La ortología grecolatina a través del estudio del griego, latín y español
Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz
Ποῦ νῦν οἱ πεπλασμένοι φίλοι; ποῦ τὰ συμπόσια καὶ τὰ δεῖπνα; ποῦ ὁ τῶν παρασίτων ἐσμός, καὶ ὁ δι’ ὅλης ἡμέρας ἐγχεόμενος ἄκρατος, καὶ αἱ ποικίλαι τῶν μαγείρων τέχναι, καὶ οἱ τῆς δυναστείας θεραπευταί, οἱ πάντα πρὸς χάριν ποιοῦντες καὶ λέγοντες;
¿Dónde están ahora los falsos amigos? ¿Dónde están los invitados y los banquetes? ¿Dónde está el enjambre de parásitos y el vino puro de cada día? ¿Y las diversas habilidades de los cocineros, los adoradores del poder y los que hacen y dicen todo por placer? Vanidad de las grandezas humanas. San Juan Crisóstomo. (Homilía en defensa de Eutropio).
Prenotando.
Se escucha con harta frecuencia que cada día es más extraño el estudio de las lenguas clásicas. Quienes las estudian por obligación se les hace tedioso, pero quien las estudia por amor a la cultura, disfruta más el estudio. Con razón el humanista mexicano Ángel María Garibay Kintana decía a menudo: “quienes leen gozan, pero quienes estudian aprenden”.
A través de la lectura de textos se hace más divertido el estudio. Ya en el camino vamos descubriendo nuevos horizontes que los mismos textos nos van proporcionando.
En este artículo hago un estudio suscito de la ortología, un tema que las nuevas reformas educativas no lo consideran, pero es de suma importancia para conocer más la lengua de cada nación.
A partir de un texto, ya griego, ya latino puede extraerse el conocimiento. En nuestro programa hay diversidad de textos de los autores más destacados de la literatura grecolatina. En esta ocasión hacemos el estudio a partir de una fábula de Esopo, escrita en griego y vertida al español, y con uno de los textos correspondientes que la tradición latina ha recogido. Espero que sea nutritiva esta perspectiva que en conjunto con los estudios de humanidades es un proyecto para revivir el humanismo clásico que tanta falta hace en nuestra nación y el mundo entero, especialmente en la escuela.
a). Texto bilingüe. Griego y español. Latín y español
1). La perra y su sombra. Fábula de Esopo. Gramática griega. Blas Goñi. Décimotercera edición. Editorial Aramburu. Pamplona, 1955, p. 264.
Κύων κρέας ἔχουσα ποταμὸν διέβαινε· θεασαμένη δὲ τὴν ἑαυτῆς σκιὰν κατὰ τοῦ ὕδατος ὑπέλαβεν ἑτέραν κύνα εἶναι μεῖζον κρέας ἔχουσαν. διόπερ ἀφεῖσα τὸ ἴδιον ὥρμησεν ὡς τὸ ἐκείνης ἀφαιρησομένη. Συνέβη δ’ αὐτῇ ἀμφοτέρων στερηθῆναι, τοῦ μὲν μὴ ἐφικομένῃ, διότι μηδὲν ἦν, τοῦ δ’ ὅτι ὑπὸ τοῦ ποταμοῦ παρεσύρη. πρὸς ἄνδρα πλεονέκτην ὁ λόγος εὔκαιρος.
Un día una perra que llevaba un trozo de carne, nadaba en un río. Y habiendo visto su sombra en el agua, creyó que era otra perra que tenía un pedazo más grande de carne.
Por lo cual, dejando caer lo suyo, quiso despojar la porción de carne de aquella. Pero le aconteció quedarse privada de ambos pedazos de carne, pues uno, no lo alcanzó, porque no existía, y el otro, porque fue arrastrado por el río.
Esta fábula es oportuna para el hombre ambicioso.
2). Un perro codicioso. Gramática latina. Agustín Mateos Muñoz. Editorial Esfinge. Vigésimotercera edición. México, 1986, p. 238.
Qui alienum appetit, merito proprium ammitit. Canis natans per flumen portabat ore carnem. Vidit in speculo aquarum simulacrum suum. Canis, putans alterum canem portare aliam praedam maiorem, vult eam eripere ab altero.Tunc dimittit carnem quam ore habebat; sed non potest capere aliam praedam quam cupiebat. Is, qui alienum appetit, merito proprium ammitit.
Un perro que nadaba en un río llevaba un trozo de carne en el hocico y al ver su imagen reflejada en el agua, el perro pensó que otro perro portaba otra presa más grande y quiso arrebatársela al otro. Entonces el perro deja el trozo de carne que tenía en el hocico, pero no puede atrapar la otra presa que codiciaba. El relato enseña, que el que desea lo ajeno, pierde lo suyo merecidamente.
b). Apuntaciones sobre la ortología grecolatina
La ortología estudia la rectitud de la palabra. Como en su etimología de origen griego, del adjetivo de primera clase ὀρθός–ή–ον: derecho, de pie, recto, sólido, intacto, íntegro. Más el pseudo sufijo grecolatino logia: estudio o tratado. Y de allí podemos edificar la siguiente noción de ortología: “Orthologia est pars grammaticae, quae de dictionis rectitudine tractat. Et elementa eius essentialia sunt: sive scriptura sive graphia sive abecedarium, orthographia, fonetica, prosodia, caligraphia et ars nemotecnia. (La ortología es la parte de la gramática que estudia la rectitud de las palabras. Y sus elementos fundamentales son: escritura grafía o abecedario, ortografía, fonética, prosodia, caligrafía y nemotecnia.
Podríamos explicar cada una de ellas, pero diremos solamente algo de la escritura griega, de la fonética y de la ortografía. Primero de la escritura, porque es el punto de partida de la ortología griega, una de las principales teorías de la escritura es su conexión con la escritura fenicia. La historia data a partir del siglo IX a. C; cuando las colonias fenicias establecidas en Grecia introdujeron el alfabeto compuesto de 16 letras que los mismos griegos llamaron cádmicas, por haber sido Cadmo su introductor. Estas 16 letras son las siguientes: α, β, γ, δ, ε, ι, κ, λ, μ, ν, ο, ρ, τ, υ. Posteriormente Simónides de Ceos y Epicarnes de Sicilia introdujeron otras ocho letras, que son: ζ, η, θ, ξ, φ, χ, ψ. En total son 24 letras que conforman el alfabeto griego.
Las letras griegas se pronuncian con dos escuelas importantes de la fonética histórica del griego. Una, es la itacista, que es pronunciada por el griego moderno; otra, es la fonética etacista, cuyo uso es en los medios académicos. En otros tiempos ambas escuelas tenían disputaciones muy fuertes y hasta agresivas, las dos llamaban bárbaros al otro; cada escuela representaba a su maestro más cercano. La fonética itacista representa a Juan Reuchlin y la etacista a los eruditos renacentistas, especialmente a Erasmo de Rotterdam.
Pongo dos opiniones, una de cada escuela. En la primera escribe el itacista y etimólogo Jesús Díaz de León: «La pronunciación adoptada en la Escuela Nacional Preparatoria es la de Reuchlin. Mientras que la pronunciación generalmente adoptada en los colegios y las universidades de Europa es la de Erasmo, qué difiere de la anterior. Para esclarecer este punto tan interesante sobre la pronunciación griega, veamos lo que dice el profesor Rhodakanaty sobre el sistema fonético de Erasmo. “El griego clásico pronunciado como lo enseñan en los colegios y universidades de Europa (Italia, Francia, España, Inglaterra) y también en los Estados Unidos y aquí en México, es decir, conforme al sistema de pronunciación inventado por Erasmo de Rotterdam, con el único fin de facilitar su estudio a los extranjeros, y más o menos modificados después en cada nación según la índole especial de sus respectivos idiomas, es tan inteligible hoy para los griegos modernos como lo sería igualmente para los antiguos, puesto que éstos tenían la misma pronunciación que se ha conservado por una tradición secular ininterrumpidamente, cuyo carácter de inmovilidad en ciertas cosas es tan peculiar en nuestra raza, y si Platón y Demóstenes resucitasen y oyesen hablar su idioma germanizado, anglicanizado, afrancesado o españolizado por los helenistas europeos juraría por todos los dioses del Olimpo, que estaban escuchando a los antiguos escitas de su época, que tan torpe y bárbaramente desgarraban en jirones el bello y armonioso idioma de los helenos». (Véase “Curso de Raíces griegas”, Jesús Díaz de León. Editorial Porrúa, México, 1944, p. 16.).
Ahora escuchemos otra opinión de la misma Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor Pedro C. Tapia Zúñiga «Hay otras normas de pronunciación y que sobre todo hace mucho tiempo, hubo discusiones al respecto. He aquí, en síntesis, una breve historia de la cuestión. Erasmo de Rotterdam (1467-1536) fue de los primeros que puso en duda la pronunciación griega establecida en Europa durante el siglo XV por unos maestros de griego y literatura griega llegados de Grecia a finales del siglo XIV. Esta pronunciación fue llamada Reuchliniana por causa de Reuchlin (1455 1522), quién fue el que la implantó en Alemania; se trata, en general de la pronunciación del griego moderno. Probablemente lo más característico de esta pronunciación es la abundancia de grafías, diptongos, vocales, que deben sonar como «i»: η, ι, υ, ει, οι, υι. Por ello y sobre todo porque incluso la eta (frecuentísima en griego y llamada Ita en pronunciación Reuchliniana) debe sonar como «i», esta pronunciación se llama itacista; en contraposición a ella se llama etacista a la pronunciación de Erasmo, donde la η debe pronunciarse como «e» abierta; u como «u» francesa; el diptongo ει como eti; οι como oti. Esta pronunciación de Erasmo encontró buena acogida entre los espíritus cultos; pero, es natural, cada grupo de hablantes la modifica de acuerdo con la fonología de su lengua.
El itacismo es natural dentro de la evolución del griego, es decir, no es una arbitrariedad de los hablantes de hoy; según los lingüistas, es natural que el fonema E se convierta en I, tal como el fonema A naturalmente tiende a transformarse en E (ya en griego, el Alfa que había existido y existía en algunos dialectos, en ático-jónico se había convertido en eta, de μάτηρ a μήτερ; igualmente es natural que los diptongos tienden a simplificarse. Sin embargo no es creíble científicamente que la fonética del griego actual sea la misma del griego antiguo: hay demasiados hechos lingüísticos que hablan en contra. Por ejemplo, ¿para qué, por qué los griegos, al armar su alfabeto, necesitaban tantas grafías de un mismo fonema? Los antiguos gramáticos griegos nos hablan de diptongos, y de entre ellos, por ejemplo, de αυ, ευ, ωυ, ante consonante según los itacistas, se pronunciaban (y deben pronunciarse) AF, EF, OF, pero ¿podrían los antiguos gramáticos griegos llamar diptongos a los sonidos que representan estas grafías? (Más detalles véase Lecturas Áticas I, Introducción a la Filología griega, Pedro C. Tapia Zúñiga, UNAM, 2000, pp. 6-10).
Para profundizar más en la fonética y la prosodia daremos un comentario sobre las letras griegas. Las letras del alfabeto griego son las del alfabeto jónico adoptado en Atenas en el año 403 a. C. Durante el arcontado de Euclídes, y se generalizó en todo el mundo helénico.
Sobre el origen del alfabeto griego hay muchas disputaciones. El gramático griego, nacionalizado mexicano, Demetrio Frangos, nos describe esta historia al respecto: Dos escuelas son las principales, la primera y la más general se deriva del antiguo alfabeto semítico o fenicio, que a su vez proviene de la escritura egipcia llamada hierática; se ha alegado también el influjo de los jeroglíficos usados por los heteos o hititas, pueblo indoeuropeo de Siria antigua.
La segunda hipótesis también tiene mucho de razón. Se origina a partir del descubrimiento de la civilización cretense por Arthur Evans. En varias tabletas de barro cocido se han encontrado dos sistemas de escritura: uno ideográfico y otro literal. El primero, apareció en la segunda mitad del tercer milenio a. C. Representan partes del cuerpo humano, animales, plantas, formas geométricas, etcétera; que al evolucionar, dio lugar a una escritura lineal, que se usaba apartir del siglo XVII a. C. Este sistema de escritura lineal fue introducido a la Grecia continental después de la destrucción de Cnosos, acaecida hacia el año 1500 a. C. Según se desprende de varios vasos encontrados en Tebas, Micenas Tirins, Eleusis, etcétera. Muchos de los signos de la escritura de la isla de Chipre se parecen a la escritura creto-micénica que según todas las probabilidades fue llevada por los habitantes de Arcadia, colonizadores de aquella Isla antes que los dorios.
Evans después del descubrimiento de las inscripciones Cretenses, sostiene, comparando la similitud de muchos signos cretenses con el alfabeto fenicio, que en el siglo XIII a. C. Colonos de Creta, los filisteos, divulgaron en Palestina (tierra de filisteos), la escritura de los cretenses de la cual proviene el alfabeto semítico. De esta teoría nacieron dos opiniones: o que los alfabetos fenicio y griego son contemporáneos derivados del cretense, o que los fenicios recibieron primero el alfabeto cretense transmitiéndolo a los griegos. También se sostiene que Cadmo que se estableció en Tebas, no era fenicio, sino cretense.
Los cretenses tenían tres sistemas de escritura:
1). Jeroglífica que constataba de 135 símbolos.
2). Escritura lineal A, que era un silabario con 75 caracteres que representaban combinaciones silábicas de consonantes y vocales.
3). Escritura lineal B, exclusiva de la ciudad de Cnosos, de la que se hallaron también tablillas en Pilos (la patria de Néstor) y en Micenas. En 1940 el arquitecto inglés Michael Ventris logró descifrar la escritura lineal B y demostró que se trata de una forma antiquísima del griego. Hasta la fecha se creía que los aqueos eran analfabetos. Ventris probó que los griegos sabían leer y escribir 200 años antes de la guerra de Troya. De cualquier manera, en los tiempos históricos se formaron varios alfabetos locales, siendo los más importantes en jonio y el calcídico que dio origen al abecedario latino. El alfabeto griego se sigue utilizando en la escritura del griego moderno. Por otro lado, a partir del alfabeto griego se hizo el alfabeto ruso. La evolución del alfabeto griego, aunque con matices particulares llegó a ser el abecedario latino, El cual se utiliza en todas las lenguas romances, germanas y en algunas lenguas eslavas (Muchas de estas notas las he tomado de la Gramática griega. Demetrio Frangos, Ed. Porrúa, México, 1974, pp. 17-18.).
c). Sobre la ortografía.
Sobre la ortografía diré algunas notas en latín, y otras en español con el uso de la etimología grecolatina. Vox Latina “orthographia” sequentibus Graecis dictionibus componitur: ὀρθός et γραφία, unde invenitur vocabulum Graecum ὀρθογραφία–ας–ἡ. Attamen etymologia eiudem dictionis isto modo exprimitur. In primis adiectivum Graecum primae classis ὀρθός–ή–όν in Latinum significat: rectus, severus, iustus, directus, aequus.
Secundo loco, nomen vel substantivum commune γραφία–ας–ἡ significat sic Latine: scriptura, alphabetus et abecedarium.
Et ideo sequenti modo eam disciplinam definimus: “Orthographia est ea pars grammaticae, quae de recto modo scribendi linguae dictiones tractat. Alio modo: Orthographia est pars grammaticae, quae nobis artem scribendi rectitudinem litterarum ostendit”. (La ortografía es la parte de la gramática que trata del uso correcto de escribir las dicciones de la lengua. De otro modo, es la parte de la gramática que nos enseña el arte de escribir la rectitud de las letras).
Ad casum Marcus Fabius Quintilianus scripsit: “Quod Graeci ὀρθογραφίαν vocant, nos recte scribendi scientiam nominemus, cuius ars non in hoc posita est, ut noverimus, quibus quaeque syllaba litteris constet (nam id quidem infra grammatici officium est), sed totam, ut mea fert opinio, subtilitatem in dubiis habet.
Lo que los griegos llaman ortografía, nosotros llamamos la ciencia de escribir perfectamente, este arte no estriba en que sepamos de qué letras se componga cada sílaba, pues esto es propio del deber del gramático (profesor), sino que tiene su completa finura, según mi opinión en los casos dudosos.
M. F.Q. Institutio oratoria, I, 7, 1.
Alocución.
Comparto algunos ejemplos elementales para conocer mejor la ortografía y la fonética latina. Texto tomado de Lingua Latina per se illustrata, de Hanns Henning Orberg. p. 135.
Discipulī nōn modo numerōs, sed etiam litterās discunt. Parvī discipulī, ut Mārcus et Titus et Sextus, litterās Latīnās discunt. Magnī discipulī litterās Graecās et linguam Graecam discunt. Lingua Graeca difficilis est.
Ecce omnēs litterae Latīnae, quārum numerus est vīgintī trēs, ab A ūsque ad Z: A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X, Y,Z. Litterae sunt aut vōcālēs aut cōnsonantēs: vōcālēs sunt A, E, I, O, V, Y; cēterae sunt cōnsonantēs. (Etiam I et V cōnsonantēs sunt in vocābulīs IAM, VEL, VOS, QVAM, cēt.)
Litterae Y et Z in vocābulīs Graecīs modo reperiuntur (ut in hōc vocābulō zephyrus, id est nōmen ventī quī ab occidente flat). Y et Z igitur litterae rārae sunt in linguā Latīnā, in linguā Graecā frequentēs. K littera, quae frequēns est in linguā Graecā, littera Latīna rārissima est, nam K in ūnō vocābulō Latīnō tantum reperitur, id est kalendae (itemque in praenōmine Kaesō, quod praenomen Rōmānōrum rārissimum est).
Hoc vocābulum amīca quīnque litterās habet et trēs syllabās: a-mī-ca. Quaeque syllaba vōcālem habet, 20 ergō numerus syllabārum et vōcālium īdem est. In primā et in postrēmā syllabā huius vocābulī eadem vōcālis est: a. Vōcālis est littera quae per sē syllabam facere potest, ut a syllabam prīmam facit in vocābulō amīca. Sine vōcālī syllaba fieri nōn potest. 25 Cōnsonāns per sē syllabam nōn facit, sed semper cum vōcālī in eādem syllabā iungitur. In exemplō nostrō m cum ī iungitur in syllabā secundā mī, et c cum a in syllabā tertiā ca.
Cum syllabae iunguntur, vocābula fiunt. Cum vocābula coniunguntur, sententiae fīunt. 30 Ecce duae sententiae: Lingua in ōre inest et Lingua Latīna difficilis est. Vocābulum primum utriusque sententiae idem est, sed hoc idem vocābulum duās rēs variās significat. Item varia vocābula eandem rem vel eundem hominem significāre possunt, ut ōstium et iānuia, dominus et erus (sed erus est vocābulum multō rārius quam dominus).
Nota bene:
Grammaticus Romanus Marcus Terentius Varro, auctor “De Lingua Latina” litteris Latinis nomen dedit, nam ut iam omnes scimus, ipse Romanus grammaticus omnino criterio fonologico usus est, uti sequenti tabula videri potest. (El gramático romano Marco Terencio Varrón, autor De Lingua Latina dio nombre a las letras latinas, pues como ya todos sabemos, el mismo gramático latino utilizó un criterio completamente fonológico, tal como puede verse en la siguiente tabla).
| A | ‘ā’ | N | ‘en’ |
| B | ‘bē’ | O | ‘ō’ |
| C | ‘cē’ | P | ‘pē’ |
| D | ‘dē’ | Q | ‘cū’ |
| E | ‘ē’ | R | ‘er’ |
| F | ‘ef ‘ | S | ‘es’ |
| G | ‘gē’ | T | ‘tē’ |
| H | ‘hā’ | V | ‘ū’ |
| I | ‘ī’ | X | ‘ix’ |
| K | ‘kā’ | Y | ‘ypsīlon’ |
| L | ‘el’ | Z | ‘zēta’ |
| M | ‘em’ |

