San Lucas. El evangelista humanista de la tradición cristina
Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz
Exordio
Una de las virtudes más destacadas de Lucas es su fidelidad, tanto a su maestro Pablo, como a María y a Jesús. Su símbolo es el toro, el cual expresa el sacrificio sacerdotal. Su madurez de la lengua griega, sin duda, se debe a sus viajes con Pablo, tanto en Asia Menor, Macedonia, Atenas, Filipos, Corinto, Jerusalén y Roma.
Advertencia
Con mucha alegría y con mucha pasión comparto esta disertación con los lectores de El Comunicador. Es un tema muy interesante y difícil de exponer, lo titulé San Lucas. El evangelista humanista de la tradición cristina. Aquí hago un trabajo de traducción de griego a español de cinco textos: Prólogo del Evangelio de San Lucas (Lc. 1, 1-4); La infancia y la sabiduría de Jesús. (Lc. 2, 39-52); La visita de María a su prima Isabel. (Lc. 1, 39-46); La fe del centurión. (Lc. 7, 1-10) y El discurso de Pablo en el Areópago (Hech. 17, 22-34). En torno a esta parte, desarrollo el tema también en cinco aspectos a saber: Mi acercamiento a la lengua griega, noticia del griego bíblico y lectura de San Lucas, el lugar de San Lucas en los escritos del Nuevo Testamento, selecta de textos bilingües de San Lucas y síntesis y conclusión. San Lucas y el humanismo cristiano.
Tal vez la parte más interesante sea el quinto aspecto, donde hago una lectura nueva y sintética del humanismo cristiano en relación a otras lecturas del humanismo actual. Espero que disfruten esta disertación. Sean bienvenidas investigaciones futuras, que contribuirán al mejoramiento de este estudio preliminar.
1). Mi acercamiento a la lengua griega
Estudiar griego antiguo es un don que Dios me ha obsequiado en su infinita misericordia desde la infancia, cuando yo observaba la naturaleza en la periferia de los cerros de Tlachichuca en el Oriente de la ciudad de Puebla. Un día me preguntó mi maestro, el doctor Guillermo Hernández Flores, que de dónde había obtenido esta pasión por la lengua griega, si no tenía genealogía de humanista. Recuerdo que siempre jugaba a estudiar esta lengua; me imaginaba que se escribía de otra forma, pues no conocía el alfabeto griego hasta entonces. Fue en la primaria del pueblo, donde escuché hablar de los griegos y no con mucha pasión como podría advertirlo. No obstante, con mis dos amigos y mis primos Sebastián y Carlos jugaba a escribir en griego, aunque la maestra del curso no lo comprendiera, creía que era una travesura de la infancia.
Los años pasaron y fui al seminario y a la universidad a estudiar humanidades y filosofía. Tuve en el camino grandes maestros y con ellos descubrí mi vocación, todos ellos insistían en el milagro del maestro y del método. Allí está el secreto, pues la relación de maestro y discípulo es la clave para la formación como erudición. Un día mi maestro Guillermo Hernández Flores me obsequió una frase y con ella la historia de los grandes maestros: Sócrates, Platón, Aristóteles, Quintiliano, Remio Palemón, Donato Elio, san Jerónimo, san Ambrosio, san Agustín, San Alberto Magno, santo Tomás de Aquino, José Ortega y Gasset, José Gaos, Leopoldo Zea y muchos más. La frase es única: “bástele al discípulo ser como su maestro”. Me encantó mucho la frase, tanto que tuve la curiosidad de ponerla en latín y en griego del siguiente modo: Discipulum esse magistro similem oportet, Μαθητὴν εἶναι ὁμοῖον αὐτοῦ διδασκάλῳ δεῖ. Luego siguieron muchos trabajos, escritos por el maestro y el discípulo, en los cuales integro el trabajo de muchos de mis maestros. Pero esta no será la historia de hoy, la dejo abierta para otra ocasión. (Véase parte de esta historia en Diálogo con cuatro pensadores del siglo XX en México: José Rubén Sanabria, Mauricio Beuchot, Justino Cortés y Guillermo Hernández. Juvenal Cruz Vega. El Barco Ebrio Ediciones. Puebla, 2025, pp. 261-264).
Comparto un dato más de esta historia: “un día le comenté a mi amiga, la doctora Aglaía Spathi, una gran hispanista, oriunda de Atenas, que yo tenía dos corazones: uno griego y otro mexicano. Creo que con esa pasión he podido explicar parte de mi vocación al humanismo. Pero como mi amor a la lengua griega no me ha fanatizado como veo a muchas personas en la religión, en la política y en la propia cultura, hablaré de san Lucas, del griego clásico, koiné y bíblico, de la alegría y la riqueza de los textos en su lengua original.
2). Noticia del griego bíblico y lectura de San Lucas
Esta lectura es una invitación al griego bíblico a propósito de san Lucas, al cual presento con el fin de deleitarse en todos los aspectos que comprende un texto literario en lengua griega de la época imperial, esto es, de la época de nuestro autor. Se trata, pues, de un autor con el cual se podrán practicar algunos de los contenidos de cada una de las partes de la metodología que he venido empleando, cuando se pretende estudiar y enseñar la lengua griega y por analogía las lenguas clásicas. (Sobre este tema, véase mi artículo El método ecléctico analógico a la luz de la hermenéutica analógica. Homenaje al doctor Mauricio Beuchot Puente. El comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 24 de marzo de 2025).
Quienes estudian griego con mayor disciplina, es como si estudiaran al mismo tiempo alguna especialidad de humanidades, independientemente de sus estudios universitarios, pues, ellos mismos podrán hacer un trabajo de traducción con mayor conciencia y mejorar cualquier intento preliminar.
Pero quienes desconocen la lengua griega, incluso la lengua española, tienen un motivo esclarecedor para estudiar ambas lenguas, también podrán emocionarse y comenzar su estudio tal como lo requiere toda asignatura: ab initio (desde el principio), o como solemos decir en nuestra escuela de humanidades clásicas: “textum a texto, periodum a periodo, sententiam a sententia, verbum a verbō, syllabam a syllaba, litteram a littera”.
En efecto, aquí podrán estudiar y practicar la ortología de la lengua griega, esto es, escritura, ortografía, fonética, prosodia, caligrafía y nemotecnia. Igualmente podrán estudiar la sintaxis simple y compuesta, el vocabulario con todos sus elementos que trae consigo: morfología, flexiología, etimología, semántica y pragmática; pues así va estructurado el método ecléctico analógico.
Al sumergirse al estudio, se puede hallar un trabajo que tanta falta hace en la reforma educativa de cualquier nación, y vincularlo con otras asignaturas del currículum oficial, lo cual depende de la sabiduría, la experiencia, la vocación y la preparación de los docentes. Sin duda alguna, las lenguas clásicas son de las más hermosas de toda la humanidad. En esta ocasión me refiero a la lengua griega, como dije arriba, pues se trata de una lengua indoeuropea, flexiva, sintética, culta, clásica, hiperbatónica y trascendente; pero también es la lengua oficial de Grecia Antigua, de Grecia Medieval y de Grecia Moderna. Por eso, quienes la desconocen, sólo dirán que es una lengua muerta, como cuando se refieren hipotéticamente a las culturas antiguas, creyendo falsamente que sólo lo moderno y lo nuevo es lo que debe estudiarse, y lo que vale la pena estudiar.
En verdad, las lenguas clásicas son un valioso instrumento didáctico para acercarse al conocimiento universitario y a la cultura del mundo occidental, y sobre todo, a las raíces más fecundas de las principales lenguas de nuestro entorno. Así tiene sentido el texto inmortal de Marco Tulio Cicerón para nuestro entorno, cuando en su libro “De los oradores” había inmortalizado la historia y al mismo Heródoto, padre de ella, diciendo: “Historia vero est testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis”. (La historia es el testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y noticia del pasado). (Cic. De or. 2, 9, 36). De otra forma, a través de la lengua griega estamos estudiando la obra viva de los hombres muertos, así que ya tenemos otra perspectiva de la misma historia: La historia es la obra viva de los hombres muertos (historia est testis vivus de hominibus mortuis).
No obstante, por el lado del estudio de la lengua española, con este proyecto estamos abordando cada una de sus particularidades a través del estudio del griego y del español, y especialmente, con el método ecléctico analógico, tal como lo hemos venido exponiendo a lo largo y ancho de las diversas publicaciones cotidianas, y excepcionalmente, cuando dictamos las cátedras de griego clásico y bíblico.
Por otro lado, al poner los textos bilingües, hacemos un estudio comparado de la gramática, incluso hasta conectarlo con algunas de las nuevas teorías de la gramática actual, por ejemplo, con la estructural, funcional, generativa, computacional, entre otras. Desde el punto de vista del vocabulario podemos hacer un estudio exegético, integrando la hermenéutica, la etimología, la diacronía, la semántica y la pragmática. Además de lo más difícil del texto: la historia, la filosofía, la poesía y la teología del texto, que es lo que más problemas ha dado a los estudiosos del griego antiguo y particularmente, del griego bíblico. Muchos elementos que estudiamos a través del griego bíblico son los constitutivos del modelo del griego clásico, el cual describimos como un paradigma en: escritura, pronunciación, prosodia, vocabulario, morfología, sintaxis y cultura. Es el modelo de la lengua griega que utilizaron los autores a lo largo de los siglos VI, V y IV a. C; es la época de los presocráticos, sofistas, de Pericles y de las grandes guerras, médicas y del Peloponeso. Coincide también con la edad de oro de la literatura griega, en la que se escribió en los dialectos: jónico, eólico, dórico y ático.
En este paradigma destacaron autores tales como: Heráclito, Parménides, Gorgias, Protágoras, Isócrates, Platón, Demóstenes, Antístenes, Tucídides, Jenofonte, Heródoto, Esquilo, Sófocles, Aristófanes, Eurípides, Píndaro, donde los autores y los gramáticos ponen especial atención en fijar una norma que sirva como modelo imitable de lo que se considera el buen griego. Así, pues, aunque he dicho griego bíblico o griego antiguo, este trabajo es griego clásico, desde el punto de vista del vocabulario, pronunciación, prosodia, morfología, sintaxis, cultura, y sobre todo, desde el punto de vista estilístico. El paradigma de escribir griego en nuestro método se va dejando ver poco a poco. De un conjunto de oraciones se redacta bajo el criterio del hipérbaton, por lo tanto, hay variedad literaria en el paradigma clásico. El hipérbaton es la belleza de la lengua griega, y por su noción, debe entenderse como la musicalidad de la lengua a través del arte de subir y bajar las palabras de un fragmento o de un periodo, bajo el criterio del ritmo o la medida, de ahí los dos estilos de la lengua, ya prosa, ya verso. Entonces, se trata del hipérbaton, cuya belleza y paradigma se pueden explicar en dos nociones bien delimitadas: una más del lado de la retórica y otra, del lado de la gramática y de la música. Así pues, el Hipérbaton es la figura retórica, que consiste en la alteración del orden lógico de las palabras en una oración o en varias oraciones dentro de un periodo determinado (Hyperbaton definitur ut rethorica figura, quae in ordinis vocabulorum logici transmutatione circa unam sententiam seu varias intra certum periodum consistit). En segundo lugar, el Hipérbaton es la musicalidad de la lengua, que consiste en invertir el orden gramatical directo de las palabras, atendiendo el mayor interés que tienen unas ideas relativamente a otras, y la mayor armonía del lenguaje.
Empero, los textos que podrá leerse en este opúsculo se refieren al griego bíblico, esto es, el griego llamado κοινή, cuyo origen es el griego ático popular, impregnado de jonismos y mezclado con algunos otros elementos esporádicos. No tiene la pureza y la elegancia de la lengua clásica del siglo V a. C; y los literatos de esta época sólo le dan entrada en algunas comedias cuando introducen en escenas personajes del pueblo. Fue, sin embargo, el griego que los soldados de Alejandro Magno propagaron con sus conquistas y que por haberse generalizado después de la muerte del Macedón en los tres reinos en los que se dividió su imperio, y se llamó común o κοινή. Más tarde cuando los romanos se anexionaron Grecia, Alejandría, Antioquía, Siria y Pérgamo, adoptaron la lengua de los vencidos, no sólo como necesaria para el gobierno, sino también como excelente vehículo de cultura, cumpliéndose lo que dice el poeta Horacio en su Epístola, 2, 1, 156: Graecia capta ferum victorem cepit et artes intulit agresti Latio.
El griego koiné tiene distintas fuentes y una de ellas es el llamado griego bíblico, una lengua mezclada con palabras extranjeras y locuciones orientales. Se encuentran varios ejemplos en la versión bíblica de Los Setenta y principalmente, en el Nuevo Testamento. De aquí el nombre de griego bíblico o neotestamentario, cuyas características fundamentales son: el parecido morfológico con las lenguas modernas, sobre todo, en la declinación, pues a la declinación desinencial o interna prefiere la perifrástica o por medio de preposiciones, singularmente en el dativo. La desaparición del número dual tanto en la declinación como en la conjugación.
Por tendencia a la simplificación (naturalísima en toda lengua verdaderamente popular) asimila los verbos en μι a los verbos en ω. En el orden sintáctico prefiere la coordinación a la subordinación de las proposiciones. En general el griego bíblico es el conjunto de formas que en su desarrollo adquiere el griego vulgar desde Alejandro Magno hasta el fin de la Edad Antigua, es decir, hasta el año 500 d. C. (Aquí expongo algunos elementos comunes con mi artículo Día mundial de la lengua griega. La parábola de los talentos, la lengua griega y algunos aspectos culturales de la sabiduría en Mt. 25, 14-30. El comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 10 de febrero de 2025).
3). El lugar de San Lucas en los escritos del Nuevo Testamento
Es importante leer algún texto original de la Biblia y de la Tradición cuando se estudia el griego antiguo, y fundamentalmente, el griego bíblico, del cual son conocidas dos fuentes: el Antiguo Testamento, llamado oficialmente «Septuaginta» o “Versión de los Setenta” y el Nuevo Testamento, el cual está constituido por 27 libros, todos ellos, redactados en griego coiné, y por su contenido, ha sido llamado griego bíblico. Los libros del Nuevo Testamento son cuatro Evangelios, un libro de los Hechos de los Apóstoles, catorce Cartas de Pablo, una Carta de Santiago, dos Cartas de Pedro, tres Cartas de Juan, una Carta de Judas Tadeo y un libro del Apocalipsis, también escrito por Juan.
Los tres primeros evangelios se llaman sinópticos por su parecido en el contenido y porque muestran una mirada de conjunto. (Eso significa etimológicamente la palabra sinoptico, de la preposición σύν: con; y el verbo ὁράω (ὁρῶ)-ὄψομαι–εἶδον–ἑώρακα-ὄπωπα–ἑώρομαι–ὦμμαι-ὤφθην: ver, mirar, observar, contemplar. Del cual surgen tres raíces: primera raíz: ὁρ, de donde se compone la palabra panorama; segunda raíz: ιδ, de donde se componen las palabras idea y verboide; y la tercera raíz οπ, de donde se componen las palabras sinopsis y sinóptico, es decir, mirar juntamente o mirada de conjunto). Entonces los evangelios sinópticos narran la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Cada uno de los evangelistas tiene sus propios destinatarios, su propio vocabulario y su estilo en la redacción del griego. Por ejemplo, Mateo escribe para judíos, Marcos para romanos, y Lucas para griegos, tomando como criterio la lengua y el contexto en que se escribió cada evangelio. De todos los autores del Nuevo Testamento, Lucas es el escritor más erudito y el que se asemeja al griego alejandrino de la Septuaginta; por lo tanto, tiene muchas construcciones tomadas del griego clásico, especialmente del griego ático a través de Alejandría y las escuelas de Pérgamo y Antioquía.
3). Selecta de textos bilingües de San Lucas
a). Prólogo de san Lucas. Lc. 1, 1-4.
Ἐπειδήπερ πολλοὶ ἐπεχείρησαν ἀνατάξασθαι διήγησιν περὶ τῶν πεπληροφορημένων ἐν ἡμῖν πραγμάτων, καθὼς παρέδοσαν ἡμῖν οἱ ἀπ᾿ ἀρχῆς αὐτόπται καὶ ὑπηρέται γενόμενοι τοῦ λόγου, ἔδοξε κἀμοί, παρηκολουθηκότι ἄνωθεν πᾶσιν ἀκριβῶς, καθεξῆς σοι γράψαι, κράτιστε Θεόφιλε, ἵνα ἐπιγνῷς περὶ ὧν κατηχήθης λόγων τὴν ἀσφάλειαν.
Puesto que muchos hombres han emprendido desarrollar ordenadamente la exposición sobre los hechos bien comprobados entre nosotros, tal como nos lo han transmitido quienes desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la palabra. También a mí, ilustre Teófilo, después de haber investigado todo con exactitud desde el principio, he decidido escribirte ordenadamente para que conozcas la certeza de las palabras que has recibido.
b). La infancia y la sabiduría de Jesús. Lc. 2, 39-52.
39. Καὶ ὡς ἐτέλεσαν πάντα τὰ κατὰ τὸν νόμον κυρίου, ἐπέστρεψαν εἰς τὴν Γαλιλαίαν εἰς πόλιν ἑαυτῶν Ναζαρέθ. 40. Τὸ δὲ παιδίον ηὔξανεν καὶ ἐκραταιοῦτο πληρούμενον σοφίᾳ καὶ Χάρις θεοῦ ἦν ἐπ’ αὐτό. 41. Καὶ ἐπορεύοντο οἱ γονεῖς αὐτοῦ κατ’ ἔτος εἰς Ἰερουσαλὴμ τῇ ἑορτῇ τοῦ πάσχα. 42. Καὶ ὅτε ἐγένετο ἐτῶν δώδεκα ἀναβαινόντων αὐτῶν κατὰ τὸ ἔθος τῆς ἑορτῆς. 43. Καὶ τελειωσάντων τὰς ἡμέρας, ἐν τῷ ὑποστρέφειν αὐτοὺς ὑπέμεινεν Ἰησοῦς ὁ παῖς ἐν Ἰερουσαλήμ καὶ οὐκ ἔγνωσαν οἱ γονεῖς αὐτοῦ. 44. Νομίσαντες δὲ αὐτὸν εἶναι ἐν τῇ συνοδίᾳ ἦλθον ἡμέρας ὁδὸν καὶ ἀνεζήτουν αὐτὸν ἐν τοῖς συγγενεῦσιν καὶ τοῖς γνωστοῖς.45. Καὶ μὴ εὑρόντες ὑπέστρεψαν εἰς Ἰερουσαλὴμ ἀναζητοῦντες αὐτὸν. 46. Καὶ ἐγένετο μετὰ ἡμέρας τρεῖς εὗρον αὐτὸν ἐν τῷ ἱερῷ καθεζόμενον ἐν μέσῳ τῶν διδασκάλων καὶ ἀκούοντα αὐτῶν καὶ ἐπερωτῶντα αὐτούς.47. Ἐξίσταντο δὲ πάντες οἱ ἀκούοντες αὐτοῦ ἐπὶ τῇ συνέσει καὶ ταῖς ἀποκρίσεσιν αὐτοῦ. 48. Καὶ ἰδόντες αὐτὸν ἐξεπλάγησαν, καὶ εἶπεν πρὸς αὐτὸν ἡ μήτηρ αὐτοῦ, τέκνον, τί ἐποίησας ἡμῖν οὕτως; ἰδοὺ ὁ πατήρ σου κἀγὼ ὀδυνώμενοι ἐζητοῦμέν σε. 49. Καὶ εἶπεν πρὸς αὐτούς, τί ὅτι ἐζητεῖτέ με; οὐκ ᾔδειτε ὅτι ἐν τοῖς τοῦ πατρός μου δεῖ εἶναί με; 50. Καὶ αὐτοὶ οὐ συνῆκαν τὸ ῥῆμα ὃ ἐλάλησεν αὐτοῖς. 51. Καὶ κατέβη μετ’ αὐτῶν καὶ ἦλθεν εἰς Ναζαρὲθ καὶ ἦν ὑποτασσόμενος αὐτοῖς. Καὶ ἡ μήτηρ αὐτοῦ διετήρει πάντα τὰ ῥήματα ἐν τῇ καρδίᾳ αὐτῆς. 52. Καὶ Ἰησοῦς προέκοπτεν ἐν τῇ σοφίᾳ καὶ ἡλικίᾳ καὶ χάριτι παρὰ θεῷ καὶ ἀνθρώποις.
Una vez que cumplieron todo conforme a la ley del Señor, se regresaron a Galilea, a su ciudad Nazareth. Y el niñito crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre él. Y sus padres iban cada año a Jerusalén a la fiesta de la pascua. Y ellos subieron según la costumbre de la fiesta, cuando cumplió doce años de edad. Terminados los días, mientras ellos regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén y sus padres no se dieron cuenta. Y pensaron que él estaba en la caravana, luego hicieron una jornada de un día y lo buscaron entre sus parientes y los conocidos. Y como no lo encontraron se regresaron a Jerusalén a buscarlo. Y sucedió que al cabo de tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y cuestionándolos. Y todos los que lo escucharon se asombraron por su sabiduría y por sus argumentos. Y quienes lo vieron quedaron sorprendidos, luego su madre le dijo: “hijo, ¿por qué nos hiciste esto de tal modo? Mira que tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando. Entonces les dijo: ¿cómo es posible que me andan buscando? ¿A caso no sabían que es necesario que yo esté en las cosas de mi padre? Pero ellos no comprendieron las palabras que les dijo. Luego bajó con ellos y volvió a Nazareth y fue obediente con ellos. Y su madre guardaba cuidadosamente todas las palabras en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y delante de los hombres.
c). La visita de María a su prima Isabel. Lc. 1, 39-46
Ἀναστᾶσα δὲ Μαριὰμ ἐν ταῖς ἡμέραις ταύταις ἐπορεύθη εἰς τὴν ὀρεινὴν μετὰ σπουδῆς εἰς πόλιν Ἰούδα, καὶ εἰσῆλθεν εἰς τὸν οἶκον Ζαχαρίου καὶ ἠσπάσατο τὴν Ἐλιζάβετ. Καὶ ἐγένετο ὡς ἤκουσεν τὸν ἀσπασμὸν τῆς Μαρίας ἡ Ἐλιζάβετ, ἐσκίρτησεν τὸ βρέφος ἐν τῇ κοιλίᾳ αὐτῆς, καὶ ἐπλήσθη πνεύματος ἁγίου ἡ Ἐλιζάβετ, καὶ ἀνεφώνησεν κραυγῇ μεγάλῃ καὶ εἶπεν· Καὶ πόθεν μοι τοῦτο, ἵνα ἔλθῃ ἡ μήτηρ τοῦ Κυρίου μου πρὸς ἐμέ; ἰδοὺ γὰρ ὡς ἐγένετο ἡ φωνὴ τοῦ ἀσπασμοῦ σου εἰς τὰ ὦτά μου, ἐσκίρτεσεν ἐν ἀγαλλιάσει τὸ βρέφος ἐν τῇ κοιλίᾳ μου. Καὶ μακαρία ἡ πιστεύσασα ὅτι ἔσται τελείωσις τοῖς λελαλημένοις αὐτῇ παρὰ Κυρίου.
Y en aquellos días María habiéndose puesto en camino, se fue apresuradamente a una región montañosa, a la ciudad de Judá, y al entrar a la casa de Zacarías, también saludó a Isabel. Y sucedió que tan pronto Isabel escuchó el saludo de María, el niñito saltó en su vientre, luego Isabel fue colmada del Espíritu Santo y exclamó diciendo fuertemente: “Bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Cómo puede sucederme esto, para que la madre de mi señor venga hacia mí? Mira que tan pronto como la voz de tu saludo llegó a mis oídos, el niñito saltó jubilosamente en mi vientre. Bienaventurada es la que ha creído, porque se cumplirá para ella lo que fue dicho de parte del Señor.
d). La fe del centurión. Lc. 7, 1-10.
1 ʼΕπειδὴ ἐπλήρωσεν πάντα τὰ ῥήματα αὐτοῦ εἰς τὰς ἀκοὰς τοῦ λαοῦ, εἰσῆλθεν εἰς Καφαρναούμ. 2 Ἑκατοντάρχου δὲ τινος δοῦλος κακῶς ἔχων ἤμελλεν τελευτᾶν, ὃς ἦν αὐτῷ ἔντιμος. 3 ἀκούσας δὲ περὶ τοῦ Ἰησοῦ ἀπέστειλεν πρὸς αὐτὸν πρεσβυτέρους τῶν Ἰουδαίων, ἐρωτῶν αὐτὸν ὅπως ἐλθὼν διασώσῃ τὸν δοῦλον αὐτοῦ. 4 οἱ δὲ παραγενόμενοι πρὸς τὸν Ἰησοῦν παρεκάλουν αὐτὸν σπουδαίως λέγοντες ὅτι ἄξιός ἐστιν ᾧ παρέξῃ τοῦτο· 5 ἀγαπᾷ γὰρ τὸ ἔθνος ἡμῶν καὶ τὴν συναγωγὴν αὐτὸς ᾠκοδόμησεν ἡμῖν. 6 Ὁ δὲ Ἰησοῦς ἐπορεύετο σὺν αὐτοῖς, ἤδη δὲ αὐτοῦ οὐ μακρὰν ἀπέχοντος ἀπὸ τῆς οἰκίας, ἔπεμψεν πρὸς αὐτὸν φίλους ὁ ἑκατόνταρχος λέγων αὐτῷ· κύριε, μὴ σκύλλου, οὐ γὰρ εἰμι ἱκανὸς ἵνα ὑπὸ τὴν στέγην μου εἰσέλθῃς· 7 διὸ οὐδὲ ἐμαυτὸν ἠξίωσα πρὸς σε ἐλθεῖν· ἀλλὰ εἰπὲ λόγῳ, καὶ ἰαθήτω ὁ παῖς μου· 8 καὶ γὰρ ἐγὼ ἄνθρωπός εἰμι ὑπὸ ἐξουσίαν τασσόμενος, ἔχων ὑπ᾿ ἐμαυτὸν στρατιώτας, καὶ λέγω τούτῳ· πορεύθητι, καὶ πορεύεται, καὶ ἄλλῳ· ἔρχου, καὶ ἔρχεται, καὶ τῷ δούλῳ μου· ποίησον τοῦτο, καὶ ποιεῖ. 9 ἀκούσας δὲ ταῦτα ὁ Ἰησοῦς ἐθαύμασεν αὐτόν, καὶ στραφεὶς τῷ ἀκολουθοῦντι αὐτῷ ὄχλῳ εἶπεν· Λέγω ὑμῖν, οὐδὲ ἐν τῷ Ἰσραὴλ τοσαύτην πίστιν εὗρον. 10 καὶ ὑποστρέψαντες εἰς τὸν οἶκον οἱ πεμφθέντες εὗρον τὸν δοῦλον ὑγιαίνοντα.
1 Una vez que Jesús concluyó todas sus palabras a los oídos del pueblo, entró a Cafarnaúm. 2 Allí se encontraba un siervo de un centurión, al cual éste apreciaba mucho, y estaba enfermo a punto de morir. 3 Y como el centurión había escuchado sobre Jesús, le envió a unos ancianos de los judíos, rogándole que fuera a salvar a su siervo. 4 Y quienes se presentaron ante Jesús le suplicaban insistentemente diciendo: “es digno que tú le concedas esto”. 5 Porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha construido la sinagoga. 6 Y Jesús iba con ellos. Y él mismo, ya no estando lejos de la casa, cuando el centurión le envió a unos amigos diciéndole: “señor, no te molestes, pues yo no soy digno para que entres bajo mi techo”. 7 Por eso, no me he considerado digno de ir hacia ti: pero con una palabra que digas, también mi criado será salvado. 8 Pues yo soy un hombre puesto bajo la autoridad, y tengo soldados bajo mi autoridad, y si digo a este: “vete, y se va”; y a otro: “ven, y viene” y a mi siervo: “haz esto y lo hace”. 9 Y Jesús al oír esto, se asombró de él. Y volviéndose a la multitud que lo seguía le dijo: “en verdad les digo, ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande. 10 Y cuando los enviados regresaron a casa, encontraron sano al siervo.
e). Discurso de Pablo en el Areópago. Hech. 17, 22-34.
Σταθεὶς δὲ ὁ Παῦλος ἐν μέσῳ τοῦ Ἀρείου Πάγου ἔφη∙ Ἄνδρες Ἀθηναῖοι, κατὰ πάντα ὡς δεισιδαιμονεστέρους ὑμᾶς θεωρῶ. Διερχόμενος γὰρ καὶ ἀναθεωρῶν τὰ σεβάσματα ὑμῶν εὗρον καὶ βωμὸν ἐν ᾧ ἐπεγέγραπτο, Ἀγνώστῳ Θεῷ.
Ὃ οὖν ἀγνοοῦντες εὐσεβεῖτε, τοῦτο ἐγὼ καταγγέλλω ὑμῖν. Ὁ Θεὸς ὁ ποιήσας τὸν κόσμον καὶ πάντα τὰ ἐν αὐτῷ, οὗτος οὐρανοῦ καὶ γῆς ὑπάρχων κύριος οὐκ ἐν χειροποιήτοις ναοῖς κατοικεῖ οὐδὲ ὑπὸ χειρῶν ἀνθρωπίνων θεραπεύεται προσδεόμενός τινος, αὐτὸς διδοὺς πᾶσι ζωὴν καὶ πνοὴν καὶ τὰ πάντα∙
Ἐποίησέν τε ἐξ ἑνὸς πᾶν ἔθνος ἀνθρώπων κατοικεῖν ἐπὶ παντὸς προσώπου τῆς γῆς, ὁρίσας προστεταγμένους καιροὺς καὶ τὰς ὁροθεσίας τῆς κατοικίας αὐτῶν, ζητεῖν τὸν Θεὸν εἰ ἄρα γε ψηλαφήσειαν αὐτὸν καὶ εὕροιεν, καὶ γε οὐ μακρὰν ἀπὸ ἑνὸς ἑκάστου ἡμῶν ὑπάρχοντα.
Ἐν αὐτῷ γὰρ ζῶμεν καὶ κινούμεθα καὶ ἐσμέν, ὡς καὶ τινες τῶν καθ’ ὑμᾶς ποιητῶν εἰρήκασιν, τοῦ γὰρ καὶ γένος ἐσμέν.
Γένος οὖν ὑπάρχοντες τοῦ Θεοῦ οὐκ ὀφείλομεν νομίζειν, χρύσῷ, ἢ ἀργύρῳ ἢ λίθῳ, χαράγματι τέχνης καὶ ἐνθυμήσεως ἀνθρώπου τὸ θεῖον εἶναι ὅμοιον.
Τοὺς μὲν οὖν χρόνους τῆς ἀγνοίας ὑπεριδὼν ὁ Θεὸς τὰ νῦν παραγγέλει τοῖς ἀνθρώποις πάντας πανταχοῦ μετανοεῖν, καθότι ἔστησεν ἡμέραν ἐν τῇ μέλλει κρίνειν τὴν οἰκουμένην ἐν δικαιοσύνῃ, ἐν ἀνδρὶ ᾧ ὥρισεν πίστιν παρασχὼν πᾶσιν ἀναστήσας αὐτὸν ἐκ νεκρῶν.
Ἀκούσαντες δὲ ἀνάστασιν νεκρῶν οἱ μὲν ἐχλεύαζον οἱ δὲ εἶπαν ἀκουσόμεθά σου περὶ τούτου καὶ πάλιν.
Οὕτως ὁ Παῦλος ἐξῆλθεν ἐκ μέσου αὐτῶν. Τίνες δὲ ἄνδρες κολληθέντες αὐτῷ ἐπίστευσαν, ἐν οἷς καὶ Διονύσιος ὁ Ἀρεοπαγίτης καὶ γυνὴ ὀνόματι Δάμαρις καὶ ἕτεροι σὺν αὐτοῖς.
Pablo estando de pie en medio del Areópago dijo: “Señores atenienses”, por todas partes veo que ustedes son extremadamente religiosos, porque al pasar por la ciudad y al observar atentamente sus templos sagrados, también he encontrado un altar, en el cual está escrito: “a un Dios desconocido”.
Así pues, eso que ustedes adoran sin conocer, yo vengo a anunciarles esto. El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, siendo el señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por la mano del hombre, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, siendo Él, el que da la vida, el aliento y todas las cosas a todos.
Pues de un solo principio hizo todo el género humano para que habitara sobre la faz de la tierra, habiendo fijado los tiempos determinados y los límites de su habitación para buscar a Dios, por si acaso lo buscan a tientas y lo hallan, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.
Pues en Él vivimos, nos movemos y existimos, tal como algunos de sus poetas también lo han dicho, pues también somos linaje suyo. Así que, si somos linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea semejante al oro, a la plata o la piedra, esto es, esculturas del arte y del ingenio humano.
Por consiguiente, Dios pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos en todas partes se conviertan, porque Él ha fijado el día en que va a juzgar al mundo con la justicia por medio de un hombre, en el cual ha constituido la fe, dando certeza a todos de haberlo resucitado de entre los muertos. Y cuando lo escucharon sobre la resurrección de los muertos, unos se burlaron y otros dijeron: “sobre este asunto te escucharemos otra ocasión”.
De este modo Pablo salió de en medio de ellos. No obstante, algunos hombres se adhirieron a él y creyeron; entre ellos estaba Dionisio, el Areopagita y una mujer llamada Dámaris, y otros que estaban con ellos.
5). Síntesis y conclusión. San Lucas y el humanismo cristiano
Como una observación final puedo decir dos aspectos: uno sobre San Lucas y otro sobre el humanismo que ha inspirado en la tradición cristiana.
a). Perspectiva de San Lucas
San Lucas es el más elegante y refinado de los autores del Nuevo Testamento. Tiene similitudes estilísticas y un excelente vocabulario como los grandes de la antigüedad, Su estilo es muy elegante y embellecido debido a los múltiples aoristos y participios en las tres voces, tiene excelente temática, gramatical y cultural, propia de un historiador, lo cual prueba que conocía a los autores clásicos y alejandrinos.
Fuera de todos los prejuicios al escribir textos religiosos y teológicos, es un autor griego de la época imperial. Escribió poco antes del año 62 después de Cristo. Fue discípulo y seguidor fiel de San Pablo, murió en Bitinia, a una edad avanzada, dejando escrito su Evangelio y la narración de los Hechos de los Apóstoles. Tiene rasgos de historiador, de lingüista y de filólogo. Presenta en su Evangelio a Jesús dando la vida por amor, es decir, el tema central del humanismo cristiano y la virtud fundamental de Jesús como maestro, además del conocimiento, la experiencia, la vocación y talento. Aunque no conoció personalmente a Jesús, tuvo una cercanía muy estrecha con San Pablo, su maestro en la fe y con María la madre de Jesús, de allí viene su interés por escribir la infancia y la sabiduría de Jesús (Lc. 2,39-52), donde también puede apreciarse el conocimiento y el autoconocimiento que fue adquiriendo paulatinamente. Una de las virtudes más destacadas de Lucas es su fidelidad, tanto a su maestro Pablo, como a María y a Jesús. Su símbolo es el toro, el cual expresa el sacrificio sacerdotal. Su madurez de la lengua griega, sin duda, se debe a sus viajes con Pablo, tanto en Asia Menor, Macedonia, Atenas, Filipos, Corinto, Jerusalén y Roma. Su griego, llamado coiné está en contexto con el griego alejandrino, el griego ático y el de la época imperial; algunos expresan que el conocimiento de su griego es bíblico y extrabíblico, por no decir, éste último, el griego de los gentiles y de los paganos.
Así, pues, para la enseñanza del griego, Lucas es el favorito, porque tiene similitudes estilísticas y un excelente vocabulario como los grandes de la antigüedad, por ejemplo: Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Aristóteles, Platón, Estrabón, Apolodoro, Esopo, entre otros. Y por lo mismo, su estudio sirve para comprender alguno de los autores aludidos o viceversa.
Sin duda, es uno de los autores más interesantes de la literatura bíblica del Nuevo Testamento. Mi testimonio es un reconocimiento abierto, de que a través de él, he podido enseñar griego antiguo a incontables generaciones de todas las edades por más de treinta años consecutivos. Y por lo mismo lo considero la inspiración literaria del humanismo cristiano.
b). San Lucas y el humanismo cristiano
Actualmente se ha visto el humanismo como una palabra mundial. De tal modo que puedo decir, que cada persona y cada escuela, vertiente o partido político se ha creado su propia reflexión o ideología; algunos más cerca, otros medianamente, y otros de plano, sólo conservan la palabra humanismo y le ponen las características que han podido pepenar. Así podemos deducir que el humanismo es una palabra muy añeja: clásica, medieval, renacentista, moderna y posmoderna; griega, latina, europea, latinoamericana, prehispánica, mexicana, y popular. Personalmente veo humanismo, como una palabra cotidiana, rica en significado, en vida, propuestas, valores, conocimientos, instituciones, pueblos y naciones. Hoy parece moda citar una sentencia de Terencio el Africano y pululan por todas partes que son humanistas: Homo sum, humani nihil a me alienum puto. (Hombre soy, y pienso que nada de lo humano es ajeno para mí). Terencio Afer. Heautontimorumenos 77.
Otros en el ámbito universitario toman como inspiración al gran humanista mexicano Alfonso Reyes y rehacen una historia del humanismo muy interesante de veintiséis siglos de historia, desde Solón de Atenas hasta México de los años cuarenta. (La crítica de la edad ateniense (600 a 300 a. C.), Alfonso Reyes Ochoa, 1941, en Obras Completas, Vol. XIII, FCE, México, 1961. También véase: Por amor al griego, la nación europea, señorío humanista, siglos XIV-XVII, Jacques Lafaye, FCE, México, 2005, p. 21).
Yo mismo en otros escritos siguiendo el sistema filosófico de Mauricio Beuchot he planteado el esquema del humanismo a partir de la reflexión de algunos autores eje de la tradición, sobre todo, del evangelista san Lucas (Lc. 2, 39-52), de Marco Fabio Quintiliano (Doce libros sobre la formación del orador), del escritor romano Aulo Gelio (Noches Áticas, Aulo Gelio, XIII, 17, 1-3.) de Alfonso Reyes en su Crítica de la edad ateniense, de Gabriel Méndez Plancarte en su brillante libro Humanistas del Siglo XVIII, de Mauricio Beuchot en su humanismo analógico y de Justino Cortés en su inculturación indígena, donde presento jeraquicamente tres niveles del humanismo: filantropía, sabiduría y virtud.
Podría decir una infinidad de citas de autores de más de dos mil años de historia. Sin embargo, es San Lucas el que me dio la idea del esquema aludido, concretamente cuando dice: Καὶ Ἰησοῦς προέκοπτεν ἐν τῇ σοφίᾳ καὶ ἡλικίᾳ καὶ χάριτι παρὰ θεῷ καὶ ἀνθρώποις. Y Jesús iba creciendo en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres. (Lc. 2,52). Por supuesto que aquí se requiere un estudio profundo e interdisciplinario, sinóptico y comparado para saber cómo se ha desarrollado la historia del humanismo cristiano a través de veinte siglos de permanencia. (Véase mi artículo Defensa apasionada del humanismo. Un viaje a través de la historia. El Comunicador Puebla. Ciudad de Puebla. 21 de octubre de 2024).
Sintéticamente he reunido la filantropía de los griegos y de Aulo Gelio con la helikía de San Lucas, y la explico con la educación en la casa de Marco Fabio Quintiliano. De una forma sencilla y sintética, el humanismo como filantropía se expresa por su jerarquía de valores del siguiente modo: “En la casa se aprende a saludar, dar gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir peladeces, respetar a los semejantes, ser solidarios, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad personal y la ajena, ser organizado. En suma: ser hogareño, cuidar a la familia y educarla lo mejor que se pueda”. En esto fueron ejemplares los griegos en tiempos de Sócrates y Pericles, los romanos en tiempos de Vespasiano y Domiciano y Marco Fabio Quintiliano, y los cristianos de los primeros siglos con el nacimiento de las escuelas y sus planes de estudio, inspirados en las ludi romanas. Pues allí le dieron mucha importancia a la formación que se daba en la casa, lo cual era llamada la primera escuela. (Véase Inst. 1,1,1-6 de Quintiliano).
En cambio, el humanismo como erudición que lo ha expresado con detalle, inspirado en el Renacimiento, el gran humanista Gabriel Méndez Plancarte, lo he tomado de la paidéia, también con la guía de San Lucas, Aulo Gelio, Quintiliano, Giovanni Pico della Mirandola, Alfonso Reyes, entre muchos. Todos emplean el humanismo como erudición, es decir, como sophía, Sapientia y ciencia. De una manera sucinta se trata del humanismo que se adquiere en la escuela (la segunda escuela) con su propia jerarquía de valores, clara y distintita a la jerarquía de la casa, donde se aprende a leer y a escribir. Se estudia matemáticas, español, música, ciencias, humanidades, ciencias sociales, educación cívica y ética, lenguas clásicas, originarias y lenguas modernas. Si se puede se estudian los valores como el antiquísimo trivium y quadrivium de la tradición histórica desde Atenas hasta el inicio del siglo XX, donde se reviven los principios del humanismo histórico: el amor a la patria, el amor a Dios y el amor al hombre. De este modo, se refuerzan los valores que los padres de familia nos han transmitido de generación en generación. Aquí es aleccionador el escritor romano Aulo Gelio cuando explica el paso de la φιλανθρωπία a la παιδεία y a la humanitas (Noches Áticas, Aulo Gelio, XIII, 17, 1-3.
Por último, el humanismo cristiano se corona con la sabiduría divina. Se trata de una inculturación más antigua que ya traían los pueblo indoeuropeos y semitas, donde la formación plena se daba con el encuentro con la sabiduría divina, donde las dos anteriores son un preámbulo a la formación de cuña recia. Algo así leí en la advertencia de su libro inédito Migajas homiléticas de mi maestro, el doctor Guillermo Hernández Flores: “es un humilde intento de usar la reflexión de la sabiduría humana para comprender un poquito mejor la inmensidad de la sabiduría divina”. (Migajas homiléticas de próxima aparición, prólogo de Mauricio Beuchot y presentación de Juvenal Cruz, en Ediciones El Barco Ebrio).
De una manera sucinta se trata del humanismo que se adquiere en la religión más alta: con una clara y singular jerarquía de valores. Es lo que Marco Tulio Cicerón había asimilado al decir que la piedad y la religión le dan superioridad al hombre frente a todos los pueblos a través de los valores. Véase el siguiente y hermoso pasaje: Pietate ac religione omnes gentes superavimus: hemos vencido a todos los pueblos en piedad y en todas las cosas sagradas. (Cic. Har. 9, 19). Así, pues, desde allí se aprende a dar gracias a Dios, a amar a Dios y al prójimo, a respetar y santificar a los padres, a santificar y a darle prioridad a la familia. Aquí se estudia la formación humana, la educación en la fe, la formación espiritual. Aquí tienen sentido las cuatro áreas de formación de la historia del humanismo clásico y cristiano: la formación humana, patriótica, académica y espiritual. Todo con alegría como advierte el apóstol Pablo, cuando dice: “en todo les he enseñado que es así, trabajando, como se debe socorrer a los débiles y que hay que tener presentes las palabras del Señor Jesús que dijo: pues hay mayor alegría en dar que en recibir”. (Hech. 20, 35).
Visto así, el humanismo cristiano lleva consigo una seria axiología, fundada en una onto-antropo-teología: en la filosofía del hombre, en la metafísica y en la filosofía de Dios. Por eso el verdadero humanismo es sinergia y trascendencia, tal como habían expresado el gran humanista mexicano Gabriel Méndez Plancarte y el filólogo alemán Werner Jaeger en su Paidéia. Es muy diferente al humanismo posmoderno, el cual llama a todos los demás: clasista, como un arma de salida para esquivar el diálogo y la comunicación, y quitarle la palabra al auténtico humanista. Además, el valor de la persona y el valor del amor que sostiene el núcleo de su pensamiento, le da un sesgo eminentemente profético, porque los valores si son humanos y universales, han de ser trascendentes y nunca conocerán su decadencia.

