Rosario Piedra es reelegida como presidenta de la CNDH en medio de acusaciones de imposición y simulación democrática
Por Luis Moreno
La madrugada de este jueves, en una polémica sesión marcada por reclamos y cuestionamientos, Rosario Piedra fue reelecta como presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por cinco años más. La votación en el Senado finalizó con 87 votos a su favor de senadores de Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo, asegurando así la mayoría calificada que requería para mantenerse en el cargo. En contraste, Nashieli Ramírez, su más cercana competidora, obtuvo 36 votos, y Paulina Hernández 1, mientras que tres votos fueron anulados.
Pese a que organizaciones civiles, activistas y algunos legisladores de oposición pidieron no ratificar a Piedra por considerar que su gestión fue cuestionable y alineada al gobierno federal, Morena y sus aliados consolidaron su respaldo. Esto sucedió a pesar de que Piedra fue la peor evaluada en las comisiones de Derechos Humanos y Justicia del Senado, con apenas un punto en la escala de valoración interna. Este resultado fue interpretado por senadores de oposición como una muestra de que su reelección era más política que profesional, apuntando a la cercanía de Piedra con el oficialismo y su falta de independencia en el cargo.
La sesión, que se prolongó hasta la madrugada, estuvo acompañada de momentos tensos y de medidas poco comunes para una votación de este tipo. La bancada del PAN, liderada por Ricardo Anaya, solicitó que la elección fuera secreta y exigió que los senadores pudieran depositar su voto en una urna cubierta, argumentando que esto permitiría una mayor libertad en un proceso cuestionado por presiones políticas. Sin embargo, Morena y sus aliados rechazaron esta solicitud, y los legisladores oficialistas mostraron públicamente sus votos antes de depositarlos, hecho que generó críticas de la oposición, que lo interpretó como una imposición del sentido del voto.
Verónica Rodríguez, senadora del PAN, señaló en tribuna que la reelección de Piedra era una «simulación democrática» y cuestionó abiertamente la falta de imparcialidad en el proceso. “Se está haciendo costumbre la simulación del oficialismo, y lo hacen de una manera cada vez más incongruente. La pregunta aquí es ¿afín a quién? A quien no quieren dejar ser presidenta o a quien quiere seguir mandando desde su rancho”, expresó Rodríguez, refiriéndose al posible interés de actores externos en la continuidad de Piedra en la CNDH.
La oposición también desplegó recursos visuales en el pleno para evidenciar lo que consideraban irregularidades en el proceso. Claudia Anaya, senadora del PRI, exhibió una manta en la que se mostraba una tabla de los resultados de la evaluación, donde se confirmaba que Piedra obtuvo el puntaje más bajo. Anaya también mencionó que solo colocando la tabla «de cabeza» Piedra podía aparecer en primer lugar y calificó el proceso como un «regalo para el cumpleañero», insinuando que la reelección de Piedra respondía más a lealtades que a méritos.
En otro intento de frenar la reelección, la oposición recordó que la candidatura de Piedra ha estado rodeada de controversias, incluyendo una carta apócrifa de apoyo firmada supuestamente por el obispo Raúl Vera, presentada por sus seguidores y luego rechazada por la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, Celeste Ascencio. Aunque Ascencio aseguró que la carta no fue parte del proceso oficial, la oposición utilizó el incidente para cuestionar la transparencia de la candidatura.
Desde el oficialismo, la reelección de Piedra fue defendida como una decisión institucional. La presidenta del Senado, Claudia Sheinbaum, se limitó a señalar que «es una decisión del Senado la que se tomó ayer… y hasta ahí», en referencia a las acusaciones y denuncias de la oposición sobre supuestas irregularidades en el proceso. Aunque Sheinbaum evitó entrar en polémicas, algunos de sus colegas en Morena se mostraron más activos en la defensa de Piedra. Adán Augusto López, senador morenista, propuso inicialmente que las boletas se marcaran previamente con el voto favorable a Piedra, asegurando «no es que desconfíe de ustedes, pero hay que garantizar los votos», una medida que fue descartada tras los reclamos públicos de la oposición.
La reelección de Piedra culminó después de varios recesos y momentos de intenso debate entre ambas bancadas. A las 01:35 horas, Piedra rindió protesta en el Senado, consolidando su posición en la CNDH por cinco años más. La mayoría oficialista celebró la votación, mientras que la oposición expresó su inconformidad con la decisión y advirtió sobre los riesgos de que la CNDH se mantenga bajo una gestión alineada a los intereses del gobierno.
Rosario Piedra ahora enfrenta el desafío de responder a las críticas sobre la falta de independencia de la CNDH y su presunta omisión en la defensa de víctimas y derechos humanos. La reelección de Piedra ocurre en un momento en el que el organismo enfrenta cuestionamientos sobre su labor en temas como la militarización de la seguridad pública y el papel de la Guardia Nacional, temas en los que la CNDH ha sido señalada por coincidir con el gobierno federal.