Opinión

Reducción en el empleo. Contraste y retos para 2025.

Por Ricardo Caballero de la Rosa

México llega a la mitad de 2025 con cifras mixtas: estabilidad estructural, pero con señales de desaceleración que exigen atención inmediata para no revertir avances logrados en los últimos años.

El balance de mitad de año deja cifras que reflejan claroscuros e inestabilidad en el empleo. Durante junio se perdieron 46 mil 378 empleos, la caída mensual más alta desde junio de 2020, equivalente a una tasa de -0.2%.

Al 30 de junio de 2025, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó un total de 22 millones 325 mil puestos de trabajo registrados, de los cuales el 87.5% son permanentes y el 12.5% eventuales, composición que muestra que la base del empleo formal en México debe vigorizarse. Así, en el acumulado semestral, se han creado apenas 87 mil 287 puestos de trabajo y el crecimiento anual es casi nulo, con solo 6 mil 222 nuevos empleos respecto al mismo periodo de 2024 lo que representa una tasa de crecimiento anual de 0.03%.

Un punto fuerte es el salario base de cotización, que cerró junio en $628.8 pesos diarios, el segundo más alto en la historia del IMSS y con un crecimiento anual del 7.5 %, cifra que confirma una tendencia de aumento sostenido en el ingreso formal desde 2019.

En cuanto a sectores, destacan con crecimiento positivo el comercio (+2.9 %), la industria eléctrica (+1.5 %) y transportes y comunicaciones (+1.4 %). A nivel estatal, sobresalen el Estado de México (+3.6 %), Michoacán (+2.4 %) y Nuevo León (+2.2 %) como los motores de la creación de empleo. En contraste, preocupan las caídas significativas en Tabasco (-8.7 %), Campeche (-6.3 %) y Zacatecas (-3.3 %), estados que arrastran rezagos estructurales y afectaciones sectoriales.

La cautela empresarial se refleja en la reducción del número de registros patronales, que se sitúan en 1 millón 41 mil 636, con una variación anual negativa de -2.9 %, lo que podría anticipar una menor disposición a abrir nuevos centros de trabajo.

La base del empleo formal es robusta y bien distribuida entre modalidades, con un salario promedio al alza y sectores dinámicos que amortiguan caídas. Además, las cifras de aseguramiento especial (hogar, independientes, seguro facultativo) muestran un sistema que se adapta a nuevos perfiles laborales.

Empero, es preocupante la pérdida neta de empleos en junio, el débil crecimiento anual y la reducción de registros patronales advierten riesgos de enfriamiento económico en la segunda mitad del año.

Para 2025 el reto será sostener y dinamizar la generación de plazas permanentes, aprovechar los sectores con mayor crecimiento y reforzar políticas públicas que incentiven la contratación formal, especialmente en regiones con rezago. Asimismo, mantener salarios competitivos y diversificar la afiliación serán claves para enfrentar un entorno global de incertidumbre.

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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