Aumentos al salario mínimo generan brecha con sueldos profesionales y contractuales: CTM
Por Lolis Moreno
El incremento histórico al salario mínimo en México ha provocado un rezago en los salarios profesionales y contractuales, lo que está generando nuevas desigualdades entre los trabajadores, advirtió José Luis Carazo Preciado, secretario del Trabajo de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) a nivel nacional.
Durante su visita a Puebla, donde impartió la conferencia magistral “Mitos y Realidades de los Salarios Mínimos en México” en las oficinas estatales de la CTM, el especislita explicó que, mientras el salario mínimo ha aumentado alrededor de 142 por ciento en los últimos años, los salarios contractuales apenas han crecido cerca del 14 por ciento.
Esta disparidad, señaló, ha impactará directamente en las negociaciones de los contratos colectivos de trabajo, ya que actualmente algunas empresas proponen incrementos diferenciados: un porcentaje mayor para un grupo reducido de trabajadores —de hasta 12 o 15 por ciento— y aumentos de apenas 8 por ciento para el resto del personal.
Dicha práctica, advirtió, amplía la brecha salarial al interior de los centros laborales y genera tensiones durante los procesos de revisión contractual. “Son efectos colaterales del crecimiento del salario mínimo sin el acompañamiento de los salarios profesionales y contractuales, lo cual incluso puede representar un riesgo para los convenios laborales firmados con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que no recomienda la homogenización salarial”, expresó.
Carazo Preciado recordó que, con la actual legislación laboral, los trabajadores deben someter a votación los incrementos propuestos por las empresas, y en caso de no ser aceptados, tanto sindicatos como patrones están obligados a reiniciar las negociaciones.
Este escenario, añadió, podría derivar en mayores presiones económicas para las empresas y en procesos más complejos para alcanzar acuerdos, por lo que consideró necesario mantener un equilibrio que permita a las compañías sostener sus inversiones y, al mismo tiempo, garantizar a los trabajadores un ingreso digno y suficiente.
Finalmente, el especialista indicó que, pese a los avances en materia salarial, el poder adquisitivo del trabajador aún se mantiene en niveles similares a los de 1976, por lo que estimó que todavía hace falta al menos un 30 por ciento adicional de recuperación para alcanzar condiciones económicas más justas.

