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Fiscalía de EE. UU. y defensa de Rafael Caro Quintero exploran posible acuerdo para evitar juicio en Nueva York

Durante una audiencia procedimental en Brooklyn, las partes revelaron pláticas iniciales que implicarían un cambio en la declaración del acusado; el juicio se mantiene programado para marzo de 2027.

Por Luis Moreno

El Gobierno de los Estados Unidos y la defensa legal del narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero se encuentran en una etapa preliminar de discusiones para explorar una salida alterna que evite la realización de un juicio formal, según se dio a conocer este miércoles durante una audiencia de trámite en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, con sede en Brooklyn. Sin embargo, las autoridades ministeriales precisaron que hasta el momento no se ha formalizado ninguna propuesta ni existe un ofrecimiento concreto sobre la mesa.

La revelación ocurrió ante el juez federal Frederic Block, durante una sesión que no superó los 15 minutos de duración. El fiscal en jefe del caso, Francisco Navarro, expuso el estado de los acercamientos: “Estamos en medio de discusiones sobre un posible acuerdo de culpabilidad, pero no hay resultados todavía. Nosotros no hemos hecho ningún ofrecimiento ni hay un trato cerrado. Pensamos que estas discusiones continuarán durante todo el verano”. Por su parte, la defensa del acusado, encabezada por los abogados Mark de Marco y Elizabeth Macedonio, confirmó la existencia de estas pláticas y solicitó más tiempo para examinar la viabilidad del acuerdo, en paralelo con los preparativos logísticos de la defensa.

Una resolución de esta naturaleza implicaría de manera obligatoria que Caro Quintero modifique su declaración inicial de «no culpable». Actualmente, el sinaloense enfrenta cuatro cargos criminales graves vinculados al narcotráfico internacional que, de avanzar a juicio y resultar en un fallo condenatorio, podrían significar una sentencia de cadena perpetua.

A diferencia de otros procesos penales contra capos mexicanos extraditados, donde la cooperación busca reducir condenas a cambio de información sobre organizaciones activas, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha enfocado este caso con un alto perfil simbólico e institucional. El eje central de la acusación radica en el secuestro y asesinato del agente de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique «Kiki» Camarena, cometido en territorio mexicano en 1985 bajo presuntas órdenes del imputado. Como reflejo de la relevancia institucional, delegaciones numerosas de agentes de la DEA han asistido de manera recurrente a las salas del tribunal en cada comparecencia.

Medidas de seguridad y manejo de evidencias

Durante la diligencia, la Fiscalía estadounidense ratificó diversas peticiones formales orientadas al desarrollo del proceso. Entre ellas, destaca la solicitud para que ciertas evidencias y documentos oficiales clasificados como secretos sean resguardados bajo la categoría de material sensible, definiendo reglas estrictas sobre cómo se compartirá dicha información entre fiscales y defensores. Asimismo, la parte acusadora planteó formalmente que un eventual jurado sea completamente anónimo y cuente con traslados protegidos hacia el recinto judicial para resguardar la integridad de los ciudadanos.

Respecto a la reserva del jurado, el juez Frederic Block consideró la moción como prematura para la etapa procesal vigente, aunque otorgó el aval para que la defensa responda formalmente a los requerimientos dentro de los plazos legales. Block enfatizó que, si bien el expediente fue catalogado formalmente como un caso complejo —lo que suspende los términos habituales de un juicio rápido—, ambas partes deben avanzar con celeridad hacia una resolución en un periodo razonable.

Aspectos técnicos y antecedentes del imputado

Rafael Caro Quintero compareció vistiendo el uniforme reglamentario de color café claro de la Cárcel Metropolitana de Brooklyn (donde permanece en prisión preventiva desde su entrega a las autoridades estadounidenses el 28 de febrero de 2025), complementado con una camiseta anaranjada, libre de esposas o cadenas en extremidades. En el mismo espacio estuvo presente su sobrino, Ismael Quintero Arellanes, quien comparte el mismo expediente judicial. Durante la sesión, el acusado no realizó pronunciamientos directos, limitándose a escuchar las intervenciones mediante auriculares con traducción simultánea.

Nacido el 24 de octubre de 1952 en Badiraguato, Sinaloa, Caro Quintero es identificado históricamente por las agencias de seguridad como cofundador del Cártel de Guadalajara en la década de los ochenta, junto a Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo. Tras ser capturado en 1985 en Costa Rica y purgar una condena en cárceles mexicanas, obtuvo su libertad en 2013 mediante un amparo federal, decisión que posteriormente fue revertida, derivando en una nueva orden de captura y su subsecuente entrega a los Estados Unidos a inicios de 2025.

El tribunal determinó que la siguiente audiencia ordinaria de revisión y respuesta a mociones se verificará el próximo 1 de octubre, manteniendo intacto el calendario que fija el inicio del juicio general para el 8 de marzo de 2027 en caso de no concretarse un convenio previo.

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