Día de los Santos Inocentes: entre la fe, la tradición y las bromas que humanizan la convivencia
Por Lolis Moreno Sánchez
Cada 28 de diciembre, México recuerda el Día de los Santos Inocentes, una fecha que combina historia, fe y tradición popular. Su origen se remonta al pasaje bíblico en el que el rey Herodes ordenó la muerte de los niños menores de dos años para evitar el nacimiento de Jesús; una tragedia que con el tiempo derivó en una jornada de reflexión religiosa… pero también en una tradición muy mexicana de bromas, ingenio y convivencia social.
En Puebla, esta fecha sigue viva tanto en espacios familiares como en comunidades religiosas y en la vida cotidiana de la ciudad. Para muchos fieles, sigue siendo una jornada de oración y recuerdo; para otros, una oportunidad de reírse un poco de la vida y reforzar lazos entre amigos, vecinos y compañeros de trabajo.
“Para nosotros sigue siendo una fecha de recogimiento. En la parroquia recordamos el significado real del día, rezamos por los niños y por las víctimas de violencia. No es solo una broma, es memoria y fe”, expresó María del Carmen Rojas, feligresa de 62 años.
Con el paso del tiempo, el Día de los Santos Inocentes se transformó en México en una celebración popular donde las bromas, los préstamos falsos, los anuncios inventados y las travesuras “inofensivas” forman parte del folclor social. Sin embargo, especialistas y líderes religiosos han insistido en que las bromas deben respetar la dignidad de las personas, evitar la humillación y no convertirse en agresiones.
“Las bromas son parte de nuestra cultura, pero deben ser sanas. En la oficina siempre nos jugamos alguna, pero cuidamos que nadie se sienta mal. La idea es reírnos juntos”, comentó Luis Hernández, empleado de 35 años.
En los hogares también se vive de forma distinta. Hay familias que mantienen pequeñas tradiciones, como engaños cariñosos, cambios de comida, avisos falsos o simples juegos que terminan en risas y convivencia.
“Mis hijos ya saben que algo les vamos a inventar ese día, pero también aprovechamos para platicarles el verdadero significado y que no olviden que tiene un origen religioso”, compartió Ana Sofía Martínez, madre de familia.
Así, el Día de los Santos Inocentes sigue siendo una fecha viva: mezcla de fe, historia, memoria, humor y cultura popular. Entre rezos, risas y recuerdos, los poblanos mantienen vigente una tradición que, pese al paso del tiempo, continúa uniendo generaciones.

