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Expansión de Ultraprocesados Desafía Salud Alimentaria en México

En el marco del Seminario de los Avances de Investigación del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), un especialista alertó sobre el creciente impacto de los productos ultraprocesados en la estructura alimentaria de México. Durante su conferencia sobre este tema crucial, destacó que desde la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el país ha experimentado una transformación significativa en sus hábitos de consumo.

El especialista enfatizó que los comestibles altamente industrializados han ganado terreno de manera alarmante, modificando drásticamente la dieta habitual de la población mexicana. Según la Organización Panamericana de la Salud, México lidera tanto en la venta como en el consumo de ultraprocesados, lo que acarrea serias repercusiones para la salud pública.

«Estamos pasando de enfrentarnos a enfermedades asociadas con la desnutrición a padecer trastornos vinculados con la ingesta de estos productos», explicó el especialista. Se refirió a las enfermedades crónico-degenerativas, cuya incidencia ha aumentado debido al alto contenido de calorías, azúcares y sodio presentes en los ultraprocesados.

El conferenciante destacó que estos alimentos responden a una lógica socioeconómica y de producción orientada a maximizar la rentabilidad empresarial. Son productos completamente transformados, alejados de su forma original, diseñados para reducir costos y aumentar ganancias.

La introducción de tecnología en el proceso de producción ha permitido la creación de productos con una vida útil más prolongada, facilitando su manejo y transporte hacia los supermercados. Son de fácil preparación y consumo rápido, adaptándose a las demandas de los consumidores urbanos.

Sin embargo, este cambio en los hábitos alimentarios ha generado un grave problema de salud pública, ya que limita las opciones de acceder a alimentos naturales y nutritivos. La oferta se reduce a lo que las grandes empresas deciden colocar en el mercado, alterando el patrón de consumo de la población.

El especialista subrayó que la responsabilidad de la salud individual no puede recaer únicamente en los consumidores, especialmente cuando las opciones de una alimentación adecuada son cada vez más limitadas. La industria alimentaria ejerce un control significativo sobre los canales de distribución, condicionando lo que la gente consume.

En México, más del 60% del mercado está dominado por productos ultraprocesados, con una sobreoferta evidente en los supermercados. Además, la desaparición progresiva de mercados públicos, que históricamente han sido fuentes de alimentos más saludables, agrava aún más la situación.

Ante este escenario preocupante, el especialista hizo un llamado a revisar el actual modelo de producción y oferta de alimentos. Propuso explorar estructuras regionales que faciliten la conexión directa entre productores y consumidores, como medida para contrarrestar el avance descontrolado de los ultraprocesados y promover una alimentación más saludable para la población mexicana.

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