Puebla merece transporte acorde a la 4ª ciudad más importante de México
Por Luis Alberto González
Muchos se preguntan: ¿porque la importancia de generar un medio de transporte que facilite la movilidad de la población?, para reducir los tiempos de traslados hacia los trabajos, la escuela y para el trajinar de todos los dias en Puebla y la zona conurbada, pero además que reduzca el gasto de los usuarios, de ahí que el gobierno a través del Cablebús está buscando una alternativa para miles de poblanos.
Hay resistencia de muchas personas que no están de acuerdo en darle a los poblanos y a la ciudad un transporte ágil y sobre todo convertirse en una entidad más moderna y que solucione parte de sus problemas de movilidad de la ciudad y la zona metropolitana.
Es importante hacer un análisis de cuantas personas serán beneficiadas y de acuerdo a las cifras estimadas por el propio gobierno son 90 mil personas diarias, aunque el área de influencia que abarca hasta la llegada de personas de Tlaxcala, la Resurrección (en el norte) y por el sur hasta el CIS tendría capacidad hasta para 1.6 millones.
En la zona norte de la ciudad está densamente poblada por colonias y juntas auxiliares como: San Sebastián de Aparicio, Amalucan, Villa Frontera y Bosques de San Sebastián, Solidaridad Nacional, La Resurrección, San Aparicio Las Fuentes, Maravillas, La Guadalupana Norte, esa parte concentra una parte significativa de la población total de la ciudad, superando los 500 mil habitantes.
CUAL ES LA MOVILIDAD ACTUALMENTE
A principios del año 2025 en todo el estado se tenían registrados 1 millón 363 mil 656 vehículos, de los cuales 62.3% son automóviles, 20.4% camiones/camionetas de carga y 16.6% motocicletas. En la zona metropolitana de Puebla en 2023 se contaba con un registro vehicular de 578 mil 236.
De acuerdo Datos del INEGI el estado de Puebla cuenta con una población de 6 millones 583 mil 278 habitantes. Mientras que en la zona metropolitana se estiman 3 millones 443 mil personas, siendo el estimado para Puebla capital de 1 millón 900 mil, siendo la cuarta ciudad en importancia en el país.
Si consideramos el parque vehicular de la zona metropolitana de 578 mil 236 unidades y la población de la misma región de 3 millones 443 mil personas hablamos de un déficit muy alto de más de 2.5 millones de personas que tienen la necesidad de usar el transporte público.
En días pasados conocimos del amparo tramitado el Colectivo Hermanos Serdán y la Asamblea Social del Agua, en la que por cierto hay un agitador profesional como Renato Romero que lo mismo ha incitado a la toma de carreteras, instalaciones de empresas, que mal asesora a los habitantes de Xoxtla y a quien se le sigue un proceso por violar la ley.
Sin embargo, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Circuito, informó que no existe la suspensión definitiva al proyecto del Cablebús.
Por otra parte, una encuesta del CISO-BUAP que se dio a conocer el fin de semana pasado afirma que el 64 por ciento de la población encuestada en forma directa, está en favor del desarrollo y construcción del Cablebús, considerándola una forma alternativa, segura, económica y rápida de movilizarse del norte al sur y viceversa en la ciudad capital.
Al mismo tiempo señala, la encuesta, que la mayor resistencia ha sido a través de las redes sociales con actores identificados que están en contra de la 4T y del gobierno del estado, así como contra MORENA.
DIFERENCIAS
Por un lado, el gobierno de Alejandro Armenta Mier ha tomado muy en serio el invertir en muchas las vialidades de la capital mediante la relaminación y encarpetamiento de las principales calles y accesos, como no se ha hecho en décadas y en donde los poblanos hemos sido testigos del deterioro de las vialidades.
Lo que no ha logrado el Presidente Municipal, José Chedraui Budib, que en año y medio no ha podido solucionar varios problemas, entre ellos el de movilidad a través de mejores calles en colonias, juntas auxiliares, inspectorías, debido a que sus programas de bacheo han sido insuficientes y por toda la ciudad, las privadas, cerradas, vialidades secundarias y terciarias en pésimo estado y ya vienen las lluvias.
La gente, los ciudadanos en general dicen: “Bien por Armenta, Mal por “Pepe” Chedraui”, quien seguramente verá poco a poco alejarse la posibilidad de reelegirse por otros temas además de la movilidad que son la inseguridad, el cobro del estacionamiento en la vía pública, los excesos de sus inspectores, lo que tiene muy molestos a quienes habitan en la capital.
COMENTARIOS Y SUGERENCIAS
Correo: lagg9756@yahoo.com.mx
@Luiguiglez
Encuesta respalda el Cablebús (64%), mientras redes amplifican rechazo inducido.
La conversación pública sobre el proyecto del Cablebús en Puebla exhibe hoy una brecha clara entre lo que opinan los ciudadanos cuando se les pregunta directamente y el clima de opinión que se proyecta en redes sociales. Mientras los resultados de la encuesta más reciente del CISO BUAP muestran una valoración mayoritariamente favorable (64%) y abierta a conocer el proyecto, la escucha social digital presenta un volumen significativamente mayor de menciones negativas, lo que sugiere la existencia de una distorsión narrativa que no necesariamente refleja el sentir general de la población, sino la sobrerrepresentación de voces específicas en el ecosistema digital.
De acuerdo con los datos demoscópicos presentados en los gráficos, la encuesta revela que existe un segmento importante de ciudadanos que ve con buenos ojos el proyecto o que considera que podría representar beneficios en materia de movilidad, conectividad y modernización del transporte público. Este tipo de medición, al levantarse mediante metodología estructurada, permite observar percepciones más estables y menos influenciadas por dinámicas de confrontación política o por la lógica algorítmica de las plataformas digitales, lo que suele traducirse en opiniones más matizadas y menos polarizadas.
En contraste, el análisis de escucha social muestra un entorno digital donde el sentimiento negativo aparece sobrerrepresentado frente al positivo, impulsado principalmente por cuentas altamente activas, perfiles con posicionamientos políticos definidos en contra de los gobiernos de Morena y páginas de contenido informativo con líneas editoriales críticas al proyecto de la 4T. Este fenómeno es consistente con patrones observados en estudios de opinión digital, donde la conversación en redes no necesariamente representa a la mayoría silenciosa, sino a minorías altamente vocales que logran amplificar sus narrativas mediante volumen de publicación, coordinación temática o el uso estratégico de tendencias.
Otro elemento relevante es que, según los gráficos de la escucha social, los principales emisores de contenido negativo no corresponden necesariamente a ciudadanos comunes que expresan preocupaciones cotidianas, sino a nodos de información identificables: cuentas de opinión política, generadores de contenido polarizante y algunos espacios digitales que han impulsado marcos narrativos orientados a cuestionar la viabilidad del proyecto. Este comportamiento es característico de procesos de encuadre narrativo donde ciertos actores buscan posicionar temas específicos —como impacto ambiental, costos o dudas técnicas— como ejes centrales de la conversación, independientemente del nivel real de conocimiento ciudadano sobre el proyecto.
Asimismo, el componente geográfico también resulta significativo. La segmentación territorial de la conversación digital permite observar que una parte relevante de los mensajes negativos no necesariamente se origina en las zonas directamente impactadas por el proyecto, sino en espacios digitales más amplios o incluso fuera del polígono de influencia directa, incluso en otros países. Este patrón suele observarse en campañas de presión digital donde la conversación se construye más desde comunidades politizadas o audiencias ideologizadas que desde usuarios directamente afectados por la política pública.
Este contraste entre opinión pública medida y clima digital proyectado permite inferir la posible existencia de dinámicas de desinformación o, al menos, de amplificación selectiva de narrativas negativas. No necesariamente implica la fabricación de información falsa en todos los casos, pero sí la construcción de percepciones a partir de información incompleta, descontextualizada o presentada sin contraste técnico (como las historias producidas por TV Azteca), lo que termina moldeando el debate digital de manera desproporcionada respecto a la percepción ciudadana real.
La lectura integral de ambos instrumentos permite concluir que el proyecto del Cablebús enfrenta más una disputa de narrativa en el terreno digital que un rechazo mayoritario en la opinión pública. Esto implica que el reto principal no se encuentra únicamente en la aceptación social del proyecto, sino en la gestión estratégica de la conversación pública, particularmente frente a emisores que han logrado posicionar marcos críticos desde el espacio digital, configurando un escenario donde la batalla principal es, más que de infraestructura, de percepción.

