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Sarah Mullally es la primera mujer en liderar la Iglesia anglicana

La exenfermera oncológica y antigua jefa de enfermería de Inglaterra asume como la 106.ª arzobispa de Canterbury, sucediendo a Justin Welby tras una crisis por escándalos de abusos.

Por Lolis Moreno

En una ceremonia cargada de simbolismo y tradición que rompe con más de 1,400 años de liderazgo exclusivamente masculino, Sarah Mullally fue entronizada este miércoles como la primera mujer líder espiritual de la Iglesia de Inglaterra y de la Comunión Anglicana mundial.

Ante una audiencia de 2,000 personas en la Catedral de Canterbury —entre ellos el primer ministro Keir Starmer y los príncipes de Gales, William y Kate—, Mullally cumplió con el rito ancestral de golpear tres veces la puerta oeste del templo con su báculo para solicitar acceso. «He sido enviada como arzobispa para serviros y proclamar el amor de Cristo», respondió a los escolares que, siguiendo el protocolo, cuestionaron su llegada.

Un perfil de servicio y ciencia

A sus 63 años, Mullally aporta un perfil inusual al cargo. Antes de su ordenación como sacerdotisa en 2002, desarrolló una destacada carrera de tres décadas en el Servicio Nacional de Salud (NHS), donde llegó a ser la jefa de enfermería de Inglaterra en 1999. Esta experiencia en el sector salud, especialmente en oncología, ha marcado su visión pastoral, la cual define como «informada sobre el trauma».

Su ascenso ocurre en un momento crítico para la institución. Mullally sucede a Justin Welby, quien dimitió en noviembre de 2024 tras revelarse negligencias en la gestión de escándalos de abusos físicos y sexuales que la Iglesia encubrió durante décadas. «Me comprometo a hacer todo lo que pueda para garantizar que la Iglesia sea más segura y responda bien a las víctimas», declaró la nueva arzobispa.

Desafíos y divisiones globales

Aunque Mullally ya había hecho historia en 2018 al ser la primera obispa de Londres, su nuevo cargo como líder de una comunidad de más de 85 millones de fieles en 165 países enfrenta una fuerte oposición interna. Mientras sectores de la Iglesia Episcopal en EE. UU. celebran el nombramiento, líderes de la Comunión Anglicana en África, como el arzobispo de Ruanda, Laurent Mbanda, mantienen su rechazo, insistiendo en que la Biblia exige un episcopado exclusivamente masculino.

Sarah Mullally, casada y madre de dos hijos, representa ahora a la facción progresista de una Iglesia que apenas en 2014 autorizó el acceso de las mujeres al episcopado.

Presencia en el mundo hispanohablante

La influencia de la nueva líder espiritual se extiende a regiones con comunidades anglicanas en crecimiento. En América Latina, se estima que existen cerca de 958,000 fieles, con Brasil a la cabeza (103,000), mientras que en España la comunidad suma aproximadamente 20,000 miembros.

Con su entronización, Mullally no solo ocupa el trono de San Agustín, sino que asume el reto de «derribar los muros que dividen» a una de las instituciones religiosas más influyentes del mundo.

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