Opinión

América Latina y el Caribe: expansión moderada en 2026.

El BM prevé inversiones débiles en la región.

Por Ricardo Caballero de la Rosa

El Banco Mundial publicó el informe Panorama económico de América Latina y el Caribe. Revisitando la política industrial, el cual señala un ciclo persistente de bajo crecimiento económico, con tasas que se mantienen por debajo de otras regiones emergentes. Para 2026, el crecimiento regional del PIB se ubica en torno al 2.1%–2.3%, con una ligera mejora esperada hacia 2027 (2.4%–2.6%), lo que confirma un patrón de expansión moderada e insuficiente para cerrar brechas estructurales.

A nivel de países principales, el comportamiento es heterogéneo. Brasil, la mayor economía de la región, muestra una desaceleración hacia tasas cercanas al 2% en 2026, con una recuperación leve en 2027, reflejando el impacto de tasas de interés elevadas y menor dinamismo externo. México presenta un crecimiento aún más limitado, estimado en alrededor de 1.3% en 2026 y 1.8% en 2027, condicionado por la incertidumbre comercial y la adaptación a nuevas condiciones en sus relaciones económicas internacionales.

En contraste, Argentina aparece como un caso atípico entre las grandes economías, con tasas cercanas al 4% en 2026–2027, impulsadas por ajustes macroeconómicos y reformas estructurales, aunque acompañadas de tensiones sociales y laborales. Colombia mantiene un crecimiento intermedio (2.6%–2.8%), sostenido por consumo interno resiliente, mientras que Chile y Perú presentan trayectorias más moderadas, cercanas al 2%–2.5%, reflejando procesos de normalización macroeconómica.

El documento enfatiza que el motor principal del crecimiento sigue siendo el consumo privado, mientras que la inversión permanece débil, afectada por la incertidumbre global, el alto costo del financiamiento y limitaciones estructurales internas. Esta debilidad inversora constituye el principal obstáculo para una expansión más robusta y sostenida.

En cuanto a México, el informe sugiere un escenario particularmente restrictivo. Su crecimiento moderado responde a factores externos —como la desaceleración de Estados Unidos y tensiones comerciales— y a factores internos como la baja inversión productiva. No obstante, México mantiene una posición estratégica relevante en cadenas globales (nearshoring), lo que podría traducirse en oportunidades si se fortalecen condiciones institucionales, infraestructura y capital humano.

Para 2026 y 2027, las circunstancias del crecimiento regional estarán determinadas por tres factores clave: a) un entorno internacional incierto, con tensiones geopolíticas, menor dinamismo del comercio global y condiciones financieras restrictivas, b) limitado espacio fiscal, debido a altos niveles de deuda pública, lo que restringe la capacidad de inversión estatal y c) debilidades estructurales persistentes, como baja productividad, alta informalidad laboral y sistemas educativos insuficientes.

En este contexto, el informe plantea que la reactivación del crecimiento requiere una nueva política industrial, orientada a elevar la productividad, fomentar la innovación y aprovechar ventajas comparativas regionales (energía limpia, minerales estratégicos). Sin estas transformaciones, América Latina —y particularmente México— permanecerán atrapados en una trayectoria de crecimiento bajo y volátil en el mediano plazo.

Mi correo ricardocaballerodelarosa@gmail.com

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