Internacional

Fallece Dick Cheney, figura clave y polémica de la política estadounidense, a los 84 años

Por Luis Moreno

Richard “Dick” Cheney, uno de los vicepresidentes más influyentes y controvertidos en la historia reciente de Estados Unidos, murió este martes a los 84 años debido a complicaciones cardiovasculares y neumonía, informó su familia.

Cheney, pieza central del Partido Republicano durante más de cuatro décadas, fue vicepresidente durante los dos mandatos de George W. Bush (2001-2009), periodo marcado por los atentados del 11 de septiembre y las guerras en Afganistán e Iraq. Diversos analistas y políticos lo describieron como “el vicepresidente más poderoso” de la historia moderna estadounidense.

A lo largo de su carrera, Cheney trabajó para cuatro presidentes: asesor de política económica con Richard Nixon, jefe de gabinete en la administración de Gerald Ford, secretario de Defensa bajo el mandato de George H. W. Bush y, finalmente, vicepresidente con George W. Bush.

Como titular del Pentágono, Cheney coordinó junto al general Colin Powell la Operación Tormenta del Desierto, primera invasión estadounidense a Iraq en 1991. También estuvo al frente del operativo militar en Panamá que derrocó al general Manuel Antonio Noriega.

Su papel en la política internacional se volvió aún más decisivo tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando impulsó la invasión de Iraq bajo el argumento —posteriormente desmentido— de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva y mantenía vínculos con Al-Qaeda. Estas decisiones definieron su legado y lo convirtieron en una figura tan respetada por su influencia como criticada por su visión intervencionista.

Antes de ocupar la vicepresidencia, Cheney fue congresista por Wyoming y también presidente ejecutivo de Halliburton, una empresa contratista del sector energético y militar que más tarde enfrentó señalamientos por sus vínculos con los conflictos bélicos en Medio Oriente.

Tras su salida de la Casa Blanca, el exvicepresidente se alejó de la vida pública debido a su delicado estado de salud, marcado por múltiples intervenciones cardíacas. Sin embargo, reapareció en años recientes para expresar abiertamente su rechazo a Donald Trump, a quien calificó de “cobarde”, y para respaldar a la actual presidenta demócrata Kamala Harris.

Con su muerte, Estados Unidos pierde a uno de los arquitectos más influyentes —y polémicos— de su política exterior contemporánea.

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