De refugiarse en un peluche de IKEA a encontrar una familia en el zoológico de Ichikawa
La historia del pequeño macaco que conmovió al mundo tras ser rechazado por su madre tiene un final feliz: ya cuenta con un compañero de especie y recibió una donación masiva de la firma sueca.
Por Luis Moreno
La resiliencia de la naturaleza y la empatía humana se han unido en una historia que ha dado la vuelta al mundo. Punch, un pequeño macaco del Zoológico y Parque Botánico de Ichikawa, ha pasado de ser un huérfano solitario a convertirse en el símbolo de la superación animal, tras lograr integrarse finalmente a su comunidad.


El refugio en la felpa
La historia comenzó con una imagen desgarradora: Punch, tras ser rechazado por su madre y su manada al nacer, se convirtió en un solitario. Sin el calor materno, el pequeño primate encontró consuelo en un peluche de IKEA, al cual se aferraba día y noche para mitigar el estrés y la falta de contacto físico. La fotografía del pequeño mono abrazando su juguete se volvió viral, despertando una ola de ternura y preocupación global.

Un gesto de solidaridad empresarial
Al conocer el impacto del caso, IKEA Japón decidió intervenir. En un acto simbólico de apoyo al bienestar animal, la presidenta de la compañía en el país nipón acudió personalmente para realizar una donación masiva de peluches al alcalde de Ichikawa. El objetivo de este donativo es que el zoológico cuente con recursos suficientes para brindar «apoyo emocional» a otros animales que, como Punch, atraviesan procesos de abandono o rehabilitación.


El primer amigo de verdad
Sin embargo, la noticia más esperada por los cuidadores llegó recientemente. Punch, quien solía llevar su peluche a todas partes por seguridad, ha dado el paso más importante de su vida: ha hecho su primer amigo real.
El zoológico informó que otro miembro de la manada de macacos finalmente ha aceptado al pequeño, comenzando a cuidarlo y a realizarle labores de acicalamiento (limpieza de pulgas), una conducta social que en el mundo de los primates representa el vínculo más profundo de confianza y protección.

«Little Punch ya no está solo. Ha encontrado a alguien de su propia especie que cuida de él, marcando el inicio de su vida plena dentro de su comunidad», señalaron fuentes del zoológico.
Aunque los peluches de IKEA fueron el «puente» necesario para que el pequeño macaco no colapsara emocionalmente durante sus primeros meses, hoy Punch ha cambiado la felpa por el calor real de su propia familia.

