Opinión

La infancia de Aquiles. La perspectiva de Apolodoro de Atenas. Biblioteca III, 13, 6.

Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Ἐγέννησε Θέτις ἐκ Πηλέως Ἀχιλλέα. Ἀθάνατον δὲ θέλουσα ποιῆσαι αὐτόν, κρύφα Πηλέως εἰς τὸ πῦρ ἐγκρύπτουσα τῆς νυκτός. Tetis dio a luz a Aquiles de Peleo y queriéndolo hacer inmortal a escondidas de Peleo, lo sumergió al fuego durante la noche.

Apolodoro de Atenas.

Advertencia

Este día deseo compartir el primero de tres artículos que considero de sumo interés para los lectores de la literatura clásica. El primero se llama La infancia de Aquiles, y le siguen otros dos: La infancia de Ciro el Grande y La infancia y la sabiduría de Jesús. Los tres personajes son inmortales y forman parte de la sabiduría popular y escolar dentro y fuera de las instituciones. De Aquiles recordamos todos los días el famoso dicho, el talón de Aquiles, unos lo recordarán con la Ilíada, la obra de juventud del poeta Homero, otros lo recordarán por la mitología grecorromana, y otros más, por alguna de las películas sobre Troya. A Ciro el Grande lo inmortalizó el historiador griego Jenofonte en su libro La Ciropedia al enaltecer a Ciro y la educación de los persas. Jesús de Nazareth forma parte también de esta sabiduría, y Lucas, el discípulo del Apóstol Pablo al escribir su evangelio, escribió un discurso muy hermoso, lleno de mucha sabiduría, historia, filosofía y teología en la primera parte de su evangelio. (Lc. 2, 3952).

De Aquiles me ocuparé esta ocasión. Su nombre se hizo tan famoso a nivel mundial desde la antigüedad, y no sólo en Grecia, Roma, España y Occidente, sino también en las culturas avanzadas de Oriente. Hay un libro muy interesante que se titula La Guerra de Troya (Michael Siebler, editorial Ariel, Madrid, 2002, 154 pp). Aquí se hallan suficientes datos para ver los personajes que han admirado y encomiado la personalidad y la figura de Aquiles. Muchos piensan que, si Alejandro Magno hubiera llevado en sus conquistas un escritor de la talla de Homero, su personalidad sería más justa en la historia, tal como lo hizo Virgilio en la Eneida al encomiar al primer emperador romano, Octavio César Augusto.

En el artículo que hoy presento, comparto un fragmento en griego y español que trata de la crianza de Aquiles, según la perspectiva de Apolodoro de Atenas, tomado de su Biblioteca III, 13, 6. Aunque el fragmento es breve, pero allí está la esencia de lo que se ha transmitido sobre Aquiles a través de la historia y la tradición clásica.

Cuatro aspectos comparto en este artículo: el Texto bilingüe de Apolodoro. Griego y español, una reseña sobre la noticia biográfica sobre Apolodoro de Atenas, Perfil biográfico y sucinto de Aquiles, Gramática del texto bilingüe de Apolodoro de Atenas y un comentario al texto de Apolodoro sobre la personalidad de Aquiles.

Sólo me resta expresar un agradecimiento a todos los lectores de mis artículos, pues siempre es aleccionador y motivante saber que mis escritos son útiles para las nuevas generaciones que estudian humanidades, y especialmente para quienes tienen el gusto de estudiar personalmente la cultura clásica. Eso me alienta a continuar escribiendo sobre lo que he podido descubrir y comprender sobre los secretos de la sabiduría antigua.

1). Texto bilingüe. Griego y español

Ἐγέννησε Θέτις ἐκ Πηλέως Ἀχιλλέα. Ἀθάνατον δὲ θέλουσα ποιῆσαι αὐτόν, κρύφα Πηλέως εἰς τὸ πῦρ ἐγκρύπτουσα τῆς νυκτός, ἔφθειρεν  ἦν αὐτῷ πατρῷον, μεθ’ ἡμέραν δ’ ἔχριεν ἀμβροσίᾳ. Πηλεὺς δὲ, ἐπιτηρήσας καὶ ἀσπαίροντα τὸν παῖδα ἰδὼν ἐπὶ τοῦ πυρός, ἐβόησε∙ Καὶ Θέτις, κωλυθεῖσα τὴν προαίρεσιν τελειῶσαι, νήπιον τὸν παῖδα ἀπολιποῦσα, πρὸς τὰς Νηρείδας ᾤχετο. Κομίζει δὲ τὸν παῖδα πρὸς Χείρωνα τὸν Κένταυρον Πηλεὺς. ὁ δὲ λαβὼν αὐτὸν ἔτρεφε σπλάγχνοις λεόντων καὶ συὼν ἀγρίων καὶ ἄρκτων μυελοῖς.

Ὡς δὲ ἦν ἐνναετὴς ὁ Ἀχιλλεύς, Κάλχαντος λέγοντος οὔποτε χωρὶς αὐτοῦ Τροίαν κατασκαφήσεσθαι, Θέτις προιδοῦσα ὅτι ἔδει αὐτὸν στρατευόμενον διαφθαρῆναι, κρύψασα ἐσθῆτι γυναικείᾳ, ὥσπερ παρθένος, ἀπέστειλε παρὰ Λυκομέδη ἐν Σκύρῳ τῇ νήσῳ. Ὀδυσσεὺς δὲ εὗρεν αὐτόν, καὶ τοῦτον τὸν τρόπον Ἀχιλλεὺς εἰς Τροίαν ἦλθε.

Tetis dio a luz a Aquiles de Peleo y queriéndolo hacer inmortal a escondidas de Peleo, lo sumergió al fuego durante la noche, destruyendo lo que él tenía de su padre, y durante el día lo ungía con un ungüento. Pero Peleo al observar y al contemplar que el niño se agitaba convulsivamente sobre el fuego, gritó. Por su parte Tetis al ser impedida para terminar su plan, abandonó al pobre niño y se fue al lugar de las otras Nereidas. Luego Peleo llevó a su hijo a la casa de Quirón, el Centauro. Y éste, habiéndolo recibido, lo alimentó con vísceras de leones y cerdos salvajes, y con médulas de osos. Así, pues, cuando Aquiles tenía nueve años de edad, y diciéndolo Calcas, que sin él, Troya jamás sería destruida. Entonces Tetis habiendo previsto que era necesario que él fuera a la guerra a destruir completamente, lo ocultó con el vestido propio de una mujer, y así lo envió como si fuera una doncella a la casa de Licomedes en la isla de Esciro. Finalmente, Odiseo lo encontró, y de este modo Aquiles se fue a Troya.

2). Noticia biográfica sobre Apolodoro de Atenas

La vida de Apolodoro de Atenas no es totalmente clara entre los estudiosos de la filología clásicas, la historia, la mitología y la etimología. La introducción que nos ha hecho Antonio Guzmán Guerra en la editorial Gredos también es un poco oscura, razón por la que ha titulado su trabajo Biografía de un desconocido. Fue en el siglo XI d. C, cuando Focio, el patriarca de Constantinopla encontró una obra de mitología, llamada Biblioteca, atribuida a un tal Apolodoro. Fue hasta el siglo XIX, cuando el estudioso Robert dictaminó la obra con serios argumentos, y después de varios años de estudio, los filólogos actuales han determinado que la Biblioteca mitológica es de Apolodoro de Atenas, escrita entre los años 180-230 d. C; es decir, en tiempos de los emperadores romanos de la dinastía de los Severos.   

Puesto que no se sabe la fecha exacta del nacimiento de Apolodoro, sólo diremos que es oriundo de Atenas. Habiéndose establecido en Alejandría, fue discípulo de Aristarco de Samotracia y tuvo auge en el año 140 después de Cristo. En el 146 dejó Alejandría y se fue a la escuela de Pérgamo. Los antiguos le atribuyeron un Epítome de mitología en prosa, titulado Βιβλιοθήκη, también conocido como Biblioteca mitológica. Se trata de un estudio sobre la mitología griega heroica, donde se intentaban conciliar las distintas versiones que ofrecían los poetas en cada uno de los mitos. La obra se ha conservado sólo en parte, pero es una de las fuentes principales para el estudio de la mitología griega. La obra que bajo ese nombre se le atribuye, obra por lo demás carente de espíritu crítico, al parecer fue recopilada en el siglo II o III d. C.

También fue autor de una Crónica (Chronike syntaxis), una obra de cronología de cierta importancia, escrita en trímetros yámbicos, que cubre el periodo desde la caída de Troya hasta el 144 a. C. De ella nos quedan solamente algunos fragmentos.

La obra Biblioteca trata sobre una serie de relatos y leyendas de carácter mitológico. En su contenido tiene tres libros y siete epítomes, compuesto en un estilo, a veces conciso y a veces sinóptico. Es muy hermoso el fragmento final que nos comparte Antonio Guzmán Guerra al final de su introducción a la Biblioteca de Apolodoro del modo siguiente: “Vamos a terminar, como empezábamos, citando al patriarca Focio, quien en su Biblioteca nos transmite este epigrama atribuido a Apolodoro. En él encontramos la recomendación e invitación que hace el propio autor a que nos adentremos en la lectura de su libro: empápate gracias a mi erudición de los ciclos del tiempo y aprende los mitos de los antiguos; no dirijas tu mirada a las páginas de homero ni a las de la elegía, ni a las de la Musa trágica o las de la poesía mélica. No busques en los versos sonoros de los poetas cíclicos: préstame atención a mí, y en mí encontrarás todo lo que el cosmos contiene”. (Biblioteca, Apolodoro, Editorial Gredos, Madrid, 2002, p. XXI9.   

3). Perfil biográfico y sucinto de Aquiles

El texto que presentamos es muy hermoso por su contenido, aunque mitológico, pero nos da algunos elementos reales sobre la fortaleza de Aquiles, pues estaba fuerte por su buena alimentación y su ejercicio con disciplina, o sea, fue un atleta verdadero tal como lo describen los griegos de la antigüedad.

El texto de Apolodoro sobre Aquiles recoge elementos de la tradición clásica, de 8 a 10 siglos de historia, desde Homero, Hesiodo y Teócrito, pasando por Atenas clásica, Alejandría y la época imperial. Así que Aquiles era hijo de la ninfa Tetis y de Peleo, nacido en Ftia, ciudad de Tesalia. Su madre quería hacerlo invulnerable, descendió con él a los infiernos y lo sumergió en las aguas de la laguna Estigia, olvidándose de sumergir su talón, el cual quedó como el punto débil de Aquiles.

Aquiles fue educado por Quirón, el Centauro, quien le enseñó la música, la medicina y el arte de combatir, sobre todo, le enseñó la vivacidad y la virtud de la fuerza. Lo alimentó con vísceras de leones y cerdos salvajes, y también con médulas de osos. Tetis para impedir que marchara a Troya, donde debía encontrar la muerte, lo mandó a la corte de Licomedes, rey de la isla de Esciros, y vestido de mujer, lo encontró Odiseo, quien era muy astuto, habiéndose disfrazado de comerciante, vendiendo joyas para damas, pues tenía que encontrarlo, porque sin él, Troya jamás sería destruida.

Finalmente, su madre se convenció que Aquiles tenía que ir a Troya, ella se fue con las demás nereidas, y Aquiles en compañía de Patroclo y su pequeño ejército de los mirmidones se fue a Troya a pelear. (Más detalles, véase Mitología griega y Romana, J. Humbert. Editorial Gustavo Gili, S. A, Barcelona, 1990, pp. 191-196).  

4). Gramática del texto bilingüe de Apolodoro

Desde el punto de vista morfológico podemos estudiar el vocabulario del texto de una forma ordenada, tal como lo vamos haciendo en clase, pues allí se hace un estudio conforme el método ecléctico analógico, es decir: morfología o tipología, etimología, flexiología, semántica y pragmática, sólo refiriéndome al vocabulario. Pero también se puede avanzar haciendo un estudio de sintaxis, porque en este texto se reúnen la oración simple y compuesta. Estoy seguro que los estudiantes que han revisado el texto completo con la metodología aludida, brincarán de júbilo al poder comprender los periodos del bello pasaje de Apolodoro de Atenas, citado en su Biblioteca III, 13, 6.

Este texto es muy apto para aprender la sintaxis compuesta, que es la más importante y la más difícil en el griego antiguo. Lo más interesante y lo que vale la pena estudiar en el ámbito universitario es la oración subordinada. Por eso conviene tener a la mano la esencia de esta oración, tal como sigue en nuestra exposición.

Las oraciones subordinadas son oraciones compuestas, suelen llamarse un periodo, es decir, “una oración compuesta en la cual la oración secundaria se antepone, se interpone o se pospone a la oración principal. Estas oraciones pueden reducirse a cuatro clases: subordinadas circunstanciales, subordinadas relativas, subordinadas completivas de infinitivo y subordinadas de participio.

a). Oraciones subordinadas circunstanciales

Son las oraciones compuestas que se enlazan con la oración principal mediante conjunciones que indican una circunstancia, como: completivas, interrogativas indirectas, causales, finales, consecutivas, condicionales, concesivas, comparativas, temporales. (Iniciación al griego, Lourdes Rojas Álvarez, Instituto de Investigaciones Filológicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2005, p. 353).

Un ejemplo en español es el siguiente: Tendrás muchos amigos, mientras seas feliz. La conjunción subordinada circunstancial temporal es: mientras.

b). Oraciones subordinadas relativas

Son oraciones compuestas que se denominan así, porque se unen a la oración principal por medio de pronombres o adverbios relativos, por ejemplo: Los Carios, que habitaban en Lemnos, no se atrevieron a resistir. En griego hay muchas formas nominales que se usan como pronombre relativo. Las más elementales se encuentran en el Manual de Iniciación al griego, ibidem, p. 150.

c). Oraciones subordinadas completivas

Son oraciones compuestas con un complemento directo en infinitivo y viene a completar el sentido de la oración principal. Por ejemplo: Los Lacedemonios mandaron sacar los libros de Arquiloco de su ciudad.

Un ejemplo muy claro se encuentra en el Manual de Iniciación al griego, Lourdes Rojás Álvarez, pp. 82- 83. Para que haya una oración subordinada de infinitivo o completiva de infinitivo es necesario que que haya un verbo que signifique: desear, pensar, sentir, esperar, soler, querer, mandar. Por ejemplo: καὶ ἔτι ἐνομίζετο εἶναι υἱὸς τοῦ βουκόλου (y todavía se consideraba que era hijo de un boyero). El verbo ἐνομίζετο es un verbo de pensamiento, pide un complemento directo en infinitivo. Tercera persona singular, pretérito imperfecto indicativo, voz media del verbo νομίζω: considerar, creer, pensar. Traducción: se consideraba).

d). Oraciones subordinadas de participio

Son oraciones compuestas que se denominan así, porque se unen a la oración principal por medio del participio y que en contenido forman parte de las tres oraciones subordinadas: circunstanciales, relativas y completivas. (Véase Iniciación al griego, ibidem, p. 215).

Porgamos algunos ejemplos: como gerundio simple, siempre y cuando esté en nominativo: ando-iendo. Φεύγων: huyendo. Como oración de relativo: el que, la que, lo que. Más el verbo. Esta traducción se dará siempre que el artículo referente al sujeto se repita junto al participio. Ejemplo: ὁ στρατιωτης ὁ φεύγων: el soldado que huye. Se puede traducir como oración subordinada circunstancial y puede ser: temporal (cuando, mientras, una vez que, a la hora que), causal (porque), condicional (si), concesiva (aunque), final (para que). La oración se puede ajustar al español según el contexto. Una de las oraciones más hermosas del participio es la oración de genitivo absoluto, la cual se llamada así, porque tanto éste, como su sujeto se encuentran declinados en genitivo. El participio puede estar en cualquier tiempo o voz. Para traducir el genitivo absoluto, tanto el nombre como el participio, se usarán en nominativo, adoptando para la traducción de este último la forma del gerundio simple (ando-iendo), sí el participio es presente, o de gerundio compuesto (habiendo ido), sí el participio es aoristo. En el texto que presentamos hay un ejemplo de genitivo absoluto: Κάλχαντος λέγοντος οὔποτε χωρὶς αὐτοῦ Τροίαν κατασκαφήσεσθαι (y diciéndolo Calcas, que sin él, Troya jamás sería destruida).

5). Comentario al texto de Apolodoro sobre la infancia de Aquiles

El texto es objeto de estudio de la hermenéutica, y ésta va de la mano con la filología y la exegesis. Las tres disciplinas hacen un estudio en común al estudiar un texto literario, porque lo interpretan, lo analizan, lo sintetizan, lo comentan y lo critican. (Hay tres libros que merecen recomendarse: Perfiles esenciales, Mauricio Beuchot, Instituto de Investigaciones Filológicas. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1997, pp. 100; Amantes de la palabra, Pedro C. Tapia Zúñiga, en Aproximaciones. Lecturas del texto. I Instituto de Investigaciones Filológicas. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1995, pp. 19-40); Texto y sintaxis, José G. Moreno, ibidem, pp. 79-94).

El texto literario se presta para obtener comentarios de distinta índole. Desde los nombres que figuran: Aquiles, Peleo, Tetis, Quirón, el Centauro, Licomedes y el adivino Calcas. Igualmente, los nombres geográficos que aparecen: Ftia, la patria de Aquiles, Tesalia, la sede de los helenos, la isla de Esciros, y el lugar central del texto, Troya, la ciudad antigua de Priamo, Hécuba, Héctor y Paris.

También puede hacerse algún comentario sobre alguna etimología de interés a partir de la morfología. Sin duda, veo interesante la nomenclatura verbal al hacer un paralelo de los verbos más comunes con los mejores autores del griego antiguo. Llama la atención la abundancia de aoristos, tanto participio e infinitivo como indicativo, en las voces activa y pasiva, por ejemplo, los verbos: ἐγέννησε (dio a luz), ποιῆσαι (hacer) y ἔχρισα (ungió). De éste último vienen las palabras crisma y Cristo, porque significan: ungir y untar.

El verbo ἰδών, que es de los más antiguos, desde Homero hasta los padres de la iglesia figura de una manera magistral. Se usa como adjetivo verbal, y su origen es polirrizo, tal como sigue: ὁράω (ὁρῶ)-ὄψομαι-εἶδον-ἑώρακα-ὄπωπα-ἑώρομαι-ὦμμαι-ὤφθην: tener ojos, ver, mirar, contemplar, fijar la atención, cuidar, precaverse, observar, vigilar, buscar, ocuparse en, comprender, percibir por los sentidos, oír, experimentar, dar frente a, tener ojos. De su primera raíz ὁρ, se puede construir la palabra panorama. De la segunda raíz ιδ, se compone la palabra idea. Y de la tercera raíz οπ, se compone la palabra sinopsis.

Podría pasar más tiempo haciendo ejercicios de los verbos que usa Apolodoro de Atenas en su texto sobre Aquiles. Los dos que siguen son verbos polirrizos, y sin duda, los mejores autores del griego antiguo los emplean también en el tiempo aoristo segundo, por ejemplo, εὗρεν y ἦλθε. Y por cierto, con estos verbos y con esta oración termina el artículo que hemos realizado esta ocasión: Ὀδυσσεὺς δὲ εὗρεν αὐτόν, καὶ τοῦτον τὸν τρόπον Ἀχιλλεὺς εἰς Τροίαν ἦλθε. (Finalmente, Odiseo lo encontró, y de este modo Aquiles se fue a Troya).

Con todo, puedo decir, que al estudiar a un personaje célebre de la historia de la humanidad, también puede ampliarse el contenido de un liderazgo consciente. En nuestro caso, el tema de Aquiles seguirá siendo tema de nuevas elucubraciones, en novelas, libros, enciclopedias, conferencias, artículos y películas, donde habrá nuevos aspectos a saber: conocimiento, experiencia, talento, vocación y amor. Por ejemplo, en la película Troya, y con esto termino esta conferencia escrita, que por cierto fue muy gustado un pensamiento inventado y que reza así: “Si alguna vez cantaran mi historia: cuenten que caminé entre gigantes. Los hombres brotan y se marchitan como el trigo invernal. Pero estos nombres nunca morirán. Cuenten que viví en los tiempos de Héctor, domador de caballos. Cuenten que viví en los tiempos de Aquiles”. (Es una famosa frase de la película Troya, 2004, pronunciada por el personaje de Odiseo sobre Aquiles y Héctor. Expresa el deseo de ser recordado por haber vivido y compartido con figuras legendarias, excepcionales y trascendentales, cuya fama perdurará por siempre).

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