Sociedad y Comunidad

Fe, música y tradición envuelven al Templo de Santa Mónica en honor al Señor de las Maravillas

Por Lolis Moreno

Desde antes de que amaneciera, la devoción ya marcaba el ritmo del día en la capital poblana. Este 1 de julio, cientos de fieles colmaron el Templo de Santa Mónica para rendir homenaje al Señor de las Maravillas, la advocación religiosa más venerada en la ciudad y en el estado de Puebla, cuya fama se extiende a diversas entidades del país.

A partir de las 6:00 de la mañana comenzaron a llegar familias completas, adultos mayores, jóvenes y niños. Algunos alcanzaron a escuchar las primeras celebraciones eucarísticas, mientras otros aguardaron pacientemente durante varias horas bajo el sol, con veladoras, flores y rosarios en mano, con la esperanza de ingresar al templo y ofrecer una oración ante la imponente talla del siglo XVII.

Testimonios de gratitud y mandas

Entre las y los asistentes se encontraba Celia, quien no faltó a su cita anual con el Señor de las Maravillas para agradecer un favor que considera invaluable: la recuperación de su esposo tras una cirugía de corazón. “Salió bien de la operación y yo estoy convencida de que fue gracias al Señor de las Maravillas”, compartió con emoción. Por su parte, Valeria acudió acompañada de su familia para agradecer la salud de su abuelito: “Venimos a darle gracias por todo, él nos protege todos los días”.

La festividad también se vivió a través del tradicional pago de mandas, un acto de solidaridad donde diversas familias repartieron alimentos a quienes aguardaban su turno en las filas. Enchiladas, enmoladas, tacos árabes, carnitas, pambazos y memelitas fueron ofrecidos de manera gratuita. Luis, de 18 años, ayudó a su madre a repartir cerca de 200 tacos de carnitas en cumplimiento de una manda de seis años, iniciada en agradecimiento por el acompañamiento espiritual que recibieron cuando su padre enfrentó un cáncer cerebral.

Música, color y restricciones viales

Dentro y fuera del templo, el ambiente se llenó de música. Fieles y grupos de mariachi entonaron de forma voluntaria o contratada las tradicionales Mañanitas frente a la urna de la imagen, arrancando aplausos y lágrimas entre los devotos. Francisco, uno de los organizadores de estas serenatas, señaló: “Es nuestra forma de decir gracias, con mucho amor”.

Debido a la gran afluencia de personas y la instalación de puestos de antojitos y artículos religiosos, las autoridades implementaron el cierre vial de la calle 5 de Mayo, desde la 14 Oriente-Poniente hasta la 18 Oriente-Poniente, afectando la circulación en ese sector del Centro Histórico.

Una imagen con historia y leyenda

El Señor de las Maravillas es una escultura de vestir a tamaño natural con un peso de 70 kilos, que muestra a Cristo caído en el suelo con la cruz a cuestas. Su hogar actual, el Templo de Santa Mónica, fue fundado originalmente en 1606 como un convento femenino de monjas agustinas recoletas antes de ser exclaustrado en el siglo XX y convertirse en el actual Museo de Arte Religioso.

La tradición oral rescata que la imagen fue tallada a partir de un árbol derribado por un rayo en el templo de San José, por lo que inicialmente fue conocida como el «Señor del Rayo» o «Señor de la Caída». Posteriormente, pasó a resguardo de las religiosas de Santa Mónica mediante una rifa.

La Leyenda de las Maravillas El arraigo de su nombre actual proviene de una conocida leyenda local que narra la historia de una mujer que visitaba en secreto a un recluso pobre y olvidado en la antigua cárcel de San Juan de Dios, ubicada frente al convento, llevándole una cesta de comida. Al ser descubierta por su esposo celoso, quien sospechaba de una infidelidad, este la interceptó y le exigió ver el contenido de la canasta. La mujer, encomendándose a la imagen, respondió que llevaba «maravillas». Al destapar la cesta, los alimentos se habían transformado milagrosamente en flores de maravillas. Al buscar al misterioso recluso para constatar el hecho, no pudieron hallarlo, concluyendo que se trataba del mismísimo Cristo que había puesto a prueba su compasión.

Devoción permanente

Además de la concurrida festividad de este 1 de julio, el Señor de las Maravillas cuenta con otras dos fechas de enorme relevancia anual: el tercer viernes de Cuaresma y el Viernes Santo, día en que la venerada ebanistería abandona su nicho para encabezar la tradicional Procesión de Viernes Santo por las calles de Puebla, consolidándose como el pilar de la identidad religiosa de la región.

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