DeportesInternacional

Octágono en el Jardín Sur: Trump celebra sus 80 años con una inédita y violenta velada de la UFC en la Casa Blanca

El evento, bautizado como «UFC Freedom 250», mezcló la pompa presidencial con patrocinios corporativos, marcas de criptomonedas y combates de artes marciales mixtas, desatando críticas y comparaciones con la sátira cinematográfica.

Por Luis Moreno

En un hecho sin precedentes en la historia de la presidencia de los Estados Unidos, el Jardín Sur de la Casa Blanca se transformó el pasado domingo por la noche en una arena de combate de la Ultimate Fighting Championship (UFC). El motivo del espectáculo mediático fue la celebración del cumpleaños número 80 del presidente Donald Trump, quien utilizó la residencia oficial como escenario para una velada de artes marciales mixtas (MMA) que coincidió con el Día de la Bandera y el inicio de las festividades por el 250º aniversario de la Declaración de Independencia del país.

El evento, denominado oficialmente «UFC Freedom 250», contó con la instalación de una colosal estructura de acero de 544 toneladas y casi 30 metros de altura conocida como “la Garra”, equipada con luces LED y pantallas gigantes. Debajo de ella se colocó la jaula octogonal tradicional de la liga, la cual lució repleta de anuncios corporativos, incluyendo publicidad de criptomonedas y de Truth, la red social del propio mandatario.

Trump presenció las cinco horas de cartelera en primera fila junto a la primera dama, Melania Trump, rodeado por sus cinco hijos, la mayoría de sus nietos, miembros del gabinete presidencial, legisladores republicanos y prominentes figuras del sector tecnológico y financiero, entre ellos los multimillonarios Mark Zuckerberg y David Ellison. La transmisión exclusiva del evento fue gestionada a través de un sistema de pago por evento (Pay-Per-View) operado por la empresa de la familia Ellison, con un costo de 8.99 dólares por suscripción digital y 27.99 dólares para su exhibición en salas de cine de todo el país.

Un despliegue de poder y polémica

La jornada comenzó alrededor de las 20:20 horas locales, cuando Trump salió del Despacho Oval acompañado por el consejero delegado de la UFC, Dana White. Minutos antes, el Ejecutivo federal había anunciado un principio de acuerdo entre Estados Unidos e Irán para finalizar el conflicto bélico entre ambas naciones, una resolución calificada por analistas como compleja de defender ante la opinión pública en pleno año electoral. La entrada de Trump estuvo ambientada por música de fanfarria y el tema de metal Let the Bodies Hit the Floor, mientras 12 cazas Thunderbird de la Fuerza Aérea realizaban un sobrevuelo en formación sobre la edificación presidencial, desatando coros de “U.S.A., U.S.A.” entre los 4,300 invitados del jardín y las más de 85,000 personas que se congregaron en la Elipse contigua para seguir las acciones en pantallas.

El uso de los espacios gubernamentales para fines comerciales y deportivos generó una profunda controversia. Las crónicas del evento detallaron cómo los 14 competidores internacionales utilizaron las salas de la residencia oficial como vestidores y zonas de calentamiento, descalzos en áreas históricas como la Sala del Tratado Indio. Asimismo, los comentaristas de la transmisión oficial narraron los combates desde una de las dependencias decimonónicas de la Casa Blanca.

A lo largo de los siete combates de la noche, anunciados por edecanes en trajes alusivos, la brutalidad del octágono contrastó con el entorno institucional. Uno de los momentos más polémicos de la jornada ocurrió tras el triunfo del peso pesado Josh Hokit, quien al tomar el micrófono emitió comentarios despectivos e insultos dirigidos a la exprimera dama Michelle Obama frente a la que fuera su residencia. Posteriormente, el peleador Bo Nickal, tras ganar su respectivo encuentro por la vía del nocaut, saltó de la jaula para estrechar la mano del presidente y agradecerle públicamente el valor de albergar dicho evento en la Casa Blanca.

Implicaciones políticas y comerciales

La cartelera cerró pasada la una de la madrugada con la pelea estelar por el título de peso ligero, en la que el estadounidense Justin Gaethje derrotó al atleta hispanogeorgiano Ilia Topuria tras una intensa coreografía de golpes que culminó con la detención del réferi debido al daño físico visible en el rostro de Topuria. Al finalizar el encuentro, Trump abandonó las instalaciones para abordar el Air Force One con rumbo a Francia, donde participará en la cumbre del G-7.

El evento ha sido interpretado por analistas políticos como un gesto de retribución hacia Dana White y el sector de aficionados jóvenes masculinos, un sector demográfico clave para el triunfo electoral del republicano frente a Kamala Harris. Adicionalmente, se destacó el trasfondo comercial del mandatario, quien mantiene participación accionaria en TKO Group, la empresa matriz de la UFC.

El despliegue de violencia explícita y comercialización extrema dentro de los terrenos de la Casa Blanca desató una oleada de críticas en plataformas digitales. Diversos usuarios de redes sociales y figuras de la cultura popular compararon el suceso con la trama de la película satírica Idiocracia (2006), que retrata un futuro distópico donde un luchador profesional ejerce la presidencia estadounidense en medio de espectáculos de masas de corte romano. Entre las voces críticas destacó el músico Jack White, quien a través de sus canales oficiales manifestó que el evento representaba la consolidación de dicho escenario satírico en la realidad nacional.

X

Deja una respuesta