El ejercicio como «antídoto» cerebral
UNAM destaca su impacto contra la depresión y el estrés
Por Luis Moreno
Practicar actividad física no solo transforma el cuerpo, sino que funciona como un potente mecanismo de autorreparación para el cerebro. Así lo afirmó Alonso Martínez Canabal, profesor de la Facultad de Ciencias de la UNAM, quien subrayó que el ejercicio aeróbico tiene un impacto antidepresivo directo al elevar los niveles de neurotransmisores clave.
Química contra la tristeza
De acuerdo con el especialista del Departamento de Biología Celular, el movimiento corporal incrementa la producción de dopamina y serotonina. El aumento de estas sustancias es estratégico, ya que actúan como un regulador natural del estado de ánimo.
En contraste, Martínez Canabal alertó sobre los estragos del estrés crónico. Este estado dispara hormonas como el cortisol, que en exceso actúan como «veneno» para estructuras cerebrales como el hipocampo y la corteza prefrontal, llegando incluso a «encoger» estas zonas y frenar la creación de nuevas neuronas (neurogénesis).
La depresión: Una enfermedad de la memoria
El experto planteó una tesis innovadora: la depresión puede entenderse como una enfermedad de la memoria. Se manifiesta cuando el cerebro pierde la capacidad de modular los recuerdos para generar una representación positiva de la realidad, cayendo en «sesgos cognitivos» (dar una connotación negativa a memorias neutras) y «rumiaciones» (ciclos de pensamiento negativo).
«Es la incapacidad de la modulación de la memoria para generar una representación realista y positiva del mundo en el que nos encontramos», explicó el académico.
Autorreparación y plasticidad
La buena noticia, según las investigaciones de la UNAM, es la plasticidad cerebral. A través del ejercicio aeróbico, los músculos liberan sustancias que facilitan que el cerebro se automodifique, cree nuevas conexiones y extienda sus neuronas.
Beneficios detectados:
- Oxigenación: Estudios de resonancia magnética muestran que el hipocampo aumenta de tamaño en adultos mayores que realizan ejercicio constante.
- Hormona del crecimiento: La actividad física estimula la glándula pituitaria, liberando hormonas que ayudan a reparar daños cerebrales.
- Combate a la anhedonia: Al estimular las zonas de recompensa, el ejercicio ayuda a recuperar el interés por estímulos placenteros, algo que se pierde durante los cuadros depresivos.
Finalmente, el investigador enfatizó que, si bien la memoria nos permite retener información, también es vital para «reinterpretar» nuestra historia, dejar atrás lo innecesario y avanzar, un proceso que se ve fortalecido gracias a la salud física.

