Brecha Salarial, Deuda de la Equidad de Género
Por Jorge Marcelino Alejo
Los porcentajes que desigualan el salario de los hombres con las mujeres, todavía incomoda porque en promedio lo estiman en el 34 %, aunque otros, con referencia en el sector empresarial, lo ubican entre el 16 y el 21 %. En el primero se muestra que por cada peso que gana el hombre, la mujer percibe 66 centavos.
El problema no tiene visos de solución al corto plazo. Se advierte que con los años esos porcentajes se mueven con lentitud, a pesar de la insistencia de que si los hombres y las mujeres cobraran el mismo salario, el país tendría mayor competitividad internacional y se tendrían mejores expectativas para el crecimiento económico.
En esas circunstancias nos atrevemos a decir que este 2026, quedará como un año más de que en torno al 8M –Día Internacional de la Mujer-, solo se insistió en reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres. Pero la petición -que en ocasiones se convierte en exigencia- parece que todavía seguirá siendo una deuda a los postulados de la equidad de género.
La lucha por cerrar la brecha salarial, para que hombres y mujeres ganen el mismo tanto de dinero, con la premisa de que a trabajo igual la remuneración es igual, se prolonga porque se reciclan los argumentos discriminatorios, que las mujeres no son capaces de desempeñar trabajos de hombres; se da también la marginación y aún aflora el viejo machismo.
Con todo ello es inevitable que surja el desaliento, aun cuando al día de hoy se siente la presencia, liderazgo y avance de la mujer en los ámbitos político, académico, empresarial y profesional.
Por tanto, a estas alturas esa brecha salarial ya debía estar superada.
Pero en este 8M tenemos que mencionar a Charlyn Corral, que como jugadora de Las Tuzas del Pachuca despertó interés por su señalamiento sobre la disparidad salarial en el futbol femenil. Aunque los sueldos han mejorado en los últimos años, comentó, aún existe una brecha que deber ser atendida. También propuso que se implemente un “salario mínimo” para las futbolistas, pues con ello se ayudaría a mejorar el nivel del juego y demandó mejores instalaciones deportivas.
El apuntamiento de Charlyn, no deja de cuestionar, si con su petición se repite la voz no solo de una deportista, sino de miles de mujeres obreras, trabajadoras y profesionales, que década tras década luchan por cerrar la brecha salarial con los hombres, en el desempeño de trabajos iguales.
Y habría que preguntar todavía más: Si esa voz es la misma que se escuchó a finales del Siglo XIX y a principios del XX, cuando en el auge de la industrialización, surgieron movimientos sociales y protestas, donde las mujeres pidieron mejores condiciones de trabajo e igualdad salarial, sucesos históricos que a la postre dieron pie al 8M Día Internacional de la Mujer.
M E M O R A N D U M
50 MILLONES
Seguramente para estar a tono con el 8M, el Consejo General de Instituto Nacional Electoral –INE- sancionó con 50 millones de pesos a los partidos políticos, por no invertir el 3 % del financiamiento público que reciben, en promover la participación de las mujeres en la actividad política.
Con esos recursos las mujeres que militan en los partidos, tendrían capacitación, promoción y liderazgo político. De haberlo hecho se daría cumplimiento a los propósitos de la igualdad sustantiva. Pero como no ocurrió así, no se dio la paridad comprometida y si se manifestó en plenitud, la actitud discriminatoria que margina a las mujeres en la cuestión política.
El proceder del Instituto es correcto, los partidos fueron advertidos de destinar ese 3% de recursos a las mujeres en aras de la equidad de género, lo que suena raro, es que los partidos aleguen que no usaron esos recursos porque a las mujeres no les interesa la política.

