Internacional

«Reino Unido no está en guerra»: El Gobierno de Starmer mantiene postura de calma tras ataque en Akrotiri

Por Luis Moreno

Tras el impacto de drones iraníes lanzados por el grupo Hezbollah contra la base aérea de Akrotiri en Chipre, el Gobierno del Reino Unido ha enviado un mensaje de contención global. El Primer Ministro, Keir Starmer, a través de sus portavoces oficiales, ha sido categórico al señalar que, a pesar de las agresiones directas contra sus enclaves soberanos, el país «no se encuentra en guerra».

La declaración busca frenar una escalada bélica inmediata en el Mediterráneo oriental, luego de que un dron modelo Shahed lograra evadir los sistemas de detección y dañara una pista en la base de la Real Fuerza Aérea (RAF). El ataque se interpreta como una represalia por la autorización británica para que Estados Unidos utilice sus instalaciones en misiones defensivas contra Irán.

Una doctrina de «defensa y no agresión»

El secretario de Estado británico para Oriente Medio, Hamish Falconer, reforzó la línea marcada por Starmer al declarar a la cadena BBC que el Reino Unido mantiene su estatus de no beligerante. Según fuentes de Downing Street, la prioridad de la administración Starmer es la protección de sus activos estratégicos sin que ello implique la entrada formal en el conflicto que actualmente sacude a la región.

Como parte de esta estrategia de prudencia, el Ministerio de Defensa británico ordenó la «dispersión temporal» del personal no esencial y de las familias de los militares apostados en Akrotiri, trasladándolos a viviendas seguras fuera del complejo. «Nuestra base y nuestro personal continúan operando, pero la seguridad de las familias es primero», señaló un portavoz oficial.

Tensión diplomática y presión de aliados

La postura de Starmer ocurre en un momento de alta presión internacional. Mientras Londres intenta mantener la calma, desde Washington el presidente Donald Trump ha criticado la supuesta demora del Reino Unido en autorizar el uso de otras bases estratégicas, como la de Diego García en el Índico.

Sin embargo, para el Gobierno británico, el incidente en Chipre —el primero que afecta directamente a un enclave vinculado a la Unión Europea— debe manejarse con precisión diplomática para evitar que el Mediterráneo se convierta en un teatro de guerra abierta.

Chipre: «Parte de la solución, no del problema»

En sintonía con la cautela de Londres, el presidente de Chipre, Nikos Jristodoulides, ha reafirmado que su país no participará en ninguna operación militar. Nicosia ha solicitado garantías al Reino Unido de que las bases de Akrotiri y Dhekelia (que ocupan el 3% del territorio de la isla) sean utilizadas exclusivamente para fines humanitarios y de defensa, evitando que la isla se convierta en un blanco recurrente.

Por ahora, el Reino Unido ha reforzado su patrullaje aéreo y ha logrado interceptar dos drones adicionales en las últimas horas, manteniendo firme la instrucción del Primer Ministro: defender la soberanía británica sin declarar un estado de guerra formal.

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