Opinión

In Memoriam Dr. Tarsicio Herrera Zapién (1935-2026)

Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Hoy nuestro amigo y bien llorado, el doctor Tarsicio Herrera Zapién descansa en las Playas serenas de la eternidad: allí donde no hay noche, allí donde siempre es Luz. Hasta pronto querido amigo…

Portico

Con mucha alegría quiero compartir con todos los amigos de diversos medios de comunicación este homenaje al doctor Tarsicio Herrera Zapién: un humanista mexicano que supo vivir e integrar su vida en diversos tiempos: unas veces con el humanismo clásico, otras, con el humanismo actual. Pero siempre vivió feliz con alegría, sabiduría y virtud, haciendo lo que más le gustaba: estudiando, escribiendo, cantando, y enseñando en la cátedra y en la disertación.

En este artículo deseo compartir cuatro aspectos sobre la obra del doctor Tarsicio Herrera Zapién. Primero hago una biografía sucinta, donde reúno muy apretadamente sus estudios y su producción literaria. En segundo lugar, comparto tres versiones rítmicas en latín de música popular: Cielito lindo, Las mañanitas y el Rey de José Alfredo Jiménez. En tercer lugar, comparto algunos fragmentos de su trabajo inédito sobre la conversación latina, titulado: Latini dialogi. En cuarto lugar, comparto el prólogo que escribió al libro que hice en coautoría con el doctor Guillermo Hernández Flores, al que titulé: Encuentro con Mauricio Beuchot.

Finalmente, he agregado una alocución, donde hago un homenaje en latín a nuestro bien llorado, doctor Tarsicio Herrera Zapién, quien ya descansa en las Playas serenas de la eternidad: allí donde no hay noche, allí donde siempre es Luz.

¡Que disfruten esta lectura, queridos amigos!

1). Noticia biográfica del doctor Tarsicio Herrera Zapién

El jueves 7 de enero de 2026 falleció el doctor Tarsicio Herrera Zapién, uno de los humanistas más grandes de nuestra nación en el siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI. La noticia impactó a los estudiosos del humanismo mexicano y nos tomó por sorpresa a los que sabemos algo más que su nombre. La Academia Mexicana de la Lengua dio la noticia, en seguida la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alosno de la Veracruz y el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Todos de alguna manera sentimos la inesperada muerte del doctor Tarsicio Herrera. Algunos lo han recordado como su maestro de latín, de etimologías grecolatinas del español; otros, como el traductor más importante del poeta Quinto Horacio Flaco; otros más, lo han recordado como compositor y arreglista de música clásica y popular; y otros más como su amigo y familiar muy cercano. Todos de alguna manera nos hemos hecho un Tarsicio Herrera a nuestro gusto, pues su producción literaria es enorme, y uno solo no puede captar y expresar de golpe todos los aspectos que constituyen su pensamiento.

Singularmente, me he sentido muy cercano a la personalidad del doctor Tarsicio Herrera Zapién. Desde los inicios de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de Veracruz comenzó a participar como conferenciante y profesor de latín, especialmente me apoyó a reconstruir el programa de Latín para niños, a través de la música y su libro de Villacincos de ambos mundos de seis lenguas al latín. (Ediciones Herzapién, México, 2008, 104 pp). Muchos todavía tenemos presente el impacto y la emoción de su primera conferencia magistral en el Primer Coloquio Nacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica, a la cual tituló: Horacio y sus amigos célebres de México. (26 de junio de 2010). Después le siguieron otras conferencias, por ejemplo: El Clasicismo, fuente de una obra maestra: Don Quijote (Cuarto Coloquio Nacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica. 21 y 22 de junio de 2013) y Los seis niveles en la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz. (Segundo coloquio internacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica 23 y 24 de junio de 2017).

El doctor Tarsicio Herrera Zapien nació en Churinzio, Michoacán el 19 de julio de 1935. Sus padres fueron Ignacio Herrera y Victoria Zapién. Tuvo dos hermanos, a quienes llamaba Beto y Guillermo. Se casó con la doctora Carolina Larios Lavín, con quien tuvo tres hijas: Carolina, Virginia y Beatriz. Estudió la licenciatura en filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma y el diplomado en piano y órgano en el Instituto Pontifico de Música Sacra en la misma ciudad eterna. Asimismo, hizo la licenciatura, maestría y doctorado en Letras Clásicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue profesor cincuenta años en la misma Universidad Nacional, impartiendo numerosos cursos, desde etimologías grecolatinas del español, latín, composición latina, fonética y métrica de la lengua latina, literatura latina y literatura mexicana. Escribió muchas conferencias y libros en diversas editoriales, por ejemplo: El arte romano de G. Becatti (1961) y el Arte de Dante de Scotti (1967), publicadas en la Editorial Renacimiento. En 1966 fue llamado para ser uno de los cuatro miembros fundadores del Centro de Traductores de Lenguas Clásicas de la UNAM, el cual se convirtió en el actual Centro de Estudios Clásicos, cuando en 1973, se fundó el Instituto de Investigaciones Filológicas, al cual quedó incorporado. Desde entonces comenzó a publicar diversas investigaciones, como: La métrica latinizante en cinco lenguas modernas (español, italiano, francés, inglés y alemán); Arte poética de Horacio. Introducción, versión rítmica y notas (1970). Las Epístolas de Horacio. Estudio, versión rítmica y notas (1972). Las elegías de Tíbulo y su círculo. Introducción, versión rítmica y notas (1976). Las Heroidas de Ovidio. Introducción, versión rítmica y notas (1979). México exalta y censura a Horacio, Biblioteca Humanista Mexicana (1991). Horacio, crisol bimilenario, diálogos y versión rítmica de diez Odas, UNAM, Dirección General de publicaciones, 1992, 220 pp. Odas, Canto secular y épodos completos. Estudio, versión rítmica para los 19 metros originales latinos, vertidos con precisión por primera vez en castellano. Trabajo terminado en 1985.

En la Facultad de Filosofía y Letras publicó los siguientes libros: Ovis nigra atque caeterae fabulae. Traducción al latín de la Oveja negra y demás fábulas, de Augusto Monteroso, 1988, 140 pp. Igualmente, Cuarenta poemas mexicanos universales (de Sor Juana a López Velarde). Selección, proemio y versificación latina), 1989, 125 pp. En la Escuela Nacional Preparatoria, publicó los siguientes libros: El clasicismo en la novela occidental, El imperio novelístico romano, Fuentes grecolatinas de Cervantes, Sthendal, Víctor Hugo, Oscarl Wilde, Ezra Pound, Marguerite Yourcenar, Agustín Yánez, Carlos Fuentes y Umberto Eco. México, 1990, 125 pp.

En la Editorial Porrúa tiene las siguientes obras: Buena fe y humanismo en Sor Juana. Versión rítmica de la poesía latina de la Fénix, y refutación a Octavio Paz, 1984, 275 pp. Poesía completa y versiones selectas (a Horacio y a Virgilio) de Pagaza. Con el estudio “Pagaza agigantado”. Colección de Escritores Mexicanos, 1991, 350 pp. Método del latín en frases célebres de ciencias y letras, 1975, segunda edición aumentada, 330 pp. Etimología grecolatina del español, en Colaboración con Julio Pimentel Álvarez, con vocabularios de varias ciencias, 22ª edición, 1995, 230 pp. Historia del humanismo mexicano, 2000, 270 pp. En Fondo de Cultura Económica el doctor Tarsicio Herrera publicó la Retórica Cristiana de Fray Diego de Valadés, 1994, 104 pp. Uno de sus libros más leídos es Villancicos de ambos mundos de seis lenguas al latín. (Ediciones Herzapién, México, 2008, 104 pp). También publicó números artículos y reseñas en la Revista Nova Tellus. Anuario del Centro de Estudios Clásicos. Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. (Más detalles, véase Diccionario de humanistas clásicos de México. Universidad Nacional Autónoma de México, 2001, pp.107-109; además, Curriculum vitae).

Por supuesto, dejó varios trabajos inéditos, entre los cuales se cuentan: la traducción completa de los Epigramas de Marcial, Latini dialogi (Método para la conversación latina) y muchas conferencias que dictó en múltiples universidades de México y el extranjero. En la Academia de Lenguas Clásicas participó numerosas veces entre clases y conferencias. Le celebramos dos homenajes: el primero en el Tercer Convivium de Humanidades Clásicas, el día 1º de marzo de 2014, y el más reciente fue en el marco del VI Coloquio Internacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica, los días 28 y 29 de junio 2024.

Quizá uno de los textos de mayor interés y el menos leído del doctor Tarsicio Herrera Zapién, sea el libro Historia del humanismo mexicano, en el cual destaca 450 años de historia del humanismo mexicano. En el preámbulo de su libro el mismo autor escribe: “en este libro se sintetiza la historia de la cultura clásica en México a lo largo del medio milenio que ha corrido desde la llegada de los españoles a América. Hemos revisado más de medio centenar de libros escritos durante cerca de un siglo para recapitularlos aquí. Nuestro objetivo ha sido catalogar y valorar a todos los humanistas significativos de nuestra historia, no menos que acopiar la cosecha más nutrida posible de las producciones latinas de todos ellos. Hasta donde sé, no existía aún una antología crítica de toda nuestra producción neolatina”. (Historia del humanismo mexicano. Tarsicio Herrera Zapién. Editorial Porrúa. México, 2000, p. XIII. Del mismo autor, conviene leer con detenimiento un excelente trabajo, El grupo de ábside y los humanistas levíticos de México, en Nova Tellus, Anuario del Centro de Estudios Clásicos, núm. 17.1, México, 1999, pp. 159-187).

El libro está expuesto en cinco partes, y cada parte está organizada por cuatro, o hasta por siete capítulos. Aquí figuran los humanistas más destacados de casi cinco siglos de la historia de México, desde los autores indígenas, formados en la Nueva España, como: Antonio Valeriano, Juan Badiano y Pablo Nazareo, pasando por los grandes personajes, como Julián Garcés, Vasco de Quiroga, Cervantes de Salazar, Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco Xavier Clavijero y Diego José Abad; hasta la llegada del Grupo Ábside con Gabriel y Alfonso Méndez Plancarte, y Francisco José Cabrera Pérez y Salazar, a quien le dedicó más de veinte años a la traducción de su obra completa. Al final de su introducción, escribe el doctor Tarsicio Herrera: “En todos los citados huertos bibliográficos, hemos cosechado los más razonados frutos del humanismo mexicano. Ojalá se conviertan en el alimento fuerte que tantos espíritus necesitan”. (Historia del humanismo mexicano. Opu. Cit. p. XIX).

El doctor Tarsicio Herrera fue un escritor muy fino y ático, sabía analizar y sintetizar a los mejores autores de la latinidad de todos los tiempos. A los que estaban en latín, los vertía al español, y a los que estaban en español, los vertía en latín. Hay un bello pasaje que siempre me ha gustado de su versión al latín de la Oveja negra y demás fábulas de Augusto Monterroso, y dice así: “El lenguaje del humor de Monterroso ha sido trabajado por él en serio. Me he dado cuenta de ello, primero cuando lo he latinizado. Luego, cuando he sudado para catalogar los siete u ocho niveles estilísticos en que pueden colocarse sus diversos modismos, giros paródicos y metáforas. Espero que disfruten de todo ello, tanto los latinistas, cuanto los demás lectores que sepan que mezclar lo útil con lo dulce es uno de los mayores secretos del estilo. Haga buen vieje esta oveja negra latina al lado de las latinizaciones de El principito, de Buenos días tristeza, de Ogden Nash, de Pablo Neruda, del Idilio salvaje, de la Suave patria, del Pinocho de Carlo Collodi y de la Alicia de Lewis Carroll”. (La Oveja negra y demás fábulasOvis nigra atque caeterae fabulae. Versión latina de Tarsicio Herrera Zapién. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1988, pp, 12-13).   

Los premios y menciones más destacadas son: Premio Nacional de Literatura «Ramón López Velarde», otorgado por Fonapas, Zacatecas en 1979 y 1980; Premio Sociedad Cultural «Sor Juana», en 1980 y 1982; Premio de Ensayo Literario para Maestros de la Escuela Nacional Preparatoria, en 1990, 1991 y 1994; Premio Universidad Nacional en Docencia en Humanidades, otorgado por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1992; Mención honorífica en el Concurso «A. Millares Carlo«, Las Palmas de Gran CanariaEspaña, en 1999; Premio Nacional Ensayo «Manuel José Othón», San Luis Potosí, en 2007.

Como dije al inicio de esta disertación, el doctor Tarsicio Herrera Zapién falleció el 7 de enero de 2026. Al saber esta noticia le escribí una esquela que reza así: “La Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz lamenta el sensible fallecimiento del humanista mexicano, el doctor Tarsicio Herrera Zapién, destacado investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, miembro distinguido de número de la Academia Mexicana de la Lengua y profesor magistral, muy querido de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz. Este día descansa en paz nuestro amigo y maestro, quien ha quedado inmortalizado en las letras mexicanas y en nuestros Seminarios permanentes de “Lengua y Literatura Latina” y “Conversación de Lengua Latina Dr. Tarsicio Herrera Zapién”.

QUI IN PACE CHRISTI NOSTER DILECTISSIMUS MAGISTER ATQUE DOCTOR TARSICIUS HERRERA ZAPIEN REQUIESCAT. VII DIE POST KALENDAS IANUARII MMXXVI.

Hoy nuestro amigo y bien llorado, el doctor Tarsicio Herrera Zapién descansa en las Playas serenas de la eternidad: allí donde no hay noche, allí donde siempre es Luz. Hasta pronto querido amigo…

2). Algunas versiones latinas de la música popular de Tarsicio Herrera Zapién

a). Cielito lindo

Montibus ex perustis, caelulum bellum

Vidi scendentes

Duos nigros ocellos, caelulum bellum

Sese occulentes.

Ohime, ohime¡

Canta nec plora.

Quia dum cantat laetantur,

caelulum bellum, omnia corda (bis).

b). Las mañanitas

Ecce laudes matutinas

Quas cantabat David rex

Ad personas tam divinas

Hic nunc cantabitur prex.

Exsurge, dilecte, exsurge

Vide: surrexit sol iam,

Iam cecinerunt volucres,

Lunaque occultata est clam (bis).

c). El Rey

STROPHA I

Scio bene me esse foras

At in die quo ego moriar

Scio ploraturam te (ploraturam te)

Tu dices non dilexisse

At futura es valde tristis

Et remansura sic es.

CHORUS

Sit pecunia aut non pecunia

Facio semper quidquid cupiam

Et verbum meum est lex.

Thronum non habeo aut reginam,

Nec quanquam quae me percipiat,

At sum adhuc ego rex.

STROPHA II

Petra quaedum inter viam

Decuit mi fortunam meam

Esse rotare et rotare (rotare et rotare).

Mi dixit tum quis viator

Non debes venire cito,

Sed debetur adventare.

CHORUS

Sit pecunia aut non pecunia

Facio semper quidquid cupiam

Et verbum meum est lex.

Thronum non habeo aut reginam,

Nec quanquam quae me percipiat,

At sum adhuc ego rex.

3). Latini dialogi. Salvete, cari amici! Apuntes inéditos del doctor Tarsicio Herrera Zapién. Curso de conversación latina

Studens Antonius colloquitur cum amico Braulio.

Legamus, repetamus et memoria teneamus eorum colloquia.

Pronuntiabimus ad libitum: sive italice, sive classice, sive Hispanice, sive Latinoamericano more.

1). Dialogus. Salutationes.

A: Quomodo vales, amice?

B: Feliciter. Qualiter tu?

A: Mediocriter, ut vides.

B: Quomodo valent pater et mater tua?

A: Eos felices video.

B: Gaudeo quod vos salvi estis.

A: Vale, amice. Parentes pro me saluta.

B: Tu etiam vale.

RHYTHMUS

A: Bona tibi dies!

B: Bona tibi sit!

A: Proxima sit melior.

B: Spero semper sic.

2). Dialogus II. Ex Europa in Americam

A: Salve, amice. Quanam ex natione venis?

B: Ego venio ex Hispania. Esne tu Mexicanus?

A: Equidem! Feliciter apud nos maneas.

B: Grates ago tibi. Quod curriculum sequeris?

A: Ego studeo Classicis Litteris. Quod tu sequeris?

B: Ego studeo classicae philologiae in universitate Salmanticensi.

A: Forsan quod Mexicus non det, Salmantica docebit.

B: Faciam quod possim; faciant maiora potentes.

RHYTHMUS

A: Venisne ex Europa?

B: Venio ex Salmantica

A: Quid nobis ostendes?

B: Lectiones classicas

3). Dialogus III.  Amicorum libri

A: Qui liber hic est?

B: Ciceronis De amicitia.

A: Illum mihi praebe, si vis.

B: Libenter praebeam.

A: Politissimus es.

B: Tibi libenter servio.

A: Tum erravi cum dixi te superbum esse.

B: At ego nihil mali feci.

A: Vera certe dicis.

B: Grates ago tibi, amice.

RHYTMUS

A: Cur habes tot libros?

B: Dives socius est.

A: Cur id bonum tibi?

B: Peto ut libros det.

4). Dialogus IV scis quod memoras

A: lam amplius latine loqueris?

B: Tantum habeo principia.

A: Debes pergere in loquendo.

B: Sed loqui incipere nescio.

A: Patientiam habe. Praxis hoc te docebit.

B: Vocabula mihi desunt.

A: Debes verba memoria tenere.

B: Timeo errare dum loquor.

A: Tum impelle teipsum ad loquendum.

B: Sapis. Non amplius risus timebo.

RHYTHMUS

A: Tantum scis quod memoras

B: At quomodo id fit?

A: Repete constanter.

B: Qui repetit, scit!

4). Prólogo al libro Encuentro con Mauricio Beuchot. Juvenal Cruz Vega y Guillermo Hernández Flores. Dr. Tarsicio Herrera Zapién. Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM.

El fecundo sistema filosófico de don Mauricio Beuchot Puente: LA   HERMENÉUTICA   ANALÓGICA.

Tienen con ustedes, estimados colegas, al filósofo más creativo del México contemporáneo. Es el Dr.  Mauricio Hardie Beuchot Puente. Hace un siglo brillaban en México dos gigantes del pensamiento filosófico: José Vasconcelos y Antonio Caso. Y se ha sostenido que en América sólo ha habido en el siglo XX un sistema filosófico nuevo. Es el monismo estético del mexicano José Vasconcelos. Está patente en el arte de los muralistas José Clemente Orozco, Rivera, Siqueiros y Fernando Leal.

Ahora bien, ya hacia 1974 comienza a destacar otro filósofo mexicano de talla mayor. Es el predicador que porta la blanca túnica de los dominicos cuando está oficiando, pero que imparte sus austeras clases filosóficas vestido de austeros trajes cotidianos. De su maestro más amado, don José Rubén Sanabria, asimiló la ética; la teodicea la cursó con don Héctor Rogel, y la ontología la estudió con el hoy ya tramontado don José de Jesús Herrera. Pero don Mauricio ha navegado siempre en los mares de la enseñanza, iniciada en San Luis Potosí y continuada en Tlalpan y en varias otras universidades.

De allí fue enviado a cursar estudios superiores sobre el pensamiento escolástico en Friburgo, Suiza con eminencias como don I.M.  Bochensky y don Guido Küng, quienes dialogaban con la filosofía analítica y lo iniciaron en la lógica matemática. Fue por entonces cuando don Mauricio comenzó a profundizar en la filosofía del lenguaje, campo que lo estaba esperando ya.

Allí en Friburgo inició el proyecto de edificar con instrumentos semióticos una filosofía analítica de enfoque tomista. Comenzaba por interesarse en hacer estudios de la lógica y la filosofía del lenguaje en autores tomistas medievales. Al mismo tiempo, comenzó a construir analíticamente la filosofía tomística del lenguaje. Apenas atravesó nuevamente el Atlántico, en 1979, el doctor Beuchot se incorporó por diez años al Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Allí descubrió que, cuando se está ante problemas textuales, es oportuno combinar el análisis semiótico del texto, con la interpretación o la hermenéutica, la cual dará la síntesis final.

El doctor Beuchot vio oportuno incorporarse luego en el Centro de Estudios Clásicos, en el cual promovió la investigación del pensamiento en la literatura novohispana, que casi siempre había sido desarrollada en latín. Allí encontró pensadores como Arturo Ramírez –que fuera mi compañero en la Gregoriana de Roma-, Germán Viveros, Roberto Heredia y José Quiñones, en tanto que coordinaba sus trabajos con los de Walter Redmond.

Con todos ellos emprendió la organización de ciclos enteros de estudio del pensamiento novohispano a nivel nacional, iniciados en Zamora en 1987. Se realizaban en congresos organizados anualmente por una semana. Hoy día ya han alcanzado la suma de veintiocho.

Ha coincidido con tales intercambios de estudio y reflexión con pensadores de todo el país, el hecho de que don Mauricio Beuchot ha ido concibiendo su propio sistema de filosofía del lenguaje, al cual denominó hermenéutica analógica. Don Mauricio percibe que su sistema filosófico de ese nombre se basa en elementos que él ya encontró creados por otros filósofos, y que, en su discreción característica, siente que ha recibido como un regalo. Sí, pero un regalo que nadie se merecía como él. Porque el concepto de analogía deriva del legado conceptual aristotélico-tomista y, a su vez, la filosofía analítica, con sus instrumentos semióticos ha sido objeto de atención desde tiempos de Aristóteles y desde Santo Tomás, con sus doctrinas sobre lógica, semántica y pragmática, la cual sigue la línea del citado sistema de don Mauricio.

Así que la hermenéutica analógica es un sistema que ha sido aplicado a la psicología, al psicoanálisis, a la historia, al derecho, a la política, a la pedagogía, a la literatura y a la lingüística e incluso a la teología.  Se diría que es el segundo sistema filosófico creado en México, después del citado monismo estético de José Vasconcelos. Este es el modo como don Mauricio Beuchot con sus estudios del lenguaje y de la ontología, ha venido dando forma a su admirado sistema filosófico.

Varios pensadores actuales, -sea que estén vivos o que hayan tramontado-como Luis Villoro, Guillermo Hernández Flores, Justino Cortés Castellanos, Miguel Mansur, Antonio Ibargüengoitia, Joaquín y Ramón Xirau, Ambrosio Velasco, Gabriel Zaid e incluso Gianni Vatimo y otros, han descubierto que Beuchot ha creado así una sólida síntesis filosófica.

Por lo demás, no le han faltado a Beuchot los críticos hostiles. Pero él tiene la prudencia de aprovechar lo positivo que ellos le aporten, como cuando Jean Grondin y Maurizio Ferraris tratan de rescatar el realismo para la hermenéutica.  Beuchot acepta que hay un encuentro entre el hombre y el mundo en el conocimiento para poder ver mejor, realidades, tales como los colores.  

A don Mauricio le complace que don Guillermo Hernández Flores ha profundizado sobre la filosofía mexicana de Leopoldo Zea y que le ha dedicado al propio don Mauricio un amplio estudio titulado Propedéutica a la filosofía de Mauricio Beuchot, de 2003.

Desde luego, es admirable la fecundidad de don Mauricio en una serie de más de cien libros cuya edición ha venido distribuyendo él mismo en editoriales universitarias de ambos mundos. Así, publicó su Hermenéutica analógica y del umbral en la hispana Salamanca, en 2003. Y su Antropología filosófica; el personalismo analógico-icónico, en Madrid, en 2004.  Y prosiguió editando en Sudamérica, con su Filosofía del derecho y hermenéutica analógica, así como en Buenos Aires en 2006 con su Hermenéutica analógica y del derecho, de 2008.

Así se perfila el mundo intelectual de don Mauricio Beuchot, a quien han incitado inclusive a redactar su autobiografía intelectual. Es una gloria para nuestro país y para nuestro continente. Quien aquí escribe felicita al licenciado Juvenal Cruz Vega por la iniciativa de editar este libro en homenaje al doctor Beuchot, así como se enorgullece de ser compañero de don Mauricio en el Centro de Estudios Clásicos de la UNAM y en la Academia Mexicana de la Lengua.

Alocución

Encomio al doctor Tarsicio Herrera Zapién. Por el maestro Juvenal Cruz Vega

Homenaje a su obra en la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz. 18 de octubre de 2013.

Salve, doctor Tarsici Herrera Zapien. Bonus tibi vesper, magister Porfiri Tepox Cuatlayotl. Salvete, etiam vos, carissimi parentes familias, cari professores, amici, studentes et Latine loquentes, qui attente nos audiunt in Aula Magna eiusdem scholae humanitatum classicarum. Hodie satis laetor, quoniam in ipsa academia salvi adsumus. Et ideo doctorem Tarsicium Herrera Zapien libenter salutamus ac recipimus.

Seminarium Latinitatis atque classicarum humanitatum nomen doctoris Tarsicii Herrera Zapien praeferit. Igitur tum nostrum seminarium Latinae collocutionis potissimum factum est, ut Latinam linguam diserte loquamur, vel potius per sapientiam doctoris Tarsicii longe melius stilisticam et moderationem in lingua Latina habere possimus.

Carissime doctor Tarsici Herrera, magistris, quod, cum tibi me retuli in Latinum aperte praeteritis annis, dixeram: “discipulum esse magistro similem oportet”.

Cari discipuli mei, omnia haec dixi ut omnes studentes eiusdem academiae et omnium universitatum Angelopolis ac nostrae entitatis linguam Hispanicam melius loquantur et recte atque ornate eam scribant; eo modo optimos Mexici humanistas fieri possint. Maximas gratias, venuste noster doctor Tarsici Herrera Zapien. Profecto, ista domus litterarum est tibi, hic et nunc in Academia Humanitatum Classicarum Frater Alonsius a Veracruce personaliter iterum tibi grates refero ex imo corde ad nominem scholae nostrae ac discipulorum. Maximas quoque vobis gratias ago, cari studentes, ego enim eos vespere feliciores aspicio.

Gaudenter tibi vehementer gratulor, etiam vobisque, cari audientes. Et postremo doctori Tarsicio Herrera Zapien et Carolinae pulcherrimae suae uxori ante academiam plausus impertior maximos. Multissimas vobis gratias!

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