Opinión

Latinidad, humanismo y cultura en la Biblioteca Palafoxiana de Puebla. Un acontecimiento inolvidable del año 2006. Homenaje al doctor Julio Pimentel Álvarez. Profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz.

Pórtico.

Escribo esta reseña para que los lectores del Comunicador Puebla tengan otra perspectiva del humanismo mexicano en Puebla. Dos motivos me han conmovido a revisar este artículo, ya añejo. Por un lado, el reciente nombramiento de Investigador Nacional Emérito, que el doctor Julio Pimentel Álvarez ha recibido de parte del Sistema Nacional de Investigadores. Y, por otro lado, comparto una gran alegría de recibir como conferenciante magistral a la doctora Martha Patricia Irigoyen Troconis, investigadora del Centro de Estudios Clásicos de la Universidad Nacional Autónoma de México para el VII Coloquio Internacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica para los días 27 y 28 de junio de 2025.

a). Un acontecimiento insólito del humanismo en Puebla.

Hablemos pues, sobre un gran acontecimiento del humanismo en la ciudad de Puebla. Al revisar unas fotografías antiguas, encontré algunas en el Archivo de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, cuyo recuerdo es trascendente y primordial. El lugar fue en la Biblioteca Palafoxiana de la Ciudad de Puebla, durante la presentación del “Diccionario de latín” y la “Gramática latina” del doctor Julio Pimentel Álvarez, profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, e investigador del Centro de Estudios Clásicos de allí mismo. (Diccionario. Latín-Español-Español-Latín. Editorial Porrúa, México, 2006, 997 pp; Gramática latina. Método teórico-práctico. Editorial Porrúa, México, 2006, 374 pp).

Todavía tengo presente aquel miércoles 13 de septiembre de 2006. Recuerdo que la idea original de hacer una presentación de esta obra magna, brotó de la emoción e iniciativa de la doctora Martha Patricia Irigoyen Troconis, también, investigadora del Centro de Estudios Clásicos del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Rápidamente acudí a mis amistades y conseguí la biblioteca más hermosa de México para este acto cultural, pues el proyecto de la doctora Irigoyen era que la obra del doctor Julio Pimentel se presentara fuera de la ciudad de México y de la misma universidad nacional.

Recuerdo que me hicieron una entrevista en Puebla TV, entonces SICOM, a través de la amistad con mi maestro, el doctor Guillermo Hernández Flores, quien tenía buena amistad con el ex gobernador de Puebla, Melquiades Morales Flores, su compañero de la preparatoria, y ambos discípulos del erudito, presbítero Eduardo González Fuentes en Ciudad Serdán, Puebla. Ya no era gobernador don Melquiades, pero nos apoyó para la realización de una agradable entrevista en el programa “VIVE MEJOR”, la primera temporada de entonces. Comento esta nota, porque a través de la televisión llegó gente de todo el Estado de Puebla a la presentación.

Nos acompañó el mismo autor de la obra, el doctor Julio Pimentel, la doctora Martha Patricia Irigoyen, el doctor Thomas Werner Bartenbach, el doctor Guillermo Hernández Flores, el padre y canonista de la Arquidiócesis de Puebla, el licenciado Mario Alvarado Bravo, y un numeroso auditorio.

Todos hicimos un equipo muy bueno, incluyendo los comentadores de la obra. Pues comentamos, además del “Diccionario de latín”, la “Gramática Latina”, ambos libros del mismo autor, como dije arriba, y publicados por la editorial Porrúa.

A todos nos dio inspiración la belleza y la armonía de la biblioteca, el cariño de la gente y la sencillez del doctor Julio Pimentel, y todo el equipo interactivo. El Secretario de Cultura de ese tiempo era el maestro Alejandro Montiel Bonilla, quien nos facilitó todo lo necesario para presentar la obra del doctor Julio Pimentel en la Biblioteca Palafoxiana. Todos sentimos la libertad de expresión que nos recuerda con tanta hermosura y armonía, el historiador romano Cornelio Tácito: “Con la rara felicidad de los tiempos, donde está permitido sentir las cosas que quieras y decir las que sientas”. (Rara temporum filicitate ubi sentire quae velis et quae sentias dicere licet. Tácito. Historia, I, 1. Citado por M. Luis Mora: Ensayos, ideas y retratos. México, UNAM (Biblioteca del Estudiante Universitario), Número 25. PP. 1ss).

Este acontecimiento ha sido uno de los más significativos al respecto en nuestra ciudad. Yo creo que todos los que allí estuvimos, recordamos este acto académico con mucha alegría. Recientemente en una nota de Facebook lo recordaba la doctora Martha Patricia Irigoyen, cuando le hice mención de esta apoteosis a través de una fotografía que ambos comentamos. Ella escribió lo siguiente: “Claro que sí! Esa es una foto que me trae muy gratos recuerdos. Es muy bonita, no sólo por el lugar que elegiste, espectacular, sino porque disfruté de la agradable compañía de colegas y maestros tan eruditos”.

Recuerdo que el doctor Julio Pimentel tardó casi dos horas dando autógrafos sobre su “Diccionario” y su “Gramática latina”. Todos los que estuvimos recordamos este acontecimiento como único y singular. En la cena que tuvimos aquella ocasión conversamos sobre nuestros propios comentarios, y sobre la obra que lo ameritaba. Sin duda, la belleza de la palabra del padre Mario Alvarado le encantó al doctor Pimentel. Todos pudimos extraer nuestro mejor florilegio, pues lo ameritaba la obra que comentábamos. Todavía guardo el ejemplar que el doctor Julio me obsequió, y lo conservo en buen estado, incluso valoro sobremanera la dedicatoria que me escribió. “Carissime magister Iuvenalis, gratias maximas tibi ago obtuam magnam erga me benevolentiam. Benedicat tibi Dominus et custodiat te. Ostendat Dominus faciem suam tibi et misereatur tui. Convertat Dominus vultum suum ad te et det tibi pacem. Iulius Pimentel Alvarez. Mense septembri anni 2006.

La finura y la elocuencia del doctor Thomas Werner Bartenbach abrió el diálogo vivido, recordó sus años de adolescente y la relación y semejanza de la Biblioteca Palafoxiana con otras grandes de su patria, Alemania.

La brillante erudición del doctor Guillermo Hernández Flores y su bello español, nos permitieron apreciar la vitalidad de la construcción de una biografía, al  recordar a José Ortega y Gasset, y a Miguel de Unamuno, refiriéndose al autor que presentábamos: “La vida habla en la biografía de los hombres. Sin embargo, pobre es su comprensión cuando son sólo datos y fechas el texto de su lectura. A la vida hay que leerla siempre como entre líneas, menos como quien calcula y más como quien adivina el misterio. El complejo espacio-temporal no es, al menos no todo ni el más determinante, el verdadero texto de la vida humana. Débense intuir los veneros profundos para los que la vida se manifiesta en una peculiar biografía”.

La doctora Martha Patricia Irigoyen, mostró una gran emoción, sabiduría y elegancia. Me encantó cuando leyó un latín muy hermoso con fonética inglesa en algunos textos de William Shakespeare y su relación con la propia “Gramática latina” aludida. La inspiración le vino de la bella lectura con fonética germana del doctor Thomas W. Bartenbach, y la fonética eclesiástica o italiana del padre Mario Alvarado.

Por mi parte y a mi estilo, extraje textos de los clásicos de la misma obra del doctor Julio Pimentel, acudí a la fonética clásica y recité latín con harta pasión. Desde entonces prometí que esos dos libros tenían que ser estudiados con disciplina en la naciente escuela de humanidades clásicas, la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz. Recuerdo que leí, entre otros textos, un hermoso poema del poeta Catulo, el cual se lee así: “Disertissime Romuli nepotum, quot sunt quotque fuere, Marce Tulli, quotque post aliis erunt in annis, gratias tibi maximas Catullus agit pessimus omnium poeta, tanto pessimus omnium poeta quanto tu optimus omnium patronus”. (Oh Marco Tulio, el más elocuente de los hijos de Rómulo, cuántos son, cuántos fueron y cuantos han de ser después en otros años. Catulo, el peor poeta de todos, te da a ti las gracias máximas, tanto yo el peor poeta de todos, cuanto tú el mejor abogado de todos. Catulo, Carmina, 27).

Lo más atractivo fue cuando tomó la palabra el doctor Julio Pimentel al hacer memoria histórica de la composición del Diccionario y la Gramática, los ejemplos en latín que fue dando paulatinamente fueron ejemplares y atractivos, pues fue haciendo desfilar a gran parte de la crestomatía latina de distintos periodos, desde el latín preclásico hasta la actualidad. Sin duda alguna, también lo inspiró el panorama de la Biblioteca Palafoxiana, la alegría del auditorio y la presencia de los medios de comunicación, pues esto ocurre pocas veces en la historia, y más cuando se lleva a cabo en el ámbito universitario, mejor aún, tratándose de lenguas clásicas, o lenguas muertas, como suelen decir quienes ignoran la sabiduría de la literatura y lengua latina por completo.

Por esto justamente quise escribir esta reseña, porque la lengua latina es una de las más hermosas de toda la humanidad, es una lengua indoeuropea, flexiva, sintética, culta, clásica, trascendente; pero también fue la lengua oficial de Roma Antigua y la lengua oficial de la cultura y de la iglesia católica. Contrario, a quienes la desconocen, pues sólo dirán que es una lengua muerta y nada más.

Desde una perspectiva analógica, esto es, diferente, la lengua latina es un valioso instrumento didáctico para acercarse al conocimiento universitario y a la cultura del mundo occidental, sobre todo, a las raíces más fecundas de las principales lenguas de nuestro entorno. Sólo así tiene sentido el texto inmortal de Marco Tulio Cicerón, tomado del libro “De los oradores”, el cual inmortalizó la historia y al mismo Heródoto padre de ella, al decir: “Historia vero est testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis”. (La historia es el testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y noticia del pasado). (Cic. De or. 2, 9, 36).

Así pues, queridos amigos, me alegra mucho que hayan disfrutado este florilegio, crestomatía o antología, al cual he aludido con mucha pasión y emoción, porque son flores muy hermosas de la sabiduría clásica que habita permanentemente en nuestra nación y en nuestra entidad. Por lo cual doy valor al esfuerzo de todo el equipo, que hicimos posible este magno evento en la Biblioteca Palafoxiana de Puebla en torno a la obra del gran humanista mexicano, Julio Pimentel Álvarez.   

Todo esto me recuerda un bello pasaje, también de Marco Tulio Cicerón en sus “Tusculanas”: “El trabajo en la cacería, el sudor, la carrera hacia el río Eurotas, el hambre y la sed, también son condimentos de la comida” (Etiam sunt condimenta cenae labor in venatu, sudor, cursus ad Eurotam, fames, sitis). (Cic. Tusc. 5, 34, 98).

Muchas gracias a todo el equipo, especialmente a la doctora Martha Patricia Irigoyen Troconis, con quien tengo una amistad muy bonita desde hace más de veinte años. También un especial reconocimiento al doctor Julio Pimentel Álvarez, pues la presentación de su obra fue un motivo esclarecedor para que muchos pudiéramos reunirnos y hablar del humanismo en México y su relación con el mundo desde la ciudad de Puebla para todo el mundo. Ab Angelopoli usque ad mundo orbitam.

b). Crestomatía latina. Tomado de la Gramática latina de Julio Pimentel Álvarez. Traducción de Juvenal Cruz Vega.

1). Verres non solum hominum iura, sed etiam deorum inmortalium religiniones omnes repudiavit. Verres no sólo repudió los derechos de los hombres, sino también todas las cosas sagradas de los dioses inmortales. (Marco Tulio Cicerón. Verr. 2, 2, 51, 126).

2). Tongilianus habet nasum: scio, non nego. Sed iam nil praeter nasum Tongilianus habet. Tongiliano tiene una nariz: lo sé, no lo niego. Pero ya nada tiene Tongiliano, excepto su nariz. (Marcial. Epig. 12, 88).

3). Passibus ambiguis fortuna volubilis errat et manet in nullo incerta tenaxque loco; sed modo laeta manet vultus modo sumit acerbos et tantum constans in levitate sua est. Una fortuna voluble vaga en caminos ambiguos e incierta y tenaz no permanece en ningún lugar. Solamente está feliz, cuando toca los rostros amargos y sólo está constante en su frivolidad. (Ovidio Tristes, 5, 8, 15).

4). Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum linguā Celtae, nostrā Galli appellantur. Hi omnes linguā, institutis, legibus inter sē differunt. Gallos ab Aquitanis Garunna flumen, a Belgis Matrona et Sequana dividit. Horum omnium fortissimi sunt Belgae, propterea quod a cultu atque humanitate provinciae longissime absunt. Toda la Galia está dividida en tres partes, de las cuales los belgas habitan una, los aquitanos otra, y la tercera parte, los que en su lengua se llaman Celtas y en la nuestra Galos. Todos estos se distinguen entre ellos en lengua, en costumbres y en leyes. El río Garona separa a los Galos de los Aquitanos, y el Matrona y el Sequana separa a los Galos de los Belgas. Los Belgas son los más rudos de todos estos, porque son los más alejados de la cultura y de la humanitas de la provincia. (Cayo Julio César. Guerra de las Galias, I, 1-3).

5). Q. Scaevola homo omnium disciplina iuris civilis eruditissimus et ingenio prudentiaque acutissimus et oratione maxime limatus atque subtilis atque iuris peritorum eloquentissimus, eloquentium iuris peritissimus fuit. Quinto Escévola fue el hombre más sabio de todos en la ciencia del derecho civil, el más agudo en carácter y prudencia, y sobre todo, el más cultivado y estricto en la disertación, el más sutil y el más elocuente de los estudiosos del derecho, y el más destacado entre los exponentes de la ley. (Cic. De or. 1, 39, 180).

6).  Iuppiter optimus maximus saepe ventis vehementioribus aut immoderatis tempestatibus aut nimio calore aut intolerabili frigore hominibus nocuit, urbes delevit. Júpiter, el mejor y más grande dañó a los hombres muchas veces con los vientos vehementes, con las tempestades excesivas, con el inmenso calor y con el frío intolerable, también destruyó las ciudades. (Cic. Rosc. Am. 45, 131).

7). Exegi monumentum aere perennius regalique situ pyramidum altius. He erigido un monumento más duradero que el bronce y más alto que un sitio real de Pirámides. (Hor. Od. 3, 30, 1-2).

8). Male verum examinat omnis corruptus iudex. Todo juez corrupto examina la verdad muy mal. (Hor. Sat. 2,2,8-9).

9). Homo sum, humani nihil a me alienum puto. Hombre soy, y pienso que nada de lo humano es ajeno para mí. (Terencio Afer. Heautontimorumenos 77).

10). Invitación de un poeta pobre a un poeta rico. Catulo. XIII.

Cenabis bene, mī Fabulle, apud mē

paucīs, si tibi dei favent, diebus,

si tecum attuleris bonam, atque magnam

cenam, non sine candidā puellā,

et vinō et sale et omnibus cachinnīs.

Haec si, inquam attuleris, venuste noster,

cenābis bene; nam tui Catulli

plenus sacculus est araneārum.

sed contra accipies meros amores

seu quid suavius elegantiusve est;

nam unguentum dabo, quod meae puellae

donarunt Veneres Cupidinesque,

quod tu cum olfacies, Deos rogabis,

totum ut te faciant, Fabulle, nasum.

Versión española:

Mi querido Fabulo, si los dioses te favorecen, comerás muy bien en mi casa dentro de unos días. Si traes contigo una rica y abundante comida, no sin una hermosa doncella, el vino, la sal y todo tipo de carcajadas. Digo pues, si traes esto, querido amigo, comerás muy bien, pues el monedero de tu amigo Catulo está lleno de telarañas.

Pero en cambio, recibirás amores puros, o algo más suave, y más elegante, pues te ofreceré un ungüento, que las Venus y los Cupidillos obsequiaron a mi niña, y cuando tú lo huelas, suplicarás a los dioses, querido Fabulo, que te hagan todo olfato.

Deja una respuesta