Analiza Robert Keohane el papel de las instituciones globales frente a los conflictos actuales
El renombrado politólogo estadounidense dictó la cátedra “Instituciones globales en un mundo de conflicto” en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde planteó los retos de la cooperación internacional.
Por Patricia Moreno
En el marco del ciclo de conferencias anual 2026 “La nueva geometría del poder: anarquía y esperanza”, la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) recibió al destacado politólogo estadounidense Robert Keohane, quien impartió la cátedra magistral titulada “Instituciones globales en un mundo de conflicto”.
Durante su disertación, el especialista cuestionó las condiciones reales para mantener la cooperación internacional en un contexto global fragmentado, donde las naciones priorizan intereses diversos como la acumulación de riqueza o la búsqueda de estabilidad. Basado en su perspectiva teórica, Keohane sostuvo que las instituciones globales se mantienen como herramientas indispensables para evitar el conflicto en un entorno internacional esencialmente anárquico.
Para lograr este objetivo, el académico propuso tres pilares fundamentales: la reducción de la incertidumbre mediante canales de comunicación transparentes, la negociación continua de agendas y marcos legales sólidos, y la implementación de incentivos o sanciones para los gobiernos, según cumplan con el principio de reciprocidad o vulneren los acuerdos establecidos.
El politólogo recordó cómo los procesos de cooperación se consolidaron tras la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que las potencias mundiales optaron por la estabilidad haciendo concesiones sobre sus intereses particulares. Explicó que dichas decisiones partieron de condiciones de interdependencia que, con el tiempo, facilitaron la interacción institucional.
Al abordar el dilema entre el poder y la independencia, Keohane advirtió que en la actualidad los intereses económicos son más fuertes y el conflicto antecede a la cooperación, impulsado por una competencia marcada por la coerción y la hegemonía. No obstante, reafirmó que su teoría sobre las instituciones globales como herramientas para mitigar las tensiones sigue demostrando que la cooperación es posible.
Como ejemplo de éxito, citó a la Unión Europea (UE), bloque donde existen intereses compartidos y reglas que benefician al conjunto. Mencionó que naciones como Canadá encuentran mayores coincidencias con el sistema europeo que con el de Estados Unidos, motivo por el cual buscan estrechar lazos institucionales con la UE. De igual forma, recordó el caso de China, país que en 1985 se encontraba fuera del juego mundial y que, mediante la cooperación internacional, logró compartir información y construir instituciones adaptadas a sus propios valores para impulsar su desarrollo.
Finalmente, el especialista reconoció que el valor de las instituciones ha disminuido respecto a años anteriores y que existen desafíos complejos, como el cambio climático, que resultan imposibles de resolver sin el concurso de organismos internacionales y una participación activa de Estados Unidos. «Por eso sigo pensando en que la UE es un mejor laboratorio para estudiar la cooperación; si fuera universitario trataría de estudiar en estos países, donde se hacen concesiones que benefician a un conjunto, porque si sólo persigues tus propios intereses tendrás un patrón acumulativo», concluyó.

