Opinión

El trabajo filosófico de José Rubén Sanabria. Aproximación a su personalidad filosófica. In memoriam 1920-2001

Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

El doctor José Rubén Sanabria no ha retaceado esfuerzos de pluma; le admiramos una larga y sostenida carrera docente oral y escrito. La mayoría de sus trabajos tienen en vista, directa o indirectamente, a sus alumnos o a quienes no son, pero podrían y deberían serlo. Aunque ya hayan transitado las aulas o ni siquiera las hayan pisado. Porque Sanabria escribe en la perspectiva de ser leído, de sugerir, de motivar a otros y no de deslumbrar o abrumar con erudición o alambicamiento. Dr. Celina A. Lértora Mendoza. Universidad Católica de Argentina.

Advertencia.

Es para mí una grande emoción compartir este artículo con los lectores de El Comunicador Puebla. Es una porción de mí libro, aún inédito De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria. Lo titulé El trabajo filosófico de José Rubén Sanabria. Aproximación a su personalidad filosófica. Aquí pude consultar la entrevista que le realicé en los años 1997-1999, ya publicada en mi libro Diálogo con cuatro pensadores del siglo XX en México: José Rubén Sanabria, Mauricio Beuchot, Justino Cortés y Guillermo Hernández. Juvenal Cruz Vega. El Barco Ebrio Ediciones. Puebla, 2025, pp. 28-64. La correspondencia en el Archivo personal de José Rubén Sanabria y una selecta de opiniones de los principales estudiosos de su obra.

La satisfacción es enorme. La he sintetizado en el siguiente fragmento: “José Rubén Sanabria fue un pensador que consagró su vida llena de nobleza y pasión a la filosofía. Como estudiante, docente, conferenciante e investigador, por más de cincuenta años se dedicó a la búsqueda amorosa de la verdad. Lo conocí en 1997, en los últimos años de su vida, a través de mi maestro, el doctor Humberto Encarnación Anízar, que en la Universidad Pontificia de México, en sus cursos de agustinismo en el siglo XX, hablaba de él colocándolo al lado de Agustín Basave Fernández del Valle, Alberto Caturelli y Octavio Nicolás Derisi, como uno de los pensadores más destacados en el campo del humanismo cristiano en América Latina. Sobre José Rubén Sanabria se ha hablado poco en México, pese a ser bastante conocido. En los cursos de historia de la filosofía mexicana apenas se le ha dedicado una página, y sólo para reportar algunos datos biográficos y hacer un breve comentario sobre su Introducción a la Filosofía, su Ética y su Lógica. Los estudios y comentarios más rigurosos sobre su filosofía son de autores extranjeros. En 1998, después de leer su currículum vitae y parte de su obra publicada, me di cuenta de que su reflexión filosófica era de gran valor como lo hacía ver la crítica filosófica en el extranjero. Desde ese año trabé una amistad muy estrecha con él, por lo cual puedo decir que conocí su obra de cerca y de primera mano. Asimismo, recibí inmerecidamente deferencias de su parte y el conocimiento de una gran porción de comentarios y estudios sobre su propia filosofía. Lamentablemente quedaron pendientes muchas preguntas sin respuesta, ya que la muerte le sorprendió la noche del 31 de diciembre del 2001. Después de su fallecimiento pude conocer su obra inédita y la múltiple correspondencia que tuvo con grandes filósofos de nuestro tiempo. Eso me permitió verificar muchos datos que ya antes Mauricio Beuchot Puente, Antonio Ibargüengoitia Chico y el propio José Rubén Sanabria me habían comunicado”.

Disertación sobre el trabajo filosófico de José Rubén Sanabria. Aproximación a su personalidad filosófica

José Rubén Sanabria ya siendo doctor en filosofía y con un prestigio distinguido en el campo de la filosofía se reincorporó a la planta docente de la Universidad Iberoamericana, después de regresar a México en el mes de junio en 1962. Pues así lo hizo saber el distinguido jurista mexicano Héctor González Uribe en uno de sus libros: “José Rubén Sanabria llegaba de la Universidad Gregoriana con las borlas de doctor en filosofía y el prestigio que le daban sus numerosos artículos y publicaciones en materia filosófica, además daba clases en escuelas preparatorias y comenzaba a destacarse en docencia universitaria”. (Historia del Departamento de Filosofía, Cuaderno de Filosofía, núm. 14, UIA, México 1990, p. 14).

Como el doctor José Sánchez Villaseñor, amigo de José Rubén Sanabria ya había fallecido un año antes, el nuevo director de la Facultad de Filosofía y Letras, lo recibió con alegría y entusiasmo. Así lo recuerda José Rubén Sanabria: “ingresé al claustro de profesores por insistencia de mi amigo el Dr. José Sánchez Villaseñor, pero las circunstancias me impidieron continuar. A mi regreso de Europa, el nuevo director de filosofía era el Dr. Héctor González Uribe quien tuvo la amabilidad de pedir mi colaboración. Desde entonces – hace tiempo me estimuló en mis trabajos académicos. A su amable insistencia se debe la publicación de mi primer libro filosófico a nivel universitario – Filosofía del absoluto”. (Héctor González Uribe. Vida y obra. Ana María López Fernández, Editorial Porrúa, México 1992, p. 91. El doctor José Rubén Sanabria ya estando en la UIA tuvo una larga amistad con el doctor Héctor González Uribe, el mismo lo dijo: “cuando Héctor González Uribe dejó de ser director de la Facultad de filosofía me siguió distinguiendo con su amistad. En varias ocasiones coincidimos, por ejemplo, en los Convivia, que nacieron por su entusiasmo en mejorar la calidad académica de profesores y alumnos. Fue iniciativa de él. Recuerdo que al principio ni siquiera participaban todos los profesores, pero poco a poco su visión filosófica le indicó que tenía que cambiar la idea inicial. Y filosofía fue la primera facultad –al menos en la Ibero– en organizar lo que ahora es común, incluso en algunas otras universidades”).

El doctor Sanabria habiendo asimilado los ideales de la Universidad Iberoamericana se consagró a la docencia y a la investigación. En 1967 con la ayuda de algunos alumnos de allí mismo fundó la Revista de Filosofía, una de las más prestigiadas en lengua castellana. Este aspecto así lo recuerda el mismo autor: “La Revista de filosofía de la Ibero es la actividad a la que he dedicado más tiempo. Prácticamente he sido su director desde 1968 hasta la fecha, pero sobre todo, fui el fundador de la revista un año antes. La idea ya la tenía desde algunos años atrás, claro que me hacía falta el apoyo de las autoridades académicas de la UIA. En 1967 lo comuniqué a un grupo de estudiantes entre ellos José Ramón Ulloa. Pero principalmente recibí el apoyo del Padre Héctor González Uribe, quien era director de la Facultad de Filosofía. Así que llevo dirigiendo la revista con verdadero entusiasmo 30 años, en ella he dejado mis más grandes esfuerzos. Por supuesto que me han ayudado otras personas sobre todo directores de filosofía como Miguel Mansur Kuri, el Padre Fernando Soto. Hay y otros colaboradores de aquí de la Ibero. Si consultas el índice de la revista hasta 1997, ahí puedes ver un panorama de innumerables autores de Europa y América Latina que han colaborado con sus artículos y algunos también con sugerencias para mejorar la revista”. (Véase la entrevista a José Rubén Sanabria en mi reciente libro Diálogo con cuatro pensadores del siglo XX en México: El Barco Ebrio Ediciones. Puebla, 2025, p. 50).

Hay abundantes testimonios acerca de la Revista de Filosofía, principalmente de quienes han conocido desde el principio su itinerario. El doctor Antonio Ibargüengoitia Chico escribe al respecto: “Nuestra revista no es solamente una publicación puntual, sino que tiene calidad, porque este es uno de los grandes logros de su director, además su buen criterio y su amistad con filósofos de todo el mundo; por eso esa revista de filosofía ha adquirido una calidad académica de primer orden, pues su director ha buscado colaboradores que han sido plumas privilegiadas en los campos nacional e internacional de la filosofía, así como buenos traductores de los artículos escritos en otras lenguas. Esta última sección le ha dado merecidamente, este gran esfuerzo del doctor Sanabria un prestigio internacional”. (Discurso pronunciado con motivo del XX aniversario de la Revista de Filosofía, el 26 de agosto de 1987, en Revista de Filosofía, año XX, núm. 60, UIA, México 1987, p. 456).

El Padre Fernando Soto-Hay en 1996 en su discurso durante el homenaje al doctor José Rubén Sanabria en la entrega de la medalla de oro Ignacio de Loyola dijo: “Y qué decir de la Revista de Filosofía, años en que has sido el director, años en que has hecho que esta revista se publique regularmente tres veces al año, y creo que hay que resaltar que es la única revista en esta universidad que desde el año de 1968 ha existido y se ha publicado regularmente tres veces al año. Qué fácil es hablar de la revista de Filosofía, pero tenemos que tomar en cuenta lo acreditado que es esta publicación, no solamente en México sino también en el extranjero; bastaría pedir a la Hemeroteca que nos de la lista de publicaciones periódicas que se intercambian con nuestra revista para probar así esta tesis que solamente he enunciado. José Rubén Sanabria, ésta es una labor tuya, una labor de años, una labor de selección de artículos de alta calidad que aparecen cada cuatro meses, artículos que te envían muy importantes filósofos tanto mexicanos como extranjeros, artículos que muchas veces tienes que corregir o traducir, artículos que han dado fama y que goza la Revista de Filosofía, en mucho por tu labor al frente de ella”. (Revista de Filosofía, Año  XXXV, núms.. 104-105, UIA, México 2002, p. 442).   

Por su parte la doctora Ana María E. López Fernández hablando de Héctor González Uribe escribió: “La Revista de Filosofía nació en un clima de entusiasmo, modestia y desconfianza por el destino que le depararía, como una de esas raras empresas que surgen con pocos recursos y mucho esfuerzo. Sus frutos prolíficos resultaron hasta hoy, todo embate, llegando a los rincones de México y el mundo con su prestigio, gracias a la relación armónica que se logró entre Héctor González Uribe, director de la facultada de filosofía, y el doctor José Rubén Sanabria, director de la revista desde su inicio hasta nuestros días, cuya inteligencia, paciencia, entusiasmo, fe y esfuerzo tesonero son motor principal de su éxito, gloria, conservación y superación”. (Héctor González Uribe: Vida, Obra y Pensamiento, Opu. Cit. p. 89).

José Rubén Sanabria a pesar de esa labor incansable en la Revista de filosofía, sabía combinar la investigación y la docencia. Era tanto su celo apostólico por esto, de modo que él mismo se organizaba para impartir clases en otras instituciones. En algunas de ellas lo recuerdan como un amigo, guía y modelo de un auténtico maestro que supo tener trascendencia en muchos que asistieron a sus clases. La maestra Cleotilde Montoya Juárez comparte su experiencia: “el doctor José Rubén Sanabria Tapia dejó huellas imborrables en su paso de treinta años de servicio ininterrumpidos en el Colegio Simón Bolívar. Fue el modelo de un docente que asistió regular y puntualmente a sus clases. Tuvo la virtud de exponer brillantemente sus cátedras haciendo énfasis en aquello que el alumno debe aprender y lo que debe rechazar por estar contra la moral. Fue oportuno en evaluar mensual y semestralmente a sus alumnos, sin dejar de ser justo. Supo conjugar su sabiduría con la sencillez, la humildad y la constancia. Educó con el ejemplo a tal grado que siempre tuvo seguidores, por la confianza que inspiraba a sus educados; en una palabra, se dedicó a sembrar el evangelio en los corazones de sus discípulos. Siempre tuvo palabras de aliento para la estudiante triste, deprimida o vacilante; no fue un simple maestro, sino un consejero, amigo, guía, orientador, en fin, un padre comprensivo. Sus funciones de orientador fueron un auténtico apostolado, una sublime misión con lo cual se beneficiaron muchas generaciones que pasaron por sus cátedras. El doctor Sanabria fue un vivo ejemplo de educador comprometido, responsable y cristiano”. (Un ejemplo de virtud, en Revista de Filosofía Año XXXV, núms. 104-105, UIA, México 2002, p. 423).

En estos testimonios se aprecian varias características y cualidades que son reunidas en una sola persona. El doctor Sanabria fue un verdadero maestro y un auténtico filósofo que supo filosofar por cuenta propia. En sus lecciones esmeradamente preparadas invitaba a los oyentes a filosofar, con su testimonio formó filósofos que hoy algunos de ellos ya tienen mucho renombre en la filosofía actual. Con razón Mauricio Beuchot Puente las veces que he tenido oportunidad de hablar con él sobre nuestro autor, con una verdadera satisfacción habla de él; y ahora lo ha escrito con suma verdad: “El Padre Sanabria tenía una gran erudición en la historia de la filosofía, pero también una gran capacidad sistemática. Eso lo convertía en un auténtico filósofo, más que un profesor de filosofía. Supo filosofar por cuenta propia, e incitaba a serlo a todos los que fuimos sus alumnos. Desde que lo conocí, en el año 1969, cuando fue mi profesor de Ética en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos, o Seminario Conciliar de México, pasando por los años de formación en la Universidad Iberoamericana, en la Colonia Campestre Churubusco, en la década de los setenta, y después como colegas y en la Revista, pues fui su ayudante muy cercano en su elaboración desde el año de 1977 hasta el momento de su muerte–pues tuve la suerte de poder visitarlo un par de días antes de que sucediera-, siempre se me manifestó como un guía, como un guía filosófico al que da gusto seguir. En la dedicatoria que puso a mi ejemplar de su libro Introducción a la Filosofía, el padre Sanabria me dice: “A Mauricio, para que recuerde su iniciación filosófica en el ISEE o Seminario Conciliar, cuando yo empezaba, y ahora lo recuerdo otra vez. Y siento, en efecto, que sigo frente a él, como principiante, en el empeño del filosofar, y siento también que, tal como él lo escribió allí, a pesar de su muerte y de la separación, esa amistad sigue viva y que es verdad, que no terminará nunca”. (Sobre la naturaleza de la filosofía y la existencia y esencia de Dios en José Rubén Sanabria, en Revista de Filosofía, Año XXXV, núms. 104-105, UIA, México 2002, p. 195).

En efecto, por todos estos testimonios que he leído y escuchado con vivo interés, hubiera querido conocerlo más a fondo. No sé si todos sus discípulos estén de acuerdo conmigo al afirmar que José Rubén Sanabria fue un maestro y un filósofo que transmitió con su vida y con su sabiduría un gran legado cultural filosófico. Recuerdo que cuando le pregunté sobre su docencia y sobre algunos testimonios sobre él, expresados por discípulos y amigos suyos, lo invadió un breve silencio; sin embargo, en el transcurso de ese diálogo interesante, al menos me describió los lugares donde impartió clases. “He sido profesor en varias instituciones así como en el Estudiantado del Seminario Mayor Josefino, en la preparatoria Simón Bolívar,  en la Universidad Motolinía, en el Seminario Conciliar de México, en la Universidad Intercontinental de México y en la Universidad Iberoamericana de México, donde he colaborado por más de cuarenta años, desde antes de ir a Europa, ya que el Padre José Sánchez Villaseñor me invitó; sin dejar de ser maestro de la Ibero me fui a Roma para mi doctorado y de regreso el Padre Héctor González Uribe reconoció mi labor en la UIA, desde entonces he trabajado, como profesor, como investigador, dirigiendo la Revista desde su fundación, asesorando tesis en los tres grados académicos. También en algunas ocasiones he representado a la Universidad en algunos Congresos Mundiales y también a nivel nacional”. (Diálogo con cuatro pensadores del siglo XX en México, Opu. Cit. p. 34).

En todos esos años José Rubén Sanabria impartió varias asignaturas tales como: Introducción a la Filosofía, Lógica, Ética, Filosofía del Absoluto, Historia de la Filosofía, Axiología, Metafísica, Psicología antropológica. También algunos Seminarios en posgrado como: Ontología de Sartre, Heidegger y Merleau Ponty, Ontología de la Belleza, Fenomenología, Existencialismo. En el Ateneo filosófico el cual dirigía la Doctora Luz María Alonso, dio unos cursillos especiales sobre Filosofía fundamental y Jean Paul Sartre; asimismo en el IMDOSOC dio algunos cursos sobre temas selectos, de Antropología filosófica, y de Introducción a la Filosofía. La última asignatura que impartió fue Filosofía del Hombre, en maestría y doctorado, a la cual dedicó la mayor parte de sus escritos.  

Hasta aquí puede verse cómo José Rubén Sanabria trabajó con mucha energía combinando la docencia y la investigación. Fue un filósofo conocidísimo y relacionado con otros pensadores de su tiempo. Su filosofía es una constante invitación al filosofar incluso fuera de México. Al menos así le hace saber al propio Sanabria el filósofo español Eudaldo Forment: “Doctor Sanabria me he empezado a ocupar ahora de su pensamiento, para ir comprendiendo la filosofía actual en México. Y claro está, las dos obras Filosofía del Absoluto y Filosofía del Hombre me son imprescindibles. Además, sé que su obra conocida, sobre todo, a través de la revista, interesa mucho en España. Ya sabe usted que el nombre de José Rubén Sanabria es en Europa apreciado y valorado, pero creo que es necesario que se escriba más sobre los grandes iberoamericanos, principalmente los que cultivan una filosofía de inspiración cristiana de un modo original y creativo, que por desgracia en Europa está en una cierta crisis”. (Carta a José Rubén Sanabria, 29 de octubre de 1987). 

Indudablemente el doctor Sanabria fue muy conocido a través de la Revista de Filosofía. Por ello su trabajo como investigador era demasiado; pero él sabía distribuirse, organizándose con orden y disciplina, no desatendía las actividades de la Ibero y de su ministerio sacerdotal, simultáneamente se daba tiempo para colaborar activamente en muchas asociaciones filosóficas, a las que asistía con escritos, conferencias y asesoría académica. Respecto a esto el Padre Fernando Soto-Hay lo expresa bellamente: “Quisiera recordar también tu labor como investigador; un filósofo enamorado de la doctrina agustiniana, un filósofo que no solamente ve el pasado sino trata de proyectar ese pensamiento a las necesidades de hoy; un filósofo que ha sabido conectarse y llevar amistad con los grandes filósofos de nuestra época, un filósofo que pertenece a muchas sociedades de filosofía como miembro activo; un filósofo, y esto lo sé porque alguna vez tú me lo contaste, no por presumir sino en medio de tu sencillez habitual, que ha llevado amistad con los grandes filósofos del mundo”. (Discurso de Fernando Soto Hay, Homenaje al Doctor José Rubén Sanabria Tapia, en Revista de Filosofía, Año XXXV, núms.. 104-105, UIA, México 2002, p. 443).

En conversación con José Rubén Sanabria me hizo saber con más extensión esa característica que ha expresado con alegría el Padre Soto-Hay: “Antes de ir a Europa, cuando me iniciaba en la filosofía ya tenía  contacto con filósofos latinoamericanos, tales como: Octavio Nicolás Derisi, Gabriel Méndez Plancarte, Alfonso Méndez Plancarte, José Luis Curiel, Agustín Basave Fernández del Valle, Alberto Caturelli, etcétera; ya estando en Europa me relacioné con otros filósofos de reconocido prestigio, algunos de ellos fueron mis maestros, como Joseph De Finance y Juan Bautista Lotz; otros por proyectos de investigación, por ejemplo  Michele Federico Sciacca con quien tuve una gran  amistad; y otros más. Algunos de ellos todavía escriben en nuestra revista en la UIA. Ya con el tiempo me fueron invitando a varias asociaciones a las cuales pertenezco, tanto en Europa como en América latina; por ejemplo: Sodalistas Thomistica, de Roma (socio adherente); Sociedad Mexicana de Filosofía, México;  présence de Gabriel Marcel (miembro activo), París; Societá degli amici di Michele Federico Sciacca, Génova, Italia; Asociación cultural “Tomás  de Aquino” (presidente por 6 años), México; Societá Internazionale Tommaso d’ Aquino, Roma; Sociedad Católica Argentina (miembro de honor), Buenos Aires ; Asociación Católica Interamericana de Filosofía  (sede en Brasil); Asociación Católica Mexicana de Filosofía , México; Sociedad de Filosofía de Quito, Ecuador; Sociedad de Filosofía de Argentina, Buenos Aires. Del mismo modo he sido miembro del Consejo Científico de varias revistas con prestigio internacional como: Filosofia Oggi, Génova, Italia; también miembro del comitato Scientifico del VIII Congresso Tomistico Internazionale celebrado en Roma del 8 al 13 de Septiembre de l980; miembro del Comitato Scientifico de dos congresos sobre el pensamiento de Michele Federico Sciacca, celebrados en Noli, Italia, del 26 al 27 de abril de 1980; y en Giarre, Italia, en 1982; miembro del Consiglio Scientifico de Studi Sciachiani, Génova, Italia; Socio fundador de la Societá Internazionale per l’unitá delle Scienze, Génova, Italia 1990; Miembro del Consejo Científico de la Revista Comunidad, UIA, México (suspendida); Miembro del Consejo Científico de la Revista de Filosofía de la UIA, México; pero también durante tres años consecutivos fui director del Ateneo Filosófico”. (Diálogo con cuatro pensadores del siglo XX en México, Opu. Cit. pp. 33-34).

José Rubén Sanabria además de docente e investigador, fue un conferenciante distinguido. Esta actividad le permitió relacionarse y conocer a los filósofos más renombrados de su tiempo. Desde muy joven participó en mesas de trabajo, foros y congresos a nivel mundial y nacional tanto de filosofía como de estudios de josefología, un tema desconocido en México. En esta actividad siempre se mostró atento a los aportes de otros pensadores, conoció de viva voz los encuentros y desencuentros de las orientaciones filosóficas y de los propios filósofos que las representan. Fue un filósofo con sentido crítico y con una mente dispuesta a rescatar lo valioso de la historia antigua, medieval y el aporte del mundo contemporáneo. Tenía mucha razón el doctor William R. Darós, cuando se refería a él, hablando del Primer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana: “El profesor José Rubén Sanabria ha sido un congresista que ha sabido criticar lo negativo de nuestra cultura, además ha sabido apreciar y valorar los aportes contemporáneos de nuestro mundo, del hombre creador a imagen del creador”. (Reseña del Primer Congreso Mundial de Filosofía Cristiana, en Revista de Filosofia Oggi, año III, núm. 1, Génova, Italia, 1980. p. 146. Respecto al Primer Congreso Internacional de Filosofía Cristiana existen otros testimonios en donde resalta la personalidad filosófica de José Rubén Sanabria, por ejemplo: En Zeitschrift für philosophische forschung 1981, pp. 127-129. Al referirse a ese Congreso se destacan las ponencias de Padhila, Octavio Nicolás Derisi, Alberto Caturelli y la del mexicano Profesor José Rubén Sanabria en primer lugar. También en México el maestro Francisco Galán, uno de los directores del Departamento de Filosofía de la UIA, escribió – quiero mencionar también la ponencia, el trabajo, expresión de la grandeza y miseria del hombre, del doctor José Rubén Sanabria, Director de nuestra Revista de Filosofía, ponencia que fue una espléndida meditación sobre este crucial tema y que fue muy gustada (Reseña del Primer Congreso Mundial de filosofía cristiana, en Revista de filosofía, año XIII, núm. 37, UIA, México 1980, p. 112). Por su parte el doctor Alberto Caturelli escribió, que en la sesión especial núm. 6, tratándose el tema de la filosofía cristiana, El trabajo y la técnica, resaltó José Rubén Sanabria al lado de otros profesores como: el Dr. Sergio Sarti, (Trieste),  Dr. Kenneth L. Schmitz (Toronto). (Crónica del Primer congreso mundial de filosofía cristiana en Revista de filosofía Sapientia, año XXXV, núm. 135, Buenos Aires, Argentina 1980 p. 72. Más datos sobre este Congreso y otros, donde es distinguido el doctor Sanabria véase el artículo del doctor Eudaldo Forment, “La Filosofía Cristiana en América” en Sapientia, Opu. Cit. pp. 277- 279).

Igualmente, el doctor Julio Terán Durati hablando del III Congreso Mundial de Filosofía Cristiana, escribió: “Reverendo padre, doctor José Rubén Sanabria, cumplidas las jornadas del III Congreso Mundial de Filosofía Cristiana con el éxito reconocido por todos los distinguidos participantes, creo de mi deber expresar a usted en nombre de la Asociación Católica Ecuatoriana de Filosofía, de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador y el mío personal, nuestro más rendido reconocimiento por el apoyo que gentilmente se dignó brindarnos para tan singular evento con su honrosa presencia y participación por todas elogiadas. Gracias a ello creemos que este congreso constituye motivo de justa satisfacción para la Universidad, para la Iglesia Ecuatoriana y aún para todo el país. El mérito es para quienes acogieron con inmensa bondad nuestra cordial convocatoria a esta cita internacional, y de quienes la apoyaron de mil modos con su colaboración. El Señor ha querido bendecir así nuestros esfuerzos en una obra de tanta responsabilidad y Él mismo sabrá premiar el generoso aporte que tuvimos la suerte de recibir de parte de usted, Dr. José Rubén Sanabria y que apreciaremos con perenne gratitud”. (Carta del 21 de Julio de 1989 del doctor Julio Terán Dutari, S. I, Rector de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador, al doctor José Rubén Sanabria).

José Rubén Sanabria dictó una porción grande de conferencias. La mayoría de ellas han sido publicadas. En sus contenidos se puede contemplar su línea filosófica y el diálogo con la filosofía contemporánea. Las conferencias más importantes son: Existencia de Dios desde una dimensión existencial, Una nueva demostración de la existencia de Dios”, Sobre las causas del ateísmo, Historia y Angustia en el hombre contemporáneo, Aspecto metafísico de la persona, La actual crisis moral: diagnóstico y perspectiva, De la inutilidad de la filosofía, Soledad y problema de Comunicación, Marcel: filósofo de la fidelidad y de la esperanza, El problema del conocimiento en Tomás de Aquino, El problema de Dios en nuestros días, El Ateismo existencial, La libertad en Martin Heidegger, Inactualidad de la filosofía, El trabajo expresión de la grandeza y miseria del hombre, Dignidad humana y matrimonio, Trascendentalidad de la belleza en la filosofía de Santo Tomás, Realismo y conocimiento en Santo Tomás, Merleau Ponty: fenomenólogo existencial, El método fenomenológico, Del misterio del hombre al misterio de Dios, Postmodernidad, Ateísmo  y Metafísica, Gabriel Marcel: filósofo de la fidelidad, de la esperanza y del amor. (Para revisar todas las conferencias publicadas, libros y reseñas del José Rubén Sanabria, véase mi artículo Bibliografía sanabriana, en Revista de Filosofía, Año XXXV. Número doble 104-105. UIA, México, 2002, pp. 445-486.

Alocución.

En los escritos del doctor José Rubén Sanabria puede contemplarse que siempre le encontró sentido a la vida, a su propia vida. A pesar de que ya ha traspasado los umbrales del tiempo y a pesar de que ya está contemplando a la eterna Sabiduría, nos ha entristecido a muchos de sus amigos que lo recordamos con cariño. Para cerrar esta disertación me permito transcribir fielmente uno de sus últimos poemas que él mismo tituló Despedida. (Despedida, Poema inédito, escrito en el mes de julio de 2001).

Canta en mi corazón la primavera
una extraña canción de despedida;
es el invierno que arrasar mi vida
intenta en el final de la carrera.

Se insinúa a lo lejos la primavera
voz de la eternidad que me convida
a franquear el umbral de la partida
a otra dimensión y a otra rivera.

Un racimo de ensueños y de rosas
serán como perfume en lontananza,
como enjambre de leves mariposas.

Y un zenzontle dará su frágil trino
que me acompañará por el camino
por donde el corazón llora y avanza.

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