Opinión

Defensa apasionada de la mujer. Una perspectiva humanista a través de las lenguas clásicas y la filosofía

Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

De mi máxima consideración a mi mamá Rosita Vega Aburto (1934-2022)

De gratulatione et recognitione  et maxima benevolentia feminae eminentis intellectus, quae nihilo ab optimo viro superatur.

Con reconocimiento, admiración y gran afecto a la mujer de excepcional inteligencia, que nada pide al mejor varón.

Advertencia.

Escribir sobre la mujer bebería ser una actividad cotidiana. En realidad, todos los instantes del año forman parte del día de la mujer. No se requiere ser el día internacional de la mujer, porque ella siempre ha sido el centro de la vida del hombre, desde todos los puntos de vista de la existencia humana y de la cultura lo podemos constatar. La presencia de la mujer ha sido decisiva en los acontecimientos trascendentales de la historia del hombre. Más allá de la pugna y del binomio andrismo y feminismo, la mujer es el complemento del varón y viceversa, es una forma de intencionalidad al estilo husserliano, donde ambos como sujetos se buscan uno en pos del otro; el hombre que va en busca de la mujer, y ella que se dirige a su encuentro.

Todos los seres humanos nacimos de una mujer, incluso el hijo de Dios llegó por una mujer, la llamada theotokos. En los cambios más grandes de la humanidad, siempre ha estado presente una gran mujer. Hoy se puede ver más en todos los ámbitos de la sociedad, cuando ella ha tomado la autoridad tanto en la educación como en la política, en la casa como en la escuela, en las artes, en el cine, en el teatro y en los medios de comunicación.

En este momento traigo a mi mente los momentos más estelares de la historia del mundo, donde la mujer ha estado presente de diversas formas y modos divergentes de ser: como guía, maestra, rectora, musa, compañera, amiga, madre, hermana, hija, novia, esposa y mucho más. No siempre ha sido buena, pero ahí ha estado para hacer sinergia con el hombre, como una especie del nosotros que defiende el humanismo y el personalismo comunitario, un yo y un , que hacen en la acción humana un nosotros. La verdadera antropología en todas sus vertientes y en todas sus orientaciones, si es posible, lo es como persona, como ser humano, como hombre, pero más aún, como varón y como mujer.

Corpus:

Quiero compartir esta reflexión sobre la mujer que he venido preparando desde hace varios años, traduciendo, reflexionando, meditando, estudiando, conversando y viviendo profundamente. En lo que sigue, hago exégesis de las palabras grecolatinas que significan mujer y al mismo tiempo les voy dando algunas anotaciones actuales sobre el humanismo clásico y cristiano. Muchas de estas tesis las he dictado en conferencias en diversas instituciones y las he compartido en radio y televisión toda vez que me han invitado a disertar sobre este tema tan interesante, apasionado y lleno de cultura y sabiduría.

¿Qué es, pues, la mujer? Muchas disciplinas y autores han respondido a esta pregunta. Y todas han mostrado sólo una parcela sobre esta realidad tan amplia, aun cuando habla la misma mujer sobre su propia naturaleza, su historia y su propia cosmovisión.

En esta disertación no me ocuparé de dar una definición sobre la mujer, porque la definición es cerrada por su misma naturaleza lógica y epistemológica, es casi definitiva, pero no es la última palabra. Aunque da una orientación y un punto de partida. Cualquier definición siempre causará polémica en muchos puntos de vista. Prefiero dar una noción, porque ésta es ontológica, da conocimiento y permite mayor apertura, porque así podemos captar una parte de lo que consideramos sobre la ancha realidad de lo que es una mujer, más en un tiempo donde el ser humano vive momentos de desconcierto, de desolación e incertidumbre. Cuánta verdad tenía San Agustín de Hipona, cuando hablaba de los tiempos, y escribió como si fuera de nuestro tiempo: “Malos tiempos, tiempos difíciles: dicen estas cosas los hombres, nosotros somos los tiempos, como somos nosotros, así son los tiempos”. (Mala tempora, laboriosa tempora dicunt hoc homines, nos sumus tempora, quales sumus, talia sunt tempora. Citado por José Rubén Sanabria, “Ética y postmodernidad”, en Revista de Filosofía, Año XXVI, núm. 80, UIA, México, 1994, p. 96).

En esta ocasión acudo a las lenguas clásicas, porque ellas guardan mucha sabiduría y misterio en su naturaleza y raíz desde el origen de las mismas palabras, pues como decía el gran Marco Terencio Varrón: El que entiende bien la palabras, entiende bien las cosas”.

La primera palabra con que describo a la mujer viene de la lengua griega ἄνθρωποςου, cuyo significado es: ser humano, hombre como género humano: varón y mujer. Su correspondiente en latín es homohominis. En ese sentido forma parte de lo que dice Aristóteles al inicio de su Metafísica. Y por lo mismo, tiene todas las tendencias epistemológicas, antropológicas, ontológicas, éticas y axiológicas que se han planteado en todo el pensamiento occidental desde muy temprano, y las mismas características como hombre a saber: autoconocimiento, autodeterminación, comunicación, realización y trascendencia. (Sigo aquí el sistema filosófico de José Rubén Sanabria, especialmente en su Filosofía del hombre, Porrúa, 1987, Segunda edición, 2000).

“Πάντες  ἄνθρωποι  τοῦ  εἰδέναι  ὀρέγονται  φύσει. Σημεῖον δ’ ἡ τῶν αἰσθήσεων ἀγάπησις. Καὶ γὰρ χωρὶς τῆς χρείας ἀγαπῶνται δι’ αὑτάς, καὶ μάλιστα τῶν ἄλλων ἡ διὰ τῶν ὀμμάτων. Οὐ  γὰρ  μόνον  ἵνα  πράττωμεν ἀλλὰ καὶ μηδὲν  μέλλοντες  πράττειν  τὸ  ὁρᾶν  αἱρούμεθα  ἀντὶ πάντων ὡς εἰπεῖν τῶν ἄλλων.

Todos los hombres desean saber por naturaleza. Por eso, el amor a los sentidos es la prueba. Y en efecto, independientemente de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, pero el más importante de los otros, de uno en uno, es el sentido de la vista. Pues no sólo cuando realizamos algo, sino también, cuando no queremos hacer nada, preferimos la vista en lugar de todos, es decir, de los otros sentidos. (Met; Libro I, 980 a).

Este fragmento es uno de los textos más hermosos de la filosofía clásica, trata de la esencia y el contenido fundamental de los tratados filosóficos, o de lo que algunos llaman filosofía sistemática. Plantea el lugar jerárquico de los sentidos dentro del conocimiento. Todos los autores de la historia de la filosofía han estudiado este texto, lo han traducido, interpretado, comentado y aplicado a diversas disciplinas. Y desde el punto de vista del conocimiento es uno de los textos fundamentales para estudiar a la mujer, como un ser humano, lo de más que se diga, es interpretación y un estudio de profundización.

Por su parte el trágico romano Publio Terencio el Africano desde hace veintiún siglos ha estado presente en la historia cuando dice: “Homo sum, humani nihil a me alienum puto”. Hombre soy, y pienso que nada de lo humano es ajeno para mí. (Terencio Afer. Heautontimorumenos 77).  

El gran humanista español Don Miguel de Unamuno, con este texto introduce su magna obra: “Sobre el sentimiento trágico de la vida”. Y con justa razón lo humano de la mujer lo lleva consigo en toda la axiología universal: valores, virtudes, conocimiento, educación, realización, trabajo, amor. Pero, sobre todo, la vida existencial y el sentido originario de la existencia humana. Pues el texto del trágico y poeta romano habla de la palabra homo, como un ser humano y esa expresión homo sum, no requiere interpretación, sólo descripción, ya que se trata del hombre concreto, del ser humano, del hombre- varón y mujer– del hombre de carne y hueso del que nos habla donde Miguel de Unamuno y más cerca de nosotros, el existencialismo cristiano.

Desde esta vertiente creo y defiendo en el humanismo clásico y cristiano “la supremacía del hombre”, como lo más perfecto que hay en la naturaleza. Sí, el hombre, pero varón y mujer; porque ambos son un complemento, se buscan uno y otro, los dos son una intencionalidad, porque cuando el hombre busca a la mujer, ella se dirige a él como una flecha tendida hacia el infinito, y viceversa.

Así, pues, creo en la grandeza del hombre, y más aún, en la grandeza y en el corazón de la mujer. Una mujer me dio a luz; una mujer es la madre de Dios, puedo deducir del hermoso texto de san Juan, la grandeza de la mujer en la obra redentora, en el siguiente texto: “Καὶ ὁ Λόγος σάρξ ἐγένετο καὶ ἐσκήνωσεν ἐν ἡμῖν, καὶ ἐθεασάμεθα τὴν δόξαν αὐτοῦ, δόξαν ὡς μονογενοῦς παρὰ Πατρός, πλήρης χάριτος καὶ ἀληθείας”. Y la palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y nosotros hemos visto su gloria, gloria como del primogénito de su padre, lleno de gracia y verdad. (Jn. 1, 14). 

Una mujer siempre está cerca de un hombre; una mujer y un hombre forman una familia, y en ella se viven auténticamente los valores universales. Por eso puedo decir con san Agustín: «tengo una madre que Dios me dio, ella me ha enseñado que nada en este mundo material merece nuestra ambición; también Dios me dio un padre que me enseñó, que amar significa renunciar a uno mismo». (Aunque con algo personal he tomado la idea de la Película San Agustín, la cual está muy bien hecha).

Así pues, desde lo más íntimo de la familia y, desde el amor reconozco la grandeza de la mujer, porque ella nos mueve desde adentro de sí mismo a todo; ella es el impulso más grande de la historia; como hombre, y sin apuntar hacia el andrismo y feminismo, sino desde la raíz del humanismo, celebro el valor y la grandeza de la mujer como un gran ser humano.

La mayor prueba de este acontecimiento es el amor que tiene la mujer como madre, porque sabe que ser madre es un Don, un gran regalo que Dios le ha dado; es una forma de reafirmar y recuperar la familia como valor supremo de la sociedad. Además del papá y de los hijos es fundamental la presencia de la mamá, porque es la síntesis, la portadora y la plenitud de la generosidad. La mamá se desprende de todo lo suyo para acrecentar la vida de su hijo, incluso agota todas las posibilidades de su existencia, similar al sacrificio natural del pelícano que cuando ya no tiene alimento para su polluelo, se desprende de su propia sangre para alimentarlo. (Más detalles, véase mi artículo en el Comunicador Puebla: Mensaje del día de la madre. La mamá como modelo de generosidad, 5 de mayo de 2025).

Veamos otra vertiente con la palabra infans, en lengua latina es la persona que no habla y habita en el vientre de su madre desde un instante y puede ser masculino o femenino. El adverbio in se usa como una negación. Y el verbo es for-faris-fari– cuyo participio en voz activa es: fans-fantis. Significa hablar, decir, cantar, predecir, es decir, el que habla o la que habla, y con la negación in: la que no habla todavía. Su correspondiente en griego es la palabra βρέφοςουςτὸ. Significa: infante, criatura, embrión, feto, niñito, recién nacido, viviente.

Hay un ejemplo en los chistes y dichos que hacen razonar sobre esta alusión, esto es, sobre el tiempo que se requiere para llegar a ser mujer: “Sólo están Martha y María. María tiene 24 años y Martha tiene el doble de tiempo que cuando nació María”.

Pero también es ejemplar un fragmento bíblico que nos recuerda san Lucas, donde la palabra βρέφοςουςτὸ (niñito), es clave para la interpretación y la explicación de nuestro propósito: “Καὶ ἐγένετο ὡς ἤκουσεν τὸν ἀσπασμὸν τῆς Μαρίας ἡ Ἐλιζάβετ, ἐσκίρτεσεν τὸ βρέφος ἐν τῇ κοιλίᾳ αὐτῆς, καὶ ἐπλήσθη πνεύματος ἁγίου ἡ Ἐλιζάβετ, καὶ ἀνεφώνησεν κραυγῇ μεγάλῃ καὶ εἶπεν· εὐλογημένη σὺ ἐν γυναιξίν, καὶ εὐλογημένος ὁ καρπὸς τῆς κοιλίας σου. Καὶ πόθεν μοι τοῦτο, ἵνα ἔλθῃ ἡ μήτηρ τοῦ Κυρίου μου πρὸς ἐμέ; ἰδοὺ γὰρ ὡς ἐγένετο ἡ φωνὴ τοῦ ἀσπασμοῦ σου εἰς τὰ ὦτά μου, ἐσκίρτεσεν ἐν ἀγαλλιάσει τὸ βρέφος ἐν τῇ κοιλίᾳ μου”. Y sucedió que tan pronto Isabel escuchó el saludo de María, el niñito saltó en su vientre, luego Isabel fue colmada del Espíritu Santo y exclamó diciendo fuertemente: “Bendita eres tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿Cómo puede sucederme esto, para que la madre de mi Señor venga hacia mí? Mira que tan pronto como la voz de tu saludo llegó a mis oídos, el niñito saltó jubilosamente en mi vientre. (Lc. 1, 39-46).

La siguiente palabra en lengua latina es parvula, el diminutivo del adjetivo parvus-parva-parvum. En español es pequeñita. Se trata de una niñita desde que nace hasta que tiene siete años. En lengua griega se utiliza la palabra παιδίον-ουτὸ con los mismos significados que la palabra parvula. Se trata del diminutivo del sustantivo común παῖςπαιδός-ὁ-ἡ, de donde vienen varias etimologías como: pedagogía, Ciropedia, paidéia, pedagogo, pederasta, entre otras. (De la palabra παῖςπαιδός-ὁ-ἡ, también se compuso el nombre de la editorial Paidós, sólo que la gente suele decir: editorial páidos).

El historiador Jenofonte cuando se refiere a las palabras: niño y niña, joven y jovencita utiliza indistintamente la palabra παῖς, tal como puede verse en el siguiente texto al referirse a la educación y corrección de los niños: “Tῶν Περσῶν οἱ παῖδες μανθάνουσι δικαιοσύνην. Οἱ  δ’ ἄρχοντες δικάζουσιν παισὶν πρὸς ἀλλήλους ἐγκλήματα καὶ κλοπῆς καὶ ἁρπαγῆς καὶ βίας καὶ  κακολογίας. Δικάζουσι δὲ καὶ ἐγκλήματα ἀχαριστίας· Νομίζουσι γὰρ τοὺς ἀχαρίστους ἀνθρώπους καὶ τῶν θεῶν ἀμελεῖν καὶ τῶν τεκόντων καὶ πατρὶδος καὶ τῶν φίλων. Διδάσκουσι δὲ τοὺς παῖδας καὶ σωφροσύνην καὶ ἐγκρατείαν γαστρὸς καὶ πότου. Μανθάνουσι δὲ καὶ τοξεύειν καὶ ἀκοντίζειν”. (Los hijos de los persas aprenden la justicia y los jueces juzgan a los niños contra la acusación recíproca del robo, de la rapiña, de la violencia y de la calumnia. También juzgan los reproches y la ingratitud, pues consideran que los hombres ingratos se olvidan de los dioses, de sus padres, de su patria y de sus amigos. También enseñan la prudencia y la moderación de la comida y la bebida a los niños. Finalmente aprender a disparar el arco y a lanzar la jabalina).

Sobre la palabra παιδίον encuentro un ejemplo en san Lucas. Τὸ δὲ παιδίον ηὔξανεν καὶ ἐκραταιοῦτο πληρούμενον σοφίᾳ καὶ Χάρις θεοῦ ἦν ἐπ’αὐτό. Y el niñito crecía y se fortalecía llenándose de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre él. (Lc. 2, 39).

La palabra que sigue es latina, se dice: puella-ae. Es el correspondiente de la palabra griega παῖςπαιδός-ὁ-ἡ. Se trata de la infancia de una mujer, puede llamarse desde que nace hasta que tiene 16 o 18 años. Por eso en el buen latín se puede llamar novia y novius al varón, porque una novia es una mujer cuando es joven. Por eso en latín vulgar la palabra novia se compuso del término novus-a-um, es decir: joven, nueva, reciente, tierna, primeriza, primalita.

Petronio Árbitro de la corte del emperador Nerón cuando se refiere a la crisis de la educación, utiliza la palabra “adulescentulus”, la cual puede significar jovencito y jovencita, aunque en el contexto del texto, tomado del Satiricón alude a los jovencitos o adolescentitos, como sigue: “Et ideo ego adulescentulos existimo in scholis stultissimos fieri”. Y por lo mismo yo pienso que los jovencitos se hacen muy estúpidos en las clases. (Satiricón, I, 14).

El poeta latino Catulo tiene un hermoso texto al respecto en su obra magna Carmina Catulli, donde utiliza la palabra puella, como una jovencita. “Cenabis bene, mi Fabulle, apud me paucis, si tibi di favent diebus. Si tecum attuleris bonam atque magnam cenam, non sine candida puella et vino et sale et omnibus cachinnis. Haec si, inquam, attuleris, venuste noster, cenabis bene, nam tui Catulli plenus sacculus est aranearum!” Sed contra accipies meros amores seu quid suavius elegantiusve est. Nam unguentum dabo, quod meae puellae donarunt Veneres, Cupidinesque; quod tu cum olfacies, Deos rogabis, totum ut te faciant, Fabulle, nasum”. Mi querido Fabulo, con la ayuda de los dioses, comerás espléndidamente en mi casa, dentro de unos días. Si traes contigo una rica y abundante comida, no te olvides de una hermosa doncella, el vino, la sal y todo lo que produzca carcajada. Mi distinguido amigo, te recuerdo pues, si traes esto, comerás bien, pues el bolsillo de tu amigo Catulo está lleno de telarañas. En cambio, recibirás amores puros o algo que es más suave y más elegante, pues te ofreceré un ungüento que las Venus y los Cupidillos obsequiaron a mi niña. Mi querido Fabulo, cuando tú lo huelas, suplicarás a los dioses que te hagan todo olfato. (Carmina Catulli, núm.13).

El poeta Ovidio nos obsequia un hermoso texto sobre una doncella en el anfiteatro romano. “Non ego nobilium sedeo studiosus equorum; cui tamen ipsa faves vincat ut ille precor. Ut loquerer tecum veni tecumque sederem, ne tibi non notus quem facis esset amor. Tu cursus spectas, ego te – spectemus uterque quod iuvat, atque oculos pascat uterque suos”. Yo no me considero un experto de finos caballos, pero ojalá aquel auriga derrote al que tú  misma favoreces. He venido para hablar contigo y sentarme junto a ti, no sea que no conozcas el amor que me despierta. Tú contemplas las carreras y yo a ti, observemos ambos lo que nos deleita y cada uno que alimente sus propios ojos. (Ovidio, Amores. III. 2).

En griego hallamos dos palabras hermosas para decir puella, señorita y jovencita: κόρη y παρθένος.  Atenea es la señorita por antonomasia en la literatura griega, porque ella nació joven, sabia, bella y fuerte. Por eso habita en el Partenón. Y en honor a ella el gobernador de Atenas Pericles mandó a construir el templo de la virgen, Fidias el escultor le hizo una estatua de 9 metros de oro y marfil dentro del Partenón. Veamos el siguiente texto con la versión española que hice al mismo texto:

La Atenea.

Μεγάλην εἶχε τιμὴν  Ἀθήνησιν  ἡ Ἀθηνᾶ,  ἣ καὶ τὸ ὄνομα  ἔδωκε τῇ πόλει,  εἶπον  δὲ ὅτι  ἐκ  τῆς  κεφαλῆς  τοῦ πατρὸς  αὐτῆς,  τοῦ Διός, ἐξῆλθε. Καὶ ὡς πρὸς τὸν πόλεμον δόρυ ἔφερεν ἡ Ἀθηνᾶ ἐν τῇ δεξιᾷ, ἐν δὲ τῇ  ἀριστερᾷ  ἀσπίδα· ἐπὶ  δὲ τοῦ κράνους ἐκάθητο γλαῦξ· σημεῖον δ’ αὕτη ἡ ὄρνις τῆς σοφίας, θεὸς δὲ σοφίας  ἡ Ἀθηνᾶ. Τῶν δ’ ἀνθρώπων φίλτατος τῇ Ἀθηνᾷ ὁ Ὀδυσσεύς, ὡς εὑρεῖν πάρεστιν ἐν τῇ Ὀδυσσείᾳ τοῦ Ὁμήρου. (Citado en Manual de griego. Primer volumen, Lourdes Rojas Álvarez, UNAM, 2004. Segunda edición, P. 373). He aquí mi traducción: “Atenea, quien también dio su nombre a la ciudad, tenía mucho respeto en Atenas. Pues se decía que ella nació de la cabeza de su padre Zeus. Atenea, así como portaba una lanza en la mano derecha para la guerra, igualmente llevaba un escudo en la mano izquierda. Y sobre su yelmo posaba una lechuza, pues esta ave era el símbolo de la sabiduría, y Atenea era la diosa de la sabiduría. Para ella, Odiseo era el más querido de todos los hombres, tal como suele encontrarse en la Odisea de Homero”.

También hallamos una palabra griega que significa mujer, hija, cuando es de sangre. Se dice: τκνονουτὸ: hijo, hija. Esta raíz la usa Esopo en su fábula “La gallina que ponía huevos de oro”. Y san Lucas en su evangelio. τέκνον, τί ἐποίησας ἡμῖν οὕτως; Ἱδοὺ ὁ πατήρ σου κἀγὼ ὀδυνώμενοι ἐζητοῦμέν σε. “Hijo, porqué nos has hecho esto, mira que tu padre y yo, angustiados te andábamos buscando”. (Véase todo el texto completo. Lc. 2,39-52).

En latín vulgar figura la palabra mulier-mulieris y significa: mujer, esposa, hembra y el despectivo vieja. Esta es la palabra que usó san Jerónimo en la Vulgata en el libro del Génesis para decir: Nomen primae mulieris fuit Eva. Su correspondiente en latín culto es femina-ae: mujer, hembra, dama. Es la raíz culta y más completa que simboliza a la mujer en sentido biológico, psicológico, cultural y espiritualmente. Es una mujer plena; es la palabra más completa que reúne las mejores características de una mujer. De allí viene la palabra femella-ae: señorita y es sinónimo de la palabra puella. También las palabras: feminalia-ium: ropa interior; originalmente era la ropa interior de la mujer, luego ya pasó a significar: calzoncillo, calcetines o cualquier parte de la ropa interior de la mujer y del hombre. La palabra femineus-a-um: de mujer, femenino. Equivale a la palabra griega γυναικείᾳ, la cual se usó para justificar que Θέτις, la madre de Aquiles, lo había ocultado, vestido de mujer entre las mujeres para que no fuera a la guerra de Troya, porque su madre, siendo un Nereida sabía que éste, tenía que morir en Troya. Pongamos uno de los ejemplos más hermosos de la literatura griega. La infancia de Aquiles, de Apolodoro de Atenas.

Ἐγέννησε Θέτις ἐκ Πηλέως Ἀχιλλέα. Ἀθάνατον δὲ θέλουσα ποιῆσαι αὐτόν, κρύφα Πηλέως εἰς τὸ πῦρ ἐγκρύπτουσα τῆς νυκτός, ἔφθειρεν ὃ ἦν αὐτῷ πατρῶον, μεθ’ ἡμέραν δ’ ἔχριεν ἀμβροσίᾳ. Πηλεὺς δὲ ἐπιτηρήσας καὶ ἀσπαίροντα τὸν παῖδα ἰδὼν ἐπὶ τοῦ πυρός, ἐβόησε∙
Καὶ Θέτις, κωλυθεῖσα τὴν προαίρεσιν τελειῶσαι, νήπιον τὸν παῖδα ἀπολιποῦσα, πρὸς τὰς Νηρείδας ᾤχετο. Κομίζει δὲ τὸν παῖδα πρὸς Χείρωνα τὸν Κένταυρον Πηλεὺς∙ ὁ δὲ λαβὼν αὐτὸν ἔτρεφε σπλαγχνοῖς λεόντων καὶ συὼν ἀγρίων καὶ ἄρκτων μυελοῖς. Ὡς δὲ ἦν ἐνναετὴς ὁ Ἀχιλλεύς, Κάλχαντος λέγοντος οὔποτε χωρὶς αὐτοῦ Τροίαν κατασκαφήσεσθαι, Θέτις προιδοῦσα ὅτι ἔδει αὐτὸν στρατευόμενον διαφθαρῆναι, κρύψασα ἐσθῆτι γυναικείᾳ, ὥσπερ παρθένον, ἀπέστειλε παρὰ Λυκομέδη ἐν Σκύρῳ τῇ νήσῳ. Ὀδυσσεὺς δὲ εὗρεν αὐτόν, καὶ τοῦτον τὸν τρόπον Ἀχιλλεὺς εἰς Τροίαν ἦλθε. (Apolodoro de Atenas. Biblioteca III 13, 6).

He aquí mi versión española: “Tetis dio a luz a Aquiles de Peleo y queriéndolo hacer inmortal a escondidas de Peleo, lo sumergió al fuego durante la noche, destruyendo lo que él tenía de su padre, y durante el día lo ungió con un ungüento. Y Peleo al observar y al contemplar que el niño se agitaba convulsivamente sobre el fuego, gritó. Por su parte Tetis al ser impedida para terminar su plan, abandonó al pobre niño y se fue al lugar de las otras Nereidas. Luego Peleo llevó a su hijo a la casa de Quirón, el Centauro. Y éste, habiéndolo recibido, lo alimentó con vísceras de leones y cerdos salvajes, y con médulas de osos. Así, pues, cuando Aquiles tenía nueve años de edad, y diciéndolo Calcas, que sin él, Troya jamás sería destruida. Por su parte Tetis habiendo previsto que era necesario que él fuera a la guerra a destruir completamente, lo ocultó con el vestido propio de una mujer, y así lo envió como si fuera una doncella a la casa de Licomedes en la isla de Esciro. Finalmente Odiseo lo encontró, y de este modo Aquiles se fue a Troya.

Las palabras femina y γυνήγυναικός son las más cultas en las lenguas clásicas y tienen significados comunes: mujer, esposa, señora, dueña, viuda, muchacha, madre, hija. De la primera se compuso la palabra tan polisémica feminismo. La segunda dio origen a la palabra ginecología. No obstante, la palabra γυνή, suele usarse en la literatura griega como mulier y como femina. Pongo dos ejemplos, uno del fabulista Esopo en su Fábula “El león y el mosquito” y otro del evangelista Juan en las “Bodas de Canán”. 

Καὶ ὑστερήσαντος οἴνου, λέγει ἡ μήτηρ τοῦ Ἰησοῦ πρὸς αὐτόν. Οἶνον οὐκ ἔχουσιν. Καὶ λέγει αὐτῇ ὁ Ἰησοῦς· τί ἐμοὶ καὶ σοί  γύναι; οὔπω ἥκει ἡ ὥρα μου. Λέγει ἡ μήτηρ αὐτοῦ τοῖς διακόνοις· ὅ τι ἂν λέγῃ ὑμῖν, ποιήσατε. Y terminándose el vino, la madre de Jesús le dice: ¿qué tengo yo contigo, mujer? Puesto que todavía no ha llegado mi hora. Entonces su madre dice a los sirvientes: hagan lo que él les diga. (Jn. 2, 3-6.  La expresión que me interesa destacar es la siguiente: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? τί ἐμοὶ καὶ σοί γύναι; Aquí también Esopo usa la palabra mujer γυνήγυναικός, aunque le da un sentido despectivo, pues pone a la mujer como feroz, a la defensiva con su marido a la hora de pelear. τοῦτο καὶ γυνὴ τῷ ἀνδρὶ μαχομένη ποιεῖ).

El león y el mosquito. Esopo

Κώνωψ πρὸς λέοντα ἐλθὼν εἶπεν· “οὔτε φοβοῦμαί σε, οὔτε δυνατώτερός μου εἶ. Eἰ δὲ μή, τίς σοί ἐστιν ἡ δύναμις; ὅτι ξύεις τοῖς ὄνυξι καὶ δάκνεις τοῖς ὀδοῦσι; τοῦτο καὶ γυνὴ τῷ ἀνδρὶ μαχομένη ποιεῖ. Ἐγὼ δὲ ὑπάρχω ἰσχυρότερός σου. Εἰ δὲ θέλεις, ἔλθωμεν καὶ εἰς πόλεμον”. Καὶ σαλπίσας ὁ κώνωψ, ἐνεπήγετο δάκνων τὰ περὶ τὰς ῥίνας αὐτοῦ ἄτριχα πρόσωπα. Ὁ δὲ λέων τοῖς ἰδίοις ὄνυξι κατέλυεν ἑαυτόν, ἕως οὗ ἠγανύκτησεν. Ὁ κώνωψ δὲ νικήσας τὸν λέοντα, σαλπίσας καὶ ἐπινίκιον ᾆσας, ἔπτατο.Ἔπειτα ἐνεπλάκη δεσμῷ ἀράχνης, καὶ ἐσθιόμενος ἀπωδύρετο, ὅτι μεγίστοις πολεμῶν, ὑπὸ εὐτελοῦς ζώου, τῆς ἀράχνης, κατεφθίθην. (Citado el texto griego en Antología griega del bachiller, Luis Penagos. Editorial Sal Terrae, Santander, 1970, p.44.  La versión es mía).

He aquí mi versión: “un día un mosquito acercándose a un León le dijo: “no te tengo miedo, ni eres más fuerte que yo. Y si no, dime, ¿dónde radica tu fuerza? Porque ¿acaso no rasguñas con las garras y muerdes con los dientes? También una mujer hace esto, cuando pelea con un hombre; no obstante yo soy más fuerte que tú. Pero si quieres, ahora mismo vayamos a pelear. Así pues, el mosquito al hacer un ruido como el de la trompeta, se lanzó picando las partes sin pelo de la cara del león alrededor de su nariz. Más el león se desgarraba con sus propias garras, hasta que se indignó. Luego el mosquito habiendo vencido al león, haciendo de nuevo sonar su zumbido, y cantando un himno triunfal se fue volando. En seguida se enredó en una telaraña, y al ser devorado por una araña, se lamentaba diciendo: “he peleado contra los animales más poderosos, y vengo a morir por un animal insignificante, es decir, por una araña.

Síntesis y conclusión.

Así, pues, hay un contexto cultural, histórico y existencial cuando hablo de la palabra mujer, femina o ser humano. No precisamente aquí tengo que abarcar todos los aspectos que en el término mujer connotan, pues como dije al inicio de la disertación, tomo la palabra mujer, como noción, pues el trabajo que más destaco es el ontológico y su relación con otras disciplinas, de las cuales echo mano para saber un poco más de la mujer. En lo que menos insisto es en una ideología, porque esto me llevaría a contradecir la investigación.

A pesar de lo dicho, me animo a expresar algo distinto de la mujer, una perspectiva diferente. Ecce femina – femina sapiens–porque una mujer sabia, experimentada y sencilla siempre es feliz. Y con su felicidad nos contagia a los que estamos cerca de una de ellas en todos los aspectos y ámbitos. En suma, yo prefiero estar cerca de una mujer completa y análoga, ni feminista ni andrista. Pues una mujer feminista o andrista, corre el riego de uno de los extremos.  No obstante, expreso que una mujer completa es invaluable, porque todos los detalles son bellos, esto es: persona, mujer, amiga, madre, profesionista, educadora. Toda ella, es un ser transparente, porque sabe criar y crear, alrededor de un clima de amor, de alegría, de estudio, de piedad, de cariño y de amistad.  

Dentro de mis lectores y amigos hay muchas mujeres, y muchos varones, y todos lo sabemos, no tenemos por qué fingir: “nosotros los hombres por nuestra historia, naturaleza, vocación y necedad, somos recios, toscos y algunas veces, criaturas solitarias”. No en balde, el comediante Plauto nos había definido en su inmortal Asinaria diciendo: Homo homini est lupus, aunque en su conocida sentencia se refiere al ser humano, y por eso incluye también a la mujer, pues a pesar de las constantes: el hombre sigue siendo un lobo para el hombre. (Asin. 495. Escena cuarta. Mercader).

 Pero por el amor a la mujer y todo lo que ella representa, hemos podido recorrer muchos senderos, algunos dirán, Los senderos de la gloria, porque ellas cuidan el corazón y el amor de la familia, mientras los hombres luchamos por ella, aunque no todo sea externado por el mismísimo varón.

Hablo a todas las mujeres a propósito de una: la mujer. Ojalá algún día la mujer sea recompensada por su virtud de acero. Porque en el fondo el corazón de una mujer es una virtud, más que ninguna otra, es un océano de secretos.  Me refiero a la mujer como modelo, al ideal que pretende alcanzarse. La inspiración me la dio el evangelista san Lucas al final de su exposición sobre la infancia y la sabiduría de Jesús. Καὶ κατέβη μετ’αὐτῶν καὶ ἦλθεν εἰς Ναζαρὲθ καὶ ἦν ὑποτασσόμενος αὐτοῖς. Καὶ ἡ μήτηρ αὐτοῦ διετήρει πάντα τὰ ῥήματα ἐν τῇ καρδίᾳ αὐτῆς. “Luego bajó con ellos y se fue a Nazareth, allí fue obediente con ellos. Y su madre guardó cuidadosamente todas las palabras en su corazón”. (Lc. 2, 51).

Epílogo.

Reuniendo lo vulgar, lo coloquial y la parte culta de una mujer, expreso este hermoso pensamiento, porque como dije al inicio de la disertación desde el ángulo ontológico, hay distintos modos de ser en la mujer, como la diferencia ontológica heideggeriana y los inferiores del ente de Tomás de Aquino. Por eso, mujeres, hay muchas, y mujer, solo una: Mujer es cada una de sus etapas. Y dejo abierto el tema, no para que otro me critique y vea lo negativo de mi investigación, sino para que el que siga las tesis de la disertación, complete este trabajo preliminar y nos presente otra perspectiva de la mujer. “Muñeca al nacer. Princesa a los 15 o 18. Bella a los 25. Pasional a los 35. Inolvidable a los 45. Dama a los 60. Especial a los 75. Y hermosa toda la vida”.

Muchas gracias.

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