Ciencia y Tecnología

Dos «manchas» gigantes en el interior de la Tierra mantienen vivo al planeta

Por Luis Moreno

Mientras la humanidad observa las galaxias lejanas, los secretos más profundos de nuestro propio hogar apenas comienzan a revelarse. Un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature Geoscience sugiere que el campo magnético de la Tierra, ese escudo invisible que nos protege de la radiación solar, debe su estabilidad a dos colosales estructuras sólidas ocultas a casi 3,000 kilómetros bajo nuestros pies.

Estas estructuras, denominadas por los científicos simplemente como «blobs» (manchas o burbujas), son del tamaño de continentes y se encuentran en la base del manto terrestre: una situada bajo África y la otra bajo el Océano Pacífico.

El motor térmico del mundo

Según el autor principal del estudio, Andrew Biggin, geólogo de la Universidad de Liverpool, estas masas de material supercaliente crean un contraste de temperatura extremo con el resto del manto. Esta diferencia de calor es vital porque ayuda a sostener el flujo del núcleo externo líquido de la Tierra, un proceso conocido como geodínamo.

«Sin esta transferencia masiva de calor interno desde el núcleo hacia el manto… la Tierra sería como nuestros vecinos más cercanos, Marte y Venus: magnéticamente muerta», explicó Biggin en una columna para The Conversation.

Un mapa magnético de 250 millones de años

Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigación analizó registros magnéticos atrapados en rocas ígneas. Cuando el magma se enfría, estas rocas capturan permanentemente la dirección del campo magnético de ese momento exacto, funcionando como una «brújula fósil».

Al estudiar rocas de hasta 250 millones de años de antigüedad, los científicos notaron patrones que coincidían con la ubicación geográfica de estas misteriosas manchas. Mediante simulaciones avanzadas por computadora, el equipo descubrió que el modelo que mejor explicaba el campo magnético actual era aquel que incluía la presencia activa de estas estructuras.

Guardianas de la estabilidad

Las manchas gigantes actúan como aislantes térmicos sobre el metal líquido que fluye debajo de ellas. Al evitar que el calor se pierda de manera uniforme, estabilizan el campo magnético y permiten que ciertas secciones del mismo permanezcan constantes durante cientos de millones de años.

Aunque el origen exacto y la composición de estas «manchas» continentales siguen siendo un enigma para la geología moderna, los científicos coinciden en algo: les debemos la vida. Si las simulaciones son correctas, estas estructuras son las piezas clave que aseguran que la Tierra mantenga su escudo protector y, con ello, su capacidad para albergar vida.

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