Opinión

El chisme puede ser buena herramienta para los jefes 

Por Leticia Montagner

En Latino América, el chisme no se cuenta… ¡se vive! Desde las telenovelas en que crecimos viendo con nuestras madres y abuelas hasta las sobremesas familiares, el chisme ha sido parte de nuestra cultura, identidad y convivencia. Es el alma de cualquier café con amigas, carne asada de domingo o incluso el after office con colegas.

Pero también puede ser una herramienta valiosa para líderes, de acuerdo a un estudio de Hogan Assessments, pues rompe con los prejuicios y revela tres virtudes inesperadas del chisme en el lugar de trabajo. Porque sí, hasta los Jefes y Directores (CEOs), tienen algo que aprender de los chismosos.

Aunque los gerentes a menudo consideran que son despectivos y tienden a castigar a los chismosos con calificaciones de desempeño más bajas, pueden contener atributos positivos sorprendentes para el liderazgo.

A menudo se descarta como una fuerza disruptiva en el lugar de trabajo, pero está adquiriendo una sorprendente revalorización en el entorno laboral. Los expertos de Hogan Assessments, líder mundial en evaluaciones de la personalidad en el lugar de trabajo y consultoría de liderazgo, notaron este sorprendente descubrimiento luego de analizar los chismes a profundidad para identificar tres poderosos impactos positivos que el chisme puede tener en los entornos organizacionales.

1.- Primera Virtud: El chisme como fuente confiable de información en el lugar de trabajo. En tiempos de crisis o cambios estructurales, el flujo de información dentro de las organizaciones puede verse restringido, dejando a menudo a los empleados en la ignorancia. 

Por consiguiente, el chisme surge como una solución orgánica a este cuello de botella en la comunicación. Cuando los canales formales fallan, el chisme se convierte en la clave para compartir información, afirmó Allison Howell, Vicepresidente de Innovación de Mercado de Hogan. 

En lugar de considerar el chisme como algo intrínsecamente negativo, las organizaciones pueden reconocer su papel en la reducción de la incertidumbre y en ayudar a los empleados a afrontar el cambio. El chisme puede tener un impacto positivo en los equipos, aliviando la ansiedad y fomentando la adaptabilidad, a la vez que garantiza que los empleados se mantengan informados, incluso en tiempos turbulentos.

2.- Segunda Virtud: Un aliado secreto para líderes que toman la iniciativa. Para los gerentes proactivos, estar al tanto de los chismes en el trabajo puede ser una herramienta invaluable pues a menudo sirven como un sistema de alerta temprana, señalando posibles desafíos o conflictos antes de que se intensifiquen. 

No son solo charlas ociosas; reflejan el pulso del lugar de trabajo, señaló Howell. Los gerentes que interactúan con esta información pueden fortalecer los vínculos del equipo, reforzar los valores organizacionales y crear una cultura de apertura y confianza. Además, puede promover la conectividad social y emocional dentro de los equipos, fomentando una red de apoyo independiente. Si se maneja con cuidado, incluso puede ayudar a los departamentos a autorregularse. 

3.- Tercera Virtud: Una herramienta de diagnóstico para el liderazgo. El chisme puede servir como una poderosa herramienta de diagnóstico para los líderes, ya que ofrece información sobre los desafíos organizacionales más profundos. 

El chisme negativo puede indicar conflictos sin resolver o problemas culturales más amplios que requieren atención o que se han desatendido y se han agravado. Los líderes deberían tratarlo como un síntoma de problemas subyacentes, dijo Howell.

Cuando el liderazgo se centra en resolver los conflictos intergrupales y mejorar la comunicación, el entorno laboral se fortalece y se vuelve más cohesionado. Los intentos de suprimir el chisme negativo mediante medidas punitivas, como las evaluaciones de desempeño, no solo son ineficaces, sino que también pueden ser contraproducentes con facilidad y rapidez, creando un entorno aún más tóxico. 

Fomentar el diálogo abierto y abordar las causas fundamentales es un enfoque mucho más constructivo. Las organizaciones que estén dispuestas a reconocer las virtudes del chisme pueden transformar este comportamiento, muchas veces mal visto, en un aliado poderoso. Es como un canal de información, un mecanismo de refuerzo cultural y una herramienta de diagnóstico. Las empresas pueden fomentar la transparencia, la empatía y una cultura de alto rendimiento, concluyó Howell.

Así que ya lo sabe. El chisme tiene sus cosas buenas.

leticia_montagner@hotmail.com

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