Trump deroga el «Hallazgo de Peligro» de 2009
La mayor acción desregulatoria en la historia de EE. UU.
Por Luis Moreno
En un movimiento que redefine la política ambiental de los Estados Unidos, el presidente Donald Trump, junto con el administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, anunció este jueves la derogación de la normativa de 2009 que permitía al gobierno federal regular las emisiones de combustibles fósiles bajo el argumento de que representaban un peligro para la salud pública.
Durante el anuncio realizado en el Roosevelt Room de la Casa Blanca, Trump calificó la medida como «la acción desregulatoria individual más grande en la historia de los Estados Unidos», asegurando que la terminación del llamado «hallazgo de peligro» (Endangerment Finding) ahorrará billones de dólares a los consumidores estadounidenses.
Fin a las políticas de la era Obama
El mandatario enfatizó que esta política, implementada originalmente durante la administración de Barack Obama, fue «desastrosa» y dañó severamente a la industria automotriz nacional, además de inflar los precios de los vehículos.
«Con efecto inmediato, estamos derogando el ridículo hallazgo de peligro y terminando todos los estándares adicionales de emisiones verdes impuestos innecesariamente en modelos de vehículos y motores entre 2012 y 2027 y más allá», declaró el presidente.
Impacto en el consumidor y la industria
Según estimaciones presentadas por el Ejecutivo, esta acción podría reducir el costo promedio de los automóviles en casi 3,000 dólares. Trump aprovechó para criticar innovaciones tecnológicas derivadas de dichas regulaciones, como el sistema start-stop (que apaga el motor en semáforos), calificándolo como una característica «odiada» forzada sobre los usuarios.
Por su parte, el administrador de la EPA, Lee Zeldin, respaldó la decisión afirmando que los republicanos finalmente están desechando lo que consideró el «santo grial del exceso regulatorio federal».
Con esta medida, el gobierno federal retira su facultad para declarar las emisiones de carbono como una amenaza directa a la salud pública, lo que abre la puerta a una reconfiguración total de la producción de energía y manufactura de transporte en el país.

