Sociedad y Comunidad

Mundial de Futbol dejará beneficios inequitativos y tensiones urbanas en sedes mexicanas: UNAM

Una encuesta realizada por la UNAM y la Universitat de les Illes Balears en CDMX, Guadalajara y Monterrey revela bajo entusiasmo ciudadano, desconfianza institucional y preocupación por el aumento en el costo de la vida y el tráfico.

Por Luis Moreno

A las puertas de la justa mundialista, los habitantes de las tres ciudades sede en México (Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey) observan el evento con desconfianza, bajo entusiasmo y una profunda preocupación por las afectaciones que sufrirá su vida cotidiana. Así lo reveló una encuesta conjunta realizada por el Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM y el Departamento de Geografía de la Universitat de les Illes Balears, de España.

El estudio, aplicado a 460 residentes de las urbes mundialistas, arrojó que las principales alarmas de la ciudadanía se centran en los impactos urbanos negativos: el aumento del tráfico y los congestionamientos viales, las dificultades para la movilidad diaria, el incremento del costo de la vida, la generación de ruido y contaminación, así como el desplazamiento forzado de los residentes de sus barrios tradicionales.

Los investigadores Ilia Alvarado Sizzo, Luis Alfonso Escudero Gómez, Álvaro López López y Erick David García González explicaron que, si bien el Mundial es el evento deportivo más grande del planeta, también funciona como «un espejo de las tensiones urbanas contemporáneas». Aunque los encuestados reconocieron que la Copa del Sur traerá ganancias monetarias y oportunidades de empleo, la gran mayoría coincidió en que estos beneficios económicos se distribuirán de manera profundamente inequitativa, favoreciendo al sector privado por encima de la población local.

Bajo entusiasmo y desconfianza institucional

Uno de los datos más inesperados del muestreo fue el bajo entusiasmo social. Aproximadamente la mitad de los encuestados tiró por la borda la idea de que el torneo fomente la cohesión, señalando que tienen escasas expectativas de que el evento motive la unión social. Asimismo, los ciudadanos manifestaron una marcada desconfianza institucional hacia las autoridades, motivada por la falta de transparencia en el uso de los recursos públicos, el bajo control de la corrupción, una mediana organización gubernamental y las dudas sobre la capacidad para garantizar la seguridad durante el torneo.

Al respecto, los académicos alertaron sobre la creciente «mercantilización» del balompié, apuntando que decisiones como la ampliación a 48 selecciones responden más a las lógicas de las apuestas y las transmisiones televisivas que a la experiencia de la comunidad. Advirtieron además que este megaevento funciona como una lupa sobre las desigualdades, ya que las inversiones de modernización e infraestructura tienden a concentrarse únicamente en los corredores turísticos y las zonas cercanas a los estadios, profundizando los contrastes espaciales y dejando en el olvido las carencias históricas del resto de las ciudades.

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