El Castillo de Chapultepec recibe retrato histórico de Hernán Cortés
Por Luis Moreno
En un acto que busca conciliar la historia con el presente, el Museo Nacional de Historia (MNH), ubicado en el Castillo de Chapultepec, ha incorporado a su acervo un retrato de Hernán Cortés, donado por sus propios descendientes, la familia Pignatelli Aragona Cortéz.
La pieza, un óleo sobre tela que durante generaciones perteneció a la colección privada de la familia en Italia y Estados Unidos, ahora ocupa un lugar central en la sala «Dos continentes aislados». Su llegada al patrimonio nacional es fruto de una colaboración entre las secretarías de Relaciones Exteriores y de Cultura, logrando que la obra regresara a suelo mexicano tras ser entregada inicialmente en el Consulado de México en San Francisco.
Entre la heráldica y el claroscuro
Salvador Rueda Smithers, director del MNH, destacó durante la ceremonia que la pintura no es solo el retrato de un hombre en su madurez (aproximadamente 32 años), sino un documento político. En una de las esquinas destaca el escudo de armas del Marquesado del Valle de Oaxaca, otorgado por Carlos I en 1525.
El diseño del escudo es un testimonio visual de la Conquista: muestra la corona de Moctezuma por encima de las de Cuitláhuac y Cuauhtémoc, rodeadas por las cabezas encadenadas de los señores de siete señoríos aliados de los mexicas. «A la composición del escudo le rodearía la fatalidad», explicó Rueda, recordando que la muerte de Cuauhtémoc por juicio sumario terminó por quebrar la relación entre el monarca español y el conquistador.
Un gesto de reconciliación
Para Ascanio Pignatelli, descendiente directo de Cortés, la entrega del cuadro representa un tránsito de lo privado a lo público, apelando al devenir del pueblo mexicano. Por su parte, el cineasta Miguel Gleason, gestor del acto y autor del documental El Reencuentro, subrayó que este gesto refuerza el símbolo del abrazo como camino hacia la paz histórica.
El director del museo no evadió la controversia que rodea a la figura de Cortés, quien ha oscilado «entre la admiración y la antipatía». Sostuvo que la obligación del Museo Nacional de Historia es mantener la memoria con imparcialidad y buen juicio, reconociendo a Cortés tanto como un «conquistador audaz» como el fundador del Ayuntamiento, cuerpo político básico de la nación.

Valor artístico
Los especialistas sugieren que la obra es una copia de un original de cuerpo entero del siglo XVII, el cual se sitúa históricamente en el Hospital de Jesús Nazareno, sitio donde actualmente descansan los restos del capitán extremeño en la Ciudad de México.
Con esta incorporación, el Castillo de Chapultepec enriquece su narrativa sobre el choque y fusión de los mundos que dieron origen al México moderno, ofreciendo a los visitantes una mirada directa al rostro de uno de los personajes más determinantes —y debatidos— de la cultura occidental.

