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Descubren en Teteles de Ávila Castillo el observatorio astronómico solar más antiguo de México fuera del área maya

El complejo arqueológico Tetelihtic tiene más de 2,500 años de antigüedad y aporta evidencia clave sobre la relación entre las culturas maya, huasteca y totonaca en la Sierra Norte de Puebla.

Por Luis Moreno

A partir de análisis comparativos de urbanismo mesoamericano, el Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) confirmó que un complejo arquitectónico localizado en el municipio de Teteles de Ávila Castillo, en la Sierra Norte de Puebla, funcionó como un observatorio astronómico solar hace más de 2,500 años. Este hallazgo lo convierte en el primer sitio con estas características registrado fuera de la región maya y el más antiguo del país.

Las investigaciones encabezadas por el INAH han verificado que la traza original del asentamiento conocido como Grupo E o Tetelihtic, así como la orientación de sus estructuras piramidales, se basan minuciosamente en el conocimiento y seguimiento de los astros.

Sobre la trascendencia de este hallazgo, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó: “La arquitectura de Teteles de Ávila Castillo nos habla de sociedades que desarrollaron conocimientos astronómicos y los incorporaron a la organización de sus espacios ceremoniales. Las investigaciones del INAH permiten comprender la profundidad de esos saberes y cómo se desarrollaron en distintas regiones de Mesoamérica. Reconocer esa capacidad científica es también reconocer una parte fundamental de nuestra historia”.

El director del proyecto arqueológico e investigador del Centro INAH Puebla, Alberto Diez Barroso Repizo, explicó que el Grupo E de Tetelihtic está ubicado al este de la Gran Plaza del recinto ceremonial. El conjunto se compone de un patio cuadrangular flanqueado por dos basamentos: uno al oeste que funcionaba como punto de observación (de 46 por 27 metros) y otro al este (de 90 por 40 metros), el cual servía como un calendario solar donde se seguía la trayectoria del sol al inicio de los equinoccios y solsticios.

La estructura es arquitectónicamente idéntica al célebre Grupo E de Uaxactún, ubicado en el Petén guatemalteco —al cual dobla en dimensiones—, y ambas datan del periodo Preclásico Medio (1000-600 a.C.). Sin embargo, el observatorio de Teteles presenta una particularidad única: su basamento alargado marcaba el inicio del calendario prehispánico mesoamericano en febrero y el tiempo de cosecha en octubre, en lugar de centrarse únicamente en los equinoccios.

Estos hallazgos aportan evidencia fundamental para corroborar la raíz etnolingüística maya de los grupos huastecos, sugiriendo una presencia maya en la Sierra Norte de Puebla desde un milenio antes de nuestra era. De igual forma, el proyecto plantea que en Tetelihtic podrían encontrarse las raíces de la cultura totonaca que posteriormente floreció en centros urbanos como Yohualichan y El Tajín.

El sitio estuvo ocupado activamente entre el 900 a.C. y el 100 d.C., y aunque fue parcialmente abandonado con el surgimiento de metrópolis como Cantona, Cholula y Teotihuacán, el hallazgo de ofrendas continuas demuestra que permaneció como un relevante centro de culto regional durante siglos.

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