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Campaña de Sydney Sweeney para American Eagle escala al debate político en EE. UU.

Por Luis Moreno

Lo que comenzó como un juego de palabras publicitario terminó convirtiéndose en una controversia nacional. La actriz Sydney Sweeney, conocida por su papel en Euphoria, protagoniza la nueva campaña de American Eagle, que ha sido duramente criticada por asociaciones con conceptos de “superioridad genética”. El eslogan del anuncio —“Sydney Sweeney has great jeans… and she got them from AE”— juega con la homofonía entre jeans (vaqueros) y genes (genes), lo que fue interpretado por muchos como una insinuación a rasgos genéticos ideales, relacionados con la blancura y la perfección estética.

Las críticas no tardaron en multiplicarse en redes sociales. Usuarios calificaron la campaña de “eugenésica” y “nazi”, mientras otros la defendieron por “recuperar la belleza en la publicidad”. La polémica escaló rápidamente del ámbito cultural al político: Steven Cheung, director de comunicaciones de la Casa Blanca, calificó las críticas de “imbéciles” y “producto del pensamiento liberal retorcido”, aludiendo a que este tipo de reacciones explican los resultados de las elecciones presidenciales de 2024, en las que la derecha conservadora recuperó terreno.

En la misma línea, el vicepresidente J.D. Vance ironizó en un pódcast diciendo que los demócratas “llaman nazis” a quienes opinan que Sydney Sweeney es atractiva. “Pensé que después de 2024 serían menos locos, pero ahora atacan a quien cree que Sweeney es hermosa”, afirmó. El senador Ted Cruz también se sumó al coro republicano y escribió en X: “Ahora la izquierda loca se ha manifestado contra las mujeres hermosas”.

Sweeney, por su parte, no ha respondido directamente a la polémica. Sin embargo, en entrevistas recientes evitó mencionar a American Eagle entre sus marcas preferidas, lo que algunos interpretan como un distanciamiento. La actriz ha sido clara en otras ocasiones sobre su incomodidad con ser objetivizada, y críticos de la campaña señalaron que el tono sensual del video y el enfoque en su cuerpo refuerzan la “mirada masculina”.

Pese a la controversia, el efecto Sweeney fue inmediato: las acciones de American Eagle subieron un 6.2% el mismo día del lanzamiento y alcanzaron un aumento del 14.6% al cierre del día siguiente. La marca, que había tenido dificultades para conectar con la Generación Z, vio en Sweeney una embajadora con alto impacto mediático, aunque no exenta de polémica.

Mientras tanto, la discusión pública sigue creciendo, ahora alimentada por un segundo anuncio protagonizado por Gavin Casalegno para Dunkin’, también centrado en “la genética”, lo que ha llevado a muchos a advertir sobre una posible tendencia hacia discursos peligrosamente cercanos al determinismo biológico y la eugenesia.

Sydney Sweeney, sin buscarlo —o tal vez sí—, ha puesto rostro a un debate que ya no es solo de moda o marketing, sino una disputa política y cultural sobre belleza, raza y poder en la era post-viral.

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