Opinión

Lontananza.

Por Ricardo Caballero de la Rosa

Hay una luz al fondo de la tarde
y un cuerpo que la mira desde lejos.
Parece que se queda
pero se desvanece lentamente
en la distancia.

Ya no sé si eres tú
o la memoria de tu cuerpo
cuando la luz proyecta el agua.
Algo de mí se va
y para hacia donde estás.

El amor también sabe esa manera
en que la forma se pierde.
Uno se queda quieto
mientras el cuerpo poco a poco
se esfuma en lontananza.

Te miro y ya no sé
dónde termina mi cuerpo
ni dónde empieza el tuyo.
Sólo queda la luz
entre nosotros.

Enamorarse tal vez sea
ya no pertenecerse
y sentir que la sangre
busca otro lugar en el mundo
para poder quedarse.

Los cerros son la sombra.
El agua guarda tu nombre.
Y yo me quedo aquí
alejado de mí
más cerca de ti.

La tarde cae despacio.
Nada detiene la distancia.
Pero algo de mi cuerpo
todavía te toca
antes de que te fugues.

Después vendrá la noche
y no sabremos quién se fue primero.
Tal vez tú
tal vez mi enamorado cuerpo
tal vez la luz o el agua.

Sólo quedará la lontananza:
ese lugar que me derrite
pero que reconstruye el amor
donde perderme no es morir
sino volver muy quedo
a la distancia de donde vengo.

Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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