Opinión

Fastos vitales del corporal.

Por Ricardo Caballero de la Rosa

Caminé la ciudad sin apenas mirar
pero los abultados fastos corporales
marcas extáticas de tiempo y vida
hicieron su mágica transformación

Y redes mancebas de lujuria y goce
postraron el ruido latente de los autos
sedientos de volcarse en territorios
dirigidos por la lengua que lame cielo

Y confesiones y lascivas expresiones
dieron a semáforos el canto de aves
tan adentro sedientas de luceros
que desataron vocingleros de espuma

Y abrazos y bostezos ardientes
almidonaron de júbilo indiscreto
las perdidas miradas de automovilistas
que sueñan bajo el riesgo de orgasmo

Y ancha urdimbre de pieles amaestradas
retocaron la tarde de lluvia y viento
el mismo que torna tu cabello en luna
y cubre de sol la lozanía lejana del beso

Y marcas y arrugas y cicatrices
hirieron rutas y pavimentos que pronto
fueron corceles de agonía y redención
en el fantasma del cenote sagrado

Del que pende el vaivén cotidiano
de aquella urbe que también te cita
y deja tu empuje en calles y el rostro
en las bengalas con que miras y deseas

¿Fue el respirar la urbanidad gris
o la visión del corporal proyectado
donde lujos y trotes y amores aullaron
entre fastos vitales del corporal?


Mi correo es ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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