Pobreza laboral en descenso.
Mejora en áreas urbanas y rurales.
Por Ricardo Caballero de la Rosa
La pobreza laboral es un indicador que mide el porcentaje de la población cuyo ingreso laboral es insuficiente para adquirir la canasta alimentaria, aun cuando todos los miembros del hogar trabajen. Se trata de una medición sensible a la evolución del empleo, los salarios y la inflación alimentaria, por lo que su reducción sugiere una mejora combinada en estos factores. El descenso observado en 2025 refleja, en términos agregados, una mayor capacidad adquisitiva de los hogares sostenida por ingresos laborales.
En efecto, este indicador registró una disminución relevante al cierre de 2025, consolidando una tendencia de mejora en los ingresos laborales frente al costo de la canasta básica. Durante el cuarto trimestre de 2025, la pobreza laboral se ubicó en 32.3% de la población, lo que representa una reducción de 3.1 puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024, cuando se encontraba en 35.4%. Las cifras provienen del INEGI, con base en los resultados de la medición trimestral de pobreza laboral elaborada a partir de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
El avance se observó tanto en zonas urbanas como rurales, lo que le otorga mayor consistencia territorial a la mejora. En las áreas urbanas, la pobreza laboral pasó de 30.8% en el cuarto trimestre de 2024 a 28.1% en el mismo periodo de 2025, es decir, una disminución de 2.7 puntos porcentuales. En las zonas rurales, donde históricamente los niveles son más elevados debido a menores ingresos promedio y mayor informalidad, el indicador descendió de 50.7% a 46.6%, una reducción de 4.1 puntos porcentuales en un año.
Estos datos muestran que, aunque persisten brechas importantes entre el ámbito urbano y el rural, la mejora fue incluso más pronunciada en el medio rural. Ello puede asociarse a diversos factores, entre ellos el incremento del salario mínimo, la expansión de programas sociales complementarios y una relativa estabilidad en los precios de los alimentos durante parte del año. Sin embargo, el indicador aún revela que prácticamente uno de cada tres mexicanos no logra cubrir el costo de la canasta alimentaria únicamente con su ingreso laboral.
El reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía subraya que la pobreza laboral no equivale a la medición multidimensional de la pobreza, sino que constituye un indicador coyuntural que permite monitorear la evolución inmediata del bienestar asociado al trabajo.
En ese sentido, la reducción de 3 puntos porcentuales al cierre de 2025 representa una señal positiva para el mercado laboral, aunque el desafío estructural de mejorar la calidad del empleo y reducir la informalidad sigue siendo central para consolidar y profundizar estos avances en los próximos años.
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