De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria.
Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz
De mi máxima consideración a mi maestro, el doctor Guillermo Hernández Flores (1947-2020), quien me llevó en el camino de la filosofía desde mi adolescencia, y quien ha sido mi modelo ejemplar en el campo de la docencia. Discipulum esse magistro similem oportet (bástele al discípulo ser como su maestro). Esta dedicatoria es una correspondencia a la dedicatoria que él mismo me obsequió en el ejemplar personal de su tesis doctoral, aquel 18 de abril de 2004: “Al discípulo que admiro, al hermano, considerado desde siempre, y al amigo que tanto estimo, en la esperanza de que pronto, sea para él, el día tanto trabajado. Juvenal, gracias por tu amistad y, sobre todo, por la fortaleza que me has enseñado, y por el conocimiento que, desde tu sencillez, me has trasmitido”. Dr. Guillermo Hernández Flores.
Advertencia.
En este artículo quiero compartir a los lectores del Comunicador Puebla, un comentario a mi libro, aún inédito De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria. Tres textos de este este libro: noticia sobre la personalidad de José Rubén Sanabria, algunos fragmentos del Prólogo “De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria”. Dr. Mauricio Beuchot, y un comentario a mi libro De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria.
Así, pues, hace veinticinco años escribí este libro, al que aludo en el título de la reseña y lo dejé guardado en mi archivo personal con un prólogo de mi maestro, el doctor Mauricio Beuchot Puente. Era para la editorial Porrúa, pero el destino tomó otros rumbos. Sin embargo, de este libro publiqué un artículo que me pidió el maestro Francisco Galán, profesor de la Universidad Iberoamericana de México para la Revista de Filosofía, pues en el año 2002 le hicimos un homenaje al pensador mexicano, al doctor José Rubén Sanabria, tal como se puede apreciar en las memorias publicadas por la misma universidad. (Véase Reflexiones en torno a la filosofía de José Rubén Sanabria, Revista de Filosofía, Año XXXV, número doble 104-105, mayo-diciembre, 2002, pp. 199-234; y en el mismo número, véase, Bibliografía sanabriana, pp. 445-487).
Ahora después de 23 años de estar este libro empolvado y guardado en mi biblioteca de humanidades, lo he vuelto a leer, y sobre todo, estoy compartiendo varias lecciones de su contenido en los seminarios de filosofía y cultura clásica que he venido impartiendo en los últimos meses en la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz en la ciudad de Puebla.
Así, pues, queridos amigos, ojalá disfruten esta reseña que yo mismo preparé sobre el contenido de mi libro. La finalidad es que encuentren en la filosofía alguna respuesta y alguna inquietud para seguir estudiando a nuestros autores, fundamentalmente, para seguir investigando sobre esta tarea imperiosa que tanta falta nos hace en estos tiempos de crisis, tan marcada y tan patente por todas partes.
1). Noticia sobre la personalidad de José Rubén Sanabria
José Rubén Sanabria fue un pensador que consagró su vida llena de nobleza y pasión a la filosofía. Como estudiante, docente, conferenciante e investigador, por más de cincuenta años se dedicó a la búsqueda amorosa de la verdad. Lo conocí en 1997, en los últimos años de su vida, a través de mi maestro, el doctor Humberto Encarnación Anízar, quien en la Universidad Pontificia de México, en los cursos de agustinismo en el siglo XX, hablaba de él colocándolo al lado de Agustín Basave Fernández del Valle, Alberto Caturelli y Octavio Nicolás Derisi, como uno de los pensadores más destacados en el campo del humanismo cristiano en América Latina.
Sobre José Rubén Sanabria se ha hablado poco en México, pese a ser bastante conocido en los medios literarios. En los cursos de historia de la filosofía mexicana apenas se le ha dedicado una página, y sólo para reportar algunos datos biográficos, y hacer un breve comentario sobre su Introducción a la filosofía, su Ética y su Lógica.
Los estudios y comentarios más rigurosos sobre su filosofía vienen de autores extranjeros. En 1998, después de leer su currículum vitae y parte de su obra publicada, me di cuenta de que su reflexión filosófica era de gran valor como lo hacía ver la crítica filosófica en el extranjero. Desde ese año trabé una amistad muy estrecha con él, por lo cual puedo decir que conocí su obra de cerca y de primera mano. Asimismo, recibí inmerecidamente deferencias de su parte y el conocimiento de una gran porción de comentarios y estudios sobre su propia filosofía. Lamentablemente quedaron pendientes muchas preguntas sin respuesta, ya que la muerte le sorprendió la noche del 31 de diciembre de 2001.
Después de su fallecimiento pude conocer su obra inédita y la múltiple correspondencia que tuvo con grandes filósofos de nuestro tiempo. Eso me permitió verificar muchos datos que ya antes Mauricio Beuchot Puente, Antonio Ibargüengoitia Chico y el propio José Rubén Sanabria me habían comunicado. A veinte cuatro años de la muerte de este filosófico itinerante, con verdadera satisfacción, sobre todo, con un gran cariño, publico el resultado de las conversaciones en los años 1998-1999; ello constituye una muestra del diálogo nutrido y sugerente que tuve con el doctor José Rubén Sanabria.
2). Algunos fragmentos del Prólogo “De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria”. Dr. Mauricio Beuchot.
El libro que Juvenal Cruz Vega nos ofrece era uno que se hacía esperar desde hace tiempo. Versa sobre la filosofía del R. P. Dr. José Rubén Sanabria, fallecido la noche entre el último día del año 2001 y el primero del 2002. El P. Sanabria había cumplido ya una vida plena y llena de muchas satisfacciones. Entre ellas, estaba su labor filosófica, tanto en la docencia como en la investigación. Fue un hombre muy benemérito dentro de la filosofía cristiana, pero no por ello bien conocido. Así que el libro que presentamos viene a llenar una deficiencia que ya era notoria.
Juvenal Cruz nos da una biografía del P. Sanabria que es muy exacta y confiable. En diversos artículos de enciclopedias y revistas se hablaba de él, pero él mismo decía que contenían numerosos errores e inexactitudes. En cambio, para hacer este apartado biográfico, el autor recurrió a quien mejor le podía dar y aclarar los datos, que era el propio padre. Asimismo, el autor elaboró, en parte con el padre, en parte como fruto de sus pesquisas, la biografía más completa de la producción sanabriana. Esto hace meritorio al libro ya desde sus comienzos.
Además, Juvenal Cruz rastrea las principales fuentes de la cosmovisión sanabriana, señalando además su método, las líneas filosóficas de su pensamiento, tanto en el aspecto histórico, como en el sistemático y el práctico, y pone de relieve algunos elementos en los que se encuentra innovación y originalidad. Y es que el P. Sanabria no solamente cultivó esos campos con mucha competencia, sino también con creatividad. Era conocida por todos la capacidad que tenía de sorprendernos con tesis que se apartaban de la filosofía escolástica, sobre todo tomista, pero que eran sustentadas por él con maestría y elegancia.
3). Comentario a mi libro De la filosofía del ser a la filosofía existencial en la obra profética de José Rubén Sanabria.
En la historia del pensamiento filosófico ha habido múltiples pensadores que han proclamado solemnemente la muerte de la filosofía. Una prueba de esto, es que en el siglo pasado el positivismo lógico que todo lo quiso reducir a la ciencia, creyó haber derrumbado a la filosofía, al proclamar el resurgimiento de la lógica, y su coronación entre las ciencias. Por eso “Ludwig Wittgenstein al final de su clásico tractatus logicus philosophicus, después de repetir que la filosofía es superada por la ciencia, asegura que quien lo comprende reconoce al fin sus proposiciones como carentes de sentido y debe superarlas para ver correctamente, afilosóficamente el mundo”. (SANABRIA José Rubén, Inutilidad de la filosofía, en Giornale di Metafisica, Año XXVII, N° 4, Génova, Italia 1972, p. 301).
El objetivo de la filosofía, aseguraba el mismo autor, “es el esclarecimiento lógico de las ideas, la filosofía no es una doctrina, sino una actividad. Una obra filosófica consta esencialmente de aclaraciones. El resultado de la filosofía no son unos axiomas filosóficos, sino la clarificación de principios. La filosofía debe clarificar y delimitar netamente las ideas que, de otro modo, se harían de algún modo grises y borrosas. El verdadero método de la filosofía sería realmente el de no decir más que lo que puede decirse, es decir, axiomas de la ciencia natural, algo que nada tiene que ver con la filosofía, y después, cuando alguien quiera decir algo metafísico, probarle que en sus axiomas no ha dado ninguna significación a ciertos signos. Ese método sería insatisfactorio para el otro – no tendría la sensación de que le enseñamos filosofía – pero sería el único realmente correcto”. (ANZENBACHER Arno, Introducción a la filosofía, Editorial Herder, Segunda edición, Traducción Castellana por Claudio Gancho, Barcelona 1993, p. 44).
En esa misma línea Rodolf Carnap, uno de los más fervientes partidarios del neopositivismo escribió: “en el campo de la metafísica, el análisis lógico ha conducido al resultado negativo de que las pretendidas proposiciones de dicho campo son totalmente carentes de sentido. Con esto se ha obtenido una eliminación tan radical de la metafísica como no fue posible lograrla a partir de los antiguos puntos de vista antimetafísicos. Pues las proposiciones metafísicas no resultan aceptables ni aun consideradas como hipótesis de trabajo, ya que para una hipótesis es esencial la relación de derivabilidad con proposiciones empíricas (verdaderas o falsas) y esto es justamente lo que falta a las pseudoproposiciones de la metafísica. Y es que para Carnap la nueva lógica es, el punto de palanca capaz de desplazar a la vieja filosofía. Ante el juicio inexorable de la nueva lógica, toda la filosofía en el sentido antiguo, resulta ser no solamente falsa en su contenido, sino lógicamente insostenible y, por lo tanto, carente de sentido. Por ello la proposición principal de la filosofía es que la filosofía es un sinsentido”. (SANABRIA José Rubén, Inutilidad de la Filosofía, op. cit. p. 303).
Por otro lado, la mayoría de la gente en el mundo común y académico es pragmatista, así lo han señalado muchos en el medio universitario. Por eso las ideologías respecto de la filosofía, según criterio de estos, son inútiles. Lo que importa es la ciencia, la técnica, la tecnología, la industria, el comercio; pero la filosofía, ¿para qué sirve? Además, la filosofía es totalmente inútil en el mundo del trabajo que es una de las características propias de nuestro tiempo. “El mundo del trabajo es el mundo de lo útil, de lo funcional; es el mundo del producto en gran escala para el bien propio y para el bien de los demás; es el mundo de la necesidad. Sin trabajo no hay subsistencia y menos habrá lujo y placer que es la meta de toda persona normal. Actualmente trabajar es la condición de posibilidad de la existencia de la sociedad y del individuo; y es por añadidura una exigencia cada vez más radical”. (Ibidem, p. 304).
Hoy se proclama con frecuencia que la filosofía está en crisis; a este respecto dirán muchos: en la actualidad todo está en crisis, porque desde el punto de vista cultural, se dice que estamos viviendo en una época postmoderna; en arquitectura, arte, literatura, educación, teología, ética etcétera; que la modernidad hace tiempo desapareció del horizonte humano y que ahora ha llegado la nueva era. ¿Será la era del nihilismo, escepticismo, pragmatismo, centralismo, o la era de la indiferencia?
Si en la modernidad, y después en el programa del neopositivismo, todo vino a caer en ciencia y también llegó a quedar formulado en lenguaje exacto, en la postmodernidad se vino a exagerar y llegar al extremo, en ella se ha venido a meter a discusión todo lo que intente ser construcción; principalmente la filosofía y la metafísica. Ahora “se trata de una ciencia muy diferente a la ciencia tradicional. Se ha llegado a la identidad caos=irracionalidad, que desemboca en el destronamiento de la razón”. (SANABRIA José Rubén, ¿Filosofía en este milenio? en Revista de Filosofía, Año XXXIV, N° 101, UIA, México 2001, p. 221).
Por todo esto escribe Sanabria: “Hoy vivimos en la ausencia de Dios. Vivimos en una época de penuria –no me refiero a lo económico–. Vivimos en una larga noche de desconcierto y de caos. Por eso, hoy más que nunca es necesario filosofar, buscar el camino de la verdad, preocuparse por lo profundo, investigar el porqué del mundo y de nosotros mismos”. (Ibidem, p. 259).
Sin embargo a pesar del acontecimiento postmoderno considero que la filosofía es de gran importancia en la actualidad, pues las corrientes filosóficas contemporáneas más interesantes, han logrado penetrar en varios ámbitos de la cultura y de la educación; esto se ha manifestado en las disciplinas más anunciadas por el hombre contemporáneo, tales como la psicología, la sociología, la pedagogía, la política, el derecho y otras. Impresiona que la filosofía, a partir de la fenomenología ha progresado cualitativamente; y ésta ha enriquecido, principalmente al existencialismo, al personalismo, a la hermenéutica; en sus diversas orientaciones de pensamiento.
A pesar de este caótico entorno, el cual nos ha tocado vivir a inicios del tercer milenio, es necesaria la filosofía, esto es, una reflexión profunda acerca del hombre, de su ser y de su relación con el Ser. Aún “las mismas filosofías negativas y finitistas, como la de Jean Paul Sartre y la de Maurice Merleau Ponty, son a pesar de sus autores: una metafísica; negar la metafísica es ya hacer metafísica”. (SANABRIA José Rubén, Ser y valor en la Filosofía de Luis Lavelle, Tesis de Doctorado, Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, Roma 1962, p. 3).
En Europa ha habido un progreso cualitativo y una renovación respecto a la filosofía; hablando de esta y también de la metafísica, indudablemente que a Heidegger “se debe en gran parte el despertar metafísico actual”. (Idem). A este filósofo le han seguido numerosos testimonios, no sólo en Europa, sino también en América Latina. Concretamente en México, el movimiento filosófico contemporáneo, sobre todo a partir de los años 30, ha provocado entusiasmo y progreso. Un testimonio de esto, es el de los maestros Antonio Caso y José Vasconcelos, quienes empezaron a filosofar combatiendo principalmente al neo-positivismo. “El espíritu de Caso que supo apropiarse de todas las corrientes filosóficas y darles el calor vital de su emoción, al trasmitirlas a sus discípulos, sembró en el alma de ellos la inquietud filosófica y la avidez por la verdad – principio de todo filosofar. Por su parte el maestro Vasconcelos con su alma de poeta, captó la belleza mística de algunas filosofías orientales, del misticismo Plotiniano y Bergsoniano, e inyectó en el alma de la juventud el ansia de belleza que él habría de plasmar en una estética en trazos vigorosos”. SANABRIA José Rubén, Panorama filosófico en el México actual, Primera parte, en Sapientia, Año VII, N° 5, Buenos Aires, Argentina 1952, p. 198).
Las lecciones de Antonio Caso y José Vasconcelos, “no fueron inútiles, pues a ellos se agruparon varios jóvenes, que andando el tiempo serían los maestros de las generaciones actuales”. (Idem). A partir de estos dos maestros, en México han surgido varios movimientos filosóficos, que han intentado responder a la afirmación de la filosofía; así por ejemplo se encuentran, el movimiento americanista y nacionalista, defendido principalmente por Leopoldo Zea y Samuel Ramos, el movimiento neo-kantista, cuyos representantes más importantes son: Francisco Larroyo y Eli de Gortari. También el movimiento de tendencia axiológica con dirección neo-kantiana, fenomenología y existencialismo, defendida principalmente por Eduardo García Máynez y José Romano Muñoz. Otro movimiento filosófico, es el fenomenológico, culturalista e historicista, defendido principalmente por Manuel Cabrera, Juan Hernández Luna y Luis Villoro Toranzo. Por otro lado, no debe olvidarse el movimiento filosófico de los españoles en México, pues ha beneficiado mucho a la reflexión respecto de la filosofía; los filósofos más representativos fueron José Gaos, Juan David García Bacca, Eduardo Nicol, José Maria Gallegos Rocafull y Joaquín Xirau. Pero también ha habido un grupo de filósofos cristianos que han emitido su reflexión con rigor, disciplina y sabiduría, como Agustín Basave Fernández del Valle, José Sánchez Villaseñor, Héctor González Uribe, Antonio Gómez Robledo, Ramón Xirau, Mauricio Beuchot y su grupo de hermenéutica analógica que ha tenido buena aceptación.
Estos testimonios son una muestra de que México conoce y cultiva las principales direcciones de la filosofía, moderna y contemporánea que florecen en Europa. México ha sido un lugar de la especulación filosófica y también de reflexión sobre el ser y la verdad; ha combatido las corrientes que tratan de derrumbar a la filosofía, principalmente las que pretenden destruirla completamente.
Este es el entorno de José Rubén Sanabria, y en un intento de responder a la pregunta por la filosofía: ¿ciencia, saber, conocimiento, aclaración del lenguaje, Weltanschuung, definición, noción del hombre, del mundo, también del absoluto, sentido a la existencia humana? viene a decir su propia reflexión. Por esta razón, en un esfuerzo de decir qué es la filosofía, el filósofo mexicano José Rubén Sanabria, hace ver que la reflexión filosófica, es fundamental para la especulación y para encontrarle sentido a la vida. Si a Heidegger se le debe el gran esfuerzo por el despertar metafísico; José Rubén Sanabria desde México y por inspiración de la escuela interiorista, aunque en otro contexto, viene a contribuir a la reflexión filosófica mexicana; desde su vertiente del personalismo existencial y su humanismo cristiano.
Se ha dicho a menudo que la filosofía de Martin Heidegger es una filosofía del ser, de la existencia, que la filosofía de san Agustín es una reflexión sobre la interioridad y sobre el amor, que la filosofía de Marcel es una filosofía del misterio, que la filosofía de Sciacca es una filosofía de la ontología de la vida y de la muerte; y también, que la filosofía de Emmnuel Mounier es una filosofía de la persona. Esta es la escuela en la que brota la vertiente de José Rubén Sanabria, porque su filosofía también es una filosofía del ser, por supuesto que con presupuestos distintos y también con conclusiones divergentes; pero el tema fundamental, es la filosofía del ser, la búsqueda por la verdad.
En la obra de José Rubén Sanabria, la filosofía es la sabiduría en torno a la existencia humana, la filosofía como ontología del hombre, ya que el hombre es el punto de partida y de llegada de la filosofía. El hombre es una realidad mistérica y enigmática, quien es demasiado grande para bastarse a sí mismo. Además, “el hombre sigue siendo como para san Agustín, un enigma. Pero en sus momentos de sinceridad tiene que reconocer que ‘es’, que siempre está ‘en camino’, que va ‘hacia’. Y esto, aunque no quiera. ‘Ir hacia’ implica necesariamente ‘un venir de’. El hombre en tanto ‘va hacia’ en cuanto que reconoce ‘viene de’. De lo contrario, enraizará su existencia en el vacío y tendrá por horizonte envolvente la nada”. (SANABRIA José Rubén, Concepto y naturaleza de la trascendencia en Karl Jaspers, en Revista de filosofía, Año II, N° V, UIA, México 1969, p. 132).
La filosofía de José Rubén Sanabria es el tema que ocupa esta investigación. Tres pilares en la reflexión de este filósofo mexicano forman el propósito de la investigación, esto es, la naturaleza de su filosofía, antropología filosófica y ética existencial. El tema es interesante, en primer lugar, se trata de un filósofo mexicano muy conocido y poco estudiado. Apenas unos diez trabajos sobre su filosofía, muestran tan sólo un acercamiento a su pensamiento. Además, es un filósofo cristiano, abierto y atento a las necesidades del mundo contemporáneo, y creo que desde su reflexión filosófica, se pueden extraer nuevas reflexiones para la filosofía mexicana, y especialmente para la filosofía cristiana. En segundo lugar, su filosofía que es propiamente antropología filosófica, puede ser utilizada como fundamentación para una teoría sobre los derechos humanos y valores éticos.
En este trabajo de investigación considero necesario penetrar en la filosofía de José Rubén Sanabria a fin de exponerlo e interpretarlo desde la misma obra, ya que ver a un autor desde afuera no permite comprender su originalidad, su aporte y su autenticidad. Sin embargo, desde las fuentes directas, es decir con el método doxográfico permite comprender con más propiedad el pensamiento del autor. Respecto a su bibliografía he leído casi todos sus libros, la mayor parte de sus artículos publicados hasta mi conocimiento, y solamente algunos artículos inéditos que en realidad son conferencias magistrales.
Al emprender este trabajo de investigación, me ocupo de tres objetivos principales, esto es, exponer las líneas fundamentales respecto a la noción de la filosofía de José Rubén Sanabria, en segundo lugar, presento las características esenciales de su antropología filosófica y en tercer lugar, me pongo como tarea extraer su aportación fundamental acerca de su ética existencial.
En el primer capítulo de la investigación, presento la vida y la obra de este filósofo mexicano. En su desarrollo introduzco el capítulo, no con un planteamiento, sino con un comentario acerca de los datos personales y de la obra que escribió este autor.
En el Segundo capítulo expongo la cosmovisión de la filosofía de José Rubén Sanabria, ahí también introduzco el capítulo haciendo unas anotaciones generales y los límites sobre la Weltanschauung del autor.
En el tercer capítulo abordo la naturaleza de su filosofía, es decir, qué noción o definición hay de ella, y ahí trato a la filosofía como vocación especial, la tarea del filósofo, su noción de filosofía y su dirección hacia la filosofía cristiana.
En el cuarto capítulo, trato el tema fundamental de su filosofía, esto es, hombre y persona; ahí expongo la disciplina filosófica que estudia al hombre, luego la noción de persona y sus capacidades; también abordo el tema acerca de la identificación de persona y hombre, para culminar con la reflexión sobre la muerte que es una de las características fundamentales de la antropología filosófica de este autor.
En el quinto capítulo, después de haber analizado la noción de persona de José Rubén Sanabria, expongo los elementos constitutivos de su ética existencial. Aquí vinculo las dos disciplinas a las cuales este autor dedicó tiempo, esto es, la antropología filosófica y la ética.
En este trabajo de investigación expuse a José Rubén Sanabria solamente en la medida de mis posibilidades; y sobre todo lo que he delimitado como filosofía sanabriana. Si mi esfuerzo resulta superficial, me queda al menos la satisfacción de haber estudiado la filosofía de este eminente filósofo y metafísico mexicano, al doctor José Rubén Sanabria Tapia, a quien manifiesto desde estas páginas mi más sincero reconocimiento. Pero también aprovecho este espacio para proporcionar mis más sinceros agradecimientos a los siguientes profesores amigos míos: Dr. Mauricio Beuchot Puente amigo y guía generoso quien tuvo la amabilidad y delicadeza de dirigir y revisar esta investigación. Dr. Humberto Encarnación Anízar quien me llevó a través de sus magistrales lecciones a la obra sanabriana. Dr. Guillermo Hernández Flores quien con su sabiduría ejemplar ha sabido guiarme en el camino de la filosofía. Dr. José Luis Martín del Campo Mena quien me ha alentado en mis estudios filosóficos desde hace ya varios años. Dr. Antonio Ibargüengoitia Chico quien me proporcionó muchos elementos para la realización de este trabajo. Dra. Amanda Porter del Lazo mi amiga y maestra de metodología, quien también con su amistad ha sabido inquietarme en la filosofía. A mis dos compañeros de aula, al padre Marco Antonio González Trejo, y a Arturo Mota Rodríguez, quienes con su amistad y sabiduría tesonera han sabido conducirme a través de su excelente asesoría y metodología.
Finalmente, al P. Salvador Osnaya Velásquez por su generosa colaboración al permitirme consultar el archivo personal de José Rubén Sanabria durante los años 1999-2002.
Muchas Gracias.