acaso no rasguñas con las garras y muerdes con los dientes? También una mujer hace esto, cuando pelea con un hombre. No obstante, yo soy más fuerte que tú. Y si quieres, ahora mismo vayamos a pelear. Así pues, el mosquito quito al hacer un ruido como el de trompeta, se lanzó picando las partes de la cara sin pelo alrededor de su nariz. Más el león se desgarraba con sus propias garras, hasta que se indignó. Luego el mosquito habiendo vencido al león, haciendo de nuevo sonar su zumbido y cantando un himno triunfal se fue volando. Y en seguida se enredó en una tela de araña y al ser devorado por una araña, se lamentaba diciendo: “He peleado contra los más poderosos, y vengo a morir por un animal insignificante, es decir, por una araña.
c). Una sociedad con un poderoso. Caius Fedrus. Citado por Agustín Mateos Muñoz. Gramática latina, Editorial Esfinge, Vigésima tercera edición, México 1986, p. 238.
Nunquam est fidelis cum potente societas: testatur haec fabella propositum meum. Vacca et capella et patiens ovis iniuriae, Socii fuere cum leone in saltibus. Hi cum cepissent cervum vasti corporis, sic est locutus, partibus factis, leo: “Ego primam tollo, nominor quia leo; secundam, quia sum fortis, tribuetis mihi; tum, quia plus valeo, me sequetur tertia; malo afficietur, si quis quartam tetigerit”. Sic totam praedam sola improbitas abstulit.
Una sociedad con un poderoso nunca es sincera. Esta fabulilla pone por testigo mi propósito. Un día una vaca, una cabrita y una oveja que sufría una injusticia fueron socios del león en una cacería. Y estos, cuando hubieron atrapado un ciervo de buen cuerpo, y mientras hacían las partes, el león habló así: “Yo me llevo la primera parte, porque me llamo león; la segunda parte ustedes me la entregarán, porque soy fuerte; después, la tercera parte me tocará, porque soy el más fuerte. Y si alguien tocara la cuarta parte, sufrirá una desgracia.” De este modo, solo el más abusivo se llevó toda la presa.
d). Un aldeano muy tonto. Cayo Fedro. Citado por Julio Pimentel Álvaraez, Gramática latina. Editorial Porrúa, México, 2006, p. 57-58.
Rusticus quidam, nomine Nasica, stultissimus erat, habebat equum optimum et velocissimum. Equum maioris pretii nemo inter vicinos habebat. Sed Nasica vidit in vicino agro pulcherrimam vaccam statimque cogitavit: «talis vacca certe lac uberrimum dat et optimum.» Equum igitur pro vacca callidiori vicino offert et vaccam laetissimus adducit in villam. Mox Nasica in proximo agro asellum videt nigerrimum. In fronte aselli macula nitebat lacte candidior et lunae cornibus simillima: «numquam, exclamavit Nasica, venustiorem asellum vidit». Vaccam igitur reddit et asellum cum maximo gaudio adducit. Postea in vicini prato vidit pinguissimam ovem: «numquam, exclamat, pulchrius vidi vellus. Lana est densissima. Ovis certe potior et melior est asello: asellum reddam». Res facilissima erat. vicinus providentior quam Nasica, ovem libenter dat. Mox ovis rustico displicet: vicino enim canis erat, minor quidem quam ovis, sed magis idoneus ad villae custodiam. Mutatio ovis prioribus mutationibus nec peior, nec magis ardua fuit. Canis custos erat maxime sedulus, sed edacissimus. Ideo reddit canem Nasica et anserem obtinet. Sed anser maxime garrulus voce maxime canora Nasicam vexabat. Itaque anserem vicino reddit et gallinam ansere minorem sed pinguiorem obtinet. Mutatio anseris et pessima et extrema omnium fuit. Nam in proxima cena Nasica gallinam edit. Sic egentissimus factus est. Multi homines sunt Nasicae simillimi. Alios ditiores reddunt et ipsi pauperrimi fiunt.
Cierto aldeano de nombre Násica que era muy tonto, tenía un caballo excelente y veloz. Pues nadie entre sus vecinos tenía un caballo de un valor considerable. Pero Násica vio en el campo vecino una vaca hermosísima e inmediatamente pensó: “ciertamente esta vaca tan grande puede dar excelente y abundante leche”. Así pues, por una vaca cambia su caballo al vecino más listo, y contentísimo se lleva la vaca a su villa. Después Násica vio un burrito negrito en el campo cercano. En la frente del burrito resplandecía una mancha más blanca que la leche y muy parecida a los cuernos de la luna: “nunca he visto un burrito tan hermoso”, exclamó Násica. Así pues, cambia la vaca y se lleva el burrito con mucha alegría. Después en el prado de su vecino vio una oveja muy gordita y exclamó diciendo: “nunca he visto un vellón de lana tan hermoso”. Pues la lana es muy densa; ciertamente la oveja es más capaz y mejor que el burrito, por lo tanto, cambiaré al burrito”. “El trueque era muy fácil”. El vecino al ser más hábil que Násica, cambia con mucho gusto a la oveja. Pronto al aldeano le desagradó la oveja: pues el vecino tenía un perro, sin duda era más pequeño que la oveja, pero más compatible para custodiar la villa. En lo sucesivo, el cambio de la oveja no fue peor ni más difícil que los cambios anteriores. Pues el perro era un guardián muy atento, pero demasiado voraz. Por esta razón, Násica lo cambia y adquiere un ganso. No obstante, el ganso era más ruidoso y molestaba a Násica con su grasnido sonoro. Por lo tanto, regresa el ganso al vecino y lo cambió por una gallina menor que el ganso, pero más gordita. El cambio del ganso fue el peor y el último de todos. Pues, en efecto, en la próxima cena, Násica se comió a la gallina. De este modo se convirtió en el más pobre. Muchos hombres son muy parecidos a Násica. Porque hacen a otros más ricos y ellos mismos se hacen más pobres.
A manera de conclusión
Mucho puede decirse de la mitología y de la fábula, casi siempre se escuchan aspectos negativos. Cuando se habla de un personaje se dice con frecuencia: mito o realidad, como si el mito expresara la falsedad o la mentira, o como si se identificara con la leyenda o la fantasía. Y cuando se habla de fábulas, casi siempre se insiste que son cuentos para niños. Los mitos y las fábulas han sido interpretadas a lo largo y ancho de la historia con diversos matices; los sabios y los genios, son quienes se han encargado de conservar y transmitir esta sabiduría, que viene del λόγος y del μῦθος, pues algo de sus múltiples significados nos comparten en cada uno de sus fragmentos: palabra, dicho, revelación divina, máxima, sentencia, ejemplo, decisión, resolución, condición, promesa, pretexto, argumento, orden, mención, noticia que recorre, conversación, relato, materia de estudio o conversación, razón, inteligencia, sentido común, la razón de una cosa, motivo, juicio, opinión, estima, valor que se da a una cosa, justificación, explicación, razón divina, pensamiento, reflexión, estudio, tratado, discurso, opúsculo, oración.
De toda esta sabiduría los autores de los diversos géneros literarios han hecho explicaciones, interpretaciones, comentarios y críticas acertadas. En el curso del tiempo se hallan apreciaciones semejantes y diferentes, por ejemplo, en la Sagrada Escritura, en la poesía, en la comedia, en la tragedia, en filosofía, en la política y en la novela. Muchos han intentado, como escribe José Jurado Morales, “llegar a conocer el verdadero origen de las fábulas que constituye el meollo de la mitología. Se han hecho innumerables conjeturas al respecto, más o menos satisfactorias, pero hasta el presente, nadie ha podido decir: aquí está la verdad”. (Mitología grecorromana, Opu. Cit; p. 7).
En su Introducción a la filosofía el filósofo mexicano José Rubén Sanabria dedica una parte de su libro con el título Filosofía y mito, donde hace varias apreciaciones interesantes, en una de ellas apunta: “La filosofía es un saber. Se relaciona, por tanto, con las demás clases de saber. Cuando Aristóteles asigna la admiración como origen de la filosofía, añade que el que ama los mitos-filómito- es filósofo en cierto modo, porque el mito se compone de elementos maravillosos. Es cierto la admiración nace de lo maravilloso. El mundo del mito es maravilloso también”. (Introducción a la filosofía. Editorial Porrúa, México, 1976, p. 60).
Hay muchos rasgos positivos sobre el mito y sobre la fábula, como una estructura esencial del hombre. “Actualmente los mitos han perdido su sabor arcaico, poético, profundamente religioso, y se han secularizado, se han comercializado, se presentan en forma de economía, deporte, política, sociología, psicoanálisis, pero siguen conservando su función: impulsar y dar sentido a la vida”. (Ibidem, p. 66). Me queda la satisfacción de saber que el mito no es el fin de la razón, sino el comienzo. Así concluye José Rubén Sanabria ese capítulo interesante Filosofía y mito, y que hago mío: “el mito propone, la razón dispone. El mito sugiere, la razón selecciona. El mito impulsa, la razón controla. El mito es consciente-quizá mejor- supraconsciente, la razón es reflexiva. El mito repite el pasado, la razón descubre el futuro”. (Ibidem, p. 67).

