Ciencia y Tecnología

El belga Francis Halzen gana el Premio Nobel de Física 2026 por revolucionar la astronomía de neutrinos

El astrofísico fue galardonado en soledad por concebir y liderar el Observatorio IceCube en la Antártida, una herramienta clave para estudiar los fenómenos más lejanos del cosmos a través de partículas «fantasmales».

Por Luis Moreno

La Real Academia de las Ciencias Sueca otorgó este martes 6 de octubre el Premio Nobel de Física 2026 al astrofísico belga Francis Halzen. El galardón reconoce sus hallazgos sobre los neutrinos de alta energía de origen astrofísico y sus contribuciones decisivas para el diseño y construcción del Observatorio de Neutrinos IceCube, avances que sentaron las bases de un nuevo tipo de astronomía.

Los neutrinos, calificados frecuentemente como partículas «fantasmales» por su capacidad de atravesar la materia, planetas y galaxias sin sufrir desviaciones ni perder energía, permiten obtener información inédita sobre aceleradores naturales de partículas en el universo. Mientras que la astronomía de neutrinos dio sus primeros pasos en la década de 1960 y fue reconocida con el Nobel en 2002 para Raymond Davis Jr. y Masatoshi Koshiba, el trabajo de Halzen llevó esta disciplina a una escala macroscópica.

Inspirado por un proyecto soviético y tras plantear la idea inicial en 1988 junto a John G. Learned, Halzen propuso utilizar el hielo del Polo Sur como detector gigante. La idea consistió en aprovechar la transparencia y oscuridad de las profundidades glaciares para instalar sensores de luz capaces de captar los destellos producidos por la colisión de neutrinos con núcleos atómicos.

Tras un primer experimento con el observatorio AMANDA en el año 2000, el proyecto evolucionó hasta la edificación del IceCube, un instrumento de un kilómetro cúbico de hielo equipado con sensores ópticos cuya construcción concluyó en 2011. Gracias a esta infraestructura, la comunidad científica ha logrado detectar los primeros neutrinos cósmicos de alta energía originados fuera del sistema solar. Actualmente, se proyecta una expansión denominada IceCube-Gen2 que abarcará ocho kilómetros cúbicos.

Nacido en 1944 en Tienen, Bélgica, y doctorado por la Universidad de Lovaina en 1969, Halzen ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos. Durante la rueda de prensa organizada por la academia nórdica, el galardonado calificó el logro como una «aventura donde el éxito no estaba garantizado» y destacó el valor del equipo internacional de ingenieros e investigadores que hicieron posible la obra.

Mark Pearce, presidente del comité Nobel, subrayó que la tenacidad y visión científica de Halzen allanaron el camino para una nueva era de descubrimientos espaciales. Por su parte, analistas del sector destacaron la singularidad de que el galardón haya recaído en un solo científico, algo poco frecuente en las ediciones recientes.

Francis Halzen recibirá una dotación económica de 12 millones de coronas suecas (aproximadamente 1.2 millones de dólares). Con este anuncio, Halzen sucede en el historial del galardón a John Clarke, Michel H. Devoret y John M. Martinis, distinguidos en 2025 por sus avances en mecánica cuántica a escala macroscópica.

Deja una respuesta