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López Obrador respalda a Sheinbaum ante investigaciones de EE. UU. contra gobernadores y urge a Trump a «rectificar»

El expresidente acusó una embestida intervencionista de Washington orientada a debilitar a Morena; el pronunciamiento coincide con las indagatorias contra Alfonso Durazo y Américo Villarreal.

Por Luis Moreno

El expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, emitió un enérgico comunicado en el que manifestó su apoyo incondicional a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ante lo que calificó como una «embestida» y una serie de «prácticas intervencionistas» por parte del gobierno de Estados Unidos. Desde su retiro en Palenque, Chiapas, el exmandatario denunció que sectores de la administración estadounidense orquestan una estrategia política y electoral utilizando el combate a la migración y al «narcoterrorismo» como pretexto para debilitar al partido oficialista, Morena, y fortalecer a la oposición de derecha.

El pronunciamiento de López Obrador se da a conocer en una jornada de alta tensión bilateral, marcada por la revelación de que el gobierno de Estados Unidos inició investigaciones formales contra los gobernadores de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, y de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, por presuntos vínculos con el crimen organizado. Estas indagatorias se suman a las acusaciones penales de gran alcance reveladas en abril contra el mandatario de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios sinaloenses, señalados de colaborar con el Cártel de Sinaloa.

Acusaciones de injerencia electoral y «estrategia hitleriana»

En su documento, titulado «Mi apoyo sin condiciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump», López Obrador coincidió con la postura fijada por Sheinbaum, señalando que estos ataques no obedecen a un interés legítimo de resolver la crisis de adicción a las drogas en la Unión Americana, sino a un diseño meramente político.

«Algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel», aseveró el tabasqueño. Asimismo, acusó que en Washington confían en engañar a sus ciudadanos con la «táctica propagandística hitleriana de repetir y repetir mentiras» de cara a sus elecciones de noviembre, culpando a México de sus males internos.

Esta postura amplía los argumentos de la presidenta Sheinbaum, quien en su reciente informe de rendición de cuentas cuestionó si realmente existía un interés legítimo en combatir al crimen, sugiriendo que la extrema derecha estadounidense utiliza a México para posicionarse ante sus propios comicios de 2026 o para interferir en el proceso electoral mexicano de 2027. Previamente, Sheinbaum calificó de «injerencia» el hecho de que desde el exterior se pretenda dictar quién es culpable en el país.

La evolución de Trump: del diálogo a la «ley fuga»

La mayor parte de la reflexión de López Obrador se centró en lo que consideró un «sorprendente cambio de actitud» del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El expresidente contrastó al Trump actual con el mandatario con el que negoció durante su sexenio, a quien describió como un líder con el que resolvió asuntos complejos mediante el diálogo argumentado. Recordó pactos clave como la firma del T-MEC, el respeto a la soberanía energética sobre el petróleo y la rectificación de Trump cuando desistió de catalogar a los narcotraficantes como terroristas.

López Obrador advirtió sobre las graves consecuencias del actual enfoque de Washington en la persecución del «narcoterrorismo», alertando que dicha etiqueta otorga una «licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial a cualquier persona sin pruebas, juicio o sentencia». Comparó esta práctica con métodos abominables del pasado mexicano como la «ley fuga» o el «mátalos en caliente».

El exmandatario atribuyó la agresividad de la Casa Blanca a la influencia de «inexpertos, resentidos y fanáticos consejeros» que rodean a Trump, a quienes catalogó como «rémoras» y «vividores», exhortando al presidente estadounidense a recuperar su instinto práctico y «rectificar» la conducción de la política exterior.

Cerco judicial sobre los gobernadores de la llamada «4T»

El escenario que contextualiza este choque político es de naturaleza judicial y diplomática. Reportes periodísticos de Puente News Collaborative y Los Angeles Times confirmaron que agencias federales de Estados Unidos investigan formalmente a Alfonso Durazo, exsecretario de Seguridad federal y actual gobernador de Sonora, cuya visa fue cancelada el año pasado. Pese a la restricción, tanto Durazo como Américo Villarreal (investigado este último por presuntas redes de robo de combustible o «huachicol») han ingresado a EE. UU. bajo un permiso especial de beneficio público (Significant Public Benefit parole), utilizado comúnmente para comparecer ante grandes jurados. Villarreal ya calificó las imputaciones como falsas.

De acuerdo con las fuentes periodísticas, el viraje de Washington representa un cambio de paradigma: tras años de centrarse exclusivamente en capos de la droga, ahora el Departamento de Justicia persigue a líderes políticos electos sospechosos de complicidad institucional. Ante este panorama, la tensión promete escalar; trascendió que cuando el secretario de Seguridad Interna de EE. UU., Markwayne Mullin, solicitó a Sheinbaum en mayo la entrega de Rubén Rocha Moya, la mandataria mexicana respondió tajantemente que el destino del gobernador se determinará en México y advirtió que nuevas acusaciones serían consideradas una abierta «interferencia política».

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