Opinión

Apuntaciones sobre el Manual de iniciación al griego de la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez y la enseñanza del griego antiguo en México  

Por Juvenal Cruz Vega. Director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Πλάτων ὡρίζετο ἄνθρωπον, λέγων ὅτι ἄνθρωπός ἐστι ζῶον δίπουν καὶ ἄπτερον. Διὰ τοῦτο πάντες εὐδοκίμησαν τὸν Πλάτωνα. Ἀλλὰ Διογένης ἔτιλε ἀλεκτρύονα,  καὶ  ἔνεγκεν  εἰς  τὴν  σχολὴν  τοῦ Πλάτωνος,  καὶ  εἶπε  πρὸς  πάντων∙ Οὗτος ἀλεκτρύων ἐστὶ ἄνθρωπος∙ δύο γὰρ πόδας ἔχει καὶ ἄπτερός ἐστι.

Platón definió al hombre diciendo que: “el hombre es un animal bípedo y sin plumas”. Por eso todos admiraron a Platón. Sin embargo, Diógenes desplumó a un gallo y lo llevó a la escuela de Platón y dijo a todos: “este gallo es un hombre, porque tiene dos pies y no tiene plumas.”

Fuente. Sátira sobre Platón. Diógenes, el Cínico. Citado por Luis Penagos. Antología griega del bachiller. Editorial Sal Terrae. Santander, 1960, p. 37.

Advertencia.

En este artículo quiero compartir con los lectores de El Comunicador Puebla dos documentos de sumo interés para la investigación: una carta dirigida al Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México sobre la obra de la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez, profesora e investigadora mexicana de reconocido prestigio mundial. En segundo lugar, presento una reseña sobre el Manual de griego antiguo que la misma autora escribió hace más de veinte años. Espero que disfruten esta lectura y que sea motivo de emprender el camino hacia los estudios de los autores clásicos.

1). Carta al Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México sobre la doctora Lourdes Rojas Álvarez.

En este documento deseo manifestar por escrito mi felicitación a la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez, quien es investigadora del mismo instituto aludido, que tanto ha servido a la patria y a muchas naciones. Mi felicitación es por el éxito que ha tenido su Manual de Iniciación al griego, publicado por el mismo instituto. Yo he sido testigo ocular y autorizado del éxito de este manual desde que era un volumen sencillo en 1992, cuando cayó en mis manos la primera edición. Ahora, después de una vasta experiencia en la docencia y en la investigación la autora ha convertido ese volumen en un proyecto amplio para aprender y enseñar griego antiguo en menos tiempo debido a su didáctica accesible. Sólo, hay que saber utilizar esta obra con un propósito bien definido.

En este momento son tres volúmenes. En el primero de ellos, presenta la estructura lógica y sintáctica de la lengua griega, con muchos ejercicios aptos para estudiar la lengua con seriedad dentro y fuera de la UNAM. El segundo volumen, sigue manteniendo la misma metodología y ayuda a los profesores a profundizar a través de una de las mejores didácticas del verbo griego en lengua española, y sobre todo, hace una sinopsis clara y exacta de las palabras invariables de la lengua griega. El tercer volumen, recapitula los dos anteriores y reúne la sintaxis elemental y profunda, requerida al estudiar un autor clásico y posclásico de la lengua griega.

He visto en más de veinte años consecutivos el éxito de la obra de la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez. Además, como coordinador de varios cursos de griego en tres niveles (iniciación, medio y avanzado) he visto la utilidad positiva de este trabajo. Pues en la ciudad de Puebla hemos utilizado la obra en varias instituciones, en la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz, en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, en el Seminario Palafoxiano de Puebla y en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; también en la Universidad Autónoma de Tlaxcala; y en los recientes años hemos utilizado esta obra en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja, Colombia.

El éxito de esta obra ha fomentado buenas vocaciones a las humanidades y a la filosofía, que han realizado posgrados en la misma Universidad Nacional, ocasionado por el gusto a la lengua griega. Como maestro de esta lengua y como estudioso de este método teórico y práctico, he sido testico autorizado como dije al principio, sobre el éxito de la doctora Lourdes Rojas Álvarez, al grado que el mismo consejo académico de esta instución le solicitó a la doctora Lourdes dictar una de las cuatro conferencias magistrales en el marco del Primer Coloquio Internacional de Humanismo, Humanidades y Hermenéutica, el cual fue celebrado los días 23 y 24 de junio de 2015.

Ojalá el éxito de la obra de la doctora Lourdes Rojas Álvarez siga formando universitarios humanistas que sirvan a la patria y al hombre en todas las entidades y las naciones.

Atentamente

Lic. Juvenal Cruz Vega

Director general

2). Reseña del Manual de iniciación al griego de la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez y la enseñanza del griego antiguo en México.  

a). Prenotando.

Ninguna de las civilizaciones y culturas ha contribuido tanto al desarrollo de la humanidad como lo ha hecho el pueblo griego. Grecia es lo más granado de la cultura indoeuropea, aún los autores de nuestro tiempo con mayor presencia han inspirado su pensamiento en aquella civilización del antiguo mediterráneo. Estudiar la lengua griega significa penetrar en el universo griego, pues la lengua de aquellos hombres es una de las más perfectas y armoniosas de la historia de la humanidad. Lingüísticamente pertenece al tronco común indoeuropeo, por eso es muy cercano al sánscrito, prácrito, pali, persa, germano, hitita armenio, itálico, eslavo, etcétera.

Desde el punto de vista de las fuentes se pueden hallar cinco dialectos del griego antiguo, a saber: dórico, jónico. eólico, ático y koiné. El griego dórico se habló en el Peloponeso, Rodas. Creta. Sicilia y en la Magna Grecia o Italia meridional. Este dialecto es el más parecido al latín y en él escribieron: Arquímedes, Pitágoras, Píndaro, Teócrito y los trágicos en sus coros. El griego eólico fue hablado en Beocia, Tesalia y en la isla de Lesbos. Los escritores más conocidos son: Alceo, Safo y Pitaco de Mitilene.

Por su parte el griego jónico se habló en la zona jónica, esto es, en el Centro de la Costa Occidental del Asia Menor, de donde tomó su nombre. Se habló en Esmirna, Éfeso y muchas de las islas llamadas Cicladas. Es el dialecto épico por excelencia, cuya característica es la dulzura y elegancia; en él escribieron: Homero, Heródoto, Hipócrates, Anacreonte, Hesíodo y Teócrito. El griego ático, es la lengua griega por antonomasia. Esta lengua es la que conocemos como griego clásico, enriquecida con los demás dialectos, sobre todo, con el jónico, de ahí que algunos filólogos autorizados al respecto, llamen al dialecto ático, «griego jónico perfeccionado”. Los áticos más elegantes son Tucídides, Jenofonte, Platón, Aristóteles, Esquines, Demóstenes, Esquilo, Eurípides y Aristófanes. Otros menos puros llamados helénicos, que fueron autores posteriores a Alejandro Magno son: Polibio, Plutarco, Diodoro de Sicilia, Dionisio de Halicarnaso y los Santos Padres. Algunos que trataron de imitar el griego clásico son llamados aticistas, por ejemplo, Luciano de Samosata y Libanio.

Después del griego ático, surgió el griego koiné, en el cual se escribió, lo que conocemos como griego bíblico. El origen del griego coiné es el griego ático popular, impregnado de jonismos y mezclado con algunos otros elementos esporádicos. No tiene la pureza y la elegancia de la lengua clásica del siglo V a. C; y los literatos de esta época sólo le dan entrada en algunas comedias cuando introducen en escenas personajes del pueblo. Fue, sin embargo, el griego que los soldados de Alejandro Magno propagaron con sus conquistas y que por haberse generalizado después de la muerte del Macedón en los tres reinos en los que se dividió su imperio, y se llamó común o κοινή. Más tarde cuando los romanos se anexionaron Grecia, Alejandría, Antioquía, Siria y Pérgamo, adoptaron la lengua de los vencidos, no sólo como necesaria para el gobierno, sino también como excelente vehículo de cultura, cumpliéndose lo que dice el poeta Horacio: Graecia capta ferum victorem cepit et artes intulit agresti Latio. Grecia capturada, conquistó a su rudo vencedor e introdujo las artes en el Lacio salvaje. (Epístola, 2, 1, 156).

El griego kcoiné, como ya dije arriba, tiene distintas fuentes y una de ellas es el llamado griego bíblico, esto es, una lengua mezclada con palabras extranjeras y locuciones orientales, se encuentran dos ejemplos en la versión bíblica de Los Setenta y principalmente, en el Nuevo Testamento; de aquí el nombre de griego bíblico o neotestamentario, cuyas características fundamentales son: el parecido morfológico con las lenguas modernas, sobre todo, en la declinación, pues a la declinación desinencial o interna prefiere la perifrástica o por medio de  preposiciones, singularmente en el dativo. La desaparición del número dual tanto en la declinación como en la conjugación. Por tendencia a la simplificación (naturalísima en toda lengua verdaderamente popular) asimila los verbos en μι a los verbos en ω. En el orden sintáctico prefiere la coordinación a la subordinación de las proposiciones. En general el griego bíblico es el conjunto de formas que en su desarrollo adquiere el griego vulgar desde Alejandro Magno hasta el fin de la Edad Antigua, es decir, hasta el año 500 d. C. (Más detalles véase Luis Penagos, Antología griega del bachiller, op. cit., p. 47; Diccionario Manual griego, latín y español, Padres escolapios, Editorial Albatros, Buenos Aires, 1943, pp. 10-11).

b). La enseñanza del griego antiguo en México

A principios del siglo XX, hubo un gran renacimiento por el estudio del griego, incluso uno de los filósofos más grandes de nuestro tiempo, Martin Heidegger, el autor de Sein und Zeit llegó a decir que solamente se podía pensar con profundidad en griego y alemán. Ciertamente, hay otras lenguas de esta cultura, por ejemplo, el sánscrito, latín, náhuatl y muchas otras lenguas que han dejado vestigios imborrables a través de sus fuentes. En México en los últimos años, ha habido mucho interés por el estudio del griego antiguo. Tres instituciones, sobre todo, se han dedicado a difundir esta lengua: la Universidad Nacional Autónoma de México a través del Colegio de Letras Clásicas, la Universidad Pontificia de México, a través de la Facultad de Teología Bíblica, en la cual ha estudiado con rigor el griego bíblico; y la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz en la cual existe un proyecto completo para estudiar griego antiguo por amor a la cultura desde la ciudad de Puebla.

Desde 1950 han aparecido métodos o manuales de griego que se proponen estudiar esta lengua. En esta tarea son conocidos autores como Demetrio Frangos, Agustín Mateos Muñoz, Bernabé Navarro Barajas, Pedro C. Tapia Zúñiga, Enrique Serraima Cirici y Lourdes Rojas Álvarez, entre otros. Maestros de esta lengua ha habido demasiados, tanto en seminarios, universidades católicas, la universidad nacional a la que hemos estado aludiendo, y algunas instituciones de la República Mexicana que trataremos en otra ocasión.

En la Ciudad de México son conocidos como profesores de griego los padres: Ángel María Garibay Kintana, Hermilio Camacho, Xavier Gómez Robledo, José Manuel Gallegos Rocafull, Pedro Gasparotto, Carlos Zesati Estrada, Adolfo Pinto León, Enrique Serraima Cirici y Xavier Cacho. En la UNAM Rubén Bonifaz Nuño, Antonio Gómez Robledo, Juan David García Baca, Rafael Moreno, Paola Vianello Tesarotto, German Viveros Maldonado, Arturo Edmundo Ramírez Trejo. Pedro C. Tapia Zúñiga y Lourdes Rojas Álvarez.

En Puebla, en el Seminario Palafoxiano, los padres Pedro Montero Vázquez, Moisés Oropeza Reyes, David López Jiménez, Rosendo Huesca Pacheco, Humberto Vargas Rivera. Filogonio Sánchez Castillo, Rogelio Montenegro Quiroz. Jorge Ortega Hernández. Felipe Miguel Viveros Téllez, Jesús Israel Mercado Serrano, Amando Castro Chiquito, Héctor Ramiro Cruz y Gonzálo Parraguirre Espinosa, entre otros.

En algunas Universidades de Puebla, el estudio del griego es diminuto, apenas se recibe un curso de un semestre, podría decirse, un breve curso de etimologías grecolatinas. En la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla son conocidos: Angelo Altieri Megale, Antonio Cabezas Higareta y Pantaleón Riveroll Toriche. En la Universidad de las Américas el doctor Basilio Rojo es conocido como un gran helenista, sin embargo, no dedicó mucho tiempo a la enseñanza del griego debido a sus actividades administrativas.

c). Manual de iniciación al griego de la doctora Lourdes Rojas Álvarez.

Con este contexto puede hablarse sobre un método para la enseñanza del griego antiguo. Se trata del propuesto por la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su prestigio ha ido aumentando notablemente, es de las pocas mujeres que se han dedicado a la investigación en este tema, sobre todo, de las que han tenido interés por la enseñanza de la lengua griega. Entre sus obras más conocidas, mencionamos los tres volúmenes de iniciación al griego.

Por ahora, es de mi interés comentar el primero de ellos, porque en este libro expone lo fundamental de la lengua griega, además con éste, enseña griego clásico en los dos primeros semestres de la Carrera de Letras Clásicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. La primera edición salió publicada por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM en 1992; luego tuvo dos reimpresiones, una en 1994 y otra, en 1997. La segunda edición salió a la luz en el mes de septiembre de 1998; tuvo algunas modificaciones y algunos textos selectos para ejercitar la traducción.

El libro tiene 28 capítulos y dos apéndices. Lleva una introducción que sirve como contexto para ver la historia de la lengua griega. En esta parte, hace una exposición sobre los dialectos griegos y el alfabeto. Igualmente, un poco de fonética con la finalidad de leer con soltura un texto griego. Esta parte es tarea del maestro que esté utilizando la obra al enseñar griego antiguo. El tercer capítulo. Nociones de declinación es un prenotando a la gramática española, pues se quiera o no, es muy importante y sirve como base para introducirse a la lengua griega.

Hay que entender primero el caso gramatical en español al relacionarlo con las preposiciones, y luego ponerlo en griego a fin de provocar una mejor comprensión de la lengua. En los capitules IV al XVI se exponen las declinaciones de sustantivos y adjetivos. Hay ejercicios de traducción con su respectiva morfología y sintaxis. Si el profesor que enseña griego parte de la lectura y la sintaxis habrá logrado mucho en su estudio. Sin duda, puede combinar o integrar los ejercicios de sintaxis oracional con el apéndice de textos que se encuentran en las páginas 374- 378. Es un conjunto de 14 textos bien elaborados, en los cuales se presenta la morfología y la sintaxis requerida al resolver cada uno de los textos.

Los capítulos XVI al XXVII constituyen la parte del verbo, es decir, la parte más difícil del trabajo. Aquí está justamente la relación que hay con el segundo volumen que trata de una manera más profunda la morfología verbal con sus accidentes gramaticales, naturaleza verbal, los tipos de verbos, puros, contractos, irregulares, polirrizos y más. Hay demasiados ejemplos y ejercicios para mejorar el estudio. Sólo haciendo ejercicios se aprende la lengua, es como cualquier actividad. Así que, si los alumnos no aprenden, no es por el Manual, sino porque el profesor que enseña con dicho manual, o no sabe griego, o no lo sabe enseñar. Hay un aspecto muy importante que ha ampliado la autora, especialmente en el segundo volumen: la enunciación de los verbos con los tiempos presente, futuro, aoristo y perfecto en modo indicativo, tal como es el estudio del griego antiguo a nivel mundial. (Véase las páginas 241-253). Esto es un avance didáctico, y es recomendable para quien se dedique a la enseñanza del griego, usando el primer volumen.

El capítulo XXVIII se exponen las partes invariables de la oración: preposición, adverbio, conjunción e interjección. Aquí también se requiere el conocimiento de la morfología invariable, sintaxis, semántica, sobre todo, la estilística, la cual se ocupa del lugar que cada una de las partes de la oración tiene en la redacción de las oraciones, periodos y textos. Si se le da una mirada rápida al libro, espanta, pues tiene 435 páginas. Sin la guía de un maestro que sepa griego, es inútil querer aprender la lengua de una manera autodidacta. Tal vez si se pueda, pero con mucho tiempo de esfuerzo; incluso sabiendo otras lenguas que se parezcan habrá dificultades, pues es una lengua con muchos años de historia, de más de veinte siglos de historia.

Así, pues, la obra de la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez es un método teórico-práctico que puede utilizarse como una buena introducción al griego y a la filología clásica. No es totalmente una gramática, sino un método que tiene su propio vocabulario, morfología y sintaxis respectivamente. Desde el punto de vista de su exposición es un método inductivo y algunas veces deductivo, porque pretende enseñar la lengua griega construyendo oraciones completas hasta llegar a textos amplios.

La exposición del libro es en la forma tradicional, no por ello malo. Depende del maestro que sepa utilizarlo para sus clases; si un profesor de griego quiere ir enseñando la lengua horizontalmente, además de que se tardará mucho tiempo, es probable que canse a los alumnos. Por eso no conviene estudiarlo tal como vienen enumeradas las páginas; el profesor debe tener un propósito en su curso. Pues no todos los programas sobre esta lengua son iguales.

No es el momento de buscar defectos al libro, sino de proporcionar a los lectores con base en este texto, algunos elementos positivos y prácticos para la enseñanza del griego. Particularmente he utilizado este método más de veinte años y lo he vinculado con otros métodos que enseñan la lengua con la lectura de textos, por ejemplo: Lecturas Áticas de Pedro C. Tapia Zúñiga, Athenaze: An Introduction to Ancient Greck de Maurice Balu, Gilbert Lawall, y sobre todo, Elementary Greek Translation del Rev. A.E. Hillard, D.D. and C. G. Botin G. M.A. Estos métodos empiezan con textos sencillos, donde aparecen las oraciones sustantivas y transitivas, esto es, explican el uso del verbo ser o estar y la conjugación del verbo regular. El uso de los dos predicados (verbal y nominal), el dativo posesivo, la oración completiva de infinitivo, la construcción ática, las oraciones subordinadas en todos sus tipos y más.

La doctora María de Lourdes Rojas desde el principio proporciona estas observaciones, cuyas aplicaciones se ven en los ejercicios de cada una de las partes del libro. Las notas de sintaxis son muy importantes, porque así se evita traducir literalmente, pues recuérdese que las lenguas clásicas no tienen la misma estructura que el español, o al menos el mismo orden de las palabras. Sé que la autora de este libro emplea en sus clases en la UNAM otros textos, y uno de ellos es “Elementary Greek Translation”, evidentemente esto ayuda no sólo a leer y traducir griego, sino también, a sumergirse en la cultura griega. Esto implica tener una vinculación con la historia de Grecia, la filología, la lógica, la etimología, la hermenéutica y la filosofía.

Después de un curso de 50 o 70 horas el alumno ya puede entender este primer libro. Por supuesto, me refiero a alumnos que estudian la lengua por vocación y gusto propio, no por quienes son obligados a cursar la materia o alumnos que no asisten a clase, y sólo consiguen una copia de los apuntes en las vísperas de los exámenes. Aquí cabe bien uno de los dichos populares: “Se hacen trabajos, no milagros”. Así que se requiere estudio, esfuerzo, emoción y disciplina.

El maestro expone el libro en cien horas con 3 semanarias y con 6 horas de estudio personal. No se recomienda la sobre carga de la lengua, esto, para poder integrarse a las otras asignaturas que sirven de complemento y profundización. Vale la pena comentar las páginas 248-249 de este libro: Nacido para ser Rey», en ese lugar se recupera toda la morfología y sintaxis que se estudia en el itinerario del libro, si el alumno puede traducir este texto con la ayuda de su maestro y materiales de apoyo, puede decirse que ya ha entendido el mayor porcentaje del libro, y después podrá continuar con más facilidad y emoción con el resto de los textos. Porque ya está entendiendo la estructura de una oración y de un periodo con el uso de los verbos en aoristo, participio, indicativo, subjuntivo, infinitivo y más. Después de haber traducido ese texto, los demás ejercicios se complicarán menos, como ya lo advertí y como lo he mostrado en múltiples cursos de griego antiguo.

Los libros dos y tres de este método, pueden utilizarse posteriormente ya con esta base y, singularmente, con la ayuda de textos griegos y otros materiales de apoyo. El segundo volumen es para ejercitar el verbo y las partes invariables de la oración. El tercer volumen ofrece la sintaxis de las oraciones. En un segundo curso o tercero, ya pueden integrarse los tres libros, según el dominio del método y el avance que vea el profesor entre sus alumnos. Solamente leyendo y haciendo ejercicios es como se aprende cualquier lengua. Tomando en cuenta todo lo anterior proporcionamos algunos consejos para el estudio del griego en este orden. El punto de partida es la presentación de un texto griego. Luego conviene aprender a leerlo correctamente con soltura y con seguridad en la pronunciación. El tercer elemento es que el profesor lo traduzca delante de los alumnos, con el fin de alentarlos al estudio, destacando que aun siendo difícil la lengua no es imposible aprenderla. Después se recomienda estudiar el léxico del texto con un orden, esto es, sustantivos, adjetivos, pronombres, verbos y demás palabras; incluso conviene señalar las palabras que se repiten varias veces para que el alumno las vaya aprendiendo poco a poco. Si se puede, con el vocabulario se avanza mucho al estudiar con método, por ejemplo, recuperando la morfología, flexiología, etimología, semántica y pragmática.

Después de este procedimiento, se recomienda volver a leer el texto para ubicar su estructura y así estudiar la gramática del mismo texto, es decir, la morfología y la sintaxis del texto que se está estudiando. La parte final es la traducción. Al principio se puede hacer muy sencilla sin recurrir a la polisemia de los términos, poco a poco, el alumno se irá acostumbrando a ejercitar su razonamiento. Como dice otro dicho: “De poquito en poquito se llena el jarrito”. Puede acaso discutirse algunas otras observaciones sobre la enseñanza de la lengua griega o sobre algunas sugerencias del Manual de iniciación al griego que estamos comentando, pero será para otra ocasión.

He expresado estas notas para alentar los estudios de esta lengua que como dije al principio, es una de las más perfectas de la historia de la humanidad, porque su léxico es tan rico y profundo que sigue teniendo vida en la mayoría de las lenguas habladas en Europa, América, y en otras partes del mundo. Dolorosamente también debe decirse que es una de las más olvidas, particularmente en las facultades, donde se debería exigir el griego con mayor razón, esto es, en medicina, filosofía, letras, teología, historia, lenguas modernas, y sobre todo, en el plan de estudios del Sistema de Educación Pública de nuestra nación. Pues el fin de estudiar griego antiguo es para comprender con más rigor el lenguaje culto y académico y para aprender a hablar y pensar mejor de lo que ahora tenemos. Sin duda alguna, estudiar la lengua griega significa penetrar en el universo del humanismo, pues la lengua de aquellos hombres es una de las más perfectas y armoniosas de la historia de la humanidad.

Para terminar esta disertación comparto uno de los textos que nos presenta la doctora María de Lourdes Rojas Álvarez en el Manual de iniciación al griego, p. 305. Es una de las fábulas atribuidas a Esopo, le pongo una traducción al español para que el lector comience a emocionarse al ver un poco de los secretos de la sabiduría del griego antiguo.

Esopo. Las ranas y Zeus.

Βάτραχοι λυπούμενοι ἐπὶ τῇ αὐτῶν ἀναρχίᾳ πρέσβεις ἔπεμπον, καὶ ἱκέτευον τὸν Δία ὅπως αὐτοῖς βασιλέα παρέχῃ. Ὁ δὲ συνιδὼν τὴν εὐήθειαν, ξύλον ἔπηξε  μέσον τῆς λίμνης. Συστελλόμενοι δὲ τῷ φόβῳ  οἱ βάτραχοι, εἰς τὰ βάθη ἑαυτοὺς κατέδυον, ὡς δὲ τὸ ξύλον ἀκίνητον ἑώρων, τοσοῦτον κατεφρόνησαν αὐτοῦ, ὥστε ἐπιβαίνειν καὶ ἐπικαθέζεσθαι τούτῳ. Μὴ ἀξιοῦντες δὲ αὐτόν ἔχειν βασιλέα, ἐκ δευτέρου ἦλθον πρὸς τὸν Δία, καὶ παρεκάλουν ἀλλάξαι αὐτόν. Τότε δέ ἔπεμπεν βασιλέα αὐτοῖς ἔγχελυν, οὗ τὴν εὐήθειαν ἰδόντες, οὐκ ἀπεδέξαντο αὐτόν.Ἦλθον οὖν ἐκ τρίτου πρὸς τὸν Δία, ὁ Ζεύς ἀγανακτήσας κατ’ αὐτῶν, ὕδραν ἔπεμπεν, ἥτις ἕνα καθ’ ἕνα πάντας αὐτοὺς ἤσθιεν.

Un día unas ranas habiéndose entristecido por vivir en anarquía, enviaron a algunas delegadas y le suplicaron a Zeus que les concediera un rey. Por su parte Zeus al conocer la simplicidad de la petición, fijó un tronco de un árbol en medio del charco. Espantadas las ranas por el miedo, se sumergieron hasta la profundidad del charco, y cuando vieron el leño, lo despreciaron tanto, al grado que se subieron y se sentaron sobre él. Al sentirse indignadas por tener de rey a un simple madero, por segunda vez fueron a ver a Zeus, y le rogaron que les cambiara al rey. Entonces el dios les envió como rey, a una anguila a la que vieron una tontería y no la recibieron. Por tercera vez fueron a ver a Zeus, y éste indignado contra ellas, les envió una hidra, la cual se tragó a todas las ranas, una por una.

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